Espectáculo
Alma Delia Murillo debuta en el Festival Mar de Palabras

La Ciudad Colonial se prepara para convertirse una vez más en el epicentro cultural del Caribe con la segunda edición del Festival literatura Mar de Palabras, que se celebrará del 19 al 21 de junio bajo la organización de la Fundación René del Risco Bermúdez.
El encuentro reunirá a más de 65 escritores, artistas, cineastas, pensadores y periodistas de 14 países, entre ellos Colombia, México, Haití, Cuba, Puerto Rico, Guatemala, Costa Rica, El Salvador, Argentina, Nicaragua, Venezuela, Estados Unidos, España y República Dominicana.
Entre las figuras invitadas destacan Carlos Granés, Piedad Bonnett, David Toscana, José Mármol, Soledad Álvarez, Jorge Volpi, Michael Shifter, Cezanne Cardona, Jhak Valcourt, José Antonio Rodríguez, Aníbal de Castro, Karina Sainz Borgo, Xavi Ayén y Manuel Vilas, entre otros.
El Festival Literario Mar de Palabras celebrará su segunda edición desde este viernes hasta el domingo 21 de junio, con la participación de destacadas figuras de la literatura nacional e internacional. El evento tendrá como sede principal el hotel Kimpton Las Mercedes, en la Ciudad Colonial de Santo Domingo, además de otros escenarios.
La escritora mexicana Alma Delia Murillo llegó por primera vez a la República Dominicana invitada a un festival literario, gracias a la gestión de su editorial, Penguin Random House, a través del sello Alfaguara.
Autora de seis libros, entre ellos el fenómeno editorial La cabeza de mi padre —que acumula veinte reimpresiones en tres años y medio— y su más reciente obra, Raíz que no desaparece, Murillo conversó sobre literatura, identidad latinoamericana, la crisis de las personas desaparecidas en México, su rechazo a la inteligencia artificial y su trayectoria, que la llevó desde un internado para niñas hasta convertirse en una de las voces más leídas de la narrativa autobiográfica en español.
¿Qué significa para usted compartir espacio con escritores y editores que hablan esta misma lengua, el español, o como dicen en Ciudad de México, el chilango?
No deja de ser una fiesta, un motivo de celebración. También creo que ayuda a visibilizar y posicionar a todas las escritoras y escritores que, desde hace algunos años, tenemos una presencia muy importante frente a los lectores de los relatos de nuestros países. Cada uno con sus peculiaridades, pero no dejan de parecerse: nuestra identidad, en muchos sentidos, es compartida.
Voy muy feliz y muy agradecida por la invitación, que llegó a través de mi editorial, Penguin Random House, el sello de Alfaguara. Me parece un motivo de celebración que las casas editoriales se sumen y promuevan esta conversación; me parece bellísimo en todos los sentidos.

Cuéntenos sobre “La cabeza de mi padre”. Usted relata una historia muy personal, ¿en qué momento supo que esa búsqueda también podía convertirse en una novela?
Lo supe hacia 2020, en ese momento particular de la pandemia de COVID-19, cuando aún no había llegado la vacuna y la Ciudad de México, una de las más pobladas del mundo, empezaba a tener una tasa de mortalidad muy alta. Veía cómo estaba muriendo la generación arriba de la mía: los padres y las madres de muchas amigas. Y yo ya había tenido la experiencia de salir a buscar a mi padre por las carreteras mexicanas en 2016, cuatro años antes.
Tuve la fortuna de encontrarlo y de que se cumpliera ese vaticinio que tuve en un sueño, de que mi padre iba a morir. Todo ese eco alrededor de la paternidad, la maternidad y la muerte inminente hizo que no me lo pensara demasiado.
A veces hay novelas que brotan, están ahí, un día sientes la pulsión y te pones a escribirla. Pero la verdad es que llevaba, en esa novela, más de cuarenta años rumiando ese relato, que son los años que crecí —como tantas niñas mexicanas, el 40%— con el abandono de mi padre. Crecí escuchando versiones: que estaba muerto, que no estaba muerto, mitos. Por eso mi novela arranca diciendo que en este país todos somos hijos de Pedro Páramo.
Muchos lectores se identificaron con su novela, ¿verdad?
Sí. Es tremendo. Yo atisbaba que iba a ser así, pero no de esta manera. Vamos por la reimpresión número veinte, lo cual es un dato que se sale del estándar para una novela mexicana de autoficción o de narrativa del yo. Estamos a los tres años y medio de que se publicó este libro.
Y lo que más me ha encontrado es que el relato lo comparto con un montón de mexicanos, colombianos, chilenos, argentinos: nuestras historias se parecen. Esta Latinoamérica tan herida de origen por estas estructuras sociales, donde el abandono del padre es común. Entre broma y broma, digo que la mitad somos hijos de Pedro Páramo y la otra mitad somos hijos de Chayanne.
Llama mucho la atención que, en una época en la que mucha gente quiere venderle al mundo que la literatura no se consume, usted celebre veinte reimpresiones.
Sí, es precioso. La verdad es que en México, por lo menos, generó una conversación muy efervescente. Son tres años y medio y ya se reimprimió veinte veces porque no ha dejado de estar en la conversación de las lectoras y los lectores. Creo que esta novela ofrece, en particular, un espejo: el espejo de tantísima gente cuya vida y cuya historia se parece a la mía.
¿Cree que la literatura puede ayudar a que temas como las desapariciones no caigan en el olvido? ¿De qué manera?
Mi novela posterior a La cabeza de mi padre, que se llama Raíz que no desaparece, es precisamente una especie de crónica, un relato ficcionado pero basado en la realidad, del acompañamiento que hice con las Madres Buscadoras mexicanas.
En este momento en México hay más de 130,000 personas desaparecidas. El dato es brutal, y lo es doblemente cuando pensamos que esas 130,000 personas han desaparecido en su mayoría en los últimos dieciocho años. No es un asunto histórico, no es un periodo de dictadura de los años sesenta, es aquí y ahora.
Hacía mucha falta, y sigue haciendo mucha falta, que los ciudadanos tomemos la narrativa en nuestras manos sobre este fenómeno. Es muy doloroso, y el gobierno mexicano y el crimen organizado han construido una necronarrativa, como si solo se tratara del narco, de gente que anda en malos pasos y, por lo tanto, los demás debemos mantenernos no solo indiferentes, sino alejados.
Ponerlo en una novela, acercarlo a las mesas de novedades y que la gente lo lea permite que empecemos a darnos cuenta de que eso no es verdad, y que las familias buscadoras se parecen a la mía, a la de cualquiera de nosotros, con esta herida brutal, este duelo suspendido de tener a una persona de tu sangre desaparecida desde hace diez, seis, quince años.
En su trabajo se abordan muy bien las contradicciones de nuestra época. ¿Cree que todo eso define a la generación actual?
Sí. Creo que este fenómeno, que no es tecnológico sino humano, del uso de las redes sociales y los dispositivos —usted y yo nacimos sin un celular en la mano, y de eso me alegro—. Al menos pude tener cierta plasticidad neuronal libre de las pantallas. Y, sin embargo, ya formamos parte de esta manera de estar en el mundo. Creo que ha sido tan rápido, tan brutalmente rápido, que por supuesto nos tiene sumidos en profundas contradicciones.
