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Mundo Motor

Ni el airbag ni el ABS: el invento que salvó miles de vidas nació de una muerte absurda y es un motor, pero no el que imaginas

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Durante las primeras décadas del automóvil, arrancar un coche podía ser peligroso. No bastaba con girar una llave o pulsar un botón. El conductor tenía que colocarse delante del vehículo, insertar una manivela en el frontal y hacer girar el motor a mano hasta que cobrara vida.

El problema era el retroceso. Si el encendido estaba mal ajustado o la chispa saltaba antes de tiempo, el motor podía girar en sentido contrario y devolver la manivela con violencia. El golpe podía romper dedos, muñecas, brazos e incluso causar lesiones graves en la cara.

El motor de arranque eléctrico eliminó ese riesgo y cambió para siempre la relación entre el conductor y el coche. No fue un invento llamativo, ni uno que añadiera potencia, velocidad o prestigio. Pero sí convirtió el automóvil de gasolina en una máquina mucho más segura, cómoda y accesible.
Antes del motor de arranque, encender un coche exigía fuerza y técnica

Los primeros coches de combustión interna se arrancaban con una manivela exterior
Un retroceso del motor podía convertir esa manivela en una pieza peligrosa

Los coches de principios del siglo XX eran máquinas mucho más físicas que los actuales. El conductor no solo debía conducirlos, sino también ponerlos en marcha manualmente. Para hacerlo, tenía que girar la manivela con fuerza suficiente para mover el cigüeñal, vencer la compresión y permitir que el motor iniciara la combustión.

La operación no era sencilla. Había que conocer el punto de encendido, colocar bien la mano y evitar envolver la manivela con el pulgar. Ese detalle era importante: si el motor retrocedía, el golpe podía atrapar la mano y provocar una fractura.

El arranque manual era una barrera real. Exigía fuerza, práctica y cierta tolerancia al riesgo. Por eso limitaba el uso del automóvil a quienes podían enfrentarse físicamente a la máquina. Para muchas mujeres, personas mayores o conductores con menor fuerza, el coche de gasolina seguía siendo poco accesible.

La muerte de Byron J. Carter aceleró el cambio

Byron J. Carter, fundador de Cartercar, murió tras sufrir un accidente con la manivela de un Cadillac
Henry M. Leland, fundador de Cadillac, encargó una solución para eliminar ese riesgo

La historia más conocida del motor de arranque eléctrico está ligada a Byron J. Carter. En 1910, Carter se detuvo en una carretera de Detroit para ayudar a una mujer cuyo Cadillac se había quedado parado. Al intentar arrancarlo con la manivela, el motor retrocedió y el golpe le alcanzó en la mandíbula.

Las complicaciones de aquella lesión terminaron causándole la muerte. El episodio impactó especialmente en Henry M. Leland, fundador de Cadillac y amigo de Carter. Para Leland, el accidente demostró que un automóvil moderno no podía seguir dependiendo de un sistema de arranque tan peligroso.

Cadillac encargó entonces a Charles Franklin Kettering el desarrollo de una solución práctica. Kettering era ingeniero eléctrico y ya había trabajado con motores compactos en la National Cash Register Company. Esa experiencia sería clave para resolver el problema.

Charles Kettering entendió que el motor solo debía trabajar unos segundos

El motor de arranque no necesitaba funcionar de forma continua
Solo debía entregar mucha fuerza durante un intervalo muy breve

El gran acierto de Kettering fue enfocar el problema desde el uso real del sistema. Un motor eléctrico capaz de mover un motor de combustión parecía demasiado grande y pesado para un automóvil. Pero Kettering entendió que no tenía que funcionar durante mucho tiempo.

El motor de arranque solo debía actuar durante unos segundos. Podía soportar una carga muy alta durante un periodo breve, hacer girar el cigüeñal y desconectarse en cuanto el motor térmico arrancara por sí mismo.

Con esa idea, Kettering desarrolló un sistema eléctrico integrado que combinaba arranque, encendido e iluminación. No era solo una pieza nueva, sino una arquitectura eléctrica más moderna para el automóvil.

El Cadillac Model Thirty de 1912 fue el primer coche de producción en incorporar de serie un sistema de arranque eléctrico realmente práctico. Su éxito fue inmediato y otros fabricantes empezaron a adoptar soluciones similares durante los años siguientes.

Un pequeño motor eléctrico hizo más útil al motor de gasolina

El arranque eléctrico eliminó una de las mayores desventajas prácticas del coche de combustión
También redujo una ventaja que tenían los primeros coches eléctricos: su facilidad de uso

A principios del siglo XX, el coche eléctrico no era una rareza. De hecho, tenía ventajas importantes frente al coche de gasolina: era más silencioso, más limpio en ciudad y mucho más fácil de poner en marcha. No necesitaba manivela.

