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Bizcocho de remolacha: un postre delicioso con un sabor y un color extraordinarios


El bizcocho de remolacha es una de esas recetas que sorprenden desde el primer bocado. A pesar de lo que pueda parecer, la remolacha no aporta un sabor terroso al bizcocho, sino que añade humedad, dulzor natural y un color precioso. Este postre es como una versión sencilla y simplificada de la famosa tarta red velvet, ideal para principiantes y para los que quieren iniciarse en la repostería casera con una propuesta muy original.
Un aspecto importante para la elaboración de este bizcocho es que, para preservar ese color intenso que aporta la remolacha, es importante añadir acidez a la mezcla ya que, de lo contrario, durante el horneado, el bizcocho quedaría con un color mucho más pálido, como amarronado. Es por esto que hemos añadido vinagre y zumo de limón a la mezcla, los cuales contribuirán a que este postre quede con un color intenso y muy apetitoso.

Este bizcocho se puede hacer con remolacha cruda o con remolacha cocida, usando la misma cantidad y el mismo paso a paso. La diferencia entre usar una u otra va a estar en el resultado. Con la remolacha cruda conseguiremos un color mucho más intenso y rojizo, mientras que con la remolacha cocida el tono será más apagado. Además, con esta última el sabor será más suave, caramelizado y dulce y la miga quedará más sedosa y tierna, mientras que con la remolacha cruda quedará más densa. En resumen, si preferís un color impactante, la mejor opción es la remolacha cruda, pero si preferís una miga más tierna y aireada con un sabor más suave, vuestra mejor opción será la remolacha cocida.
A la hora de servirlo, lo vamos a acompañar con un frosting de queso que va a aportar la cremosidad, el color y el sabor perfectos para que cada bocado de este vistoso postre sea memorable.

Información de la receta
- Tiempo de preparación: 10 minutos
- Tiempo de cocinado: 50 minutos
- Tiempo total: 1 hora (más tiempo de enfriado)
- Raciones: 12
- Categoría: repostería
- Tipo de cocina: internacional
- Calorías por ración (kcal): 403
Ingredientes del bizcocho de remolacha
Para el bizcocho:
- 280 g de remolacha (cruda o cocida)
- 250 ml de buttermilk (250 ml de leche con 1 cucharada de zumo de limón)
- 2 cucharadas de vinagre de manzana
- Zumo de 1 limón
- 1 cucharadita de vainilla en pasta o extracto
- 250 g de azúcar
- 3 huevos M
- 200 ml de aceite de oliva suave
- 350 g de harina de trigo
- 2 cucharaditas de levadura química (tipo Royal)
- 15 g de cacao en polvo sin azúcar
- 1 pizca de sal
Para el frosting de queso:
- 50 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
- 100 g de azúcar glas tamizado
- 75 g de queso crema

Cómo hacer bizcocho de remolacha
Comenzamos precalentando el horno a 180 ºC con calor arriba y abajo. A continuación, engrasamos y forramos un molde rectangular de 25 x 10 cm aproximadamente o bien, uno redondo de 20 cm de diámetro. Mezclamos 280 g de remolacha cruda pelada o cocida (en la introducción explicamos las diferencias) y troceada, con 250 ml de buttermilk (lo podemos hacer mezclando 250 ml de leche con 1 cucharada de zumo de limón según explicamos en nuestra receta de buttermilk casero), 2 cucharadas de vinagre de manzana, el zumo de 1 limón y 1 cucharadita de vainilla en pasta o extracto. Trituramos muy bien estos ingredientes hasta conseguir un puré fino. Reservamos.

Por otra parte, batimos 250 g de azúcar con 3 huevos M hasta que la mezcla doble su volumen.

Agregamos 200 ml de aceite de oliva suave mientras seguimos batiendo con unas varillas a velocidad baja.

Añadimos el puré de remolacha y lo integramos en la mezcla.