La fantasía de la hiperconectividad no deja de ser, en realidad, la cara de la profunda soledad en la que nos hemos estado metiendo, de la profunda individualidad, de cómo confundimos lo virtual con ponerle el cuerpo a las causas, a los eventos, como si bastara un video de TikTok, un tuit, un Instagram, para detener regímenes violentos, cuando a veces hay que hacer mucho más que eso. Y, a la vez, también son grandes medios de comunicación que han traído posibilidades intergeneracionales que de otra manera habría sido complicado lograr. Pero sí, vivimos sumidos en esta profunda contradicción.
Eso nos conecta con la inteligencia artificial, esa herramienta que fue liberada al mundo sin control, como ocurrió con las plataformas digitales, las redes sociales y el propio internet, y que hoy esas grandes corporaciones están tratando de “repensar”. ¿Cuál es su reflexión sobre la IA?
Lo tengo que decir abiertamente: abomino de la inteligencia artificial. La rechazo categóricamente. Soy una objetora de conciencia. Para empezar, porque es de cinco oligarcas sin escrúpulos, con anhelos que cruzan y violentan la soberanía de los países. Estos multimillonarios de la alta tecnología no representan precisamente un rechazo de la ética ni una percepción humanista de nuestra especie. Al contrario, son unos saqueadores. Y esta herramienta es de ellos. Me da casi hasta ternura que la gente crea que es en beneficio nuestro.
Por otro lado, la herramienta como tal, particularmente en cuanto a modelo de lenguaje, me parece que de entrada no es lo que promete. Yo, para empezar, no le llamo inteligencia artificial. Le digo inteligencia artificiosa. Y creo que sería mucho más apropiado llamarla inteligencia fingida. No deja de ser un modelo de datos, una minería de datos, de palabras, que tienden a dar la organización más común de una frase. Y eso es lo que resulta de ello.
Creo que se pierde muchísimo, por ejemplo, cuando se piensa que la inteligencia artificial va a poder escribir novelas, poesía y guiones, porque la escritura y el lenguaje son parte esencial de lo que nos hace humanos. Y lo novedoso, el futuro, no puede venir de la inteligencia artificial, que es un modelo repetitivo de caminos algorítmicos más comunes. No hace más que darnos lo más común. Lo nuevo, lo que se reinvente, vendrá de alguien con cuerpo, con corazón, con dolor, con dudas, con miedo, con imperfección. Así que la rechazo. Peleo en mis contratos editoriales para que no esté incluida. Y creo que antes o después vamos a regresar al valor de lo puramente humano.
Esto también se cruza mucho con el derecho de autor, con cómo le roban a uno su creatividad
Claro, claro. Es brutal. Un robo flagrante y cínico. Hay temas de autoría y de derecho de autor tremendos. Nos están robando el contenido, la voz, la cara. Y vamos a entrar en un conflicto, creo, muy serio sobre propiedad intelectual y derecho de autor, que esperaría que seamos capaces de defender como corresponde, como parte de la creación humana. De hecho, hace poco vi que una delegación dominicana participaba en un encuentro, creo que en París, donde se está analizando, repensando el tema del derecho de autor y cómo se le va a hacer frente a nivel global a todo lo que está ocurriendo.
Usted también es guionista. ¿Se siente cómoda moviéndose entre esos dos mundos, la literatura y el guion? Cuéntenos un poco de su trabajo como guionista.
Es completamente distinto. En general, las experiencias que he tenido escribiendo guion para series, películas, audioseries, siempre forman parte de un equipo. Esa experiencia es mucho más gremial. Por un lado es positiva, enriquecedora, divertida, y por otro lado es una pesadilla escribir para que te corrija un productor, un director, un inversionista que no sabe escribir. Y yo lo paso mal.
La verdad es que lo que prefiero es escribir narrativa, literatura, o lo que pretendo que sea literatura, porque el componente de la soledad —uno en su universo con sus demonios— es para mí como un paraje fantástico en el que poder sumergirme. Porque cuando uno escribe, no solo revela lo que quiere escribir, las fantasías, la creación, también revela cómo piensa. Y eso lo vuelve muy complicado en la experiencia del guion, porque tienes que tomar las formas de pensar de todo el mundo. No lo prefiero.
¿Qué otras áreas, a nivel de literatura y escritura, le quedan pendientes en su agenda? Usted trabaja el humor, el dolor, la esperanza, la reflexión. ¿Tiene algo pendiente?
Sí, sí, sí, tengo. Estoy medio congestionada, creo. Hay dos libros que traigo aquí, para los que he estado tomando un montón de notas, esos momentos que te vienen. Uno tiene que ver con la Ciudad de México, esta tierra prometida, esta bestia tremenda. Creo que voy a ir por ahí más o menos pronto.
Tengo muchas ganas de escribir directamente ensayo, porque es delicioso poder desplegar un ejercicio de pensamiento, de planteamientos, de dudas, de recuperar los pensamientos de otras personas. Y lo que más me gustaría en el futuro, si lo logro, es algún día animarme a escribir y publicar algún poema. Creo que la poesía es la expresión más elevada del manejo de la lengua. Ahí es donde realmente se exprime, se afina, se pule como un diamante la lengua. Soy lectora de poesía desde hace muchos años, admiradora de quienes son capaces de hacer eso. Me encantaría llegar ahí.
¿Usted se considera una escritora feminista?
Yo creo que soy una escritora. Punto. Como habito un cuerpo femenino y vivo en un país profundamente machista y, además, feminicida, obviamente todo mi relato, mi mirada del mundo, está atravesado por ello y está presente en mi obra. Pero eso no tiene que ver con asumir o no una ideología, sino con habitar un cuerpo femenino en un momento como este.
¿Cómo ve el momento que vive la mujer en América Latina? En todos los países de la región tenemos violencia de género. ¿Cuál es su mirada al respecto?
Creo que la pregunta interesante y urgente desde hace tiempo es: ¿cómo ven los hombres su masculinidad en América Latina? Porque nosotras ya llevamos años batallando, proponiendo, escribiendo, impulsando leyes, y los feminicidios en México no paran, y todos tienen la misma característica. El feminicida, el agresor, suele ser el esposo, el novio, el exnovio; un hombre con una relación afectiva cercana a esa mujer a la que termina asesinando.
Esas estadísticas, que no han hecho más que subir, lo que dicen a gritos es que falta que la otra mitad se involucre: que la manera en que los hombres aprendieron a ser hombres, la manera en que la masculinidad violenta, dominante, conquistadora, sigue sosteniendo a nuestros países, necesita urgentemente cuestionarse. Lo digo sistémicamente, no como un ataque individual ni como un señalamiento a ningún varón en particular. Es sistémico. Esa estructura de masculinidad es la que urge que los hombres se pregunten: ¿qué está pasando? ¿Cómo pueden renunciar a eso, recrearlo de otra manera?
En esta época de redes sociales e inteligencia artificial, ¿qué sigue ofreciendo la literatura que no pueden dar otros formatos?
El contenido humano. Se escribe un libro con el cuerpo, con los años, con los duelos, con un proceso de transformación profunda, y se escribe en soledad. Y quien lo lee, quien toma un libro y se lo lleva a la cama o al transporte público, también está en soledad. Esta unión de dos soledades que se encuentran a través de un libro creo que es una de las maneras más bellas que seguimos teniendo de habitar nuestra humanidad.
