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La Presidencia de Perú, en juego en la ruleta rusa de los extremos
Keiko Fujimori y Roberto Sánchez llegan muy igualados a unas elecciones 'de nariz tapada' Leer Keiko Fujimori y Roberto Sánchez llegan muy igualados a unas elecciones 'de nariz tapada' Leer
Perú abre sus urnas hoy para pelear, voto por voto, en el ring de los extremos de las Américas. Todo apunta a que se volverá a vivir en el país andino un recuento al límite, que ya en primera vuelta necesitó un mes de escrutinio para confirmar quiénes serían los rivales este domingo electoral, en una nueva reedición de aquella máxima de Mario Vargas Llosa de elegir con la nariz tapada entre el sida y el cáncer. O como titula la revista Caretas en su última edición: "No se dispare. A no jugarse el futuro del país en una ruleta rusa de improvisación, autoritarismo e ideas trasnochadas".
En el lado derecho del cuadrilátero está Keiko Fujimori, precedida por tres derrotas presidenciales pero avalada por su triunfo en primera vuelta. La líder populista, de 51 años, no sólo se enfrenta a sus propios fantasmas, tras caer en 2011, 2016 y 2021 por un puñado de votos; también lo hace contra el histórico antifujimorismo, que creía resquebrajado en parte tras la muerte del dictador en 2024.
Y en el lado izquierdo se sitúa Roberto Sánchez, abanderado izquierdista, que no se ha quitado durante semanas el sombrero chotano de grandes alas blancas, que hizo famoso el golpista Pedro Castillo. Pese a su forzado viaje al centro en la última semana para captar votos, fue el único ministro que se mantuvo junto a Castillo durante los 495 días de su Gobierno, pero que no dudó en alejarse de él cuando vio su propio cuello en peligro. "No soy comunista, nunca expropié a nadie", se defendió.
Las últimas encuestas (cuya publicación está prohibida a estas alturas) y las mediciones de las campañas adelantan un empate técnico, todo un clásico en el país andino. Una de las grandes encuestadoras sitúa a Keiko con el 38,8% de los apoyos frente al 37% del otro Sánchez, pero con un 10% de indecisos, con el izquierdista esprintando en los últimos días y con ese voto oculto de los Andes que ya sorprendió a favor de Castillo en 2020. En Lima y en el norte, Fujimori es muy preponderante, en un ejemplo muy claro de polarización geográfica.
Datos, circunstancias, declaraciones y temores que se replican de forma muy parecida en Colombia, donde dentro de 15 días dos antagonistas de la derecha populista, Abelardo de la Espriella, y de la izquierda radical, Iván Cepeda, se enfrentarán en un cara a cara que como el peruano va más allá de lo local para afectar en el dibujo del mapa geopolítico americano en los tiempos de la nueva doctrina Monroe.
"La elección está apretadísima y con una alta posibilidad de conflictividad social a partir de la semana próxima, sin importar quién gane. Y con mucha importancia para los organismos de ponderación", dice a EL MUNDO la analista Maite Vizcarra.
Cada movimiento de última hora capta voluntades en el grupo del 10% de indecisos. En el bando de La señora K se ha sentido alivio con la adhesión del trumpista Rafael López Aliaga, que quedó tercero a apenas 21.000 votos (0,12%) de Sánchez, y se esperan otras como la del humorista Carlos Álvarez. La videollamada del viernes con María Corina Machado, cuando todavía Venezuela es un fantasma que sobrevuela a los peruanos, es otro punto a su favor. "Esto no va de mí, se trata de defender el futuro de los peruanos", subrayó Keiko ante la Premio Nobel.
En la trinchera de Sánchez se han sumado partidos y dirigentes del centro izquierda, lo que ha servido para dulcificar un perfil radical, marcado por las promesas de indulto para Castillo en cuanto acceda al Sillón de Pizarro. Los datos que maneja su entorno aseguran que ya hubo sorpasso y que Sánchez se mueve en torno al 50,30% de los votos frente al 49,70% de Keiko.
"Existe en el Perú algo que se despierta cada cinco años, un antifujimorismo que ahora podría llamarse antikeikismo, un sentimiento en contra de su figura política que en estas elecciones parecía dormido. Después del 11 de abril, de alguna manera se activó y probablemente lo hizo por sus intervenciones en campaña. Es un sentimiento intenso, justificado porque Keiko ha gobernado de alguna forma estos cinco años, aunque ella asegure que el antifujimorismo lo viene haciendo los últimos 25. En la última hora el antifujimorismo se activó y le puede costar la Presidencia, pese a las pocas expectativas con Sánchez", precisa a este diario el escritor Pedro Casusol.
En la ruleta rusa de los extremos queda un factor nuevo, todavía bajo análisis, pero que promete emociones fuertes: el voto de los jóvenes, más del 20% del censo entre 18 y 25 años. "Es un factor que se ha disparado con un activismo muy fuerte en redes sociales. Como nunca se ha hecho un activismo de campaña en Roblox, la plataforma de videojuegos en línea donde la interacción de los jóvenes es alucinante. Allí generan los trends (tendencias en TikTok e Instagram), que se viralizan muy fuerte", advierte Vizcarra.
Pase lo que pase, las elecciones no acaban con el cierre de los centros electorales. Ante unos resultados tan ajustados, el papel de los personeros (testigos de los partidos) cobra especial importancia. "A Keiko le faltan 20.000 para los 100.000 personeros y en el otro lado tienen la mitad. La elección en las mesas se va a pelear voto a voto", sentencia Vizcarra.
