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Ucrania, el activo que Europa necesita para su defensa

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Cada vez más expertos aseguran que Bruselas debe aprovechar la experiencia de Kiev en la guerra, ya que ningún país cuenta con su desarrollo tecnológico y militar Leer Cada vez más expertos aseguran que Bruselas debe aprovechar la experiencia de Kiev en la guerra, ya que ningún país cuenta con su desarrollo tecnológico y militar Leer   

Los avances tecnológicos en la guerra de Ucraniacaducan cada dos o tres semanas, porque el enemigo se adapta y los copia, o porque otros avances aún más disruptivos desactualizan los anteriores. En un ecosistema de empresas jóvenes y ligeras, desconocidas hasta hace unos meses, altamente creativas y competitivas, el circuito que va desde la mesa de diseño, la prueba del primer prototipo en el frente de batalla y el regreso a la fábrica para limar las deficiencias y producirlo en serie dura a veces tan sólo unos días, algo impensable en la burocrática Unión Europea, donde cualquier certificación, y más si tiene que ver con armamento, puede durar años.

Un influyente estudio publicado este mes por el Centro de Investigación de Política Económica (CEPR) de Londres invierte la narrativa habitual sobre Ucrania: en lugar de presentarla como un país en necesidad de ayuda que acabará suponiendo un lastre para Europa, el economista Yuriy Gorodnichenko, catedrático de la Universidad de California en Berkeley y nativo de Ucrania, argumenta que Kiev es el activo estratégico más valioso que Europa tiene a su disposición.

El documento, titulado El Salvaje Este: Ucrania y la reconfiguración de Europa, forma parte de la iniciativa Europa 2050 del CEPR, dirigida por economistas de la talla de Olivier Blanchard, Pascal Lamy y Enrico Letta, y será la base del próximo informe París 5 del organismo. El argumento más provocador del estudio atañe a la seguridad europea. Con la garantía militar estadounidense en entredicho bajo la administración Trump, Gorodnichenko sostiene que Ucrania es hoy el único país del continente con un ejército real capaz de resistir a Rusia. Los datos que maneja son contundentes: según encuestas de Gallup, sólo el 14% de los italianos y el 23% de los alemanes dicen estar dispuestos a luchar por su país, frente al 62% de los ucranianos. Y cuando el gasto militar se ajusta por paridad de poder adquisitivo, el presupuesto de defensa ruso cuadruplica al de cualquier nación europea individual, lo que hace difícil sostener que Europa podría defenderse sola sin Ucrania como escudo.

En el ámbito tecnológico, el informe describe cómo la guerra ha transformado Ucrania en el mayor laboratorio de investigación y desarrollo en tiempo real del mundo, con más de 1.500 empresas especializadas en drones, inteligencia artificial descentralizada, guerra electrónica y robótica. Gorodnichenko señala que los cañones ucranianos de gran calibre cuestan 2,3 millones de euros por unidad, frente a los 17 millones del equivalente alemán, y que Ucrania produce ya más artillería al año que todos los países europeos juntos. Esa eficiencia, combinada con la aplicación gubernamental Diia -considerada el ecosistema de gobernanza digital más avanzado del mundo-, convierte a Ucrania en el socio tecnológico que Europa necesita para no quedar rezagada frente a Estados Unidos y China, tal y como advirtió el informe Draghi de 2024.

La reconstrucción de Ucrania, estimada entre 500.000 millones y un billón de dólares según el Banco Mundial y el propio Gorodnichenko, es presentada en el informe como la mayor oportunidad de inversión disponible en el continente europeo. Reconstruir ciudades enteras desde cero -muchas han sido prácticamente borradas del mapa, y regiones enteras del este y el sur han quedado en ruinas- permite desplegar tecnologías de ciudad inteligente, energías renovables y nuevas infraestructuras logísticas a una escala imposible en las ciudades europeas consolidadas. Las tuberías que antes transportaban gas ruso hacia el oeste podrían reconvertirse en un corredor de hidrógeno verde. Y la reintegración de cerca de un millón de veteranos con experiencia en drones, ciberseguridad y logística de combate representa, según el informe, un capital humano de valor extraordinario para las industrias europeas de defensa y tecnología, que afrontan una escasez aguda de talento especializado.

El estudio no elude las dificultades políticas de la integración. Los agricultores europeos ya protestaron cuando Bruselas dio a Ucrania acceso temporal al mercado de la UE, y la adhesión plena generará tensiones en sectores que no podrán competir con los costes ucranianos. Gorodnichenko propone gestionar esas fricciones con los mismos instrumentos que la UE utilizó en anteriores rondas de ampliación: periodos de gracia, apertura gradual de mercados y fondos estructurales para las comunidades más afectadas. La conclusión es inequívoca: "Sin una Ucrania fuerte, no hay una Europa fuerte. La oportunidad de anclar a una nación de 40 millones de personas, probada en combate y altamente motivada, dentro de la arquitectura económica y de seguridad europea es una de esas que la historia raramente ofrece por segunda vez".

