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Cien años de Isabel II

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<p>Al morir el 8 de septiembre de 2022&comma; a los 96 años&comma; la <strong>reina británica<&sol;strong> se llevó consigo el último hilo que nos unía al siglo XX&period; <&sol;p>&NewLine;<p>Su vida no fue solo una cronología de hechos y eventos&comma; sino un ejercicio de estoicismo que mantuvo a flote una institución que&comma; sobre el papel&comma; padecía todos los <strong>signos de caducidad<&sol;strong>&period; <&sol;p>&NewLine;<p>Hasta <strong>Christopher Hitchens<&sol;strong>&comma; a menudo feroz con la institución&comma; reconoció que la <strong>reina británica<&sol;strong> llenaba un <strong>espacio simbólico<&sol;strong> necesario que evitaba que la política lo devorara todo&period;<&sol;p>&NewLine;<p> Su poder -coinciden sus biógrafos- no residió en decretos ni imposiciones&comma; sino en la constancia y en la prudencia que sostuvo la <strong>monarquía británica<&sol;strong> mientras el mundo se desmoronaba y se reconstruía varias veces&period; <&sol;p>&NewLine;<p>Desde la Europa de la <strong>posguerra<&sol;strong> hasta la <strong>revolución digital<&sol;strong>&comma; <strong>Isabel II<&sol;strong> permaneció como el único <strong>punto inamovible<&sol;strong> de un mundo en permanentes cambios&period;<&sol;p>&NewLine;<h2>Último hilo que nos unía al siglo XX<&sol;h2>&NewLine;<p><strong>Isabel Alejandra María Windsor<&sol;strong> nació en Londres&comma; hace cien años&comma; el 21 de abril de 1926 y&comma; aunque no estaba destinada a ser reina&comma; la abdicación de su tío Eduardo VIII por amor a Wallis Simpson y la pronta muerte de su padre&comma; Jorge VI&comma; la llevaron al trono en 1952&comma; con solo 25 años&period; <&sol;p>&NewLine;<p>Aprendió a ser reina a marchas <strong>forzadas<&sol;strong> y esa transición marcó el tono de un servicio que muchos definieron como un sacrificio del "yo" ante el deber de <strong>Estado<&sol;strong>&period;<&sol;p>&NewLine;<p>Su reinado&comma; que duró más de siete décadas hasta su fallecimiento el 8 de septiembre de 2022&comma; fue el más largo de la historia británica&comma; consolidándola como un símbolo de estabilidad <strong>inquebrantable<&sol;strong> en un mundo en constante <strong>cambio<&sol;strong>&period; <&sol;p>&NewLine;<p>Durante sus 70 años de reinado&comma; <strong>Isabel II<&sol;strong> fue testigo de la descolonización de África y Asia&comma; la <strong>Guerra Fría<&sol;strong> y la creación de la Commonwealth&comma; además de trabajar con <strong>15 primeros ministros<&sol;strong>&comma; desde <strong>Winston Churchill<&sol;strong> hasta Liz Truss&period;  <&sol;p>&NewLine;<p> Se dice&comma; y no sin razón&comma; que el trono&comma; para ella&comma; fue vivido como un sacerdocio&period; <strong>Isabel II<&sol;strong> entendió que ser <strong>reina<&sol;strong> no era un trabajo con horario de oficina&comma; sino un compromiso vital&comma; constitucional&comma; que aceptó con una <strong>solemnidad<&sol;strong> casi mística&period; <&sol;p>&NewLine;<p>Su coronación en junio de 1953 fue el primer gran <strong>evento global<&sol;strong> transmitido por televisión&comma; que marcó el inicio de una paradoja que la acompañaría siempre&colon; una reina que todos veían&comma; que siempre estaba&comma; pero a la que nadie conocía realmente&period; <&sol;p>&NewLine;<figure class&equals;"my-12 component infografia">&NewLine;<div class&equals;"expand-img-placeholder"><img src&equals;"https&colon;&sol;&sol;resources&period;diariolibre&period;com&sol;images&sol;expand&period;svg" alt&equals;"Expandir imagen" width&equals;"20" height&equals;"20"><span