Ya ni hablemos de los beneficios neurológicos de dejar la pantalla: ser capaz de concentrarte y sostener tu atención en un relato, de proyectar tu imaginación en lo que estás leyendo, de escuchar esa voz. El cerebro es un maravilloso aparato narrativo, pero necesita que lo estimulemos para estar en ello. Creo, además, que los libros no van a desaparecer, todo lo contrario. Siempre van a volver. Cuando la humanidad ha pasado por lo peor, ha venido la literatura a dar cuenta de ello y, de alguna manera, a seguirnos dando razones para intentar reconstruirnos.
Alma Delia, ¿cómo se dio su conexión con la literatura? ¿Cómo comenzó ese viaje?
Desde niña lo tenía muy claro. Crecí en un internado para niñas, algunas huérfanas de padre y madre, otras que no teníamos padre, como era mi caso. En fin, veníamos de familias en situaciones complejas, precarias. En ese internado éramos trescientas niñas; dormíamos en camitas pequeñas, en fila, unas frente a otras, en grandes dormitorios. Y cada noche, cuando apagaban la luz, yo les contaba a todas las demás un cuento, una novela que me inventaba. Desde entonces supe que quería eso, que mi pasión eran las historias, sobre todo las historias.

Alma Delia Murillo (Ciudad Nezahualcóyotl, México, 1979) ha publicado los libros Raíz que no desaparece (2025), La cabeza de mi padre (2022), Cuentos de maldad y uno que otro maldito (2020), El niño que fuimos (2018), Las noches habitadas (2015) y Damas de caza (2010). También es guionista y creadora de las ficciones sonoras Diez mujeres, Conversaciones prohibidas del confinamiento y Ciudad de abajo, y del podcast literario Diario la libro para Audible. Autora de la columna sabatina “Posmodernos y jodidos”, que puede leerse en almadelia.mx, publica con regularidad columnas de opinión en diversos medios nacionales e internacionales como Reforma, BBC, El País y The Washington Post.
Claro, dedicarse a la literatura cuando vienes de una condición tan precaria, y vivir de ello, es muy difícil. Tuve que pasar veinte años como empleada corporativa hasta que un día no pude más y renuncié. Eso fue hace quince años.
Empecé ahí a decir: esto es lo que quiero, esta es mi pasión. Y hasta ahora llevo seis libros publicados. Ha sido un camino de mucha perseverancia, de tener cinco empleos para poder escribir un poco los fines de semana, en las noches. Hasta que, con mucha fortuna, de unos años para acá, mi vida realmente es escribir y puedo vivir de ello. Pero esta ha sido una carrera de resistencia.

¿Cree que la humanidad puede cambiar el mundo apalancándose en la literatura. ¿Cómo ve usted todo esto?
Totalmente, sí. Creo que es muy perverso esto de llegar a decir “no hay nada que hacer, se jodió, ya no hay nada que hacer”. Es perverso y, además, muy conveniente para estas estructuras violentas y sistémicas —este capitalismo gore, como dice una filósofa mexicana— para que se siga sosteniendo. No, no, somos responsables de crear y sostener esperanza. Es mucho más incómodo que simplemente rendirse y decir que ya todo se fue al carajo.
Creo que combatir las ideologías violentas, dominantes, de conquista, de polarización, es algo que sí se logra a través de estas experiencias que los libros nos permiten: ampliar el horizonte. Entender que hay temas de los que te puedes reír, que hay personas que piensan radicalmente distinto y, sin embargo, algo en ese personaje termina conectando contigo.
Que hay una persona en el otro lado del mundo que habla otra lengua, que viene de otro régimen, y que sin embargo, con sus palabras y su relato, termina haciéndote sentir algo. Creo que eso ayuda mucho, sobre todo, para quitar esta cosa rígida y vertical de “mi dios es el bueno, el tuyo es el malo”.
En el caso de México, “mi partido es el bueno, el de izquierda, y todo lo demás es la basura de la derecha”. Estas posturas radicales son muy dañinas, y para eso la literatura, en su amplitud, donde todo cabe, ayuda muchísimo a que tengamos perspectiva.
Una última pregunta, y quizás una invitación al público, a propósito de su presencia en el festival. ¿Algunas palabras finales?
- Me dará mucha alegría conocerles, escucharles, que podamos conversar un poco de lo que está pasando en México. Quienes escribimos no dejamos de ser como una antena, un sensor, que terminamos cristalizando eso en una novela, en un relato.
- Soy una escritora contemporánea y, además, profundamente, emocionalmente, me dejo afectar por lo que le duele a mi país, y luego lo pongo en mis libros. Sería bellísimo encontrar cómplices que quieran escucharlo, que quieran leerlo, que quieran saberlo. Ojalá.
¿Es la primera vez que viene al país?
Sí, es la primera vez.
La Ciudad Colonial se prepara para convertirse una vez más en el epicentro cultural del Caribe con la segunda edición del Festival literatura Mar de Palabras, que se celebrará del 19 al 21 de junio bajo la organización de la Fundación René del Risco Bermúdez. El encuentro reunirá a más de 65 escritores, artistas, cineastas, pensadores y periodistas de 14 países, entre ellos Colombia, México, Haití, Cuba, Puerto Rico, Guatemala, Costa Rica, El Salvador, Argentina, Nicaragua, Venezuela, Estados Unidos, España y República Dominicana.Entre las figuras invitadas destacan Carlos Granés, Piedad Bonnett, David Toscana, José Mármol, Soledad Álvarez, Jorge Volpi, Michael Shifter, Cezanne Cardona, Jhak Valcourt, José Antonio Rodríguez, Aníbal de Castro, Karina Sainz Borgo, Xavi Ayén y Manuel Vilas, entre otros.El Festival Literario Mar de Palabras celebrará su segunda edición desde este viernes hasta el domingo 21 de junio, con la participación de destacadas figuras de la literatura nacional e internacional. El evento tendrá como sede principal el hotel Kimpton Las Mercedes, en la Ciudad Colonial de Santo Domingo, además de otros escenarios.La escritora mexicana Alma Delia Murillo llegó por primera vez a la República Dominicana invitada a un festival literario, gracias a la gestión de su editorial, Penguin Random House, a través del sello Alfaguara. Autora de seis libros, entre ellos el fenómeno editorial La cabeza de mi padre —que acumula veinte reimpresiones en tres años y medio— y su más reciente obra, Raíz que no desaparece, Murillo conversó sobre literatura, identidad latinoamericana, la crisis de las personas desaparecidas en México, su rechazo a la inteligencia artificial y su trayectoria, que la llevó desde un internado para niñas hasta convertirse en una de las voces más leídas de la narrativa autobiográfica en español.