Economía
Ligia Bonetti: energía competitiva y talento técnico son claves para impulsar el nearshoring en RD
La presidenta ejecutiva de Grupo SID, Ligia Bonetti, afirmó que la República Dominicana tiene una oportunidad histórica para consolidarse como un destino estratégico de nearshoring. Sin embargo, advirtió que, para lograrlo, el país debe cerrar tres brechas estructurales y así convertirse en una opción “obvia” para las empresas que buscan trasladar capacidad productiva, en un contexto global marcado por la reconfiguración de las cadenas de suministro.
Durante su participación como oradora invitada y huésped de honor en el almuerzo de la Cámara Americana de Comercio de la República Dominicana (AMCHAMDR), la empresaria sostuvo que el país enfrenta desafíos concretos en materia de credibilidad tecnológica, competitividad energética y formación acelerada de talento.
La primera de esas brechas, según explicó, no está vinculada únicamente a la disponibilidad de tecnología, sino a la capacidad del país para generar confianza en los procesos reales de inversión. “La primera brecha no es tecnología, es de credibilidad”, afirmó. A su juicio, la conversación local en torno a la transformación digital ha sido mayormente aspiracional, mientras que en los mercados internacionales la tecnología ya funciona como una condición de entrada.
“La tecnología dejó de ser una herramienta de eficiencia y se ha convertido en un filtro de entrada. Esto cambia completamente la naturaleza del desafío, porque ya no se trata de modernizar empresas individuales, se trata de algo mucho más exigente: construir capacidad tecnológica a nivel de ecosistemas”, señaló.
Bonetti advirtió que esa debilidad también se refleja en los indicadores internacionales. Según indicó, la República Dominicana ocupa el puesto 97 entre 133 economías en el Índice Global de Innovación y el 13 de 20 en la región, por debajo de países como México, Colombia y Costa Rica. “No estamos estancados. Estamos perdiendo terreno en pilares críticos como la sofisticación empresarial y la producción de conocimiento”, sostuvo.
En ese sentido, reconoció como un avance la existencia de una Política Nacional de Innovación 2030, vigente desde 2021, pero consideró que aún falta convertirla en una ruta operativa. “Es un paso importante tener esa política, pero sin una hoja de ruta clara, con metas medibles, responsables definidos y mecanismos de seguimiento, una política no es estrategia, es aspiración”, puntualizó.
La segunda brecha identificada por la ejecutiva está asociada al sistema energético, al que definió como un factor determinante para la competitividad del país. “La segunda brecha no es energía; es competitividad pura”, dijo.
Bonetti explicó que, al momento de evaluar una inversión, las empresas no solo observan el costo energético, sino también la confiabilidad, la estabilidad del servicio y la capacidad de planificación. “Para cuando una empresa evalúa invertir, la energía no es una variable más, muchas veces es la que define si el proyecto ocurre o no, y en muchos casos esa variable está jugando en contra de la República Dominicana”, afirmó.
Aunque reconoció que el país cuenta con ventajas naturales y acceso a financiamiento internacional para impulsar la transición energética, consideró que la matriz actual sigue rezagada. En ese contexto, llamó a establecer reglas claras, diversificar la matriz con energías limpias y avanzar hacia un acuerdo nacional que aleje este tema del ciclo político. “La energía es un componente esencial de la vida nacional, base del desarrollo productivo, la estabilidad social y la calidad de vida, y que, como tal, no puede ni debe ser utilizada como herramienta política”.
La empresaria también insistió en que el sector privado debe asumir un rol más activo. “No basta con señalar el problema, es momento de impulsar una agenda energética país con visión de competitividad que articule alianzas y acelere decisiones”.
La tercera brecha, añadió, está relacionada con la velocidad de respuesta del sistema educativo ante las nuevas exigencias del mercado global. “La tercera brecha no es solo educación, es tiempo”, afirmó.
Bonetti señaló que el país no enfrenta únicamente un problema de infraestructura educativa, sino un desfase entre la velocidad a la que evoluciona el mundo productivo y la capacidad del sistema para formar el talento que demanda la nueva manufactura. “Un sistema educativo que no pueda adaptarse al ritmo del mundo que pretende servir, termina formando talento para la economía del ayer, no para la economía del mañana”.
Frente a esa urgencia, propuso acelerar la formación de talento técnico, bilingüe y certificado, a partir de esquemas más alineados con la demanda del mercado. Entre las alternativas, mencionó certificaciones globales de firmas como Google, Microsoft, Amazon Web Services, Cisco y HubSpot, así como programas de alfabetización digital integrados incluso a iniciativas sociales y comunitarias. “Estas acciones no corrigen el sistema educativo, pero sí crean islas de eficiencia dentro de un sistema imperfecto”.
Soluciones
Más allá del diagnóstico, Bonetti propuso concentrar los esfuerzos del país en una agenda concreta para los próximos 24 meses. Entre las prioridades, mencionó la necesidad de articular una visión común sobre nearshoring, acelerar la adopción tecnológica, especialmente en inteligencia artificial; avanzar en una agenda energética compartida y construir una estrategia de desarrollo industrial que trascienda los ciclos políticos.
“El nearshoring no puede seguir siendo una conversación dispersa. Existe una oportunidad real de posicionar a la República Dominicana como una alternativa estratégica en la relocalización de la manufactura global, pero eso requiere articulación, una coordinación efectiva entre sectores con metas claras de seguimiento y una narrativa país coherente que conecte inversión, competitividad y confianza”, planteó.
Asimismo, advirtió que la adopción tecnológica no puede quedarse en el plano teórico. “La competitividad industrial del país dependerá de nuestra capacidad de incorporar herramientas de productividad y eficiencia. Esto implica pasar de la conversación a la implementación, generando mecanismos que permitan que esa transformación llegue al piso de la fábrica y no se quede en presentaciones”, expresó.
“Debemos comenzar desde ahora a construir una visión a mediano plazo que trascienda ciclos políticos”, dijo, al advertir que “si dentro de dos años seguimos teniendo esta misma conversación, no será por falta de información, será porque no tomamos las decisiones que teníamos que tomar”.
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