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Política

Expertos puertorriqueños hablan del reto de educar una sociedad que prefiere castigo a reinserción 

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El debate sobre la capacidad del sistema penitenciario dominicano para reinsertar a los internos y el manejo de pacientes con trastornos mentales severos mantiene a la sociedad en una constante tensión entre el deseo de justicia y el clamor de castigo.

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]]> El doctor Julio Santana, rector de la Universidad Albizu, y Alex Joel Torres, subsecretario de Corrección de PR, plantearon que la falta de fe en la rehabilitación y el miedo a la salud mental no se resuelven endureciendo las penas, sino desmontando los prejuicios a través de la educación.   

El debate sobre la capacidad del sistema penitenciario dominicano para reinsertar a los internos y el manejo de pacientes con trastornos mentales severos mantiene a la sociedad en una constante tensión entre el deseo de justicia y el clamor de castigo.

El doctor Julio Santana, rector de la Universidad Albizu, y Alex Joel Torres Guzmán, subsecretario de Corrección de Puerto Rico, plantearon que la falta de fe en la rehabilitación y el miedo a la salud mental no se resuelven endureciendo las penas, sino desmontando los prejuicios a través de la educación y una comunicación responsable.

La urgencia de este debate se hace evidente al mirar la realidad de la República Dominicana. Por un lado, existe un marcado rechazo social hacia aquellos reclusos que, tras cumplir condenas completas de hasta 30 años, salen a la calle para encontrarse con las puertas cerradas del desempleo y la exclusión, bajo el estigma colectivo de quienes consideran que debieron "pudrirse en la cárcel".

Por el otro, la indignación estalló recientemente tras la tragedia ocurrida en el sector de Naco, donde un joven, en medio de un brote psicótico y tras agredir a su padre, apuñaló a varias personas en su edificio provocando la muerte de una anciana de 70 años.

Su posterior internamiento en una clínica especializada, en lugar de una prisión común, reavivó los cuestionamientos sobre la falta de prevención y los riesgos de mantener bajo cuidado familiar a pacientes con diagnósticos psiquiátricos crónicos.

Para explicar la reacción de la opinión pública ante estos escenarios, los expertos puertorriqueños compartieron una analogía durante un conversatorio con los periodistas que cubren la fuente judicial y el director de la Oficina Nacional de Apoyo a la Reforma Penitenciaria (Onaprep) y de Servicios Penitenciarios y Correccionales (DGSPC), Roberto Santana.

"Si le mostramos a la sociedad un espejo limpio que tiene una sola huella dactilar, muchos se enfocarán únicamente en el dedo y dirán que el espejo está sucio. Otros entenderán que el cristal está limpio y que solo tiene una marca. La misión de la prensa debe ser pedagógica: enseñar a mirar el reflejo completo y no quedarse solo en la mancha".

Para los expertos, romper el círculo vicioso que exige "crimen y castigo inmediato" requiere una estrategia de comunicación que involucre a múltiples sectores.

Santana advirtió que la defensa de la reforma penitenciaria no puede ser un monólogo de las autoridades.

El relato debe construirse con los testimonios de maestras, madres de internos, psicólogos, trabajadores sociopenales y abogados que evidencien las historias de cambio.

Aulas sin miedo

El verdadero giro cultural se está gestando en las universidades dominicanas. Al permitir que los estudiantes entren a los recintos y colaboren en las terapias, se derriban los mitos desde la etapa formativa, preparando a profesionales más empáticos.

El arte como testimonio de cambio

Por su parte, Torres Guzmán expuso cómo las disciplinas artísticas y ocupacionales han sido la mejor carta de presentación de la reforma en Puerto Rico.

"Nos ha funcionado limpiar el prejuicio a través de la artesanía y el teatro. Cuando el ciudadano común ve que esas mismas manos que en el pasado quitaron una vida o destruyeron familias vendiendo drogas, hoy esculpen una obra de arte o educan a jóvenes en las escuelas para que no cometan sus mismos errores, la sociedad empieza a creer que la reinserción sí es posible", concluyó el funcionario boricua.

 

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