El estudio refleja un análisis cada vez más compartido en las instituciones europeas. Janis Emmanouilidis, director de Estudios del European Policy Centre de Bruselas, cree que "después de cuatro años de guerra de agresión de Rusia a gran escala, el camino de Kiev hacia la UE es inseparable de la propia seguridad y credibilidad de Europa. Una adhesión más rápida de Ucrania no es sólo lo correcto. Es la respuesta estratégica que exige el mundo incierto y peligroso al que se enfrentan los europeos", escribió Emmanouilidis en febrero de 2026, avalando el plan de adhesión acelerada que Bruselas ha bautizado internamente como "ampliación inversa" y que permitiría a Ucrania ingresar en la UE antes de completar todos los requisitos técnicos habituales.

Gitanas Nauseda, presidente de Lituania, afirmó, en la cumbre de apoyo a Ucrania celebrada en Kiev: "La seguridad de Europa depende de la seguridad de Ucrania. Por eso, aceleremos la adhesión de Ucrania a la UE". Nauseda propuso el 1 de enero de 2030 como fecha oficial de ingreso y urgió a los líderes europeos a hacer que el camino de Ucrania hacia el bloque sea "inevitable". Timothy Garton Ash, historiador y analista político de Oxford, escribió en The Guardian: "Hay dos buenas razones para aceptar a Ucrania como miembro de la UE: porque Ucrania se lo ha ganado, y porque esto responde al interés estratégico a largo plazo de todos los europeos. La segunda razón es incluso más importante que la primera", añadiendo que una UE ampliada estaría en mejor posición para hacer frente a China y a Rusia.

Ucrania solicitó la adhesión a la UE el 28 de febrero de 2022, apenas días después del inicio de la invasión rusa. En junio de 2022 obtuvo el estatus de país candidato, y en diciembre de 2023 los líderes de la UE acordaron iniciar las negociaciones formales de adhesión. Estas se abrieron oficialmente en junio de 2024 en la primera Conferencia Intergubernamental.

El gran cuello de botella que no le permitía avanzar era Budapest. Ucrania ha acelerado su proceso de ingreso tras destrabar un préstamo clave después de la caída de Viktor Orban en Hungría, lo que ha eliminado el principal veto político que bloqueaba el avance de las negociaciones. El cambio húngaro se produjo tras un acuerdo con Kiev para ampliar los derechos lingüísticos, educativos, culturales y políticos de los más de 100.000 miembros de la minoría húngara en la región de Transcarpatia.

Ucrania tiene prisa, pero Bruselas obedece a dinámicas burocráticas mucho más lentas. La adhesión plena requiere años de negociaciones, reformas internas y unanimidad de los 27. Lo inmediato es ver si la cumbre del 18 de junio desbloquea la apertura de nuevos clusters de negociación. Ucrania presiona para abrir los seis bloques temáticos ya este mismo mes, pero funcionarios y diplomáticos en Bruselas creen que llevará más tiempo, posiblemente hasta septiembre. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, afirmó que el levantamiento del veto húngaro puede permitir que Ucrania cierre varios capítulos inmediatamente después de abrirlos, dado el trabajo técnico ya realizado.

Antes de la cumbre, París y Berlín pidieron poner en marcha un proceso de "integración gradual estructurada" para incentivar las reformas de los países candidatos a cambio de acceder a algunas ventajas de la UE, entre ellas un mayor acceso al mercado único, mientras avanzan hacia la plena adhesión sin derecho a voto de momento. Pero al presidente ucraniano Zelenski no le sonó demasiado bien la idea. La fecha más optimista que se maneja para una adhesión plena sigue siendo 2030, y eso sólo si el proceso se acelera excepcionalmente.

En cualquier caso, y aunque sea mentalmente, los ucranianos ya están de una manera u otra asimilando la Unión Europea desde hace décadas. Muchos jóvenes en sus grandes ciudades tuvieron la primera aproximación a nuestro mundo occidental desde el otro lado del telón de acero en habitaciones clandestinas donde se proyectaban cintas de VHS con los éxitos del cine de Hollywood y los videoclips de sus estrellas de la música. Star Wars, Indiana Jones, Michael Jackson o Madonna llegaron así a la Ucrania de los 80 y de paso dejaron mucho dinero a personajes como la ex primera ministra Yulia Timoshenko, cuyo primer negocio fue la proyección ilegal de películas. Sin saberlo, Timoshenko plantó la primera semilla en Kiev para que muchos adolescentes comenzaran a idolatrar lo que había más allá del telón de acero. Sin saberlo, Timoshenko aceleró el proceso.

 

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