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7 alimentos que nunca deberías meter en la nevera, a no ser que quieras arruinarlos


No nacemos enseñados. En el caso de la cocina, puede ocurrir que estemos haciendo algo mal y no lo sepamos. Seguramente este desconocimiento es fruto de que siempre lo hemos hecho así y no nos hemos parado a pensar: ¿es esta la forma correcta de tratar este u otro alimento? Hoy te hablamos de 7 productos alimenticios que puede que estés metiendo en la nevera (y no deberías). ¡El conocimiento es poder!
- Tomates. En el caso de los tomates, el frío detiene su proceso de maduración, que es lo que los dota de su sabor y aroma. Al guardarlos en la nevera estaríamos cargándonos de golpe y plumazo todo lo que les caracteriza y quedarían insípidos. Solo si ya están maduros y prevés que no los vas a consumir en los siguientes días, o si ya están abiertos y cortados, es aconsejable refrigerarlos.
- Patatas. Las patatas son otro alimento que no debería conservarse en la nevera, pues el frío altera su composición —convierte el almidón en azúcar—, cambiando su sabor y favoreciendo la formación de acrilamida, un compuesto orgánico con potenciales efectos negativos para la salud. Por ello, es importante aprender cómo conservar las patatas correctamente y evitar que germinen.

- Pan. Ni el pan de barra ni el pan de molde deberían estar en la nevera, ya que se trata de un alimento que se seca, se endurece, absorbe olores y, en el peor de los casos, la humedad de la nevera podría favorecer la aparición de moho. La mejor manera de conservarlo es a temperatura ambiente y, en el caso de querer guardarlo durante más tiempo, en el congelador.
- Plátanos. Si quieres que tus plátanos conserven sus propiedades, aspecto y sabor lo máximo posible, te recomendamos que los alejes de la nevera. Este electrodoméstico hace que se pongan negros en muy poco tiempo, quedando su sabor y textura alterados. Así que, una vez los compres, merece la pena que vayan derechitos al frutero.
- Cebollas. En este caso hace falta hacer un apunte. Si se trata de cebollas frescas, es decir, cebollas tiernas, sí deben ir en la nevera; no obstante, si hablamos de cebollas secas no hay que refrigerarlas, pues el frío provocará que pierdan su textura y desarrollen moho. Asimismo, si ya están peladas y cortadas, sí pueden guardarse en la nevera un máximo de 3-4 días.