El motor de arranque eléctrico cambió esa comparación. Al eliminar el arranque manual, el coche de gasolina perdió uno de sus grandes inconvenientes diarios. Seguía teniendo más ruido, vibraciones y mantenimiento, pero ya no obligaba al conductor a luchar físicamente con el motor antes de cada trayecto.

La paradoja es evidente: un motor eléctrico ayudó a consolidar el dominio del motor de combustión interna. No lo hizo por sí solo, porque también influyeron la mejora de las carreteras, la expansión de las gasolineras, la autonomía y el coste de las baterías. Pero sí hizo que el coche de gasolina fuera mucho más fácil de usar.

Qué ocurre cuando giras la llave o pulsas el botón

El motor de arranque recibe una gran cantidad de corriente durante muy poco tiempo
Su piñón engrana con el volante de inercia para hacer girar el cigüeñal

El funcionamiento básico sigue siendo reconocible más de un siglo después. Cuando el conductor acciona el arranque, la batería envía corriente al sistema. Un solenoide cierra el circuito de alta intensidad y desplaza el piñón del motor de arranque para engranarlo con el volante de inercia.

En ese momento, el motor de arranque hace girar el cigüeñal. Los pistones empiezan a moverse, entra aire, llega combustible y el motor térmico inicia su propio ciclo. En cuanto el motor de combustión ya puede mantenerse funcionando, el piñón se desacopla.

La operación dura apenas unos segundos, pero exige mucha corriente. En muchos automóviles, el motor de arranque puede demandar varios cientos de amperios de forma puntual. Por eso una batería débil puede encender luces y sistemas eléctricos, pero no tener fuerza suficiente para arrancar el motor.

El invento olvidado que hizo el coche más universal

El motor de arranque eléctrico no hizo los coches más rápidos, pero sí mucho más utilizables
Su importancia está en haber eliminado una operación peligrosa y cotidiana

El motor de arranque eléctrico no tiene la épica de un gran motor de competición. No suena, no se presume y casi nunca se menciona al hablar de la historia del automóvil. Pero su impacto fue enorme.

Eliminó una maniobra peligrosa, redujo lesiones, simplificó el uso del coche y abrió el automóvil de gasolina a un público mucho más amplio. También preparó el camino para sistemas eléctricos cada vez más complejos: iluminación más fiable, encendidos más avanzados, alternadores, accesorios eléctricos y, décadas después, sistemas start-stop y arranques por botón.

Su éxito explica también su olvido. Cuando funciona, nadie piensa en él. Solo se recuerda cuando falla y el coche, por muy potente o avanzado que sea, se queda inmóvil.

El motor de arranque eléctrico no es el motor que sueñan los puristas, pero sí uno de los motores más importantes de la historia del automóvil. Nació para evitar una muerte absurda y terminó haciendo que millones de personas pudieran conducir sin jugarse la muñeca antes de empezar el viaje. Durante las primeras décadas del automóvil, arrancar un coche podía ser peligroso. No bastaba con girar una llave o pulsar un botón. El conductor tenía que colocarse delante del vehículo, insertar una manivela en el frontal y hacer girar el motor a mano hasta que cobrara vida.

El problema era el retroceso. Si el encendido estaba mal ajustado o la chispa saltaba antes de tiempo, el motor podía girar en sentido contrario y devolver la manivela con violencia. El golpe podía romper dedos, muñecas, brazos e incluso causar lesiones graves en la cara.

El motor de arranque eléctrico eliminó ese riesgo y cambió para siempre la relación entre el conductor y el coche. No fue un invento llamativo, ni uno que añadiera potencia, velocidad o prestigio. Pero sí convirtió el automóvil de gasolina en una máquina mucho más segura, cómoda y accesible.
Antes del motor de arranque, encender un coche exigía fuerza y técnica

Los primeros coches de combustión interna se arrancaban con una manivela exterior
Un retroceso del motor podía convertir esa manivela en una pieza peligrosa

Los coches de principios del siglo XX eran máquinas mucho más físicas que los actuales. El conductor no solo debía conducirlos, sino también ponerlos en marcha manualmente. Para hacerlo, tenía que girar la manivela con fuerza suficiente para mover el cigüeñal, vencer la compresión y permitir que el motor iniciara la combustión.

La operación no era sencilla. Había que conocer el punto de encendido, colocar bien la mano y evitar envolver la manivela con el pulgar. Ese detalle era importante: si el motor retrocedía, el golpe podía atrapar la mano y provocar una fractura.

El arranque manual era una barrera real. Exigía fuerza, práctica y cierta tolerancia al riesgo. Por eso limitaba el uso del automóvil a quienes podían enfrentarse físicamente a la máquina. Para muchas mujeres, personas mayores o conductores con menor fuerza, el coche de gasolina seguía siendo poco accesible.

