EEUU
Cinco de los 18 pasajeros del crucero afectado por el brote de hantavirus dejan la cuarentena en Nebraska
Cinco de los 18 pasajeros estadounidenses expuestos al virus Andes durante un crucero por el Atlántico Sur dejarán la cuarentena en Nebraska y completarán el monitoreo en sus casas.
La decisión se tomó tras no presentar síntomas y cumplir los criterios médicos para continuar la observación fuera de la unidad del Centro Médico de la Universidad de Nebraska, en Omaha, según informó The Associated Press.
La medida no modifica el período de vigilancia recomendado de 42 días, pero sí el lugar donde se cumple. El equipo médico que sigue el caso evaluó a cada pasajero y autorizó que cinco completen el tramo restante en sus hogares, con controles diarios y supervisión permanente de las autoridades de salud estatales y locales, de acuerdo con The Associated Press.
En su actualización sobre el brote, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), la principal agencia sanitaria federal de Estados Unidos, informaron que no se confirmaron casos de virus Andes en Estados Unidos asociados a este episodio y que el riesgo para la población se mantenía muy bajo.
Los funcionarios federales coordinaron el regreso de los cinco pasajeros con autoridades estatales y locales. La logística excluyó vuelos comerciales e incluyó medidas de biocontención, conforme a la información difundida por The Associated Press.
La decisión de permitir el seguimiento fuera del centro se apoyó en la ausencia de síntomas durante la primera parte del aislamiento y en criterios médicos establecidos para reducir al mínimo el riesgo de transmisión, según informó la misma agencia.
La evaluación, indicaron los médicos, se aplicó de forma individual y no como una autorización automática para todo el grupo.
Cómo se organizaron los traslados y el control fuera de la unidad
Una vez fuera de la instalación, los departamentos estatales de salud continuarían con controles diarios de síntomas, mantendrían supervisión las 24 horas, los siete días de la semana, y brindarían orientación durante el resto del aislamiento.
El esquema contempla comunicaciones regulares y procedimientos para actuar si alguno desarrollara signos compatibles con la enfermedad.
El comisionado de Salud de la ciudad de Nueva York, el doctor Alister Martin, indicó que dos de las personas que regresarían a sus casas viven en las afueras de esa ciudad, según The Associated Press.
Las autoridades no difundieron públicamente la identidad de los pasajeros, ni tampoco el destino de los otros tres que completarían el monitoreo fuera de Nebraska.
El virus Andes integra el grupo de los hantavirus, que suelen propagarse cuando una persona inhala residuos contaminados con excrementos de roedores. Esa vía de exposición es la más frecuente para este tipo de patógenos, según describieron los reportes citados por las autoridades sanitarias.
En este subtipo, también se describió transmisión entre personas en casos poco frecuentes. Ese componente fue uno de los motivos por los que las autoridades recomendaron un período de vigilancia prolongado y un control estricto de los contactos, de acuerdo con la información recogida en la cobertura sobre el brote.
En brotes previos, los síntomas tardaron hasta 42 días en aparecer. Algunos expertos médicos sostienen que la mayoría de quienes desarrollan síntomas lo hacen dentro de los primeros 21 días, consignó The Independent al reproducir información del mismo episodio.
El brote vinculado al crucero acumuló 13 casos confirmados o probables y tres muertes, según el conteo difundido por la Organización Mundial de la Salud y citado por The Associated Press. Ese dato explicó el traslado preventivo de los viajeros a la unidad de cuarentena en Omaha, pese a que los 18 pasajeros estadounidenses no habían enfermado.
Pasajeros que eligen quedarse y órdenes federales
La salida del centro no fue la única alternativa para los viajeros bajo observación. Uno de los pasajeros que continuó en Omaha, Jake Rosmarin, escribió en su blog que planeaba permanecer allí durante las últimas tres semanas de su cuarentena para contar con acceso inmediato a atención médica si enfermaba y para reducir el riesgo de exponer a terceros.
“En lo personal, esta experiencia ha sido increíblemente traumática”, afirmó. También sostuvo: “En este momento no quiero irme hasta saber que no hay riesgo de que me enferme o de que ponga en riesgo a mi familia, mis amigos o al público en general”.
La televisora local ABC7 informó sobre esa decisión y añadió que, según el propio Rosmarin, no todos completarían el período de vigilancia dentro de la instalación.
Parte del grupo podría terminar el tramo final bajo autoaislamiento con seguimiento sanitario, una modalidad que exige coordinación con autoridades locales y el cumplimiento de pautas estrictas.
El caso de Rosmarin mostró que la autorización para completar la cuarentena fuera de la unidad dependió también de preferencias individuales y de la evaluación médica de cada pasajero.
En la práctica, algunos optaron por priorizar la cercanía de un equipo especializado, mientras otros eligieron regresar a sus hogares bajo monitoreo, según los reportes citados.
La cuarentena tampoco generó conformidad en todos los casos. Aproximadamente una semana después de la llegada de los 18 pasajeros, funcionarios federales emitieron órdenes para retener en el lugar a dos personas que buscaban volver a sus hogares, según reportó The Associated Press.
Por separado, ABC News informó que Rosmarin esperaba cumplir un período de 42 días en la unidad nacional de cuarentena del Centro Médico de la Universidad de Nebraska.
También describió el esquema de observación aplicado a pasajeros repatriados, mientras las autoridades sanitarias reiteraron que el riesgo para la población general se mantenía bajo.
Tras una evaluación médica y sin síntomas, continuarán la vigilancia desde sus hogares con controles diarios de salud pública, sin cambios en el plazo total de observación