class&equals;"rutaimagenoriginal-placeholder">https&colon;&sol;&sol;resources&period;diariolibre&period;com&sol;images&sol;2026&sol;04&sol;21&sol;isabel-y-felipe-63b93a7b&period;jpg<&sol;span><&sol;div>&NewLine;<p><img loading&equals;"lazy" src&equals;"https&colon;&sol;&sol;resources&period;diariolibre&period;com&sol;images&sol;2026&sol;04&sol;21&sol;isabel-y-felipe-63b93a7b&period;jpg" width&equals;"auto" height&equals;"350" alt&equals;"Infografía" class&equals;"mx-auto"><&sol;figure>&NewLine;<h2>Felipe&comma; 73 años de matrimonio <&sol;h2>&NewLine;<p>Casada durante más de 73 años con el <strong>príncipe<&sol;strong> de Felipe de Edimburgo&comma; supo equilibrar su papel como jefa de <strong>Estado<&sol;strong> con una vida personal marcada por su devoción al deber&comma; su amor por los caballos y su afición por los perros corgis&period; <&sol;p>&NewLine;<p>Su legado se define por haber modernizado sutilmente la monarquía y haber mantenido la relevancia de la institución ante <strong>crisis familiares<&sol;strong> y <strong>transformaciones sociales<&sol;strong> globales&period; <&sol;p>&NewLine;<p>En este escenario de soledad institucional&comma; la figura de su esposo&comma; emerge como el cimiento invisible de todo su reinado&period; Se casaron el 20 de noviembre de 1947 en la Abadía de Westminster&comma; tras la Segunda Guerra Mundial&comma; donde Felipe sirvió en la <strong>Marina Real<&sol;strong>&period; <&sol;p>&NewLine;<p>Para unirse a Isabel&comma; el entonces príncipe de Grecia y Dinamarca tuvo que renunciar a sus títulos extranjeros&comma; <strong>naturalizarse británico<&sol;strong> y adoptar el <strong>apellido Mountbatten<&sol;strong>&period;<&sol;p>&NewLine;<p> Hasta el fallecimiento de Felipe en abril de 2021 a los <strong>99 años<&sol;strong>&comma; él fue la única persona que la trató como una mujer normal&period; <&sol;p>&NewLine;<p>En la intimidad&comma; él eran la única capaz de contradecirla&comma; proporcionando el <strong>equilibrio necesario<&sol;strong> a una mujer rodeada de dóciles cortesanos&period; Fue su "roca"&comma; caminando siempre dos pasos por detrás en el protocolo&comma; pero siendo su confidente absoluto&comma; permitiéndole soportar el peso de una corona&period;<&sol;p>&NewLine;<p>Pero Felipe nunca fue rey ya que en Inglaterra&comma; el título de rey tiene un <strong>rango superior<&sol;strong> al de reina&comma; por eso si un hombre se casa con una reina por derecho dinástico&comma; y se convierte en rey superaría su título a la soberana legítima&comma; por tanto nunca pudo sostener mayor título que el de príncipe consorte&period;<&sol;p>&NewLine;<p>Si hay un <strong>logro político<&sol;strong> que define su trayectoria fue la transformación del Imperio Británico&comma; cuando éste entonaba su fin&comma; en la Mancomunidad de Naciones &lpar;Commonwealth&rpar; y presidió la descolonización con una "naturalidad" que evitó&comma; en gran medida&comma; hasta el resentimiento hacia la corona&period; Sin ataques virulentos&period; <&sol;p>&NewLine;<p>Ella se empeñó personalmente en mantener unidos a países con ideologías opuestas&period; En 1961&comma; desafió las recomendaciones de su propio gobierno al viajar a Ghana y hasta bailó con <strong>Kwame Nkrumah<&sol;strong>&comma; el líder que luchaba contra el colonialismo&period; <&sol;p>&NewLine;<p>Aquel gesto&comma; captado por las cámaras de todo el mundo&comma; fue más <strong>potente <&sol;strong>que cualquier tratado&colon; la Reina aceptaba la igualdad racial y la <strong>soberanía<&sol;strong> de los nuevos estados&period; <&sol;p>&NewLine;<p>Fue una <strong>labor diplomática<&sol;strong> de gran precisión&comma; en la que ella actuó como figura de autoridad moral que trascendía