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La amenaza rusa reaviva el riesgo de Chernóbil en su 40 aniversario
<p><strong>Leópolis (Ucrania).-</strong> Cuarenta años después de la catástrofe nuclear de <a href="https://deultimominuto.net/internacionales/casa-blanca-witkoff-pakistan/">Chernóbil</a>, la planta en el norte de Ucrania vuelve a suponer una amenaza para el medioambiente y la salud en el país invadido y más allá, ya que los daños y riesgos derivados de los ataques rusos interrumpen los planes para reemplazar el envejecido sarcófago que aísla toneladas de materiales radiactivos.</p>
<p>El esfuerzo de varios años de Ucrania y sus socios de minimizar los riesgos se ha visto amenazado por un ataque con drones en febrero de 2025 que dañó el Nuevo Confinamiento Seguro <a href="https://deultimominuto.net/internacionales/casa-blanca-witkoff-pakistan/">(NCS)</a>, una gigantesca estructura diseñada para permitir el desmantelamiento seguro del antiguo escudo protector en su interior.</p>
<p>El ataque ruso, que analistas ucranianos consideran deliberado, ha frenado el esfuerzo que costó 2.100 millones de euros por proteger el cuarto reactor que explotó en 1986, declaró a EFE <a href="https://deultimominuto.net/internacionales/casa-blanca-witkoff-pakistan/">Olga Kosharna</a>, cofundadora del Centro Nuclear de Expertos Anticrisis de Ucrania.</p>
<h4 class="wp-block-heading"><strong>Riesgos en aumento</strong></h4>
<p>El ataque implica que el NCS ya no cumpla plenamente su función: aislar cualquier posible liberación de materiales radiactivos.</p>
<p>Pese a que el agujero provocado por el ataque ruso en la estructura de 36.000 toneladas fue cubierto y no sufrió daños estructurales críticos, los bomberos perforaron aproximadamente 330 agujeros para extinguir el incendio tras el bombardeo.</p>
<p>Esto comprometió aún más la impermeabilidad de la estructura, permitiendo además la entrada de agua que podría acelerar la corrosión.</p>
<p>El 50 % de la importante membrana sintética en el lado norte se quemó y deberá ser reemplazada, de acuerdo con un informe de la ONG ecologista Greenpeace elaborado por el ingeniero Eric Schmieman, quien participó en la creación del NSC.</p>
<p>Esto ha detenido los trabajos de desmantelamiento del antiguo sarcófago y acortará la vida útil del NCS.</p>
<p>"El ataque con drones rusos aumentó el riesgo de que el sarcófago colapse antes de que pueda ser desmantelado de forma segura", afirmó Shaun Burnie, de Greenpeace Ucrania.</p>
<h4 class="wp-block-heading"><strong>Planes postergados</strong></h4>
<p>Las reparaciones podrían durar unos cuatro años, con un coste estimado de 500 millones de euros conforme al Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD).</p>
<p>Aunque el NCS podría desplazarse sobre raíles, los trabajos se realizarán directamente sobre el antiguo sarcófago, a pesar de los mayores niveles de radiación en esa zona.</p>
<p>El NCS sigue protegiendo físicamente el sarcófago de los drones rusos, explicó a la agencia UNIAN Serguí Tarakánov, director de la planta que fue ocupada brevemente por Rusia en 2022.</p>
<p>Asegura que los niveles de radiación se mantienen estables y que el sarcófago no enfrenta un colapso inminente, pero cualquier daño grave podría provocar una dispersión impredecible de materiales radiactivos por Europa.</p>
<p>"Las reparaciones podrían no tener mucho sentido si Rusia vuelve a atacar", comentó Kosharna, quien señaló que la explosión de un misil ruso cercano equivaldría a un terremoto.</p>
<p>"Es difícil comprender la magnitud de las condiciones mortales dentro del sarcófago. Hay toneladas de combustible nuclear, polvo y escombros altamente radiactivos", añadió también Schmieman.</p>
<h4 class="wp-block-heading"><strong>Impacto duradero</strong></h4>
<p>Desde el inicio de la invasión rusa en febrero de 2022, decenas de misiles y drones rusos han sobrevolado la zona de exclusión de Chernóbil, según la Fiscalía General.</p>
<p>La zona, del tamaño de Luxemburgo, sigue deshabitada salvo por unas 25 personas que regresaron por su cuenta.</p>
<p>El monitoreo científico continúa a escala reducida y registra una recuperación inesperada de la fauna. Sin embargo, el territorio sigue estando "perdido para las personas", subraya Kosharna.</p>
<p>Se necesitarán miles de años para que los elementos radiactivos peligrosos alcancen niveles seguros.</p>
<p>El impacto a largo plazo en la salud sigue siendo investigado, pero está claro que la contaminación se extiende mucho más allá de la zona de exclusión.</p>
<p>A comienzos de 2026 se detectaron niveles aumentados de estroncio-90 y cesio-137 en la placenta de varias mujeres de Kiev y otras regiones con embarazos complicados, dice Yuri Antipkin, director del Centro Ucraniano de Maternidad e Infancia.</p>
<h4 class="wp-block-heading"><strong>Necesidad de reacción</strong></h4>
<p>Kosharna y otros miembros de la comunidad nuclear ucraniana critican que muchos gobiernos continúen cooperando con la industria nuclear rusa y se muestran indignados ante la "impotencia" y el "cinismo" del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).</p>
<p>El OIEA puede carecer de herramientas para castigar a Rusia, pero podría excluirla de su Junta de Gobernadores, relevar al ruso Mijaíl Chudakov de su cargo como director general adjunto y jefe del Departamento de Energía Nuclear o dejar de celebrar eventos en Rusia, sostiene la cofundadora del Centro Nuclear de Expertos Anticrisis de Ucrania.</p>
<p>"El hecho de que el mundo no haya reaccionado con suficiente firmeza solo ha animado a Rusia a utilizar el 'terrorismo nuclear' como parte de su estrategia militar en Ucrania y a aumentar los riesgos radiológicos para Europa", dijo a EFE.</p>
<p>​Leópolis (Ucrania).- Cuarenta años después de la catástrofe nuclear de Chernóbil, la planta en el norte de Ucrania vuelve a suponer una amenaza para el medioambiente y la salud en el país invadido y más allá, ya que los daños y riesgos derivados de los ataques rusos interrumpen los planes para reemplazar el envejecido sarcófago Internacionales, Chernóbil </p>