¿Qué significa para usted compartir espacio con escritores y editores que hablan esta misma lengua, el español, o como dicen en Ciudad de México, el chilango?No deja de ser una fiesta, un motivo de celebración. También creo que ayuda a visibilizar y posicionar a todas las escritoras y escritores que, desde hace algunos años, tenemos una presencia muy importante frente a los lectores de los relatos de nuestros países. Cada uno con sus peculiaridades, pero no dejan de parecerse: nuestra identidad, en muchos sentidos, es compartida. Voy muy feliz y muy agradecida por la invitación, que llegó a través de mi editorial, Penguin Random House, el sello de Alfaguara. Me parece un motivo de celebración que las casas editoriales se sumen y promuevan esta conversación; me parece bellísimo en todos los sentidos.https://resources.diariolibre.com/images/2023/04/30/imagen-26042023-dl-minerva-del-risco-y-soledad-alvarez-002-84724d7c.jpgLa escritora Soledad Álvarez, entre las figuras de la literatura que participarán en el Festival Mar de Palabras.Cuéntenos sobre “La cabeza de mi padre”. Usted relata una historia muy personal, ¿en qué momento supo que esa búsqueda también podía convertirse en una novela?Lo supe hacia 2020, en ese momento particular de la pandemia de COVID-19, cuando aún no había llegado la vacuna y la Ciudad de México, una de las más pobladas del mundo, empezaba a tener una tasa de mortalidad muy alta. Veía cómo estaba muriendo la generación arriba de la mía: los padres y las madres de muchas amigas. Y yo ya había tenido la experiencia de salir a buscar a mi padre por las carreteras mexicanas en 2016, cuatro años antes.Tuve la fortuna de encontrarlo y de que se cumpliera ese vaticinio que tuve en un sueño, de que mi padre iba a morir. Todo ese eco alrededor de la paternidad, la maternidad y la muerte inminente hizo que no me lo pensara demasiado. A veces hay novelas que brotan, están ahí, un día sientes la pulsión y te pones a escribirla. Pero la verdad es que llevaba, en esa novela, más de cuarenta años rumiando ese relato, que son los años que crecí —como tantas niñas mexicanas, el 40%— con el abandono de mi padre. Crecí escuchando versiones: que estaba muerto, que no estaba muerto, mitos. Por eso mi novela arranca diciendo que en este país todos somos hijos de Pedro Páramo. RELACIONADAS Cultura Mordzinski: “Si yo tuviera que darle el Nobel a un músico, se lo hubiera dado a Silvio Rodríguez” Muchos lectores se identificaron con su novela, ¿verdad?Sí. Es tremendo. Yo atisbaba que iba a ser así, pero no de esta manera. Vamos por la reimpresión número veinte, lo cual es un dato que se sale del estándar para una novela mexicana de autoficción o de narrativa del yo. Estamos a los tres años y medio de que se publicó este libro.Y lo que más me ha encontrado es que el relato lo comparto con un montón de mexicanos, colombianos, chilenos, argentinos: nuestras historias se parecen. Esta Latinoamérica tan herida de origen por estas estructuras sociales, donde el abandono del padre es común. Entre broma y broma, digo que la mitad somos hijos de Pedro Páramo y la otra mitad somos hijos de Chayanne.Llama mucho la atención que, en una época en la que mucha gente quiere venderle al mundo que la literatura no se consume, usted celebre veinte reimpresiones.Sí, es precioso. La verdad es que en México, por lo menos, generó una conversación muy efervescente. Son tres años y medio y ya se reimprimió veinte veces porque no ha dejado de estar en la conversación de las lectoras y los lectores. Creo que esta novela ofrece, en particular, un espejo: el espejo de tantísima gente cuya vida y cuya historia se parece a la mía.¿Cree que la literatura puede ayudar a que temas como las desapariciones no caigan en el olvido? ¿De qué manera?Mi novela posterior a La cabeza de mi padre, que se llama Raíz que no desaparece, es precisamente una especie de crónica, un relato ficcionado pero basado en la realidad, del acompañamiento que hice con las Madres Buscadoras mexicanas. En este momento en México hay más de 130,000 personas desaparecidas. El dato es brutal, y lo es doblemente cuando pensamos que esas 130,000 personas han desaparecido en su mayoría en los últimos dieciocho años. No es un asunto histórico, no es un periodo de dictadura de los años sesenta, es aquí y ahora.Hacía mucha falta, y sigue haciendo mucha falta, que los ciudadanos tomemos la narrativa en nuestras manos sobre este fenómeno. Es muy doloroso, y el gobierno mexicano y el crimen organizado han construido una necronarrativa, como si solo se tratara del narco, de gente que anda en malos pasos y, por lo tanto, los demás debemos mantenernos no solo indiferentes, sino alejados. Ponerlo en una novela, acercarlo a las mesas de novedades y que la gente lo lea permite que empecemos a darnos cuenta de que eso no es verdad, y que las familias buscadoras se parecen a la mía, a la de cualquiera de nosotros, con esta herida brutal, este duelo suspendido de tener a una persona de tu sangre desaparecida desde hace diez, seis, quince años.En su trabajo se abordan muy bien las contradicciones de nuestra época. ¿Cree que todo eso define a la generación actual?Sí. Creo que este fenómeno, que no es tecnológico sino humano, del uso de las redes sociales y los dispositivos —usted y yo nacimos sin un celular en la mano, y de eso me alegro—. Al menos pude tener cierta plasticidad neuronal libre de las pantallas. Y, sin embargo, ya formamos parte de esta manera de estar en el mundo. Creo que ha sido tan rápido, tan brutalmente rápido, que por supuesto nos tiene sumidos en profundas contradicciones.La fantasía de la hiperconectividad no deja de ser, en realidad, la cara de la profunda soledad en la que nos hemos estado metiendo, de la profunda individualidad, de cómo confundimos lo virtual con ponerle el cuerpo a las causas, a los eventos, como si bastara un video de TikTok, un tuit, un Instagram, para detener regímenes violentos, cuando a veces hay que hacer mucho más que eso. Y, a la vez, también son grandes medios de comunicación que han traído posibilidades intergeneracionales que de otra manera habría sido complicado lograr. Pero sí, vivimos sumidos en esta profunda contradicción.Eso nos conecta con la inteligencia artificial, esa herramienta que fue liberada al mundo sin control, como ocurrió con las plataformas digitales, las redes sociales y el propio internet, y que hoy esas grandes corporaciones están tratando de “repensar”. ¿Cuál es su reflexión sobre la IA?Lo tengo que decir abiertamente: abomino de la inteligencia artificial. La rechazo categóricamente. Soy una objetora de conciencia. Para empezar, porque es de cinco oligarcas sin escrúpulos, con anhelos que cruzan y violentan la soberanía de los países. Estos multimillonarios de la alta tecnología no representan precisamente un rechazo de la ética ni una percepción humanista de nuestra especie. Al contrario, son unos saqueadores. Y esta herramienta es de ellos. Me da casi hasta ternura que la gente crea que es en beneficio nuestro.Por otro lado, la herramienta como tal, particularmente en cuanto a modelo de lenguaje, me parece que de entrada no es lo que promete. Yo, para empezar, no le llamo inteligencia artificial. Le digo inteligencia artificiosa. Y creo que sería mucho más apropiado llamarla inteligencia fingida. No deja de ser un modelo de datos, una minería de datos, de palabras, que tienden a dar la organización más común de una frase. Y eso es lo que resulta de ello.Creo que se pierde muchísimo, por ejemplo, cuando se piensa