las tensiones políticas de la <strong>Guerra Fría<&sol;strong>&period;<&sol;p>&NewLine;<p> Con razón&comma; el filósofo y politólogo <strong>Isaiah Berlin<&sol;strong> apuntaba que la monarquía bajo <strong>Isabel II<&sol;strong> funcionó como un "amortiguador" social&semi; ella era el símbolo que permitía a los británicos aceptar su nuevo y más modesto lugar en el mundo&comma; tras la pérdida del Imperio&comma; sin perder su <strong>identidad nacional<&sol;strong> en el proceso&period;<&sol;p>&NewLine;<p>El historiador y biógrafo <strong>Robert Lacey<&sol;strong> señala que ella entendía el poder no como el mando directo&comma; sino como la continuidad pura&period; Mientras los políticos se preocupaban por las siguientes elecciones o el titular del día siguiente&comma; ella pensaba en las <strong>próximas décadas<&sol;strong>&period; <&sol;p>&NewLine;<p>Su papel político fue el de la "<strong>influencia silenciosa<&sol;strong>" y pese a estar constitucionalmente obligada a la neutralidad&comma; su experiencia acumulada la convirtió en la consejera más experimentada&period;<&sol;p>&NewLine;<p><strong>Winston Churchill<&sol;strong>&comma; su primer jefe de gobierno&comma; quedó fascinado por su agudeza y admitió que&comma; pese a su juventud&comma; poseía una "<strong>autoridad natural<&sol;strong>" que imponía respeto incluso a los veteranos de guerra&period; <&sol;p>&NewLine;<p><strong>Margaret Thatcher<&sol;strong>&comma; con quien mantuvo una relación tensa y puramente profesional&comma; reconoció en sus memorias que los consejos de la Reina eran "increíblemente acertados" y reflejaban "un conocimiento asombroso de los entresijos del Estado"&period; <&sol;p>&NewLine;<figure class&equals;"my-12 component infografia">&NewLine;<div class&equals;"expand-img-placeholder"><img src&equals;"https&colon;&sol;&sol;resources&period;diariolibre&period;com&sol;images&sol;expand&period;svg" alt&equals;"Expandir imagen" width&equals;"20" height&equals;"20"><span class&equals;"rutaimagenoriginal-placeholder">https&colon;&sol;&sol;resources&period;diariolibre&period;com&sol;images&sol;2026&sol;04&sol;21&sol;isa-3-39dbdcfb&period;jpeg<&sol;span><&sol;div>&NewLine;<p><img loading&equals;"lazy" src&equals;"https&colon;&sol;&sol;resources&period;diariolibre&period;com&sol;images&sol;2026&sol;04&sol;21&sol;isa-3-39dbdcfb&period;jpeg" width&equals;"auto" height&equals;"350" alt&equals;"Infografía" class&equals;"mx-auto"><&sol;figure>&NewLine;<h2>Educada Estoica o fría e <strong>inaccesible<&sol;strong> <&sol;h2>&NewLine;<p>Sin embargo&comma; ese <strong>blindaje emocional<&sol;strong> que la hacía una reina impecable proyectó sombras sobre su faceta más íntima&period; Popularmente se la describe como "una <strong>madre fría<&sol;strong> y emocionalmente <strong>inaccesible<&sol;strong>"&period; <&sol;p>&NewLine;<p>Para ella&comma; el deber a la Corona siempre fue prioridad absoluta&comma; lo que la llevó a delegar la crianza de sus hijos&comma; sobretodo Carlos y Ana&comma; en un ejército de <strong>nannies<&sol;strong> y tutores de la 'vieja <strong>escuela<&sol;strong>'&period; <&sol;p>&NewLine;<p>El propio <strong>Carlos III<&sol;strong> confesó en diversas ocasiones que "su infancia estuvo marcada por la soledad y la necesidad constante de una <strong>aprobación materna<&sol;strong> que rara vez llegaba en forma de afecto físico&comma; sino donde todo estaba regido por el protocolo y la exigencia"&period;<&sol;p>&NewLine;<p>Pero hay que entender que la aristocracia británica de los años 50&comma; el afecto nunca se demostraba&semi; los niños eran vistos brevemente antes de la cena y el contacto con los padres estaba regido por una <strong>etiqueta asfixiante<&sol;strong> hoy