Tamizamos 350 g de harina de trigo junto con 2 cucharaditas de levadura química, 15 gramos de cacao en polvo sin azúcar y 1 pizca de sal. Integramos estos ingredientes en la mezcla con movimientos envolventes y la vertemos en el molde.

Horneamos el bizcocho de remolacha durante 50 minutos o 1 hora, hasta que al pincharlo con un palillo este salga limpio. Retiramos del horno y lo dejamos reposar en el molde 10 minutos. Seguidamente, desmoldamos, quitamos el papel y dejamos enfriar por completo el bizcocho sobre una rejilla.

Una vez que el bizcocho se haya enfriado, batimos en un bol 50 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente con 100 g de azúcar glas tamizado hasta que la mezcla se aclare y esté cremosa.

A continuación, añadimos 75 g de queso crema y batimos un par de minutos hasta que se integre.

Decoramos el bizcocho extendiendo esta crema por su superficie y lo servimos cortado en porciones.

Resumen fácil de preparación
- Precalentamos el horno, engrasamos y forramos el molde, mezclamos la remolacha con el buttermilk, el vinagre, el zumo de limón y la vainilla, trituramos y reservamos
- Batimos el azúcar y los huevos
- Agregamos el aceite
- Añadimos el puré de remolacha a la mezcla de huevos
- Tamizamos la harina, la levadura química, el cacao y la sal e integramos
- Horneamos el bizcocho de remolacha durante 50 minutos, lo dejamos reposar 10 minutos en el molde, desmoldamos y dejamos que se enfríe totalmente sobre una rejilla
- Batimos la mantequilla y el azúcar glas para la decoración superior
- Añadimos el queso crema y lo integramos en la mezcla
- Decoramos el bizcocho de remolacha con esta mezcla y servimos
El bizcocho de remolacha es un dulce perfecto para quienes buscan una opción de postre diferente. Es muy jugoso, con una miga ligeramente húmeda y un color intenso que lo convierte en un bocado original y muy atractivo. En esta receta explicamos cómo hacerlo en casa paso a paso.
El bizcocho de remolacha es un dulce perfecto para quienes buscan una opción de postre diferente. Es muy jugoso, con una miga ligeramente húmeda y un color intenso que lo convierte en un bocado original y muy atractivo. En esta receta explicamos cómo hacerlo en casa paso a paso.
Por Marina Corma
27 de junio de 2026
Bizcochos Postres
Tartas y pasteles
El bizcocho de remolacha es una de esas recetas que sorprenden desde el primer bocado. A pesar de lo que pueda parecer, la remolacha no aporta un sabor terroso al bizcocho, sino que añade humedad, dulzor natural y un color precioso. Este postre es como una versión sencilla y simplificada de la famosa tarta red velvet, ideal para principiantes y para los que quieren iniciarse en la repostería casera con una propuesta muy original.
Un aspecto importante para la elaboración de este bizcocho es que, para preservar ese color intenso que aporta la remolacha, es importante añadir acidez a la mezcla ya que, de lo contrario, durante el horneado, el bizcocho quedaría con un color mucho más pálido, como amarronado. Es por esto que hemos añadido vinagre y zumo de limón a la mezcla, los cuales contribuirán a que este postre quede con un color intenso y muy apetitoso.
Marina Corma
Este bizcocho se puede hacer con remolacha cruda o con remolacha cocida, usando la misma cantidad y el mismo paso a paso. La diferencia entre usar una u otra va a estar en el resultado. Con la remolacha cruda conseguiremos un color mucho más intenso y rojizo, mientras que con la remolacha cocida el tono será más apagado. Además, con esta última el sabor será más suave, caramelizado y dulce y la miga quedará más sedosa y tierna, mientras que con la remolacha cruda quedará más densa. En resumen, si preferís un color impactante, la mejor opción es la remolacha cruda, pero si preferís una miga más tierna y aireada con un sabor más suave, vuestra mejor opción será la remolacha cocida.
A la hora de servirlo, lo vamos a acompañar con un frosting de queso que va a aportar la cremosidad, el color y el sabor perfectos para que cada bocado de este vistoso postre sea memorable.