que la inteligencia artificial va a poder escribir novelas, poesía y guiones, porque la escritura y el lenguaje son parte esencial de lo que nos hace humanos. Y lo novedoso, el futuro, no puede venir de la inteligencia artificial, que es un modelo repetitivo de caminos algorítmicos más comunes. No hace más que darnos lo más común. Lo nuevo, lo que se reinvente, vendrá de alguien con cuerpo, con corazón, con dolor, con dudas, con miedo, con imperfección. Así que la rechazo. Peleo en mis contratos editoriales para que no esté incluida. Y creo que antes o después vamos a regresar al valor de lo puramente humano.Esto también se cruza mucho con el derecho de autor, con cómo le roban a uno su creatividadClaro, claro. Es brutal. Un robo flagrante y cínico. Hay temas de autoría y de derecho de autor tremendos. Nos están robando el contenido, la voz, la cara. Y vamos a entrar en un conflicto, creo, muy serio sobre propiedad intelectual y derecho de autor, que esperaría que seamos capaces de defender como corresponde, como parte de la creación humana. De hecho, hace poco vi que una delegación dominicana participaba en un encuentro, creo que en París, donde se está analizando, repensando el tema del derecho de autor y cómo se le va a hacer frente a nivel global a todo lo que está ocurriendo.Usted también es guionista. ¿Se siente cómoda moviéndose entre esos dos mundos, la literatura y el guion? Cuéntenos un poco de su trabajo como guionista.Es completamente distinto. En general, las experiencias que he tenido escribiendo guion para series, películas, audioseries, siempre forman parte de un equipo. Esa experiencia es mucho más gremial. Por un lado es positiva, enriquecedora, divertida, y por otro lado es una pesadilla escribir para que te corrija un productor, un director, un inversionista que no sabe escribir. Y yo lo paso mal.La verdad es que lo que prefiero es escribir narrativa, literatura, o lo que pretendo que sea literatura, porque el componente de la soledad —uno en su universo con sus demonios— es para mí como un paraje fantástico en el que poder sumergirme. Porque cuando uno escribe, no solo revela lo que quiere escribir, las fantasías, la creación, también revela cómo piensa. Y eso lo vuelve muy complicado en la experiencia del guion, porque tienes que tomar las formas de pensar de todo el mundo. No lo prefiero.¿Qué otras áreas, a nivel de literatura y escritura, le quedan pendientes en su agenda? Usted trabaja el humor, el dolor, la esperanza, la reflexión. ¿Tiene algo pendiente?Sí, sí, sí, tengo. Estoy medio congestionada, creo. Hay dos libros que traigo aquí, para los que he estado tomando un montón de notas, esos momentos que te vienen. Uno tiene que ver con la Ciudad de México, esta tierra prometida, esta bestia tremenda. Creo que voy a ir por ahí más o menos pronto.Tengo muchas ganas de escribir directamente ensayo, porque es delicioso poder desplegar un ejercicio de pensamiento, de planteamientos, de dudas, de recuperar los pensamientos de otras personas. Y lo que más me gustaría en el futuro, si lo logro, es algún día animarme a escribir y publicar algún poema. Creo que la poesía es la expresión más elevada del manejo de la lengua. Ahí es donde realmente se exprime, se afina, se pule como un diamante la lengua. Soy lectora de poesía desde hace muchos años, admiradora de quienes son capaces de hacer eso. Me encantaría llegar ahí.¿Usted se considera una escritora feminista?Yo creo que soy una escritora. Punto. Como habito un cuerpo femenino y vivo en un país profundamente machista y, además, feminicida, obviamente todo mi relato, mi mirada del mundo, está atravesado por ello y está presente en mi obra. Pero eso no tiene que ver con asumir o no una ideología, sino con habitar un cuerpo femenino en un momento como este.¿Cómo ve el momento que vive la mujer en América Latina? En todos los países de la región tenemos violencia de género. ¿Cuál es su mirada al respecto?Creo que la pregunta interesante y urgente desde hace tiempo es: ¿cómo ven los hombres su masculinidad en América Latina? Porque nosotras ya llevamos años batallando, proponiendo, escribiendo, impulsando leyes, y los feminicidios en México no paran, y todos tienen la misma característica. El feminicida, el agresor, suele ser el esposo, el novio, el exnovio; un hombre con una relación afectiva cercana a esa mujer a la que termina asesinando.Esas estadísticas, que no han hecho más que subir, lo que dicen a gritos es que falta que la otra mitad se involucre: que la manera en que los hombres aprendieron a ser hombres, la manera en que la masculinidad violenta, dominante, conquistadora, sigue sosteniendo a nuestros países, necesita urgentemente cuestionarse. Lo digo sistémicamente, no como un ataque individual ni como un señalamiento a ningún varón en particular. Es sistémico. Esa estructura de masculinidad es la que urge que los hombres se pregunten: ¿qué está pasando? ¿Cómo pueden renunciar a eso, recrearlo de otra manera?En esta época de redes sociales e inteligencia artificial, ¿qué sigue ofreciendo la literatura que no pueden dar otros formatos?El contenido humano. Se escribe un libro con el cuerpo, con los años, con los duelos, con un proceso de transformación profunda, y se escribe en soledad. Y quien lo lee, quien toma un libro y se lo lleva a la cama o al transporte público, también está en soledad. Esta unión de dos soledades que se encuentran a través de un libro creo que es una de las maneras más bellas que seguimos teniendo de habitar nuestra humanidad.Ya ni hablemos de los beneficios neurológicos de dejar la pantalla: ser capaz de concentrarte y sostener tu atención en un relato, de proyectar tu imaginación en lo que estás leyendo, de escuchar esa voz. El cerebro es un maravilloso aparato narrativo, pero necesita que lo estimulemos para estar en ello. Creo, además, que los libros no van a desaparecer, todo lo contrario. Siempre van a volver. Cuando la humanidad ha pasado por lo peor, ha venido la literatura a dar cuenta de ello y, de alguna manera, a seguirnos dando razones para intentar reconstruirnos.Alma Delia, ¿cómo se dio su conexión con la literatura? ¿Cómo comenzó ese viaje?Desde niña lo tenía muy claro. Crecí en un internado para niñas, algunas huérfanas de padre y madre, otras que no teníamos padre, como era mi caso. En fin, veníamos de familias en situaciones complejas, precarias. En ese internado éramos trescientas niñas; dormíamos en camitas pequeñas, en fila, unas frente a otras, en grandes dormitorios. Y cada noche, cuando apagaban la luz, yo les contaba a todas las demás un cuento, una novela que me inventaba. Desde entonces supe que quería eso, que mi pasión eran las historias, sobre todo las historias.https://resources.diariolibre.com/images/2026/06/18/copia-de-ahop6280-1-346bf332.jpgAlma Delia Murillo, invitada por la editorial Penguin Random House, participó en Mar de Palabras, que se celebra en la Ciudad Colonial de Santo Domingo. Biografía Alma Delia Murillo (Ciudad Nezahualcóyotl, México, 1979) ha