Connect with us

Política

El manifiesto de Mario Redondo Llenas al salir de la cárcel 

Published

on

Los primeros cinco minutos al salir de prisión por la muerte de su primo José Rafael Llenas Aybar, Mario José Redondo Llenas leyó un manifiesto en el que expone lo vivido tras purgar la pena 30 años en Najayo Hombres.

wf_cms.rss.read_more

]]> "Hoy nuevamente pido perdón a mi familia, víctimas directas de mis hechos y a la sociedad afectada por mi comportamiento", dijo frente a periodistas en las afueras de la cárcel de Najayo.   

Los primeros cinco minutos al salir de prisión por la muerte de su primo José Rafael Llenas Aybar, Mario José Redondo Llenas leyó un manifiesto en el que expone lo vivido tras purgar la pena 30 años en Najayo Hombres.

A continuación el texto íntegro.

Hoy, al cumplir una condena de 30 años, me presento ante ustedes con tres ideas esenciales, arrepentimiento, respeto y vocación de servicio.

Lo primero que quiero expresar es mi arrepentimiento profundo. 

No es algo nuevo en mí. Frente a Dios cada día pido perdón. Así lo he hecho durante todos estos años. Esta es la única herramienta que me ha permitido llevar la carga de conciencia por los hechos que cometí.

Hoy nuevamente pido perdón a mi familia, víctimas directas de mis hechos y a la sociedad afectada por mi comportamiento. Quiero dejar claro mi respeto absoluto. Respeto por el dolor que he causado. Respeto por quienes han sufrido las consecuencias de los actos.

Respeto por las instituciones y por la sociedad que legítimamente exigió justicia. Hoy afirmo mi vocación de servicio. Me coloco frente a todos con la esperanza de que el tiempo vivido, lo aprendido, lo pensado, lo reflexionado y lo practicado en los centros penitenciarios donde he estado recluido, no haya sido en vano.

Lo que hoy siento no se representa con palabras. El carácter infinito de agradecimiento por lo que este proceso ha construido en mí, como lo siento, será evidenciado con mi conducta que a partir de ahora intentaré que sea la manifestación concreta del compromiso de ayudar a reparar el daño causado, apoyando a los privados de libertad en sus procesos de reeducación.

Durante estas tres décadas he estado marcado por el esfuerzo constante de transformación. Participé en procesos educativos desde la alfabetización hasta el nivel universitario. Serví como estudiante, como facilitador de conocimientos y en algunos casos como guía, como compañero de mis de mis de mis compañeros de prisión.

Trabajé en proyectos agrícolas donde encontré sentido en el trabajo productivo. Fui testigo de la evolución del sistema penitenciario y del impacto de la educación dentro de esto. Completé estudios en derecho, también tengo una licenciatura en ciencias y letras, así como perito en ciencias agronómicas. Nada de esto borra el daño causado. No lo pretende.

Pero sí evidencia que el tiempo puede ser utilizado para construir, para reflexionar, para cambiar. 

Hoy salgo convencido de que no tendré una forma de reparar completamente lo ocurrido. No existe una forma. Esa es mi deuda moral permanente. Aún con esa carga elijo vivir desde el servicio y la responsabilidad.

Luego, cuando el tiempo y las circunstancias lo permitan, me pondré a disposición de los espacios académicos, profesionales, e institucionales que consideren que mi historia, la historia completa, puede aportar herramientas para construir mecanismos que ayuden a mejorar el sistema y con ello a la sociedad.

A las autoridades, al sistema penitenciario, mi respeto y reconocimiento. Agradezco a quienes me acompañaron en este proceso, familia, educadores, personal penitenciario, comunidades de fe y todas las personas que creyeron en la posibilidad de cambio. Estoy aquí con respeto, humildad y disposición de escuchar responder y seguir aprendiendo. Muchísimas gracias. 

 

Continue Reading
Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *