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Café espresso casero: la receta con las claves para hacer el mejor café


El café espresso, también conocido como café express, exprés o expresso debe su nombre a la máquina con la que se prepara: la cafetera exprés. Su origen se remonta a hace más de un siglo y, desde entonces, su popularidad se ha extendido rápidamente por todo el mundo. Más allá de la simplicidad de esta bebida, hay una serie de aspectos a tener en cuenta para poder disfrutar de un gran café.
Qué café elegir
La calidad del café a elegir para hacer un expreso italiano es esencial para conseguir un buen resultado. Lo ideal es comprar el café en grano y envasado. De esta manera, conservará mejor los aromas.
Las principales variedades de café son arábica y robusta. Entre estas dos variedades, el café arábica es el mejor valorado y al que se le atribuye un mejor sabor por ser el más equilibrado y aromático. Por ello, para conseguir un buen café la recomendación suele ser optar por café 100% arábica o mezclas con un alto porcentaje de esta variedad. La calidad el café y el estado de conservación también son factores importantes. Los granos de café de baja calidad o que han estado almacenados durante mucho tiempo pueden hacer que el expreso tenga un sabor amargo o rancio.
Otro factor importante a la hora de hacer un buen expreso es la molienda del café. Lo ideal es moler el café justo antes de su elaboración y en su cantidad justa, pues el café molido pierde rápidamente su sabor y aroma. El molido debe ser fino aunque no en exceso. Si el molido fuese demasiado grueso, el agua pasaría a través del café demasiado rápido y el expreso tendría un sabor débil y aguado. Por el contrario, si el molido fuese demasiado fino, el agua no entraría en contacto con todo el café, la extracción sería más lenta y sabor amargo y quemado.
La temperatura del agua
Para poder extraer todos los aromas del café y conseguir una bebida concentrada y sabrosa, el agua debe pasar a través de unos 7 gramos de café, a una temperatura de entre 90 ºC y 92 ºC, a una presión de unos 9 bares y durante un tiempo de entre 25 y 30 segundos. La cantidad de agua será aquella que nos permita obtener una cantidad de unos 30 ml de café.
La mejor agua para hacer un café será aquella que no aporte ningún sabor. Por ello, la recomendación está en usar agua filtrada o embotellada. El agua del grifo puede aportar sabores indeseados que afecten al resultado, especialmente en zonas de mucha cal.
Cuál es la mejor cafetera para hacer un espresso
Respecto a la cafetera a utilizar, podemos optar por una cafetera manual, que es la preferida por los baristas ya que permite controlar todos los parámetros relacionados con la extracción del café. Las cafeteras semiautomáticas permiten controlar algunos parámetros como la cantidad de café o agua, mientras que otros, como la presión, los ajusta la propia máquina. En las cafeteras automáticas, los parámetros relacionados con la extracción del café están prácticamente automatizados a excepción de la molienda del café, ya que en estas cafeteras, el café se incorpora ya molido. Por último, estarían las cafeteras superautomáticas en las que el grado de automatización es total ya que además, muelen el café.
Cómo degustar un café espresso
Para degustar un buen espresso o expreso italiano, recomendamos seguir los siguientes pasos:
- Oler el café. Su aroma es una parte importante a la hora de disfrutar de un buen café.
- Tomar un sorbo pequeño y hacerlo circular por toda la boca.
- Saborear el café y prestar atención a sus diferentes matices.
- Tragar el café y sentir la sensación que deja.

Información de la receta
- Tiempo de preparación: 5 minutos
- Tiempo total: 5 minutos
- Raciones: 1
- Categoría: bebidas
- Tipo de cocina: italiana
- Calorías por ración (kcal): 9
Ingredientes del café espresso
- 7 g de café 100% arábica (molido o en grano, según la cafetera)
- Agua embotellada o filtrada

Cómo hacer un café espresso
Para hacer un café en casa, tendremos que seguir las instrucciones de nuestra máquina. En nuestro caso, lo haremos con una máquina ya ajustada en temperatura y presión. Comenzamos poniendo en el depósito el café molido o en grano, según el tipo de cafetera. Aunque la cantidad a añadir variará en función del depósito de cada cafetera, la máquina utilizará 7 gramos de café para hacer un expreso.

A continuación, añadimos agua embotellada en el depósito de agua y encendemos la cafetera.

Cuando la cafetera esté lista, accionamos el botón de la molienda y recogemos el café molido en el cajetín del portafiltro. El grosor de la molienda del café y la cantidad de café son parámetros que, en nuestro caso, tenemos configurados en nuestra cafetera, aunque si no fuera así, tendríamos que moler el café previamente.

Una vez tenemos el café en el portafiltro, lo presionamos un poco con el accesorio adecuado de la propia cafetera para que quede compacto y encajamos el portafiltro en el lugar correspondiente, asegurándonos de que quede bien encajado. Este paso del prensado es muy importante para que el agua no pase demasiado rápido por el café y que quede aguado.

Este tipo de cafeteras suelen tener una zona para calentar las tazas. Colocamos una taza previamente calentada debajo del surtidor del café y accionamos el botón para hacer un café expreso. El agua caerá en la cantidad correcta y a la temperatura y presión a las que tendremos configurada nuestra máquina: 90-92 °C y 9 bares, durante unos 25-30 segundos para obtener 30 ml de café.

Una vez tenemos nuestro café espresso listo, lo servimos inmediatamente para degustarlo caliente.

Resumen fácil de preparación
- Llenamos la cafetera con café en grano o molido siguiendo las instrucciones de la máquina
- Añadimos el agua
- Molemos el café y llenamos el cajetín con el café molido si es el caso
- Prensamos el café
- Encajamos el cajetín con el café, colocamos la taza caliente y accionamos el botón correspondiente
- Degustamos el café espresso recién hecho
El café expreso es un tipo de café solo y concentrado que se elabora a alta presión con la máquina que le da nombre. El resultado es una bebida de sabor intenso y con una capa de crema en su parte superior. A continuación, el paso a paso.
El café expreso es un tipo de café solo y concentrado que se elabora a alta presión con la máquina que le da nombre. El resultado es una bebida de sabor intenso y con una capa de crema en su parte superior. A continuación, el paso a paso.
Por Mónica Prego
09 de junio de 2026
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Bebidas
El café espresso, también conocido como café express, exprés o expresso debe su nombre a la máquina con la que se prepara: la cafetera exprés. Su origen se remonta a hace más de un siglo y, desde entonces, su popularidad se ha extendido rápidamente por todo el mundo. Más allá de la simplicidad de esta bebida, hay una serie de aspectos a tener en cuenta para poder disfrutar de un gran café.
Qué café elegir
La calidad del café a elegir para hacer un expreso italiano es esencial para conseguir un buen resultado. Lo ideal es comprar el café en grano y envasado. De esta manera, conservará mejor los aromas.
Las principales variedades de café son arábica y robusta. Entre estas dos variedades, el café arábica es el mejor valorado y al que se le atribuye un mejor sabor por ser el más equilibrado y aromático. Por ello, para conseguir un buen café la recomendación suele ser optar por café 100% arábica o mezclas con un alto porcentaje de esta variedad. La calidad el café y el estado de conservación también son factores importantes. Los granos de café de baja calidad o que han estado almacenados durante mucho tiempo pueden hacer que el expreso tenga un sabor amargo o rancio.
Otro factor importante a la hora de hacer un buen expreso es la molienda del café. Lo ideal es moler el café justo antes de su elaboración y en su cantidad justa, pues el café molido pierde rápidamente su sabor y aroma. El molido debe ser fino aunque no en exceso. Si el molido fuese demasiado grueso, el agua pasaría a través del café demasiado rápido y el expreso tendría un sabor débil y aguado. Por el contrario, si el molido fuese demasiado fino, el agua no entraría en contacto con todo el café, la extracción sería más lenta y sabor amargo y quemado.
La temperatura del agua
Para poder extraer todos los aromas del café y conseguir una bebida concentrada y sabrosa, el agua debe pasar a través de unos 7 gramos de café, a una temperatura de entre 90 ºC y 92 ºC, a una presión de unos 9 bares y durante un tiempo de entre 25 y 30 segundos. La cantidad de agua será aquella que nos permita obtener una cantidad de unos 30 ml de café.