- Chocolate. ¡Sacrilegio! El chocolate nunca debe ir en la nevera. ¿Por qué? Porque pierde totalmente su textura y sabor, queda duro y, además, con el frío aparece en la superficie una capa blanquecina que lo hace muy poco apetecible. No se pone malo ni es peligroso para la salud, pero pierde todo su atractivo y por eso lo mejor es aprender cómo conservar el chocolate correctamente.
- Café molido o en grano. Pese a que es una práctica muy extendida, la nevera no es el sitio apropiado para la conservación de este producto. En primer lugar, absorbe todos los olores de los alimentos que lo rodean y, en segundo lugar, como hay que sacarlo y meterlo constantemente cada vez que se prepara un café, se genera condensación, queda húmedo y se arruina su tueste y con ello todo su sabor.
Hoy te traemos información que tal vez no conocías acerca de refrigerar alimentos. Y es que no todos son aptos para la nevera, pues pierden sabor, textura y propiedades. Saca papel y boli y, ¡apunta!
Hoy te traemos información que tal vez no conocías acerca de refrigerar alimentos. Y es que no todos son aptos para la nevera, pues pierden sabor, textura y propiedades. Saca papel y boli y, ¡apunta!
Por Yolanda Galiana
Actualizado: 08 julio 2026
No nacemos enseñados. En el caso de la cocina, puede ocurrir que estemos haciendo algo mal y no lo sepamos. Seguramente este desconocimiento es fruto de que siempre lo hemos hecho así y no nos hemos parado a pensar: ¿es esta la forma correcta de tratar este u otro alimento? Hoy te hablamos de 7 productos alimenticios que puede que estés metiendo en la nevera (y no deberías). ¡El conocimiento es poder!
- Tomates. En el caso de los tomates, el frío detiene su proceso de maduración, que es lo que los dota de su sabor y aroma. Al guardarlos en la nevera estaríamos cargándonos de golpe y plumazo todo lo que les caracteriza y quedarían insípidos. Solo si ya están maduros y prevés que no los vas a consumir en los siguientes días, o si ya están abiertos y cortados, es aconsejable refrigerarlos.
- Patatas. Las patatas son otro alimento que no debería conservarse en la nevera, pues el frío altera su composición —convierte el almidón en azúcar—, cambiando su sabor y favoreciendo la formación de acrilamida, un compuesto orgánico con potenciales efectos negativos para la salud. Por ello, es importante aprender cómo conservar las patatas correctamente y evitar que germinen.
Paula Caeiro
- Pan. Ni el pan de barra ni el pan de molde deberían estar en la nevera, ya que se trata de un alimento que se seca, se endurece, absorbe olores y, en el peor de los casos, la humedad de la nevera podría favorecer la aparición de moho. La mejor manera de conservarlo es a temperatura ambiente y, en el caso de querer guardarlo durante más tiempo, en el congelador.
- Plátanos. Si quieres que tus plátanos conserven sus propiedades, aspecto y sabor lo máximo posible, te recomendamos que los alejes de la nevera. Este electrodoméstico hace que se pongan negros en muy poco tiempo, quedando su sabor y textura alterados. Así que, una vez los compres, merece la pena que vayan derechitos al frutero.
- Cebollas. En este caso hace falta hacer un apunte. Si se trata de cebollas frescas, es decir, cebollas tiernas, sí deben ir en la nevera; no obstante, si hablamos de cebollas secas no hay que refrigerarlas, pues el frío provocará que pierdan su textura y desarrollen moho. Asimismo, si ya están peladas y cortadas, sí pueden guardarse en la nevera un máximo de 3-4 días.
Damián Serrano
- Chocolate. ¡Sacrilegio! El chocolate nunca debe ir en la nevera. ¿Por qué? Porque pierde totalmente su textura y sabor, queda duro y, además, con el frío aparece en la superficie una capa blanquecina que lo hace muy poco apetecible. No se pone malo ni es peligroso para la salud, pero pierde todo su atractivo y por eso lo mejor es aprender cómo conservar el chocolate correctamente.
- Café molido o en grano. Pese a que es una práctica muy extendida, la nevera no es el sitio apropiado para la conservación de este producto. En primer lugar, absorbe todos los olores de los alimentos que lo rodean y, en segundo lugar, como hay que sacarlo y meterlo constantemente cada vez que se prepara un café, se genera condensación, queda húmedo y se arruina su tueste y con ello todo su sabor.
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Bizcocho de cerezas: un dulce exquisito con una miga muy jugosa

El bizcocho de cerezas es un postre ideal para aprovechar su corta temporada, ya que, esta es, precisamente, una de las mejores frutas para incorporar a la masa de un bizcocho y disfrutar así de todo su sabor. Cuando horneamos el bizcocho con las cerezas, los azúcares de esta fruta se concentran y su pulpa se vuelve más tierna liberando además su jugo. El resultado es un contraste de sabores delicioso entre la miga esponjosa y tierna y los pequeños trocitos de cereza repartidos por todo el bizcocho.

Para hacer este bizcocho, no necesitamos ser unos maestros reposteros ya que es muy fácil de preparar: solo debemos prestar atención al batido inicial de los huevos con el azúcar para asegurar una textura muy tierna y esponjosa que vamos a potenciar añadiendo además nata a la masa.

En esta ocasión, hemos añadido vainilla al bizcocho, aunque la ralladura de limón también le va a las mil maravillas y el sabor cítrico ayuda a equilibrar el dulzor natural de la fruta. Para conservarlo, lo cubriremos bien con film transparente y lo mantendremos en un lugar fresco y seco durante un máximo de 2 días para asegurarnos de que la fruta siga en buen estado. Resulta delicioso servido tal cual o bien, espolvoreado con un poco de azúcar glas o acompañado con una bola de helado de vainilla para disfrutar de un contraste de sabores, texturas y temperaturas verdaderamente irresistible.

Información de la receta
- Tiempo de preparación: 10 minutos
- Tiempo de cocinado: 50 minutos
- Tiempo total: 1 hora (más tiempo de enfriado)
- Raciones: 12
- Categoría: repostería
- Tipo de cocina: española
- Calorías por ración (kcal): 255
Ingredientes del bizcocho de cerezas
- 4 huevos M
- 200 g de azúcar
- 160 g de nata para montar (mínimo 35% de materia grasa)
- 1 cucharadita de vainilla en pasta (o extracto)
- 270 g de harina de trigo
- 1 cucharadita de levadura química (6 g)
- 60 g de mantequilla fundida y fría
- 150 g de cerezas

Cómo hacer bizcocho de cerezas
Comenzamos precalentando el horno a 180 ºC con calor arriba y abajo. Engrasamos y forramos con papel vegetal un molde cuadrado de unos 20 x 20 cm o uno de proporciones similares.