Marina Corma
Información de la receta
- Tiempo de preparación: 10 minutos
- Tiempo de cocinado: 50 minutos
- Tiempo total: 1 hora (más tiempo de enfriado)
- Raciones: 12
- Categoría: repostería
- Tipo de cocina: internacional
- Calorías por ración (kcal): 403
Ingredientes del bizcocho de remolacha
Para el bizcocho:
- 280 g de remolacha (cruda o cocida)
- 250 ml de buttermilk (250 ml de leche con 1 cucharada de zumo de limón)
- 2 cucharadas de vinagre de manzana
- Zumo de 1 limón
- 1 cucharadita de vainilla en pasta o extracto
- 250 g de azúcar
- 3 huevos M
- 200 ml de aceite de oliva suave
- 350 g de harina de trigo
- 2 cucharaditas de levadura química (tipo Royal)
- 15 g de cacao en polvo sin azúcar
- 1 pizca de sal
Para el frosting de queso:
- 50 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
- 100 g de azúcar glas tamizado
- 75 g de queso crema
Marina Corma
Cómo hacer bizcocho de remolacha
Comenzamos precalentando el horno a 180 ºC con calor arriba y abajo. A continuación, engrasamos y forramos un molde rectangular de 25 x 10 cm aproximadamente o bien, uno redondo de 20 cm de diámetro. Mezclamos 280 g de remolacha cruda pelada o cocida (en la introducción explicamos las diferencias) y troceada, con 250 ml de buttermilk (lo podemos hacer mezclando 250 ml de leche con 1 cucharada de zumo de limón según explicamos en nuestra receta de buttermilk casero), 2 cucharadas de vinagre de manzana, el zumo de 1 limón y 1 cucharadita de vainilla en pasta o extracto. Trituramos muy bien estos ingredientes hasta conseguir un puré fino. Reservamos.
Marina Corma
Por otra parte, batimos 250 g de azúcar con 3 huevos M hasta que la mezcla doble su volumen.
Marina Corma
Agregamos 200 ml de aceite de oliva suave mientras seguimos batiendo con unas varillas a velocidad baja.
Marina Corma
Añadimos el puré de remolacha y lo integramos en la mezcla.
Marina Corma
Tamizamos 350 g de harina de trigo junto con 2 cucharaditas de levadura química, 15 gramos de cacao en polvo sin azúcar y 1 pizca de sal. Integramos estos ingredientes en la mezcla con movimientos envolventes y la vertemos en el molde.
Marina Corma
Horneamos el bizcocho de remolacha durante 50 minutos o 1 hora, hasta que al pincharlo con un palillo este salga limpio. Retiramos del horno y lo dejamos reposar en el molde 10 minutos. Seguidamente, desmoldamos, quitamos el papel y dejamos enfriar por completo el bizcocho sobre una rejilla.
Marina Corma
Una vez que el bizcocho se haya enfriado, batimos en un bol 50 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente con 100 g de azúcar glas tamizado hasta que la mezcla se aclare y esté cremosa.
Marina Corma
A continuación, añadimos 75 g de queso crema y batimos un par de minutos hasta que se integre.
Marina Corma
Decoramos el bizcocho extendiendo esta crema por su superficie y lo servimos cortado en porciones.
Marina Corma
Resumen fácil de preparación
- Precalentamos el horno, engrasamos y forramos el molde, mezclamos la remolacha con el buttermilk, el vinagre, el zumo de limón y la vainilla, trituramos y reservamos
- Batimos el azúcar y los huevos
- Agregamos el aceite
- Añadimos el puré de remolacha a la mezcla de huevos
- Tamizamos la harina, la levadura química, el cacao y la sal e integramos
- Horneamos el bizcocho de remolacha durante 50 minutos, lo dejamos reposar 10 minutos en el molde, desmoldamos y dejamos que se enfríe totalmente sobre una rejilla
- Batimos la mantequilla y el azúcar glas para la decoración superior
- Añadimos el queso crema y lo integramos en la mezcla
- Decoramos el bizcocho de remolacha con esta mezcla y servimos
Recetas con huevo Remolacha Aceite de oliva suave Zumo de limón Cacao Leche Harina de trigo Levadura química Vinagre de sidra de manzana Vainilla Recetas al horno
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Bizcocho de cerezas: un dulce exquisito con una miga muy jugosa

