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Un rescatista de los buzos muertos en Maldivas: "Los cuerpos estaban rodeados de tiburones"
Entrevista a Patrik Grönqvist, uno de los tres buzos finlandeses que entraron en la cueva para recuperar los cadáveres, resalta la "sangre fría" de sus compañeros en el rescate Leer Entrevista a Patrik Grönqvist, uno de los tres buzos finlandeses que entraron en la cueva para recuperar los cadáveres, resalta la "sangre fría" de sus compañeros en el rescate Leer
Patrik Grönqvist tiene 54 años y unos fuertes brazos cubiertos de tatuajes. Bombero, buzo de rescate y especialista en buceo técnico de origen finlandés, ha pasado 30 años de su vida explorando minas y cuevas inundadas. Junto a Sami Paakkarinen y Jenni Westerlund, formó el equipo convocado por Dan Europe para adentrarse en la cueva marina de Dhekunu Kandu, en las Maldivas, y recuperar los cuerpos de Monica Montefalcone, su hija Giorgia Sommacal, Muriel Oddenino y Federico Gualtieri. El presidente Sergio Mattarella ha condecorado a los tres con la Orden al Mérito de la República Italiana.
Grönqvist, que ha visitado recientemente Roma, ha recogido el premio especial De Sanctis en representación de todo el equipo. "Me quedé asombrado", confiesa. "Nos han llamado héroes, pero nosotros solo somos buzos".
- Antes de que ustedes llegaran, también había muerto un buzo de la Marina Militar de Maldivas.
- Fue un duro golpe. En ese momento entendimos que nos tocaría a nosotros.
- Y, aun así, decidieron ir
- Estábamos todos en Suecia. Dan Europe llamó a Sami y él me preguntó si me veía con fuerzas para ir con él y Jenni a las Maldivas. Tenía solo cinco minutos para decidir. Nunca había estado allí; estoy acostumbrado a sumergirme en aguas frías, no cálidas. Acepté por instinto, sin consultarlo con mi familia.
- ¿Qué cambia a nivel psicológico entre salvar vidas y recuperar víctimas?
- No hay una verdadera carrera contra el reloj. Pero eso no hace que la misión sea más sencilla. Cuando entras a recuperar víctimas, la cueva sigue siendo una cueva.
- ¿Cómo procedieron?
- Teníamos un mapa rudimentario y el equipo adecuado. La primera inmersión debía servir para comprobar cómo era por dentro. Lo único verdaderamente importante era encontrarlos.
- ¿Ha sido la inmersión más difícil de su carrera?
- No. Muy exigente, por supuesto, pero si no hubiera habido víctimas y hubiera ido allí solo para mapearla, habría sido tranquila. Siempre en condiciones de seguridad: cuando entras ahí, necesitas concentración.
- ¿Cómo los encontraron?
- Avanzando punto por punto. Revisamos el lado izquierdo, luego los pequeños pasos laterales. Llegamos hasta el fondo y ya estábamos dando la vuelta. En ese momento vimos una pequeña abertura lateral, paralela al túnel principal. En el fondo había marcas, tal vez dejadas por una aleta o por algo que había tocado el sedimento. Parecía que alguien había pasado por allí. Seguimos esos rastros y al final los encontramos.
- ¿Qué sintió cuando los avistó?
- Fue un alivio, porque habíamos viajado desde Finlandia precisamente para eso. Pero también fue muy triste. Los encontramos al final de la primera inmersión, después de casi una hora. Empezaba a temer que ya no estuvieran en la cueva, que tal vez hubieran salido y el mar se los hubiera llevado; en ese caso, habría sido casi imposible encontrarlos. Cuando los vimos, nos quedaban solo cinco minutos.
- ¿Los cuerpos estaban todos juntos?
- Sí, en la misma zona, a pocos metros unos de otros.
- A esa cueva la llaman "la de los tiburones". ¿Vieron alguno?
- Dentro había pequeños tiburones nodriza. El tercer día, afuera, también había un tiburón tigre. Durante la recuperación, se acercó a un cuerpo que ya estaba enganchado a la línea de vida. Parecía listo para atacar. Los cuerpos estaban rodeados de tiburones.
- ¿Sintieron miedo?
- Mantuvimos la calma y nos movimos despacio. Fingimos no mirarlo fijamente y, luego, lo ahuyentamos. Bajo el agua, la sangre fría no es coraje: es experiencia.
- En frío, ¿qué idea se ha hecho de la tragedia?
- Yo no estaba allí con ellos y solo puedo hacer hipótesis: con ese tipo de equipo, entrar en esa cueva fue una mala idea. Quizás, cuando se dieron la vuelta para salir, ya no había visibilidad, tal vez porque habían levantado el sedimento del fondo. Sin las linternas adecuadas, encontrar la salida es difícil. Además, no habían tirado un cabo de guía; esa es la regla número uno en el buceo en cuevas.
- Si hubieran logrado salir, ¿habrían tenido alguna oportunidad?
- Depende de cuánto tiempo hubieran permanecido dentro. Si se hubieran quedado 10 minutos, habrían tenido buenas probabilidades. Pero si se quedaron 40 minutos, probablemente no, porque el gas no les habría alcanzado. Al salir, habrían tenido que hacer paradas de descompresión.
- ¿Qué lección sacas de esto?
- El buceo en cuevas es completamente diferente al buceo en aguas abiertas. Hay que estar capacitado, tener el equipo adecuado y respetar las reglas
- ¿Pidieron alguna compensación económica?
- No, e incluso nos tomamos días de nuestras vacaciones. Nos cubrieron los gastos de viaje y del equipo. Al regresar, Dan Europe quiso compensarnos por el tiempo que le restamos al trabajo. Pero no fuimos por dinero.
- ¿Con qué se queda de todo esto?
- Lamentablemente, no salvamos sus vidas. Pero ayudamos a devolver a esas víctimas a sus familias. Ese, para nosotros, era el único objetivo.