publicado los libros Raíz que no desaparece (2025), La cabeza de mi padre (2022), Cuentos de maldad y uno que otro maldito (2020), El niño que fuimos (2018), Las noches habitadas (2015) y Damas de caza (2010). También es guionista y creadora de las ficciones sonoras Diez mujeres, Conversaciones prohibidas del confinamiento y Ciudad de abajo, y del podcast literario Diario la libro para Audible. Autora de la columna sabatina “Posmodernos y jodidos”, que puede leerse en almadelia.mx, publica con regularidad columnas de opinión en diversos medios nacionales e internacionales como Reforma, BBC, El País y The Washington Post.Claro, dedicarse a la literatura cuando vienes de una condición tan precaria, y vivir de ello, es muy difícil. Tuve que pasar veinte años como empleada corporativa hasta que un día no pude más y renuncié. Eso fue hace quince años. Empecé ahí a decir: esto es lo que quiero, esta es mi pasión. Y hasta ahora llevo seis libros publicados. Ha sido un camino de mucha perseverancia, de tener cinco empleos para poder escribir un poco los fines de semana, en las noches. Hasta que, con mucha fortuna, de unos años para acá, mi vida realmente es escribir y puedo vivir de ello. Pero esta ha sido una carrera de resistencia.https://resources.diariolibre.com/images/2026/06/18/mex510-mexico-desaparecidos-7d2694d3.jpg (EFE) “Se escribe un libro con el cuerpo, con los años, con los duelos, con un proceso de transformación profunda, y se escribe en soledad. Y quien lo lee, quien toma un libro y se lo lleva a la cama o al transporte público, también está en soledad.” Alma Delia Murillo Escritora “¿Cree que la humanidad puede cambiar el mundo apalancándose en la literatura. ¿Cómo ve usted todo esto?Totalmente, sí. Creo que es muy perverso esto de llegar a decir “no hay nada que hacer, se jodió, ya no hay nada que hacer”. Es perverso y, además, muy conveniente para estas estructuras violentas y sistémicas —este capitalismo gore, como dice una filósofa mexicana— para que se siga sosteniendo. No, no, somos responsables de crear y sostener esperanza. Es mucho más incómodo que simplemente rendirse y decir que ya todo se fue al carajo.Creo que combatir las ideologías violentas, dominantes, de conquista, de polarización, es algo que sí se logra a través de estas experiencias que los libros nos permiten: ampliar el horizonte. Entender que hay temas de los que te puedes reír, que hay personas que piensan radicalmente distinto y, sin embargo, algo en ese personaje termina conectando contigo. Que hay una persona en el otro lado del mundo que habla otra lengua, que viene de otro régimen, y que sin embargo, con sus palabras y su relato, termina haciéndote sentir algo. Creo que eso ayuda mucho, sobre todo, para quitar esta cosa rígida y vertical de “mi dios es el bueno, el tuyo es el malo”. RELACIONADAS Cultura Mar de Palabras firma alianzas con entidades educativas para fomentar la lectura y el pensamiento Cultura Estos son los autores que darán vida al festival internacional de literatura “Mar de palabras” 2026 En el caso de México, “mi partido es el bueno, el de izquierda, y todo lo demás es la basura de la derecha”. Estas posturas radicales son muy dañinas, y para eso la literatura, en su amplitud, donde todo cabe, ayuda muchísimo a que tengamos perspectiva.Una última pregunta, y quizás una invitación al público, a propósito de su presencia en el festival. ¿Algunas palabras finales? Me dará mucha alegría conocerles, escucharles, que podamos conversar un poco de lo que está pasando en México. Quienes escribimos no dejamos de ser como una antena, un sensor, que terminamos cristalizando eso en una novela, en un relato. Soy una escritora contemporánea y, además, profundamente, emocionalmente, me dejo afectar por lo que le duele a mi país, y luego lo pongo en mis libros. Sería bellísimo encontrar cómplices que quieran escucharlo, que quieran leerlo, que quieran saberlo. Ojalá.¿Es la primera vez que viene al país?Sí, es la primera vez. Revista, Cultura, Severo Rivera, Santo Domingo, Literatura, IA, Mexico, Festival Mar de Palabras, Alma Delia Murillo
Espectáculo
“Bienvenido el extraño” llega a Bellas Artes
La obra teatral Bienvenido el extraño, dirigida por Vicente Santos, se presentará el próximo miércoles 5 de agosto a las 8:00 de la noche en la Sala Manuel Rueda del Edificio Escuelas de Bellas Artes, ubicada en el Parque Iberoamericano.
Basada en hechos reales, la puesta en escena aborda el impacto del estigma, la desinformación y los prejuicios asociados a la salud mental, a través de la historia de Bienvenido, un destacado estudiante de medicina que sufre un colapso emocional provocado por la presión académica.
Con la dramaturgia de Yino Martínez, la producción de Canek Denis, este montaje llega bajo la dirección de Vicente Santos, quien además actúa junto a un elenco conformado por Iván Mejía, Judith Rodríguez, Pepe Sierra, Ruth Emeterio, Manuel Raposo, Lía Briones y Wendy Alba, intérpretes de amplia trayectoria en las tablas y en el cine, que se han convertido en embajadores solidarios de la salud mental.
La pieza contará con música en vivo a cargo de José Andrés Molina y Attabeyra Hailí.
Con una narrativa profundamente humana, la obra propone una conversación urgente sobre el daño que producen la ignorancia, el silencio y el miedo alrededor de los trastornos de salud mental, al tiempo que reivindica la empatía, la dignidad y el derecho de toda persona a una segunda oportunidad.
Los fondos recaudados serán destinados al proyecto Casa de Día del Patronato de la Salud Mental Padre Billini, iniciativa que brinda apoyo profesional, terapias, medicamentos y acompañamiento a personas de escasos recursos que viven con trastornos de salud mental, así como a sus familias, para favorecer su recuperación, inclusión social y calidad de vida.
La presentación llega gracias al auspicio del Ministerio de Turismo, y también cuenta con el apoyo de Fundación Refidomsa, Banco Popular, Laboratorios LAM y ARS Universal.
Con el lema “Caras vemos, historias no sabemos”, Bienvenido el extraño invita al público a mirar más allá de las etiquetas y a comprender la importancia de acompañar, escuchar y tratar la salud mental con respeto y sensibilidad.
Las boletas tienen un costo de 1,000 pesos por persona y están disponibles a través de TicketMax.

Más sobre la obra
Bienvenido el extraño, basada en hechos reales, sigue la historia de Bienvenido, un brillante estudiante de medicina que, tras un colapso emocional provocado por el estrés académico, es señalado como “loco” por su comunidad y encerrado por una madre consumida por la ignorancia, la vergüenza y la culpa.
La intervención de un médico comunitario le permite acceder a tratamiento psiquiátrico y recuperar su proyecto de vida.
Convertido en médico, regresa al pueblo que lo rechazó para realizar su pasantía, donde deberá enfrentar los prejuicios de quienes lo condenaron, reconciliarse con la ausencia de su madre y demostrar que la salud mental no define el valor de una persona.