El bizcocho de cerezas es un postre ideal para aprovechar su corta temporada, ya que, esta es, precisamente, una de las mejores frutas para incorporar a la masa de un bizcocho y disfrutar así de todo su sabor. Cuando horneamos el bizcocho con las cerezas, los azúcares de esta fruta se concentran y su pulpa se vuelve más tierna liberando además su jugo. El resultado es un contraste de sabores delicioso entre la miga esponjosa y tierna y los pequeños trocitos de cereza repartidos por todo el bizcocho.

Para hacer este bizcocho, no necesitamos ser unos maestros reposteros ya que es muy fácil de preparar: solo debemos prestar atención al batido inicial de los huevos con el azúcar para asegurar una textura muy tierna y esponjosa que vamos a potenciar añadiendo además nata a la masa.

En esta ocasión, hemos añadido vainilla al bizcocho, aunque la ralladura de limón también le va a las mil maravillas y el sabor cítrico ayuda a equilibrar el dulzor natural de la fruta. Para conservarlo, lo cubriremos bien con film transparente y lo mantendremos en un lugar fresco y seco durante un máximo de 2 días para asegurarnos de que la fruta siga en buen estado. Resulta delicioso servido tal cual o bien, espolvoreado con un poco de azúcar glas o acompañado con una bola de helado de vainilla para disfrutar de un contraste de sabores, texturas y temperaturas verdaderamente irresistible.

Información de la receta
- Tiempo de preparación: 10 minutos
- Tiempo de cocinado: 50 minutos
- Tiempo total: 1 hora (más tiempo de enfriado)
- Raciones: 12
- Categoría: repostería
- Tipo de cocina: española
- Calorías por ración (kcal): 255
Ingredientes del bizcocho de cerezas
- 4 huevos M
- 200 g de azúcar
- 160 g de nata para montar (mínimo 35% de materia grasa)
- 1 cucharadita de vainilla en pasta (o extracto)
- 270 g de harina de trigo
- 1 cucharadita de levadura química (6 g)
- 60 g de mantequilla fundida y fría
- 150 g de cerezas

Cómo hacer bizcocho de cerezas
Comenzamos precalentando el horno a 180 ºC con calor arriba y abajo. Engrasamos y forramos con papel vegetal un molde cuadrado de unos 20 x 20 cm o uno de proporciones similares.

Batimos 4 huevos M con 200 g de azúcar durante unos 5 minutos, hasta que doblen el volumen.

Añadimos 160 g de nata para montar y 1 cucharadita de vainilla en pasta y mezclamos hasta integrarlas por completo.

Tamizamos 270 g de harina de trigo con 1 cucharadita de levadura química y la integramos a la mezcla mientras batimos a velocidad baja.

Para finalizar con el bizcocho, agregamos 60 g de mantequilla fundida y fría y la integramos en la mezcla.

Vertemos la mezcla del bizcocho en el molde, alisamos la superficie y reservamos.

Lavamos y deshuesamos las cerezas hasta conseguir 150 gramos.

Ponemos las cerezas de forma aleatoria sobre el bizcocho y lo llevamos al horno durante 45-55 minutos, hasta que al pincharlo con un palillo este salga limpio.