La muerte de Byron J. Carter aceleró el cambio

Byron J. Carter, fundador de Cartercar, murió tras sufrir un accidente con la manivela de un Cadillac
Henry M. Leland, fundador de Cadillac, encargó una solución para eliminar ese riesgo

La historia más conocida del motor de arranque eléctrico está ligada a Byron J. Carter. En 1910, Carter se detuvo en una carretera de Detroit para ayudar a una mujer cuyo Cadillac se había quedado parado. Al intentar arrancarlo con la manivela, el motor retrocedió y el golpe le alcanzó en la mandíbula.

Las complicaciones de aquella lesión terminaron causándole la muerte. El episodio impactó especialmente en Henry M. Leland, fundador de Cadillac y amigo de Carter. Para Leland, el accidente demostró que un automóvil moderno no podía seguir dependiendo de un sistema de arranque tan peligroso.

Cadillac encargó entonces a Charles Franklin Kettering el desarrollo de una solución práctica. Kettering era ingeniero eléctrico y ya había trabajado con motores compactos en la National Cash Register Company. Esa experiencia sería clave para resolver el problema.

Charles Kettering entendió que el motor solo debía trabajar unos segundos

El motor de arranque no necesitaba funcionar de forma continua
Solo debía entregar mucha fuerza durante un intervalo muy breve

El gran acierto de Kettering fue enfocar el problema desde el uso real del sistema. Un motor eléctrico capaz de mover un motor de combustión parecía demasiado grande y pesado para un automóvil. Pero Kettering entendió que no tenía que funcionar durante mucho tiempo.

El motor de arranque solo debía actuar durante unos segundos. Podía soportar una carga muy alta durante un periodo breve, hacer girar el cigüeñal y desconectarse en cuanto el motor térmico arrancara por sí mismo.

Con esa idea, Kettering desarrolló un sistema eléctrico integrado que combinaba arranque, encendido e iluminación. No era solo una pieza nueva, sino una arquitectura eléctrica más moderna para el automóvil.

El Cadillac Model Thirty de 1912 fue el primer coche de producción en incorporar de serie un sistema de arranque eléctrico realmente práctico. Su éxito fue inmediato y otros fabricantes empezaron a adoptar soluciones similares durante los años siguientes.

Un pequeño motor eléctrico hizo más útil al motor de gasolina

El arranque eléctrico eliminó una de las mayores desventajas prácticas del coche de combustión
También redujo una ventaja que tenían los primeros coches eléctricos: su facilidad de uso

A principios del siglo XX, el coche eléctrico no era una rareza. De hecho, tenía ventajas importantes frente al coche de gasolina: era más silencioso, más limpio en ciudad y mucho más fácil de poner en marcha. No necesitaba manivela.

El motor de arranque eléctrico cambió esa comparación. Al eliminar el arranque manual, el coche de gasolina perdió uno de sus grandes inconvenientes diarios. Seguía teniendo más ruido, vibraciones y mantenimiento, pero ya no obligaba al conductor a luchar físicamente con el motor antes de cada trayecto.

La paradoja es evidente: un motor eléctrico ayudó a consolidar el dominio del motor de combustión interna. No lo hizo por sí solo, porque también influyeron la mejora de las carreteras, la expansión de las gasolineras, la autonomía y el coste de las baterías. Pero sí hizo que el coche de gasolina fuera mucho más fácil de usar.

Qué ocurre cuando giras la llave o pulsas el botón

El motor de arranque recibe una gran cantidad de corriente durante muy poco tiempo
Su piñón engrana con el volante de inercia para hacer girar el cigüeñal

El funcionamiento básico sigue siendo reconocible más de un siglo después. Cuando el conductor acciona el arranque, la batería envía corriente al sistema. Un solenoide cierra el circuito de alta intensidad y desplaza el piñón del motor de arranque para engranarlo con el volante de inercia.

En ese momento, el motor de arranque hace girar el cigüeñal. Los pistones empiezan a moverse, entra aire, llega combustible y el motor térmico inicia su propio ciclo. En cuanto el motor de combustión ya puede mantenerse funcionando, el piñón se desacopla.

La operación dura apenas unos segundos, pero exige mucha corriente. En muchos automóviles, el motor de arranque puede demandar varios cientos de amperios de forma puntual. Por eso una batería débil puede encender luces y sistemas eléctricos, pero no tener fuerza suficiente para arrancar el motor.

El invento olvidado que hizo el coche más universal

El motor de arranque eléctrico no hizo los coches más rápidos, pero sí mucho más utilizables
Su importancia está en haber eliminado una operación peligrosa y cotidiana

El motor de arranque eléctrico no tiene la épica de un gran motor de competición. No suena, no se presume y casi nunca se menciona al hablar de la historia del automóvil. Pero su impacto fue enorme.

