Economía
Pez diablo: se come, pero en República Dominicana lo evitan por feo
En los últimos años, en distintos afluentes de República Dominicana (ríos y lagunas) se viene reproduciendo una especie conocida como “pez Diablo” o “pez Pleco”, aunque en otros países también le llaman “Limpia peceras”, “Coroncoro”, “Corrocho” y hasta “7 tiros”, por sus atributos afrodisíacos para la potencia sexual, entre otros nombres.
El pez diablo es de la especie “Pterygoplichthys pardalis” y pertenece a la familia “Loricariidae”, la cual, de acuerdo con un artículo publicado en la edición 27 de la revista científica “Novitates Caribaea”, incluye 916 especies en 106 géneros. Es nativa de la Amazonía en Sudamérica, también en Costa Rica y Panamá, aunque con presencia en muchos otros países.
El problema es que este pez es depredador, se alimenta de tilapias y de otras especies, mientras que por su apariencia desagradable a la vista y la dureza de sus escamas, se torna poco atractivo para el consumo en República Dominicana, a pesar de que su masa es exquisita, según informes desde otras naciones donde se consume.
Los pescadores dominicanos lo rechazan porque lo consideran una plaga y no han recibido orientación suficiente para entender que se le puede sacar provecho como comestible, más allá de su transformación para alimento de animales.
La publicación de Novitates Caribaea indica que en República Dominicana se registró por primera vez la presencia del pez Pleco en el año 2020.
Se come y sabe bien
Hay varios países de América Latina donde el pez Pleco se consume de manera regular, ya sea entero en un caldo o sopa de Coroncoro (así le llaman en Colombia), o extrayendo su masa o filete para cocerla de las distintas formas en que se hace con otras especies de pescado (especialmente en México) y en Perú, donde se usa más en la preparación de ceviche.
Para sacarle el filete se le hace cortes diagonales que remueven la cabeza, las aletas pectorales, el vientre y las vísceras, permitiendo que la porción del lomo y cola sean fileteadas. Con esa técnica, de acuerdo con el artículo de Novitates Caribaea, aumenta la aceptación en el mercado del producto al ofrecer una presentación más atractiva.
En el Arrollo Caño Frío, un afluente del Río Haina, en el municipio Villa Altagracia, provincia San Cristóbal, investigadores comprobaron la presencia del pez Pleco o Diablo y su consumo por parte de campesinos de la zona, pero no ofrece para consumo comercial.
En tanto, en la provincia Montecristi, en la Laguna Saladilla, donde también hay presencia pasiva del Pleco, una organización está desarrollando un proyecto para la transformación de la carne de este pez en harina que sería utilizada como alimento de animales.
Aprovechamiento
El Pleco y otras especies de la familia Loricariidae se han utilizado como peces ornamentales por acuaristas tanto en el exterior como aquí.
En México hay comunidades que utilizan partes del pescado para tratamientos odontológicos, así como para harina que se utiliza en la producción de galletas y otros productos alimenticios como filetes, concentrados proteínicos y complemento para el ganado.
La revista indica que también se utiliza su piel para artesanías, mientras que en Perú el Pleco se ha incluido en algunos platillos en restaurantes, ya sea en forma de ceviche o en caldos bien condimentados.
Alternativas
El pez Pleco puede impactar negativamente a especies nativas y endémicas mediante la transferencia de parásitos y enfermedades, además de que se alimenta de otras especies que son altamente comercializadas para consumo humano en el país, como las tilapias.
Sin embargo, los investigadores recomiendan aprovechar su potencial de consumo humano para masificar su comercialización, de forma que los pescadores se motiven a pescarlos para venderlos a restaurantes y comedores y que los dominicanos se acostumbren a consumirlo, más si se toma en cuenta que aumenta la líbido.
“El consumo de esta especie en la comunidad de Villa Altagracia, República Dominicana sería de gran beneficio para controlar las poblaciones en los arroyos del área, y además podría ser un nuevo aporte proteico en la alimentación de las personas de esta región”, indica el artículo de Novitates Caribaea.
Agrega que los peces Pleco pueden tener otra alternativa, además de la comercialización ornamental, como el consumo de su carne por las personas y animales. En en proyecto de la Laguna Saladillo se pretende desarrollar la producción de “harina de pescado” con un alto contenido nutricional como suplemento para el crecimiento de aves, cerdos, rumiantes, vacas lecheras, ganado de engorde, ovino y camarón.
Pocos depredadores
Los peces Pleco se caracterizan por poseer el cuerpo recubierto por placas óseas, casi en su totalidad; junto con las aletas, llevan espinas u “odontodes”, las cuales pueden ser muy desarrolladas en machos de algunas especies, tienen la boca en posición ventral, en forma de ventosa, con los labios superior e inferior usualmente con papilas y con mandíbulas que soportan dientes de diferentes números y forma.
Los depredadores naturales conocidos en sus zonas nativas incluyen las nutrias, caimanes, serpientes, tortugas y peces de mayor tamaño. En República Dominicana, no se ha registrado depredación de la especie, a pesar de la presencia de uno de los posibles depredadores naturales, el cocodrilo americano, pero solo está en el Lago Enriquillo, un cuerpo de agua con hipersalinidad.
Una publicación de Culinariamaxicana.com.mx muestra a la chef Lupita Vidal (ver imagen) extrayendo el filete de peces Pleco para la preparación de platos que son de buena demanda en restaurantes. En República Dominicana no hay cultura de consumo del pez Pleco, pese a su buen sabor.
Recomendación
El artículo sobre el aprovechamiento del pez Pleco publicado por la revista Novitates Caribaea fue escrito por Alfredo Dalmau-Disla, del Consejo Dominicano de Pesca y Agricultura (Codopesca), y Nelvinson de Jesís, de la empresa Prevención, Ambiente y Sustentabilidad.
“Dado que la especie es exótica invasora y no tiene depredadores activos conocidos en los cuerpos de agua de la República Dominicana (ríos, arroyos, lagos y lagunas), es crucial promover nuevas prácticas de procesamiento del producto y de formas culinarias para el aprovechamiento de sus carnes y pieles. Adicionalmente, se sugiere explorar otras regiones del país y ampliar las encuestas en las zonas donde ha sido registrada, con el objetivo de documentar mejor su uso por parte de las comunidades”, concluye el artículo.
En Colombia, la sona de pleco o Coroncoro, como muestra la imagen, es de alta demanda, por sus atributos afrodisíacos.
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