La obra teatral Bienvenido el extraño, dirigida por Vicente Santos, se presentará el próximo miércoles 5 de agosto a las 8:00 de la noche en la Sala Manuel Rueda del Edificio Escuelas de Bellas Artes, ubicada en el Parque Iberoamericano.Basada en hechos reales, la puesta en escena aborda el impacto del estigma, la desinformación y los prejuicios asociados a la salud mental, a través de la historia de Bienvenido, un destacado estudiante de medicina que sufre un colapso emocional provocado por la presión académica. Con la dramaturgia de Yino Martínez, la producción de Canek Denis, este montaje llega bajo la dirección de Vicente Santos, quien además actúa junto a un elenco conformado por Iván Mejía, Judith Rodríguez, Pepe Sierra, Ruth Emeterio, Manuel Raposo, Lía Briones y Wendy Alba, intérpretes de amplia trayectoria en las tablas y en el cine, que se han convertido en embajadores solidarios de la salud mental. La pieza contará con música en vivo a cargo de José Andrés Molina y Attabeyra Hailí.Con una narrativa profundamente humana, la obra propone una conversación urgente sobre el daño que producen la ignorancia, el silencio y el miedo alrededor de los trastornos de salud mental, al tiempo que reivindica la empatía, la dignidad y el derecho de toda persona a una segunda oportunidad. Los fondos recaudados serán destinados al proyecto Casa de Día del Patronato de la Salud Mental Padre Billini, iniciativa que brinda apoyo profesional, terapias, medicamentos y acompañamiento a personas de escasos recursos que viven con trastornos de salud mental, así como a sus familias, para favorecer su recuperación, inclusión social y calidad de vida. La presentación llega gracias al auspicio del Ministerio de Turismo, y también cuenta con el apoyo de Fundación Refidomsa, Banco Popular, Laboratorios LAM y ARS Universal. Con el lema “Caras vemos, historias no sabemos”, Bienvenido el extraño invita al público a mirar más allá de las etiquetas y a comprender la importancia de acompañar, escuchar y tratar la salud mental con respeto y sensibilidad.Las boletas tienen un costo de 1,000 pesos por persona y están disponibles a través de TicketMax. https://resources.diariolibre.com/images/2026/07/21/bienvenido-el-extrano-0f259359.jpeg ()Más sobre la obraBienvenido el extraño, basada en hechos reales, sigue la historia de Bienvenido, un brillante estudiante de medicina que, tras un colapso emocional provocado por el estrés académico, es señalado como “loco” por su comunidad y encerrado por una madre consumida por la ignorancia, la vergüenza y la culpa. La intervención de un médico comunitario le permite acceder a tratamiento psiquiátrico y recuperar su proyecto de vida. Convertido en médico, regresa al pueblo que lo rechazó para realizar su pasantía, donde deberá enfrentar los prejuicios de quienes lo condenaron, reconciliarse con la ausencia de su madre y demostrar que la salud mental no define el valor de una persona. Te puede interesar
Revista, Cultura, Diario Libre, Santo Domingo, Salud mental, sala Manuel Rueda, Obra teatral, Bienvenido el extraño
Espectáculo
Fernando Villalona: “Hay Mayimbe pa’ rato”
Tras la preocupación que generó su reciente estado de salud, el emblemático merenguero dominicano Fernando Villalona compartió un video en su cuenta de Instagram en el que aparece cantando durante una de sus presentaciones, acompañado de un breve pero contundente mensaje: “Hay Fernando pa’ rato”.
La publicación fue interpretada como una clara señal de recuperación, apenas unos días después de que trascendiera que el artista había enfrentado un episodio de salud que despertó preocupación entre familiares, colegas y miles de admiradores.
Las imágenes muestran a un Villalona enérgico y entregado a su público, una escena que rápidamente se llenó de mensajes de apoyo, muestras de cariño y deseos de pronta recuperación por parte de sus seguidores, quienes celebraron verlo nuevamente activo.
La reaparición del llamado “Mayimbe” llega luego de que el pasado fin de semana su familia ofreciera una actualización sobre su estado de salud para llevar tranquilidad a la población.
En ese momento, Fátima Villalona Vicioso informó que el merenguero permanecía bajo supervisión médica y recibía tratamiento por tres bacterias estomacales, aclarando que su evolución era favorable.
“Fernando Villalona permanece bajo supervisión médica y está respondiendo favorablemente al tratamiento”, indicaba el comunicado, el cual también confirmaba que el artista se encontraba estable y fuera de peligro inmediato.
Inicialmente, versiones sobre un supuesto delicado estado de salud habían generado inquietud en el ámbito artístico y entre sus seguidores. Sin embargo, posteriormente se explicó que el cuadro correspondía a un malestar estomacal que requería reposo y atención médica especializada.
Más
La reciente publicación del intérprete de “Dominicano soy” parece poner fin a las especulaciones y transmitir un mensaje de fortaleza y esperanza.
- Con su característica cercanía, Villalona dejó claro que continúa enfocado en su recuperación y que mantiene intacto el entusiasmo que lo ha convertido en una de las figuras más emblemáticas de la música dominicana.
A sus 70 años, Fernando Villalona sigue siendo uno de los grandes referentes del merengue y un artista profundamente querido por varias generaciones. Su mensaje, breve pero cargado de simbolismo, reafirma el vínculo que mantiene con su público y deja una promesa que sus seguidores celebran con entusiasmo: hay Mayimbe para rato.
Tras la preocupación que generó su reciente estado de salud, el emblemático merenguero dominicano Fernando Villalona compartió un video en su cuenta de Instagram en el que aparece cantando durante una de sus presentaciones, acompañado de un breve pero contundente mensaje: “Hay Fernando pa’ rato”.La publicación fue interpretada como una clara señal de recuperación, apenas unos días después de que trascendiera que el artista había enfrentado un episodio de salud que despertó preocupación entre familiares, colegas y miles de admiradores.Las imágenes muestran a un Villalona enérgico y entregado a su público, una escena que rápidamente se llenó de mensajes de apoyo, muestras de cariño y deseos de pronta recuperación por parte de sus seguidores, quienes celebraron verlo nuevamente activo.La reaparición del llamado “Mayimbe” llega luego de que el pasado fin de semana su familia ofreciera una actualización sobre su estado de salud para llevar tranquilidad a la población.En ese momento, Fátima Villalona Vicioso informó que el merenguero permanecía bajo supervisión médica y recibía tratamiento por tres bacterias estomacales, aclarando que su evolución era favorable.”Fernando Villalona permanece bajo supervisión médica y está respondiendo favorablemente al tratamiento”, indicaba el comunicado, el cual también confirmaba que el artista se encontraba estable y fuera de peligro inmediato.Inicialmente, versiones sobre un supuesto delicado estado de salud habían generado inquietud en el ámbito artístico y entre sus seguidores. Sin embargo, posteriormente se explicó que el cuadro correspondía a un malestar estomacal que requería reposo y atención médica especializada. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida de Fernando Villalona (@elmayimbe) MásLa reciente publicación del intérprete de “Dominicano soy” parece poner fin a las especulaciones y transmitir un mensaje de fortaleza y esperanza. Con su característica cercanía, Villalona dejó claro que continúa enfocado en su recuperación y que mantiene intacto el entusiasmo que lo ha convertido en una de las figuras más emblemáticas de la música dominicana.A sus 70 años, Fernando Villalona sigue siendo uno de los grandes referentes del merengue y un artista profundamente querido por varias generaciones. Su mensaje, breve pero cargado de simbolismo, reafirma el vínculo que mantiene con su público y deja una promesa que sus seguidores celebran con entusiasmo: hay Mayimbe para rato. Leer más Hermano de Fernando Villalona informa que “El Mayimbe” evoluciona favorablemente Fernando Villalona está fuera de peligro; es tratado por tres bacterias estomacales El merenguero Fernando Villalona atraviesa un delicado estado de salud
Revista, Música, Diario Libre, Santo Domingo, Cantante, Fernando Villalona, Cantante dominicano, Estado de salud de Fernando Villalona, Hay Mayimbe pa’ rato
Espectáculo
Gerard Piqué, impasible durante show de Shakira en la Copa Mundial
La final del Mundial 2026 no solo dejó un nuevo campeón del mundo, sino también uno de los momentos más comentados fuera del terreno de juego. Durante el espectáculo del entretiempo, Shakira volvió a convertirse en protagonista al interpretar “Dai Dai“, la canción oficial de la Copa del Mundo, en una presentación que combinó despliegue escénico, música y emoción frente a millones de espectadores.