Eliminó una maniobra peligrosa, redujo lesiones, simplificó el uso del coche y abrió el automóvil de gasolina a un público mucho más amplio. También preparó el camino para sistemas eléctricos cada vez más complejos: iluminación más fiable, encendidos más avanzados, alternadores, accesorios eléctricos y, décadas después, sistemas start-stop y arranques por botón.

Su éxito explica también su olvido. Cuando funciona, nadie piensa en él. Solo se recuerda cuando falla y el coche, por muy potente o avanzado que sea, se queda inmóvil.

El motor de arranque eléctrico no es el motor que sueñan los puristas, pero sí uno de los motores más importantes de la historia del automóvil. Nació para evitar una muerte absurda y terminó haciendo que millones de personas pudieran conducir sin jugarse la muñeca antes de empezar el viaje.   Ni el airbag ni el ABS: el invento que salvó miles de vidas nació de una muerte absurda y es un motor, pero no el que imaginas

Durante las primeras décadas del automóvil, arrancar un coche podía ser peligroso. No bastaba con girar una llave o pulsar un botón. El conductor tenía que colocarse delante del vehículo, insertar una manivela en el frontal y hacer girar el motor a mano hasta que cobrara vida.

El problema era el retroceso. Si el encendido estaba mal ajustado o la chispa saltaba antes de tiempo, el motor podía girar en sentido contrario y devolver la manivela con violencia. El golpe podía romper dedos, muñecas, brazos e incluso causar lesiones graves en la cara.

El motor de arranque eléctrico eliminó ese riesgo y cambió para siempre la relación entre el conductor y el coche. No fue un invento llamativo, ni uno que añadiera potencia, velocidad o prestigio. Pero sí convirtió el automóvil de gasolina en una máquina mucho más segura, cómoda y accesible.

Antes del motor de arranque, encender un coche exigía fuerza y técnica

  • Los primeros coches de combustión interna se arrancaban con una manivela exterior
  • Un retroceso del motor podía convertir esa manivela en una pieza peligrosa

Los coches de principios del siglo XX eran máquinas mucho más físicas que los actuales. El conductor no solo debía conducirlos, sino también ponerlos en marcha manualmente. Para hacerlo, tenía que girar la manivela con fuerza suficiente para mover el cigüeñal, vencer la compresión y permitir que el motor iniciara la combustión.

La operación no era sencilla. Había que conocer el punto de encendido, colocar bien la mano y evitar envolver la manivela con el pulgar. Ese detalle era importante: si el motor retrocedía, el golpe podía atrapar la mano y provocar una fractura.

El arranque manual era una barrera real. Exigía fuerza, práctica y cierta tolerancia al riesgo. Por eso limitaba el uso del automóvil a quienes podían enfrentarse físicamente a la máquina. Para muchas mujeres, personas mayores o conductores con menor fuerza, el coche de gasolina seguía siendo poco accesible.

La muerte de Byron J. Carter aceleró el cambio

  • Byron J. Carter, fundador de Cartercar, murió tras sufrir un accidente con la manivela de un Cadillac
  • Henry M. Leland, fundador de Cadillac, encargó una solución para eliminar ese riesgo

La historia más conocida del motor de arranque eléctrico está ligada a Byron J. Carter. En 1910, Carter se detuvo en una carretera de Detroit para ayudar a una mujer cuyo Cadillac se había quedado parado. Al intentar arrancarlo con la manivela, el motor retrocedió y el golpe le alcanzó en la mandíbula.

Las complicaciones de aquella lesión terminaron causándole la muerte. El episodio impactó especialmente en Henry M. Leland, fundador de Cadillac y amigo de Carter. Para Leland, el accidente demostró que un automóvil moderno no podía seguir dependiendo de un sistema de arranque tan peligroso.

Cadillac encargó entonces a Charles Franklin Kettering el desarrollo de una solución práctica. Kettering era ingeniero eléctrico y ya había trabajado con motores compactos en la National Cash Register Company. Esa experiencia sería clave para resolver el problema.

Charles Kettering entendió que el motor solo debía trabajar unos segundos

  • El motor de arranque no necesitaba funcionar de forma continua
  • Solo debía entregar mucha fuerza durante un intervalo muy breve

El gran acierto de Kettering fue enfocar el problema desde el uso real del sistema. Un motor eléctrico capaz de mover un motor de combustión parecía demasiado grande y pesado para un automóvil. Pero Kettering entendió que no tenía que funcionar durante mucho tiempo.

El motor de arranque solo debía actuar durante unos segundos. Podía soportar una carga muy alta durante un periodo breve, hacer girar el cigüeñal y desconectarse en cuanto el motor térmico arrancara por sí mismo.

