EEUU
Una mancha de sangre revela al presunto autor del asesinato de una niñera de 14 años ocurrido décadas atrás en Colorado Springs

El Departamento de Policía de Colorado Springs anunció el 8 de mayo que identificó a un sospechoso por el apuñalamiento mortal de Maria Loraine Honzell, una niñera de 14 años asesinada en 1977. La fuerza atribuyó el crimen a William Charles Kernan Jr., también conocido como Bill Kernan, quien murió en 2010, por lo que el caso quedó cerrado sin posibilidad de imputación.
La confirmación llegó después de décadas de investigación intermitente y se apoyó en una revisión de pruebas recogidas en la escena. Según el comunicado del Departamento de Policía de Colorado Springs, una mancha de sangre en el mono de la víctima permitió desarrollar un perfil de ADN masculino, un dato que se convirtió en el eje del trabajo forense que finalmente condujo a un nombre.
De acuerdo con la policía, el avance se produjo cuando los investigadores compararon el perfil genético con datos disponibles en una base pública de genealogía genética. Ese cotejo, indicó la fuerza, se realizó en 2019 con la colaboración de Parabon NanoLabs, una empresa que presta apoyo técnico para investigaciones basadas en genealogía genética forense. A partir de ese trabajo, los detectives llegaron a una coincidencia que vinculó el perfil obtenido en el caso con Kernan, señaló la institución.
La noche del crimen y el hallazgo del cuerpo

El expediente se remonta al 7 de febrero de 1977, fecha en la que Honzell fue hallada con múltiples heridas de arma blanca. Según la biografía de la adolescente publicada por la Oficina de Investigación de Colorado, el cuerpo apareció dentro de la casa de una vecina en el mismo complejo de apartamentos donde la joven había sido contratada para cuidar niños.
La reseña oficial indicó que la mujer que había contratado a Honzell en los apartamentos Suncrest, cerca de North Nevada, llamó a la policía después de encontrarla en el suelo. Esa información situó el crimen en un entorno residencial y en una vivienda vinculada de manera directa con la tarea de niñera que la adolescente había aceptado esa noche.
La policía informó además que, cuando se descubrió el homicidio, los dos hijos de la vecina estaban dormidos en sus camas. Los niños, de seis y ocho años, resultaron ilesos, según la fuerza, y no se reportaron lesiones en ellos. Ese dato quedó incorporado a la reconstrucción oficial del episodio.
La investigación se extendió durante años sin una identificación pública del autor hasta que la policía retomó pruebas históricas tomadas en la escena y, con evidencia biológica preservada y herramientas tecnológicas que no existían al momento del crimen, destrabó el caso.
El giro forense: del rastro biológico al perfil genético

Entre esos elementos, el comunicado mencionó ese rastro que llevaba la víctima. Ese rastro permitió obtener un perfil de ADN masculino que, según las autoridades, orientó la investigación hacia una identificación, aunque el comunicado no detalló qué plataforma específica se utilizó ni el recorrido completo de los cotejos realizados.
La fuerza indicó que, una vez consolidado el perfil genético, los investigadores recurrieron a un enfoque de genealogía genética que permite comparar ADN con datos aportados por usuarios a bases públicas. De acuerdo con la policía, esa comparación se realizó en 2019 con ayuda de Parabon NanoLabs y permitió alcanzar una coincidencia con Kernan.
Quién era el sospechoso señalado por la policía
En el mismo comunicado, la policía ofreció una caracterización puntual del hombre identificado. “El señor Kernan fue identificado como estudiante de una universidad local y conocido de la mujer a la que Maria Honzell cuidaba la noche de su asesinato”, declaró la policía. Ese dato lo ubica, según la versión oficial, dentro del círculo de relaciones próximo a la familia para la que trabajaba la adolescente.
Con esa conclusión, la fuerza dio por cerrado el caso, aun cuando el señalado como presunto autor no pueda ser llevado ante la Justicia por haber fallecido.
Por qué no hubo una muestra directa de ADN y qué implicó para el cierre del caso
El anuncio incluyó una limitación clave: la policía señaló que no fue posible obtener el ADN de Kernan. Según la fuerza, el hombre había sido fue incinerado y no tenía familiares vivos, lo que impidió acceder a muestras directas o a comparaciones familiares para verificaciones adicionales.
Ese escenario, indicaron las autoridades, cerró la puerta a diligencias que en otros casos permiten confirmar una identificación con nuevas tomas biológicas. Aun así, la fuerza afirmó que el conjunto de elementos reunidos durante la revisión del expediente y el análisis genético alcanzó para sostener la atribución de responsabilidad y para clausurar la investigación.
El caso, subrayó la policía, quedó formalmente cerrado por dos razones convergentes: la identificación del presunto autor y su muerte en 2010, que hace imposible cualquier acusación penal. La resolución se apoyó en evidencia de escena, en la obtención de un perfil genético masculino y en genealogía genética, según los datos consignados por las autoridades.
Revisaron indicios de 1977 y, mediante genealogía genética, señalaron a William Charles Kernan Jr., un conocido del entorno de la contratante de Maria Loraine Honzell
