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Ciencia y Tecnología

Molécula natural podría ofrecer una alternativa a Ozempic y Wegovy

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Toda una nueva generación de tratamientos para perder peso ha transformado el tratamiento de la obesidad, ayudando a los pacientes a perder kilos a unos niveles que antes se consideraban difíciles de alcanzar sin cirugía.

Inyecciones como Ozempic, Wegovy y Mounjaro imitan una hormona conocida como GLP-1 que actúa en varias partes del cuerpo para suprimir el apetito. Aunque su eficacia para ayudar a las personas a perder peso los ha convertido en un éxito comercial, estos fármacos también se han relacionado con efectos secundarios como náuseas, vómitos, diarrea, dolor abdominal y estreñimiento en algunos pacientes.

El BRP, una molécula supresora del apetito de 12 aminoácidos descubierta por un equipo de Stanford Medicine en California, podría ayudar a lograr pérdidas de peso similares con menos inconvenientes. Actúa principalmente en la parte del cerebro que regula el apetito, conocida como el hipotálamo.

¿En qué se diferencia el BRP?

Giles Yeo, profesor de neuroendocrinología molecular en la Unidad de Enfermedades Metabólicas del Consejo de Investigación Médica del Reino Unido, dice a DW que, debido a la barrera hematoencefálica, solo dos partes del cerebro detectan las hormonas circulantes: el hipotálamo y el cerebro posterior o rombencéfalo.

"Ozempic y todas estas hormonas intestinales tienen su efecto principal a través del rombencéfalo", explica. "El hipotálamo es el sensor del hambre. Funciona con una gradación desde morirse de hambre hasta no tenerla en absoluto. Intenta detectarla dentro de tu cuerpo. ¿Tengo hambre o no? ¿Cuánta hambre tengo?".

"El rombencéfalo hace algo diferente. Apunta al efecto visceral. Busca la saciedad, esa incómoda sensación de estar lleno: '¡Dios mío, estoy tan lleno como en Navidad! Tanto que me dan ganas de vomitar".

Las inyecciones actuales para perder peso sí afectan al hipotálamo, pero apuntan principalmente al rombencéfalo y a la sensación de saciedad que genera. "El problema aquí es que los efectos secundarios son entonces náuseas", explica Yeo. "En otras palabras, la gran razón por la que los efectos secundarios de estos fármacos tipo Ozempic son las náuseas es por la parte del cerebro a la que afectan".

Seis hamburguesas apiladas sobre un montón de patatas fritas.
Se espera que el nuevo tratamiento pueda reducir el apetito sin producir sensación de empacho.Imagen: Dominic Lipinski/empics picture alliance

El BRP parece actuar en una vía diferente, afectando solamente al hipotálamo. Eso podría provocar menos efectos secundarios desagradables. Otra posible ventaja del BRP es que en ensayos en animales con el compuesto, los ratones parecían perder grasa, pero no músculo, otro posible efecto secundario de los imitadores de GLP-1.

Búsqueda incansable de un péptido

BRP podría suponer un gran avance, pero igual de innovador fue la forma en que se descubrió.

En la búsqueda de alternativas a los análogos del GLP-1, los investigadores de Stanford desarrollaron una herramienta de IA llamada Peptide Predictor que escaneó unos 20.000 genes humanos. Identificó 2.683 péptidos potenciales similares a hormonas, cadenas cortas de aminoácidos. Los investigadores redujeron aún más a los candidatos y analizaron unos cien de ellos.

El BRP destacó como el mejor de ellos. Los ratones obesos que recibieron inyecciones diarias del péptido perdieron peso, mientras que los animales no tratados lo ganaron.

"La mera audacia de clasificar la enorme cantidad de péptidos ya quita realmente el aliento", dice Randy J. Seeley, profesor de cirugía en la Universidad de Michigan en Estados Unidos. "Estoy asombrado por el trabajo".

¿Un medicamento BRP para humanos?

Katrin Svensson, autora principal del estudio de Stanford, ha cofundado una empresa que planea iniciar ensayos clínicos en humanos en un futuro próximo. Pero Seeley dijo que es difícil predecir si el éxito en ensayos en animales se traducirá en resultados positivos en humanos.

"Lo más difícil de saber es si un medicamento basado en esto tendrá la seguridad adecuada para convertirse en un terapéutico aprobado para la obesidad", explica. "La obesidad es una enfermedad crónica que debe tratarse crónicamente. Eso significa que estos medicamentos deben ser bastante seguros para que la gente pueda usarlos durante mucho tiempo".

Detalle de cómo una mujer se inyecta una dosis de Mounjaro.
Las actuales inyecciones para adelgazar han demostrado ser una herramienta valiosa contra un problema creciente.Imagen: Niall Carson/empics/picture alliance

Los fármacos tipo GLP-1 son versiones adaptadas de una hormona natural, la modificación simplemente prolonga su duración en el cuerpo. El BRP también podría alterarse de manera similar.

Incluso aunque el compuesto lograra superar los ensayos clínicos necesarios en humanos, los imitadores de GLP-1 probablemente seguirían teniendo valor clínico, ya que tienen beneficios más allá de la pérdida de peso. Por ejemplo, pueden reducir el riesgo cardiovascular. Pero BRP ofrecería una alternativa valiosa en medio de una creciente epidemia de obesidad.

"Cuantas más herramientas tengamos para ayudarnos a reducir nuestro peso corporal, más probable es que la gente encuentre su propia combinación personal", subraya Yeo. "Si se es más capaz de seguir con el medicamente, se será más capaz de mantener el peso".

"Hay mil millones de personas en el mundo con obesidad, y más personas mueren de obesidad hoy día que de hambruna real", añade. "Es la primera vez en la evolución humana que realmente llegamos a esta etapa. Y cuantas más herramientas tengamos para tratar la obesidad, mejor", concluye.

(lgc/ms)

 

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