Con esa idea, Kettering desarrolló un sistema eléctrico integrado que combinaba arranque, encendido e iluminación. No era solo una pieza nueva, sino una arquitectura eléctrica más moderna para el automóvil.

El Cadillac Model Thirty de 1912 fue el primer coche de producción en incorporar de serie un sistema de arranque eléctrico realmente práctico. Su éxito fue inmediato y otros fabricantes empezaron a adoptar soluciones similares durante los años siguientes.

Un pequeño motor eléctrico hizo más útil al motor de gasolina

  • El arranque eléctrico eliminó una de las mayores desventajas prácticas del coche de combustión
  • También redujo una ventaja que tenían los primeros coches eléctricos: su facilidad de uso

A principios del siglo XX, el coche eléctrico no era una rareza. De hecho, tenía ventajas importantes frente al coche de gasolina: era más silencioso, más limpio en ciudad y mucho más fácil de poner en marcha. No necesitaba manivela.

El motor de arranque eléctrico cambió esa comparación. Al eliminar el arranque manual, el coche de gasolina perdió uno de sus grandes inconvenientes diarios. Seguía teniendo más ruido, vibraciones y mantenimiento, pero ya no obligaba al conductor a luchar físicamente con el motor antes de cada trayecto.

La paradoja es evidente: un motor eléctrico ayudó a consolidar el dominio del motor de combustión interna. No lo hizo por sí solo, porque también influyeron la mejora de las carreteras, la expansión de las gasolineras, la autonomía y el coste de las baterías. Pero sí hizo que el coche de gasolina fuera mucho más fácil de usar.

Qué ocurre cuando giras la llave o pulsas el botón

  • El motor de arranque recibe una gran cantidad de corriente durante muy poco tiempo
  • Su piñón engrana con el volante de inercia para hacer girar el cigüeñal

El funcionamiento básico sigue siendo reconocible más de un siglo después. Cuando el conductor acciona el arranque, la batería envía corriente al sistema. Un solenoide cierra el circuito de alta intensidad y desplaza el piñón del motor de arranque para engranarlo con el volante de inercia.

En ese momento, el motor de arranque hace girar el cigüeñal. Los pistones empiezan a moverse, entra aire, llega combustible y el motor térmico inicia su propio ciclo. En cuanto el motor de combustión ya puede mantenerse funcionando, el piñón se desacopla.

La operación dura apenas unos segundos, pero exige mucha corriente. En muchos automóviles, el motor de arranque puede demandar varios cientos de amperios de forma puntual. Por eso una batería débil puede encender luces y sistemas eléctricos, pero no tener fuerza suficiente para arrancar el motor.

El invento olvidado que hizo el coche más universal

  • El motor de arranque eléctrico no hizo los coches más rápidos, pero sí mucho más utilizables
  • Su importancia está en haber eliminado una operación peligrosa y cotidiana

El motor de arranque eléctrico no tiene la épica de un gran motor de competición. No suena, no se presume y casi nunca se menciona al hablar de la historia del automóvil. Pero su impacto fue enorme.

Eliminó una maniobra peligrosa, redujo lesiones, simplificó el uso del coche y abrió el automóvil de gasolina a un público mucho más amplio. También preparó el camino para sistemas eléctricos cada vez más complejos: iluminación más fiable, encendidos más avanzados, alternadores, accesorios eléctricos y, décadas después, sistemas start-stop y arranques por botón.

Su éxito explica también su olvido. Cuando funciona, nadie piensa en él. Solo se recuerda cuando falla y el coche, por muy potente o avanzado que sea, se queda inmóvil.

El motor de arranque eléctrico no es el motor que sueñan los puristas, pero sí uno de los motores más importantes de la historia del automóvil. Nació para evitar una muerte absurda y terminó haciendo que millones de personas pudieran conducir sin jugarse la muñeca antes de empezar el viaje.

Clásicos Curiosidades Tecnología Varios

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Emmanuel Jiménez

Fan desde los 5 años de conducir y pilotar cualquier cosa que tenga ruedas o vuele, con motor o sin él. Seguir leyendo…

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Mundo Motor

Olvídate de Renault 5 y Citroën 2 CV, su mejor alternativa está camino y lo fabrica el mayor experto en coches urbanos

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La lucha por fabricar el mejor coche urbano está al rojo vivo con la llegada de modelos como el Renault 5, el Citroën 2 CV o el Geely E2, sin embargo un modelo icónico de esta categoría está de regreso, un tal smart #2 que está dispuesto a revivir la receta del icónico ForTwo para demostrar al mundo cuál es la mejor forma de moverse por ciudad al mínimo coste posible.