Retiramos el bizcocho del horno y lo dejamos reposar 10 minutos. A continuación, lo desmoldamos y lo dejamos enfriar por completo sobre una rejilla antes de consumir.

Resumen fácil de preparación
- Precalentamos el horno a 180 ºC y engrasamos y forramos el molde
- Batimos los huevos con el azúcar hasta que doblen el volumen
- Añadimos la nata y la vainilla
- Tamizamos e integramos la harina y la levadura química
- Integramos la mantequilla
- Vertemos en el molde y alisamos
- Deshuesamos las cerezas
- Ponemos las cerezas sobre el bizcocho y lo horneamos durante 45-55 minutos
- Dejamos templar el bizcocho de cerezas y lo ponemos sobre una rejilla para que enfríe por completo antes de servir
El bizcocho de cerezas es un postre ideal ya que reúne muchas de la cualidades que buscamos en un bizcocho casero: ingredientes sencillos, preparación fácil, aroma irresistible y una textura jugosa que invita a repetir. En esta receta, explicamos paso a paso cómo hacerlo en casa.
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¿Por qué se llama jamón serrano? El origen de su nombre te sorprenderá

No hay quién se resista al jamón serrano. Este sabroso producto procedente del cerdo, gran emblema de nuestro patrimonio histórico, cultural y gastronómico desde hace siglos, alegra cualquier mesa de tapeo y es un ingrediente indispensable de nuestros bocadillos. Tan presente está en nuestra vida que es posible que nunca te hayas hecho preguntas acerca del origen de su nombre. Te lo hayas cuestionado ya o no, venimos a resolver todas tus dudas al respecto.
Del clima de la sierra al nombre del producto
Se denomina jamón serrano porque su curación —salazón, secado y maduración—, tenía lugar tradicionalmente en el frío y seco clima de las sierras montañosas. El adjetivo, como habrás podido intuir, procede directamente de la palabra «sierra». Aunque la manera tradicional y artesanal de producir el jamón es en las profundidades de las cordilleras españolas, donde se dan las condiciones exactas de temperatura y sequedad que los jamones requieren para convertirse en un producto excepcional, hoy en día la tecnología alimentaria permite replicar dicho clima en secaderos y bodegas situadas tanto en valles como en llanuras.

Serrano no es lo mismo que ibérico
Puestos a ahondar en los entresijos del jamón serrano, aprovechamos para revelarte las diferencias entre el jamón serrano y el jamón ibérico porque no, no son lo mismo. «Serrano» se refiere al método y el clima en el que se obtiene este jamón, e «ibérico» hace alusión a la raza del animal del que procede el jamón ibérico. Más allá de que ambos productos provienen del cerdo, son muchos los aspectos en los que difieren. La raza utilizada para el jamón serrano es el cerdo blanco, de piel blanca y delicada; se trata de ejemplares que, a través de la selección genética continuada, se han vuelto muy productivos; este tipo de cerdos se cría en macrogranjas, alimentándose solo con piensos. En cuanto al jamón ibérico, proviene del cerdo ibérico, una raza autóctona española y la única autorizada para elaborar jamón ibérico; la piel de este animal es más oscura y gruesa que la del cerdo blanco y su alimentación es a base de bellotas y pastos naturales; además, están adaptados a la vida al aire libre, pues su cría es extensiva, en grandes hectáreas.
Y ya que estamos hablando del jamón y su historia, ¿sabías que antes del siglo XIV este producto era conocido como «pernil»? Este término derivaba del latín «perna», con el que se hacía alusión a la pierna. No obstante, no tuvo muy buena acogida en el país y fue quedando en un segundo plano hasta que el español, a partir del siglo XIV, adoptó y popularizó la palabra «jamón», que procedía del francés antiguo «jambon», que también significaba pierna. Curiosamente, en catalán y en valenciano al jamón se le sigue conociendo como «pernil», pues han conservado la evolución original de la raíz latina. Qué cosas, ¿eh?
Ahora que ya sabes más sobre el origen del jamón serrano, es hora de pasar a la práctica y hacer lo que más nos gusta: aprender a cortar jamón y disfrutar de él.
¿Alguna vez te has cuestionado por qué se llama jamón serrano al jamón serrano? La respuesta es sencilla y curiosa. Te la desvelamos a continuación, junto a otros datos interesantes sobre el producto.
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Espaguetis a la carbonara con champiñones
1. Cuece los espaguetis en abundante agua hirviendo con un poco de sal durante 9 minutos o el tiempo que ponga el fabricante en el envase.