Sin embargo, mientras la artista colombiana acaparaba la atención sobre el escenario, las cámaras también enfocaron uno de los palcos del estadio, donde se encontraba su expareja, Gerard Piqué, acompañado por sus hijos, Milan y Sasha.
Las imágenes mostraron a los dos niños disfrutando del espectáculo, siguiendo el ritmo de la canción y observando con entusiasmo la actuación de su madre. En contraste, Piqué permaneció con una expresión seria y una actitud reservada durante gran parte de la presentación, sin acompañar la música ni exteriorizar gestos de emoción.
El marcado contraste entre la espontaneidad de los hijos de la expareja y la aparente frialdad del exfutbolista alimentó una ola de comentarios entre los usuarios de distintas plataformas digitales, donde el video comenzó a viralizarse pocos minutos después de la actuación.
Una de las cuentas dedicadas a seguir la carrera de Shakira resumió el momento con una publicación que rápidamente acumuló miles de interacciones: “Piqué tuvo que aguantar que abrieran con ‘Dai Dai‘ y sus hijos bailaran la canción al lado. Todos seríamos la señora de rojo viéndolo cómo reacciona”.
A partir de allí, se multiplicaron las opiniones. Algunos internautas interpretaron la escena con humor, mientras que otros recordaron la mediática separación que protagonizaron Shakira y Piqué en los últimos años, una ruptura que continúa despertando interés a nivel internacional.
Entre los comentarios más compartidos aparecieron frases como: “El peor karma de ese hombre son sus propios hijos” o “La tiene que escuchar hasta en el deporte que tanto ama”, reflejando el tono con el que gran parte de los usuarios analizó el episodio.

El respaldo de Shakira a Argentina y su mensaje para Messi
Horas antes del encuentro decisivo, Shakira había generado repercusión al manifestar públicamente su simpatía por la Selección argentina, pese a reconocer que sus hijos poseen nacionalidad española. No obstante, una vez concluida la final, la cantante también dedicó palabras de reconocimiento al combinado español por la obtención del título.
“¡España! Orgullosa de haberlos acompañado otra vez en este Mundial. ¡Felicidades!”, expresó la artista en sus redes sociales tras el triunfo por 1-0 en tiempo suplementario.
- Al mismo tiempo, la intérprete reservó un mensaje especial para Lionel Messi y la Selección argentina. A través de su cuenta de Instagram, seguida por más de 100 millones de personas, destacó el recorrido del equipo albiceleste y el liderazgo de su capitán.
“¡A mi gente de Argentina! Estoy muy orgullosa de ustedes. Agradecida por habernos representado tan bien a todos los latinos en este Mundial 2026″, escribió junto a un corazón rojo y la bandera argentina.
Además, dedicó unas palabras de admiración al astro rosarino, a quien calificó como “el más grande“, cerrando su publicación con una frase que volvió a reflejar la cercanía y el afecto que mantiene hacia el futbolista y el pueblo argentino: “¡Siempre en mi corazón!”.
La final del Mundial 2026 no solo dejó un nuevo campeón del mundo, sino también uno de los momentos más comentados fuera del terreno de juego. Durante el espectáculo del entretiempo, Shakira volvió a convertirse en protagonista al interpretar “Dai Dai”, la canción oficial de la Copa del Mundo, en una presentación que combinó despliegue escénico, música y emoción frente a millones de espectadores.Sin embargo, mientras la artista colombiana acaparaba la atención sobre el escenario, las cámaras también enfocaron uno de los palcos del estadio, donde se encontraba su expareja, Gerard Piqué, acompañado por sus hijos, Milan y Sasha. Las imágenes mostraron a los dos niños disfrutando del espectáculo, siguiendo el ritmo de la canción y observando con entusiasmo la actuación de su madre. En contraste, Piqué permaneció con una expresión seria y una actitud reservada durante gran parte de la presentación, sin acompañar la música ni exteriorizar gestos de emoción.El marcado contraste entre la espontaneidad de los hijos de la expareja y la aparente frialdad del exfutbolista alimentó una ola de comentarios entre los usuarios de distintas plataformas digitales, donde el video comenzó a viralizarse pocos minutos después de la actuación.HEELP sasha cantando “dai dai” de shakira justo al lado de piqué JSKSGSJSHA el peor karma de ese man son sus propios hijos pic.twitter.com/5xbwWyevV4— (@hey_timor) July 19, 2026 Una de las cuentas dedicadas a seguir la carrera de Shakira resumió el momento con una publicación que rápidamente acumuló miles de interacciones: “Piqué tuvo que aguantar que abrieran con ‘Dai Dai’ y sus hijos bailaran la canción al lado. Todos seríamos la señora de rojo viéndolo cómo reacciona”.A partir de allí, se multiplicaron las opiniones. Algunos internautas interpretaron la escena con humor, mientras que otros recordaron la mediática separación que protagonizaron Shakira y Piqué en los últimos años, una ruptura que continúa despertando interés a nivel internacional.Entre los comentarios más compartidos aparecieron frases como: “El peor karma de ese hombre son sus propios hijos” o “La tiene que escuchar hasta en el deporte que tanto ama”, reflejando el tono con el que gran parte de los usuarios analizó el episodio.https://resources.diariolibre.com/images/2026/07/21/gerard-pique-reaccion-show-shakira-1-de8d99ef.jpgEl respaldo de Shakira a Argentina y su mensaje para MessiHoras antes del encuentro decisivo, Shakira había generado repercusión al manifestar públicamente su simpatía por la Selección argentina, pese a reconocer que sus hijos poseen nacionalidad española. No obstante, una vez concluida la final, la cantante también dedicó palabras de reconocimiento al combinado español por la obtención del título.”¡España! Orgullosa de haberlos acompañado otra vez en este Mundial. ¡Felicidades!”, expresó la artista en sus redes sociales tras el triunfo por 1-0 en tiempo suplementario. Al mismo tiempo, la intérprete reservó un mensaje especial para Lionel Messi y la Selección argentina. A través de su cuenta de Instagram, seguida por más de 100 millones de personas, destacó el recorrido del equipo albiceleste y el liderazgo de su capitán.”¡A mi gente de Argentina! Estoy muy orgullosa de ustedes. Agradecida por habernos representado tan bien a todos los latinos en este Mundial 2026″, escribió junto a un corazón rojo y la bandera argentina.Además, dedicó unas palabras de admiración al astro rosarino, a quien calificó como “el más grande”, cerrando su publicación con una frase que volvió a reflejar la cercanía y el afecto que mantiene hacia el futbolista y el pueblo argentino: “¡Siempre en mi corazón!”. Leer más Show de Shakira en la final del Mundial revive teoría viral de una supuesta doble
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