Smart #2, la resurreción del ForTwo que se producirá en 2027

La gama smart tendrá pronto a su cuarto modelo en las calles. La reinvención que ha vivido el fabricante desde que pasó a ser una marca participada por Mercedes-Benz y Geely, ha supuesto ver la llegada de nuevos modelos como los #1, #3 y #5, apostando claramente por la relación calidad/precio, pero ofreciendo también coches eléctricos con un nivel de prestaciones y equipamiento difíciles de igualar por el resto de firmas.

Es por ello por lo que smart ha decidido ahora volver a probar suerte en el mercado de los coches más urbanos, haciéndolo además con una receta sobradamente conocida como es la del ForTwo, aunque cambiándolo por completo para convertirlo en el nuevo smart #2 y con ello estrenar multitud de novedades que prometen hacer de este eléctrico una de las mejores compras del mercado para quien necesite un coche urbano asequible.

Actualmente afrontando su desarrollo final y puesta a punto, el nuevo smart #2 podrá verse por primera vez en el salón del automóvil de París en su versión final de producción. Aún así, la marca ya ha adelantado mucho sobre el diseño de este coche a través de un primer concept, así como de los teasers que hoy acompañan esta publicación.

Hablamos de un coche de tamaño muy ajustado, apenas 2,79 metros de longitud, haciendo uso de una nueva plataforma que entre otras cosas le permitirá disfrutar de una batería de 35,7 kWh de capacidad. Gracias a esta configuración y a un peso muy ajustado, el smart #2 promete hasta 300 Km de autonomía, disfrutando también de recarga rápida para poder restaurar del 20 al 80% de la energía del acumulador en un tiempo de 20 minutos.

La agilidad y maniobrabilidad seguirán siendo un aspecto fundamental de este coche, motivo por el cual contará con un diámetro de giro de apenas 6,95 metros. Quiere decir esto que el #2 seguirá fiel a su esencia, ofreciendo una gran facilidad para moverse por ciudad, aparcarlo en cualquier sitio y aún así mostrarse muy eficiente.

Como ocurriese con sus antepasados, el interior será biplaza, con muchísimo espacio a nuestro alrededor y una gran visibilidad en todas las direcciones, añadiendo un pequeño maletero trasero donde podremos llevar las compras del día a día o una maleta de mano.

El precio es uno de los grandes misterios que rodean a este nuevo smart #2, algo que no podremos saber con exactitud hasta su lanzamiento comercial en 2027, sin embargo sí que podemos adelantar que no será un coche tan caro como el ForTwo, consiguiendo con ello hacerlo mucho más interesante para el gran público.La lucha por fabricar el mejor coche urbano está al rojo vivo con la llegada de modelos como el Renault 5, el Citroën 2 CV o el Geely E2, sin embargo un modelo icónico de esta categoría está de regreso, un tal smart #2 que está dispuesto a revivir la receta del icónico ForTwo para demostrar al mundo cuál es la mejor forma de moverse por ciudad al mínimo coste posible.

Smart #2, la resurreción del ForTwo que se producirá en 2027

La gama smart tendrá pronto a su cuarto modelo en las calles. La reinvención que ha vivido el fabricante desde que pasó a ser una marca participada por Mercedes-Benz y Geely, ha supuesto ver la llegada de nuevos modelos como los #1, #3 y #5, apostando claramente por la relación calidad/precio, pero ofreciendo también coches eléctricos con un nivel de prestaciones y equipamiento difíciles de igualar por el resto de firmas.

Es por ello por lo que smart ha decidido ahora volver a probar suerte en el mercado de los coches más urbanos, haciéndolo además con una receta sobradamente conocida como es la del ForTwo, aunque cambiándolo por completo para convertirlo en el nuevo smart #2 y con ello estrenar multitud de novedades que prometen hacer de este eléctrico una de las mejores compras del mercado para quien necesite un coche urbano asequible.

Actualmente afrontando su desarrollo final y puesta a punto, el nuevo smart #2 podrá verse por primera vez en el salón del automóvil de París en su versión final de producción. Aún así, la marca ya ha adelantado mucho sobre el diseño de este coche a través de un primer concept, así como de los teasers que hoy acompañan esta publicación.

Hablamos de un coche de tamaño muy ajustado, apenas 2,79 metros de longitud, haciendo uso de una nueva plataforma que entre otras cosas le permitirá disfrutar de una batería de 35,7 kWh de capacidad. Gracias a esta configuración y a un peso muy ajustado, el smart #2 promete hasta 300 Km de autonomía, disfrutando también de recarga rápida para poder restaurar del 20 al 80% de la energía del acumulador en un tiempo de 20 minutos.