Batimos 4 huevos M con 200 g de azúcar durante unos 5 minutos, hasta que doblen el volumen.

Añadimos 160 g de nata para montar y 1 cucharadita de vainilla en pasta y mezclamos hasta integrarlas por completo.

Tamizamos 270 g de harina de trigo con 1 cucharadita de levadura química y la integramos a la mezcla mientras batimos a velocidad baja.

Para finalizar con el bizcocho, agregamos 60 g de mantequilla fundida y fría y la integramos en la mezcla.

Vertemos la mezcla del bizcocho en el molde, alisamos la superficie y reservamos.

Lavamos y deshuesamos las cerezas hasta conseguir 150 gramos.

Ponemos las cerezas de forma aleatoria sobre el bizcocho y lo llevamos al horno durante 45-55 minutos, hasta que al pincharlo con un palillo este salga limpio.

Retiramos el bizcocho del horno y lo dejamos reposar 10 minutos. A continuación, lo desmoldamos y lo dejamos enfriar por completo sobre una rejilla antes de consumir.

Resumen fácil de preparación
- Precalentamos el horno a 180 ºC y engrasamos y forramos el molde
- Batimos los huevos con el azúcar hasta que doblen el volumen
- Añadimos la nata y la vainilla
- Tamizamos e integramos la harina y la levadura química
- Integramos la mantequilla
- Vertemos en el molde y alisamos
- Deshuesamos las cerezas
- Ponemos las cerezas sobre el bizcocho y lo horneamos durante 45-55 minutos
- Dejamos templar el bizcocho de cerezas y lo ponemos sobre una rejilla para que enfríe por completo antes de servir
El bizcocho de cerezas es un postre ideal ya que reúne muchas de la cualidades que buscamos en un bizcocho casero: ingredientes sencillos, preparación fácil, aroma irresistible y una textura jugosa que invita a repetir. En esta receta, explicamos paso a paso cómo hacerlo en casa.
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¿Por qué se llama jamón serrano? El origen de su nombre te sorprenderá

No hay quién se resista al jamón serrano. Este sabroso producto procedente del cerdo, gran emblema de nuestro patrimonio histórico, cultural y gastronómico desde hace siglos, alegra cualquier mesa de tapeo y es un ingrediente indispensable de nuestros bocadillos. Tan presente está en nuestra vida que es posible que nunca te hayas hecho preguntas acerca del origen de su nombre. Te lo hayas cuestionado ya o no, venimos a resolver todas tus dudas al respecto.
Del clima de la sierra al nombre del producto
Se denomina jamón serrano porque su curación —salazón, secado y maduración—, tenía lugar tradicionalmente en el frío y seco clima de las sierras montañosas. El adjetivo, como habrás podido intuir, procede directamente de la palabra «sierra». Aunque la manera tradicional y artesanal de producir el jamón es en las profundidades de las cordilleras españolas, donde se dan las condiciones exactas de temperatura y sequedad que los jamones requieren para convertirse en un producto excepcional, hoy en día la tecnología alimentaria permite replicar dicho clima en secaderos y bodegas situadas tanto en valles como en llanuras.