La mejor agua para hacer un café será aquella que no aporte ningún sabor. Por ello, la recomendación está en usar agua filtrada o embotellada. El agua del grifo puede aportar sabores indeseados que afecten al resultado, especialmente en zonas de mucha cal.
Cuál es la mejor cafetera para hacer un espresso
Respecto a la cafetera a utilizar, podemos optar por una cafetera manual, que es la preferida por los baristas ya que permite controlar todos los parámetros relacionados con la extracción del café. Las cafeteras semiautomáticas permiten controlar algunos parámetros como la cantidad de café o agua, mientras que otros, como la presión, los ajusta la propia máquina. En las cafeteras automáticas, los parámetros relacionados con la extracción del café están prácticamente automatizados a excepción de la molienda del café, ya que en estas cafeteras, el café se incorpora ya molido. Por último, estarían las cafeteras superautomáticas en las que el grado de automatización es total ya que además, muelen el café.
Cómo degustar un café espresso
Para degustar un buen espresso o expreso italiano, recomendamos seguir los siguientes pasos:
- Oler el café. Su aroma es una parte importante a la hora de disfrutar de un buen café.
- Tomar un sorbo pequeño y hacerlo circular por toda la boca.
- Saborear el café y prestar atención a sus diferentes matices.
- Tragar el café y sentir la sensación que deja.
Mónica Prego
Información de la receta
- Tiempo de preparación: 5 minutos
- Tiempo total: 5 minutos
- Raciones: 1
- Categoría: bebidas
- Tipo de cocina: italiana
- Calorías por ración (kcal): 9
Ingredientes del café espresso
- 7 g de café 100% arábica (molido o en grano, según la cafetera)
- Agua embotellada o filtrada
Mónica Prego
Cómo hacer un café espresso
Para hacer un café en casa, tendremos que seguir las instrucciones de nuestra máquina. En nuestro caso, lo haremos con una máquina ya ajustada en temperatura y presión. Comenzamos poniendo en el depósito el café molido o en grano, según el tipo de cafetera. Aunque la cantidad a añadir variará en función del depósito de cada cafetera, la máquina utilizará 7 gramos de café para hacer un expreso.
Mónica Prego
A continuación, añadimos agua embotellada en el depósito de agua y encendemos la cafetera.
Mónica Prego
Cuando la cafetera esté lista, accionamos el botón de la molienda y recogemos el café molido en el cajetín del portafiltro. El grosor de la molienda del café y la cantidad de café son parámetros que, en nuestro caso, tenemos configurados en nuestra cafetera, aunque si no fuera así, tendríamos que moler el café previamente.
Mónica Prego
Una vez tenemos el café en el portafiltro, lo presionamos un poco con el accesorio adecuado de la propia cafetera para que quede compacto y encajamos el portafiltro en el lugar correspondiente, asegurándonos de que quede bien encajado. Este paso del prensado es muy importante para que el agua no pase demasiado rápido por el café y que quede aguado.
Mónica Prego
Este tipo de cafeteras suelen tener una zona para calentar las tazas. Colocamos una taza previamente calentada debajo del surtidor del café y accionamos el botón para hacer un café expreso. El agua caerá en la cantidad correcta y a la temperatura y presión a las que tendremos configurada nuestra máquina: 90-92 °C y 9 bares, durante unos 25-30 segundos para obtener 30 ml de café.
Mónica Prego
Una vez tenemos nuestro café espresso listo, lo servimos inmediatamente para degustarlo caliente.
Mónica Prego
Resumen fácil de preparación
- Llenamos la cafetera con café en grano o molido siguiendo las instrucciones de la máquina
- Añadimos el agua
- Molemos el café y llenamos el cajetín con el café molido si es el caso
- Prensamos el café
- Encajamos el cajetín con el café, colocamos la taza caliente y accionamos el botón correspondiente
- Degustamos el café espresso recién hecho
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Bizcocho de cerezas: un dulce exquisito con una miga muy jugosa