La agilidad y maniobrabilidad seguirán siendo un aspecto fundamental de este coche, motivo por el cual contará con un diámetro de giro de apenas 6,95 metros. Quiere decir esto que el #2 seguirá fiel a su esencia, ofreciendo una gran facilidad para moverse por ciudad, aparcarlo en cualquier sitio y aún así mostrarse muy eficiente.

Como ocurriese con sus antepasados, el interior será biplaza, con muchísimo espacio a nuestro alrededor y una gran visibilidad en todas las direcciones, añadiendo un pequeño maletero trasero donde podremos llevar las compras del día a día o una maleta de mano.

El precio es uno de los grandes misterios que rodean a este nuevo smart #2, algo que no podremos saber con exactitud hasta su lanzamiento comercial en 2027, sin embargo sí que podemos adelantar que no será un coche tan caro como el ForTwo, consiguiendo con ello hacerlo mucho más interesante para el gran público.Coches eléctricos, Coches urbanos, Smart, smart #2

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Haupt Racing Team persigue el contrato del Ford Mustang GT3 Evo en la clase LMGT3

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Ulrich Fritz, CEO de Haupt Racing Team, manifestó que el equipo está preparado para afrontar nuevos desafíos con el Ford Mustang GT3 Evo y si bien no indicó cuáles serían esos planes, es obvio que sus palabras constituyen una indirecta al fabricante estadounidense porque el siguiente paso lógico de la sociedad es estar juntos en las categorías sancionadas por el ACO, es decir Haupt Racing Team quiere el contrato que ahora mismo tiene Proton Competition en la clase LMGT3 del Campeonato Mundial de Resistencia, para terminar de consolidar la sociedad. HRT se ha establecido como el representante de Ford Racing en el Intercontinental GT Challenge, DTM, GT Masters, Nürburgring Langstrecken-Serie y el GT World Challenge, sin embargo, Fritz siente que tanto esfuerzo y méritos no son recompensados si en medio no existe una promoción para ascender.

Antes de unirse a Ford Racing, para demostrar las virtudes del Mustang GT3 en circuitos europeos, Haupt Racing Team llegó a ser de los más exitosos clientes de Mercedes AMG, lo que facilitó el traslado de una marca a otra. En poco tiempo, el equipo alemán logró desarrollar una versión competitiva del coche estadounidense alcanzando resultados notables, considerando lo novedosa que es la propuesta de Ford. Para Fritz es necesario un mayor compromiso entre ambas partes para poder avanzar y eso pasa por unir fuerzas en el ecosistema ACO, es decir participar juntos en el Campeonato Mundial de Resistencia, la European Le Mans Series y la Asian Le Mans Series. La ambición es grande si se analiza que la relación entre HRT y Ford Racing inició el año pasado y el equipo alemán aspira a estar presente en al menos unos seis campeonatos con el Mustang GT3 Evo.

Si bien se permite soñar, Fritz es consciente que también se requiere una dosis de realismo porque en caso de conseguir ampliar su programa deberá sacrificar su presencia en algunos eventos ya que al final hay que evaluar y establecer prioridades. Por ahora está claro en sus horizontes y ya le ha comunicado a Ford cuáles serían sus planes inmediatos y también lo que hará para seguir desarrollando el coche ya que advierte que la versión Evo del Mustang GT3 aún no ha alcanzado su total desarrollo e inclusive requiere de mejoras en el aspecto fiabilidad, lo que quedó en evidencia en las recientes 24 Horas de Spa, cuando la unidad número 64 se retiró con problemas en la transmisión. El coche además requiere más carga aerodinámica en la parte delantera y un ajuste en la suspensión. Se requiere entonces un mayor equilibrio a nivel interno para averiguar cómo funciona el coche en otras pistas y con distintos neumáticos.

Veremos entonces que plantea Ford ante la petición de HRT, de concederles la oportunidad de llegar a la clase LMGT3, toda vez que el año que viene llegaría el prototipo del fabricante estadounidense a la clase Hypercar y ahora mismo Proton Competition se encarga de preparar a los pilotos del programa a través de su LMP2 en la European Le Mans Series. Sería muy probable entonces que Ford Racing y Proton se fusionen para la clase principal, participando como Ford Racing, y HRT compita en la LMGT3, tomando en consideración que Proton en la European Le Mans Series todavía funciona como cliente de Porsche.

En palabras de Ulrich Fritz:

Hay categorías muy interesantes, hablo del ecosistema ACO, allí no hemos hecho nada hasta ahora con Ford. Eso es definitivamente algo que es interesante para nosotros en el futuro.