Serrano no es lo mismo que ibérico
Puestos a ahondar en los entresijos del jamón serrano, aprovechamos para revelarte las diferencias entre el jamón serrano y el jamón ibérico porque no, no son lo mismo. «Serrano» se refiere al método y el clima en el que se obtiene este jamón, e «ibérico» hace alusión a la raza del animal del que procede el jamón ibérico. Más allá de que ambos productos provienen del cerdo, son muchos los aspectos en los que difieren. La raza utilizada para el jamón serrano es el cerdo blanco, de piel blanca y delicada; se trata de ejemplares que, a través de la selección genética continuada, se han vuelto muy productivos; este tipo de cerdos se cría en macrogranjas, alimentándose solo con piensos. En cuanto al jamón ibérico, proviene del cerdo ibérico, una raza autóctona española y la única autorizada para elaborar jamón ibérico; la piel de este animal es más oscura y gruesa que la del cerdo blanco y su alimentación es a base de bellotas y pastos naturales; además, están adaptados a la vida al aire libre, pues su cría es extensiva, en grandes hectáreas.
Y ya que estamos hablando del jamón y su historia, ¿sabías que antes del siglo XIV este producto era conocido como «pernil»? Este término derivaba del latín «perna», con el que se hacía alusión a la pierna. No obstante, no tuvo muy buena acogida en el país y fue quedando en un segundo plano hasta que el español, a partir del siglo XIV, adoptó y popularizó la palabra «jamón», que procedía del francés antiguo «jambon», que también significaba pierna. Curiosamente, en catalán y en valenciano al jamón se le sigue conociendo como «pernil», pues han conservado la evolución original de la raíz latina. Qué cosas, ¿eh?
Ahora que ya sabes más sobre el origen del jamón serrano, es hora de pasar a la práctica y hacer lo que más nos gusta: aprender a cortar jamón y disfrutar de él.
¿Alguna vez te has cuestionado por qué se llama jamón serrano al jamón serrano? La respuesta es sencilla y curiosa. Te la desvelamos a continuación, junto a otros datos interesantes sobre el producto.
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Espaguetis a la carbonara con champiñones
1. Cuece los espaguetis en abundante agua hirviendo con un poco de sal durante 9 minutos o el tiempo que ponga el fabricante en el envase.

2. Corta la panceta en trocitos y cocina en una sartén sin aceite hasta que se dore y empiece a quedar crujiente. Retira a un plato.

3. En esa misma sartén saltea los champiñones en cuartos hasta que se doren. Introduce de nuevo la panceta y reserva la sartén.

4.Prepara la salsa. En un bol mezcla las yemas con el queso rallado y un poco de pimienta al gusto. Añade agua de la cocción hasta formar una cremita de queso.

5. Retira los espaguetis de la olla y llévalos a la sartén con la panceta y los champiñones. Saltea a fuego fuerte, añade la crema de queso y, fuera del fuego, remueve hasta ligar. Añade más agua de la cocción si es necesario aligerar la salsa.

Mis consejos para preparar Espaguetis carbonara con champiñones:
La pasta puedes dejarla al dente o más blandita.
Es un plato perfecto para diario. Los champiñones le dan un toque muy sabroso.
Si te gustan las recetas de pasta, te enseño a preparar esta Pasta Alfredo que es muy sabrosa y gustará a todos en casa.
La entrada Espaguetis a la carbonara con champiñones se publicó primero en Anna Recetas Fáciles.
Para 2 personas
Con pocos ingredientes y mucho sabor son estos Espaguetis carbonara con champiñones que te enseño a preparar y que te aseguro no será la última vez que los hagas. En casa nos encantan y verás qué punto más rico le da los champiñones. Si tienes que comer de táper, son también una opción perfecta. Calentar y comer. Añade agua poco a poco para que la salsa no quede demasiado espesa, pero sin pasarte. Que aproveche.
Ingredientes
200 g de espaguetis
200 g de champiñones
150 g de panceta adobada
100 g de queso pecorino rallado
4 yemas de huevo
Sal y pimienta
Aceite de oliva virgen extra
Espaguetis a la carbonara con champiñones: preparación de la receta
1. Cuece los espaguetis en abundante agua hirviendo con un poco de sal durante 9 minutos o el tiempo que ponga el fabricante en el envase.
2. Corta la panceta en trocitos y cocina en una sartén sin aceite hasta que se dore y empiece a quedar crujiente. Retira a un plato.
3. En esa misma sartén saltea los champiñones en cuartos hasta que se doren. Introduce de nuevo la panceta y reserva la sartén.
4.Prepara la salsa. En un bol mezcla las yemas con el queso rallado y un poco de pimienta al gusto. Añade agua de la cocción hasta formar una cremita de queso.
5. Retira los espaguetis de la olla y llévalos a la sartén con la panceta y los champiñones. Saltea a fuego fuerte, añade la crema de queso y, fuera del fuego, remueve hasta ligar. Añade más agua de la cocción si es necesario aligerar la salsa.
Mis consejos para preparar Espaguetis carbonara con champiñones:
La pasta puedes dejarla al dente o más blandita.
Es un plato perfecto para diario. Los champiñones le dan un toque muy sabroso.
Si te gustan las recetas de pasta, te enseño a preparar esta Pasta Alfredo que es muy sabrosa y gustará a todos en casa.
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