El bizcocho de cerezas es un postre ideal para aprovechar su corta temporada, ya que, esta es, precisamente, una de las mejores frutas para incorporar a la masa de un bizcocho y disfrutar así de todo su sabor. Cuando horneamos el bizcocho con las cerezas, los azúcares de esta fruta se concentran y su pulpa se vuelve más tierna liberando además su jugo. El resultado es un contraste de sabores delicioso entre la miga esponjosa y tierna y los pequeños trocitos de cereza repartidos por todo el bizcocho.

Para hacer este bizcocho, no necesitamos ser unos maestros reposteros ya que es muy fácil de preparar: solo debemos prestar atención al batido inicial de los huevos con el azúcar para asegurar una textura muy tierna y esponjosa que vamos a potenciar añadiendo además nata a la masa.

En esta ocasión, hemos añadido vainilla al bizcocho, aunque la ralladura de limón también le va a las mil maravillas y el sabor cítrico ayuda a equilibrar el dulzor natural de la fruta. Para conservarlo, lo cubriremos bien con film transparente y lo mantendremos en un lugar fresco y seco durante un máximo de 2 días para asegurarnos de que la fruta siga en buen estado. Resulta delicioso servido tal cual o bien, espolvoreado con un poco de azúcar glas o acompañado con una bola de helado de vainilla para disfrutar de un contraste de sabores, texturas y temperaturas verdaderamente irresistible.

Información de la receta
- Tiempo de preparación: 10 minutos
- Tiempo de cocinado: 50 minutos
- Tiempo total: 1 hora (más tiempo de enfriado)
- Raciones: 12
- Categoría: repostería
- Tipo de cocina: española
- Calorías por ración (kcal): 255
Ingredientes del bizcocho de cerezas
- 4 huevos M
- 200 g de azúcar
- 160 g de nata para montar (mínimo 35% de materia grasa)
- 1 cucharadita de vainilla en pasta (o extracto)
- 270 g de harina de trigo
- 1 cucharadita de levadura química (6 g)
- 60 g de mantequilla fundida y fría
- 150 g de cerezas

Cómo hacer bizcocho de cerezas
Comenzamos precalentando el horno a 180 ºC con calor arriba y abajo. Engrasamos y forramos con papel vegetal un molde cuadrado de unos 20 x 20 cm o uno de proporciones similares.

Batimos 4 huevos M con 200 g de azúcar durante unos 5 minutos, hasta que doblen el volumen.

Añadimos 160 g de nata para montar y 1 cucharadita de vainilla en pasta y mezclamos hasta integrarlas por completo.

Tamizamos 270 g de harina de trigo con 1 cucharadita de levadura química y la integramos a la mezcla mientras batimos a velocidad baja.

Para finalizar con el bizcocho, agregamos 60 g de mantequilla fundida y fría y la integramos en la mezcla.

Vertemos la mezcla del bizcocho en el molde, alisamos la superficie y reservamos.

Lavamos y deshuesamos las cerezas hasta conseguir 150 gramos.

Ponemos las cerezas de forma aleatoria sobre el bizcocho y lo llevamos al horno durante 45-55 minutos, hasta que al pincharlo con un palillo este salga limpio.