Vía Sportscar365Ulrich Fritz, CEO de Haupt Racing Team, manifestó que el equipo está preparado para afrontar nuevos desafíos con el Ford Mustang GT3 Evo y si bien no indicó cuáles serían esos planes, es obvio que sus palabras constituyen una indirecta al fabricante estadounidense porque el siguiente paso lógico de la sociedad es estar juntos en las categorías sancionadas por el ACO, es decir Haupt Racing Team quiere el contrato que ahora mismo tiene Proton Competition en la clase LMGT3 del Campeonato Mundial de Resistencia, para terminar de consolidar la sociedad. HRT se ha establecido como el representante de Ford Racing en el Intercontinental GT Challenge, DTM, GT Masters, Nürburgring Langstrecken-Serie y el GT World Challenge, sin embargo, Fritz siente que tanto esfuerzo y méritos no son recompensados si en medio no existe una promoción para ascender.

Antes de unirse a Ford Racing, para demostrar las virtudes del Mustang GT3 en circuitos europeos, Haupt Racing Team llegó a ser de los más exitosos clientes de Mercedes AMG, lo que facilitó el traslado de una marca a otra. En poco tiempo, el equipo alemán logró desarrollar una versión competitiva del coche estadounidense alcanzando resultados notables, considerando lo novedosa que es la propuesta de Ford. Para Fritz es necesario un mayor compromiso entre ambas partes para poder avanzar y eso pasa por unir fuerzas en el ecosistema ACO, es decir participar juntos en el Campeonato Mundial de Resistencia, la European Le Mans Series y la Asian Le Mans Series. La ambición es grande si se analiza que la relación entre HRT y Ford Racing inició el año pasado y el equipo alemán aspira a estar presente en al menos unos seis campeonatos con el Mustang GT3 Evo.

Si bien se permite soñar, Fritz es consciente que también se requiere una dosis de realismo porque en caso de conseguir ampliar su programa deberá sacrificar su presencia en algunos eventos ya que al final hay que evaluar y establecer prioridades. Por ahora está claro en sus horizontes y ya le ha comunicado a Ford cuáles serían sus planes inmediatos y también lo que hará para seguir desarrollando el coche ya que advierte que la versión Evo del Mustang GT3 aún no ha alcanzado su total desarrollo e inclusive requiere de mejoras en el aspecto fiabilidad, lo que quedó en evidencia en las recientes 24 Horas de Spa, cuando la unidad número 64 se retiró con problemas en la transmisión. El coche además requiere más carga aerodinámica en la parte delantera y un ajuste en la suspensión. Se requiere entonces un mayor equilibrio a nivel interno para averiguar cómo funciona el coche en otras pistas y con distintos neumáticos.

Veremos entonces que plantea Ford ante la petición de HRT, de concederles la oportunidad de llegar a la clase LMGT3, toda vez que el año que viene llegaría el prototipo del fabricante estadounidense a la clase Hypercar y ahora mismo Proton Competition se encarga de preparar a los pilotos del programa a través de su LMP2 en la European Le Mans Series. Sería muy probable entonces que Ford Racing y Proton se fusionen para la clase principal, participando como Ford Racing, y HRT compita en la LMGT3, tomando en consideración que Proton en la European Le Mans Series todavía funciona como cliente de Porsche.

En palabras de Ulrich Fritz:

Hay categorías muy interesantes, hablo del ecosistema ACO, allí no hemos hecho nada hasta ahora con Ford. Eso es definitivamente algo que es interesante para nosotros en el futuro.

Vía Sportscar365

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Vivimos la emoción de la Fórmula 1 en familia desde nuestro showroom Ford

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Nuestro showroom de Ford se convirtió en el escenario perfecto para compartir una mañana donde la velocidad, la emoción y la pasión por el automovilismo fueron los grandes protagonistas.

Junto a padres, familias, clientes y entusiastas del deporte motor, disfrutamos de la transmisión del Gran Premio en un ambiente pensado para vivir cada vuelta, cada adelantamiento y cada momento de la carrera como una experiencia compartida. Más que ver una competencia, creamos un espacio para conectar, conversar y fortalecer los lazos que nos unen alrededor de una misma pasión.

En Ford creemos que las mejores experiencias se viven en compañía. Por eso, abrimos las puertas de nuestro showroom para ofrecer un encuentro donde la emoción de la Fórmula 1 trascendió la pantalla y se convirtió en recuerdos que permanecerán con quienes nos acompañaron.

Agradecemos a cada familia que fue parte de esta jornada y reafirmamos nuestro compromiso de seguir creando espacios que acerquen a nuestra comunidad, impulsados por la innovación, el rendimiento y la pasión que caracterizan a Ford.

Porque cuando la pasión por el automovilismo reúne a las personas, cada encuentro se convierte en una experiencia para recordar.

Nuestro showroom de Ford se convirtió en el escenario perfecto para compartir una mañana donde la velocidad, la emoción y la pasión por el automovilismo fueron los grandes protagonistas.Eventos, Grupo Viamar, ford, grupo viamar

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