2. Corta la panceta en trocitos y cocina en una sartén sin aceite hasta que se dore y empiece a quedar crujiente. Retira a un plato.

3. En esa misma sartén saltea los champiñones en cuartos hasta que se doren. Introduce de nuevo la panceta y reserva la sartén.

4.Prepara la salsa. En un bol mezcla las yemas con el queso rallado y un poco de pimienta al gusto. Añade agua de la cocción hasta formar una cremita de queso.

5. Retira los espaguetis de la olla y llévalos a la sartén con la panceta y los champiñones. Saltea a fuego fuerte, añade la crema de queso y, fuera del fuego, remueve hasta ligar. Añade más agua de la cocción si es necesario aligerar la salsa.

Mis consejos para preparar Espaguetis carbonara con champiñones:
La pasta puedes dejarla al dente o más blandita.
Es un plato perfecto para diario. Los champiñones le dan un toque muy sabroso.
Si te gustan las recetas de pasta, te enseño a preparar esta Pasta Alfredo que es muy sabrosa y gustará a todos en casa.
La entrada Espaguetis a la carbonara con champiñones se publicó primero en Anna Recetas Fáciles.
Para 2 personas
Con pocos ingredientes y mucho sabor son estos Espaguetis carbonara con champiñones que te enseño a preparar y que te aseguro no será la última vez que los hagas. En casa nos encantan y verás qué punto más rico le da los champiñones. Si tienes que comer de táper, son también una opción perfecta. Calentar y comer. Añade agua poco a poco para que la salsa no quede demasiado espesa, pero sin pasarte. Que aproveche.
Ingredientes
200 g de espaguetis
200 g de champiñones
150 g de panceta adobada
100 g de queso pecorino rallado
4 yemas de huevo
Sal y pimienta
Aceite de oliva virgen extra
Espaguetis a la carbonara con champiñones: preparación de la receta
1. Cuece los espaguetis en abundante agua hirviendo con un poco de sal durante 9 minutos o el tiempo que ponga el fabricante en el envase.
2. Corta la panceta en trocitos y cocina en una sartén sin aceite hasta que se dore y empiece a quedar crujiente. Retira a un plato.
3. En esa misma sartén saltea los champiñones en cuartos hasta que se doren. Introduce de nuevo la panceta y reserva la sartén.
4.Prepara la salsa. En un bol mezcla las yemas con el queso rallado y un poco de pimienta al gusto. Añade agua de la cocción hasta formar una cremita de queso.
5. Retira los espaguetis de la olla y llévalos a la sartén con la panceta y los champiñones. Saltea a fuego fuerte, añade la crema de queso y, fuera del fuego, remueve hasta ligar. Añade más agua de la cocción si es necesario aligerar la salsa.
Mis consejos para preparar Espaguetis carbonara con champiñones:
La pasta puedes dejarla al dente o más blandita.
Es un plato perfecto para diario. Los champiñones le dan un toque muy sabroso.
Si te gustan las recetas de pasta, te enseño a preparar esta Pasta Alfredo que es muy sabrosa y gustará a todos en casa.
La entrada Espaguetis a la carbonara con champiñones se publicó primero en Anna Recetas Fáciles.
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