Retiramos el bizcocho del horno y lo dejamos reposar 10 minutos. A continuación, lo desmoldamos y lo dejamos enfriar por completo sobre una rejilla antes de consumir.

Resumen fácil de preparación
- Precalentamos el horno a 180 ºC y engrasamos y forramos el molde
- Batimos los huevos con el azúcar hasta que doblen el volumen
- Añadimos la nata y la vainilla
- Tamizamos e integramos la harina y la levadura química
- Integramos la mantequilla
- Vertemos en el molde y alisamos
- Deshuesamos las cerezas
- Ponemos las cerezas sobre el bizcocho y lo horneamos durante 45-55 minutos
- Dejamos templar el bizcocho de cerezas y lo ponemos sobre una rejilla para que enfríe por completo antes de servir
El bizcocho de cerezas es un postre ideal ya que reúne muchas de la cualidades que buscamos en un bizcocho casero: ingredientes sencillos, preparación fácil, aroma irresistible y una textura jugosa que invita a repetir. En esta receta, explicamos paso a paso cómo hacerlo en casa.
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¿Por qué se llama jamón serrano? El origen de su nombre te sorprenderá

No hay quién se resista al jamón serrano. Este sabroso producto procedente del cerdo, gran emblema de nuestro patrimonio histórico, cultural y gastronómico desde hace siglos, alegra cualquier mesa de tapeo y es un ingrediente indispensable de nuestros bocadillos. Tan presente está en nuestra vida que es posible que nunca te hayas hecho preguntas acerca del origen de su nombre. Te lo hayas cuestionado ya o no, venimos a resolver todas tus dudas al respecto.
Del clima de la sierra al nombre del producto
Se denomina jamón serrano porque su curación —salazón, secado y maduración—, tenía lugar tradicionalmente en el frío y seco clima de las sierras montañosas. El adjetivo, como habrás podido intuir, procede directamente de la palabra «sierra». Aunque la manera tradicional y artesanal de producir el jamón es en las profundidades de las cordilleras españolas, donde se dan las condiciones exactas de temperatura y sequedad que los jamones requieren para convertirse en un producto excepcional, hoy en día la tecnología alimentaria permite replicar dicho clima en secaderos y bodegas situadas tanto en valles como en llanuras.

Serrano no es lo mismo que ibérico
Puestos a ahondar en los entresijos del jamón serrano, aprovechamos para revelarte las diferencias entre el jamón serrano y el jamón ibérico porque no, no son lo mismo. «Serrano» se refiere al método y el clima en el que se obtiene este jamón, e «ibérico» hace alusión a la raza del animal del que procede el jamón ibérico. Más allá de que ambos productos provienen del cerdo, son muchos los aspectos en los que difieren. La raza utilizada para el jamón serrano es el cerdo blanco, de piel blanca y delicada; se trata de ejemplares que, a través de la selección genética continuada, se han vuelto muy productivos; este tipo de cerdos se cría en macrogranjas, alimentándose solo con piensos. En cuanto al jamón ibérico, proviene del cerdo ibérico, una raza autóctona española y la única autorizada para elaborar jamón ibérico; la piel de este animal es más oscura y gruesa que la del cerdo blanco y su alimentación es a base de bellotas y pastos naturales; además, están adaptados a la vida al aire libre, pues su cría es extensiva, en grandes hectáreas.
Y ya que estamos hablando del jamón y su historia, ¿sabías que antes del siglo XIV este producto era conocido como «pernil»? Este término derivaba del latín «perna», con el que se hacía alusión a la pierna. No obstante, no tuvo muy buena acogida en el país y fue quedando en un segundo plano hasta que el español, a partir del siglo XIV, adoptó y popularizó la palabra «jamón», que procedía del francés antiguo «jambon», que también significaba pierna. Curiosamente, en catalán y en valenciano al jamón se le sigue conociendo como «pernil», pues han conservado la evolución original de la raíz latina. Qué cosas, ¿eh?
Ahora que ya sabes más sobre el origen del jamón serrano, es hora de pasar a la práctica y hacer lo que más nos gusta: aprender a cortar jamón y disfrutar de él.
¿Alguna vez te has cuestionado por qué se llama jamón serrano al jamón serrano? La respuesta es sencilla y curiosa. Te la desvelamos a continuación, junto a otros datos interesantes sobre el producto.
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Espaguetis a la carbonara con champiñones
1. Cuece los espaguetis en abundante agua hirviendo con un poco de sal durante 9 minutos o el tiempo que ponga el fabricante en el envase.

