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El doble pulso de Perú y Colombia para dibujar el nuevo mapa de las Américas
Los dos países latioamericanos medirán la fuerza del 'eje Trump' frente a la 'nueva izquierda mundial' Leer Los dos países latioamericanos medirán la fuerza del 'eje Trump' frente a la 'nueva izquierda mundial' Leer
Keiko contra el otro Sánchez en Perú. Abelardo contra Cepeda en Colombia. Los votantes decidirán en apenas tres semanas cuál va a ser el color predominante en el mapa geopolítico de las Américas con dos elecciones bajo parámetros muy parecidos. La ventaja inicial en ambos casos, por sus triunfos en primera vuelta, es del populismo de derechas, el que con tanta fuerza sopla desde Washington. Pero con muchas posibilidades aparecen los dos abanderados locales de la izquierda radical, que cuentan con un nuevo líder global del antitrumpismo: Pedro Sánchez.
En Sudamérica, el bloque que Donald Trump denomina el Escudo de las Américas cuenta con cinco países miembros, con sus líderes más o menos cercanos ideológicamente a Washington. Al frente está el argentino Javier Milei y junto a él el chileno José Antonio Kast, el ecuatoriano Daniel Noboa, el paraguayo Santiago Peña y el boliviano Rodrigo Paz. Todos esperan que el próximo domingo Keiko Fujimori conquiste la Presidencia.
Una derrota tras otra que ha despoblado a la Patria Grande (que reúne a izquierdistas, revolucionarios y populistas), tan disminuida de efectivos que no ha dudado en adoptar al líder del PSOE como si se tratara de una reinvención de Simón Bolívar a la española. El duelo brasileño de octubre entre el octogenario Lula da Silva y el hijo del ex presidente Jair Bolsonaro, apadrinado por Washington, cerrará el rally electoral del continente, donde de momento sólo se mantiene firme la izquierdista mexicana Claudia Sheinbaum.
El debate del domingo por la noche en Lima no ha aclarado el panorama, algo que parece imposible en sociedades tan polarizadas. De momento, la hija del dictador quiere imitar a Lula, que llegó a la presidencia tras perder tres presidenciales. Keiko mantiene entre dos y cuatro puntos de ventaja en las encuestas, pero Roberto Sánchez, ahijado político del golpista Pedro Castillo, cuenta con el voto más silencioso del interior del país, sobre todo en el sur de los Andes.
La tradición marca que el final será de infarto, tal como se barrunta también en Colombia. De momento, los dos tienen la intención de asustar lo menos posible a sus nuevos votantes en los días que quedan de campaña, un objetivo de lo más complejo.
"Ser mal perdedor es contagioso", disparó Noboa contra el presidente Gustavo Petro, quien se negó a reconocer los resultados colombianos, tal y como suele hacer su gran aliado ecuatoriano, Rafael Correa. Las palabras de Noboa se jactan además del movimiento político que realizó horas antes de que se abrieran las urnas colombianas, cuando adelantó que eliminará los aranceles a las exportaciones colombianas para favorecer a Abelardo.
Cepeda le descalificó en su discurso del domingo por "injerencia electoral", pese a que desde la llegada al poder de Hugo Chávez esta herramienta se convirtió en santo y seña de las revoluciones, ya fuera con fondos y propaganda o con una corte de asesores.
"Las dos elecciones tienen en común la decisión entre opciones que amenazan la democracia en alguna medida. De un lado, proyectos de autoritarismo de izquierda que, en el caso de Colombia, buscan la continuidad y amenazan la independencia del Banco de la República, la independencia de la Corte Constitucional y la instalación de una Asamblea Nacional Constituyente a la medida del partido político gobernante; de otro lado, un autoritarismo de derecha, que en Colombia se asocia con posturas cercanas al modelo de Bukele con mano dura hacia la criminalidad y estigmatización de la diversidad", precisa para EL MUNDO Sergio Ángel, director del Programa Cuba de la Universidad Sergio Arboleda.
La gran paradoja es que la victoria de De la Espriella va acompañada de un sello venezolano inesperado: el candidato ultra fue durante ocho años abogado del famoso Alex Saab, testaferro familiar de Nicolás Maduro y principal operador financiero del chavismo para eludir las sanciones de Estados Unidos.
Y para aumentar el absurdo político, Iván Cepeda es un defensor tradicional de la revolución bolivariana, así como un encarnizado detractor de Washington. La actual alianza entre la presidenta encargada del Gobierno de facto, Delcy Rodríguez, y la segunda Administración de Trump rechina para quien durante tantos años ha vitoreado a las dictaduras de las Américas, incluso vivió en Cuba, como también lo hiciera Maduro.
"Los venezolanos necesitamos una Colombia fuerte y unida para juntos desmontar las redes criminales y el comunismo que tanto dolor y miseria han traído a nuestra gente", reaccionó la líder democrática, María Corina Machado, nada más conocer los resultados y felicitar al ganador, "a quien deseo mucho éxito en la próxima etapa".