2. Corta la panceta en trocitos y cocina en una sartén sin aceite hasta que se dore y empiece a quedar crujiente. Retira a un plato.

3. En esa misma sartén saltea los champiñones en cuartos hasta que se doren. Introduce de nuevo la panceta y reserva la sartén.

4.Prepara la salsa. En un bol mezcla las yemas con el queso rallado y un poco de pimienta al gusto. Añade agua de la cocción hasta formar una cremita de queso.

5. Retira los espaguetis de la olla y llévalos a la sartén con la panceta y los champiñones. Saltea a fuego fuerte, añade la crema de queso y, fuera del fuego, remueve hasta ligar. Añade más agua de la cocción si es necesario aligerar la salsa.

Mis consejos para preparar Espaguetis carbonara con champiñones:
La pasta puedes dejarla al dente o más blandita.
Es un plato perfecto para diario. Los champiñones le dan un toque muy sabroso.
Si te gustan las recetas de pasta, te enseño a preparar esta Pasta Alfredo que es muy sabrosa y gustará a todos en casa.
La entrada Espaguetis a la carbonara con champiñones se publicó primero en Anna Recetas Fáciles.
Para 2 personas
Con pocos ingredientes y mucho sabor son estos Espaguetis carbonara con champiñones que te enseño a preparar y que te aseguro no será la última vez que los hagas. En casa nos encantan y verás qué punto más rico le da los champiñones. Si tienes que comer de táper, son también una opción perfecta. Calentar y comer. Añade agua poco a poco para que la salsa no quede demasiado espesa, pero sin pasarte. Que aproveche.
Ingredientes
200 g de espaguetis
200 g de champiñones
150 g de panceta adobada
100 g de queso pecorino rallado
4 yemas de huevo
Sal y pimienta
Aceite de oliva virgen extra
Espaguetis a la carbonara con champiñones: preparación de la receta
1. Cuece los espaguetis en abundante agua hirviendo con un poco de sal durante 9 minutos o el tiempo que ponga el fabricante en el envase.
2. Corta la panceta en trocitos y cocina en una sartén sin aceite hasta que se dore y empiece a quedar crujiente. Retira a un plato.
3. En esa misma sartén saltea los champiñones en cuartos hasta que se doren. Introduce de nuevo la panceta y reserva la sartén.
4.Prepara la salsa. En un bol mezcla las yemas con el queso rallado y un poco de pimienta al gusto. Añade agua de la cocción hasta formar una cremita de queso.
5. Retira los espaguetis de la olla y llévalos a la sartén con la panceta y los champiñones. Saltea a fuego fuerte, añade la crema de queso y, fuera del fuego, remueve hasta ligar. Añade más agua de la cocción si es necesario aligerar la salsa.
Mis consejos para preparar Espaguetis carbonara con champiñones:
La pasta puedes dejarla al dente o más blandita.
Es un plato perfecto para diario. Los champiñones le dan un toque muy sabroso.
Si te gustan las recetas de pasta, te enseño a preparar esta Pasta Alfredo que es muy sabrosa y gustará a todos en casa.
La entrada Espaguetis a la carbonara con champiñones se publicó primero en Anna Recetas Fáciles.
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