en día inconcebible&period; <&sol;p>&NewLine;<p>Siempre se recuerda aquel <strong>encuentro<&sol;strong> de la reina tras regresar de una larga gira de seis meses por los países de la Commonwealth&comma; cuando las cámaras la captaron el primer saludo a su hijo Carlos&comma; muy niño&comma; con un escueto apretón de <strong>manos<&sol;strong>&period; <&sol;p>&NewLine;<p>Esa "<strong>frialdad<&sol;strong>" no era falta de amor&comma; sino al haber sido educada para no mostrar nunca sus emociones en público&semi; aquella protección acabó por mimetizarse en su ser&period; Con sus hijos menores&comma; Andrés y Eduardo&comma; nacidos una <strong>década <&sol;strong>después&comma; se mostró mucho más relajada&period; <&sol;p>&NewLine;<h2>Cambiar las formas para que realmente no cambie nada<&sol;h2>&NewLine;<p>Sin embargo&comma; aquella <strong>distancia emocional<&sol;strong> que fue su mayor activo como jefa de Estado&comma; lo fue también de su mayor pasivo como cabeza de familia en los años de crisis&period;<&sol;p>&NewLine;<p>El año 1992&comma; su famoso "Annus Horribilis"&comma; marcó un antes y un después&period; Los divorcios de tres de sus cuatro hijos y el<strong> incendio<&sol;strong> del Castillo de Windsor la obligaron a mostrar&comma; por primera vez&comma; una grieta en su <strong>armadura<&sol;strong>&period;<&sol;p>&NewLine;<p> El mundo asistió a los escándalos de Carlos y Diana como si fueran episodios de una <strong>tragedia televisiva<&sol;strong> donde la reina observaba con horror pero sin saber cómo intervenir más allá de su sabida contención&period;<&sol;p>&NewLine;<p>La prueba de fuego llegó en 1997 con la muerte de Lady Di&period; Por primera vez en décadas&comma; la Reina pareció desconectada de su pueblo&period; Su decisión inicial de permanecer en el castillo de <strong>Balmoral<&sol;strong> fue vista como una muestra de <strong>indiferencia<&sol;strong> absoluta&period; <&sol;p>&NewLine;<p>Fue un <strong>momento crítico<&sol;strong>&colon; la <strong>monarquía tambaleó<&sol;strong> bajo el peso de su propia <strong>rigidez<&sol;strong>&period; <&sol;p>&NewLine;<p>Gracias a su capacidad de adaptación —una de sus virtudes más infravaloradas— la salvó&period; Tardó pero lo hizo&period; La reina regresó a Londres&comma; se mezcló con la multitud que lloraba a las puertas del palacio a su nuera fallecida y dio un <strong>discurso televisado<&sol;strong>&period; <&sol;p>&NewLine;<p><strong>Tony Blair<&sol;strong> comentaría más tarde que <strong>Isabel II<&sol;strong> "poseía un instinto de supervivencia institucional que superaba al de cualquier político profesional"&period; Entendió que&comma; para que nada cambiara en lo esencial&comma; ella debía cambiar en las formas&period;<&sol;p>&NewLine;<p><strong>Isabel II<&sol;strong> se <strong>convirtió<&sol;strong> en una especie de "abuela de la nación"&comma; una figura que incluso para los antimonárquicos representaba la ética del <strong>trabajo<&sol;strong>&period; <&sol;p>&NewLine;<p><strong>Christopher Hitchens<&sol;strong>&comma; a menudo feroz con la institución&comma; reconoció que ella llenaba un <strong>espacio simbólico<&sol;strong> necesario que evitaba que la política lo devorara todo&period; <&sol;p>&NewLine;<p>Su mérito fue ser el <strong>punto fijo<&sol;strong> y desde la austeridad de la <strong>posguerra<&sol;strong> hasta el Brexit y la pandemia de COVID&comma; su presencia fue el hilo conductor de la vida británica&period;<&sol;p>&NewLine;<p>Trabajó hasta el último aliento&comma; cumpliendo su promesa de juventud de que su vida "ya fuera <strong>larga<&sol;strong> o corta&comma; sería de servicio a la <strong>corona<&sol;strong>"&period; <&sol;p>&NewLine;<p>Al recibir a su <strong>decimoquinta primera ministra<&sol;strong>&comma; de pié&comma; impecable&comma; imperturbable&comma; apenas 48 horas antes de morir&comma; cerraba un círculo perfecto de deber&comma; el de una mujer que decidió que dejaría una institución para que pudiera durar mil años más&period;<&sol;p>&NewLine;<p><em>&lpar;Texto&colon; Amalia González Manjavacas&rpar;<&sol;em><&sol;p>&NewLine;<article class&equals;"border-t border-b py-5 mb-5 component nota-incrustada"> <span class&equals;"block mb-2"><strong>Te puede interesar<&sol;strong><&sol;span> <&sol;p>&NewLine;<h2><a href&equals;"https&colon;&sol;&sol;www&period;diariolibre&period;com&sol;revista&sol;cultura&sol;2026&sol;04&sol;21&sol;carlos-iii-habla-de-isabel-ii-en-su-centenario&sol;3509420&quest;utm&lowbar;source&equals;relacionadas&amp&semi;utm&lowbar;medium&equals;nota&amp&semi;utm&lowbar;campaign&equals;relacionadas" title&equals;"Carlos III dice que Isabel II estaría preocupada por los desafíos de la vida actual">Carlos III dice que Isabel II estaría preocupada por los desafíos de la vida actual<&sol;a><&sol;h2>&NewLine;<&sol;article>&NewLine;<p><&sol;p>&NewLine;<p><&sol;p>&NewLine;<p>&ZeroWidthSpace;Al morir el 8 de septiembre de 2022&comma; a los 96 años&comma; la reina británica se llevó consigo el último hilo que nos unía al siglo XX&period; Su vida no fue solo una cronología de hechos y eventos&comma; sino un ejercicio de estoicismo que mantuvo a flote una institución que&comma; sobre el papel&comma; padecía todos los signos de caducidad&period; Hasta Christopher Hitchens&comma; a menudo feroz con la institución&comma; reconoció que la reina británica llenaba un espacio simbólico necesario que evitaba que la política lo devorara todo&period; Su poder -coinciden sus biógrafos- no residió en decretos ni imposiciones&comma; sino en la constancia y en la prudencia que sostuvo la monarquía británica mientras el mundo se desmoronaba y se reconstruía varias veces&period; Desde la Europa de la posguerra hasta la revolución digital&comma; Isabel II permaneció como el único punto inamovible de un mundo en permanentes cambios&period;Último hilo que nos unía al siglo XXIsabel Alejandra María Windsor nació en Londres&comma; hace cien años&comma; el 21 de abril de 1926 y&comma; aunque no estaba destinada a ser reina&comma; la abdicación de su tío Eduardo VIII por amor a Wallis Simpson y la pronta muerte de su padre&comma; Jorge VI&comma; la llevaron al trono en 1952&comma; con solo 25 años&period; Aprendió a ser reina a marchas forzadas y esa transición marcó el tono de un servicio que muchos definieron como un sacrificio del "yo" ante el deber de Estado&period;Su reinado&comma; que duró más de siete décadas hasta su fallecimiento el 8 de septiembre de 2022&comma; fue el más largo de la historia británica&comma; consolidándola como un símbolo de estabilidad inquebrantable en un mundo en constante cambio&period; Durante sus 70 años de reinado&comma; Isabel II fue testigo de la descolonización de África y Asia&comma; la Guerra Fría y la creación de la Commonwealth&comma; además de trabajar con 15 primeros ministros&comma; desde Winston Churchill hasta Liz Truss&period;   Se dice&comma; y no sin razón&comma; que el trono&comma; para ella&comma; fue vivido como un sacerdocio&period; Isabel II entendió que ser reina no era un trabajo con horario de oficina&comma; sino un compromiso vital&comma; constitucional&comma; que aceptó con una solemnidad casi mística&period; Su coronación en junio de 1953 fue el primer gran evento global transmitido por televisión&comma; que marcó el inicio de una paradoja que la acompañaría siempre&colon; una reina que todos veían&comma; que siempre estaba&comma; pero a la que nadie conocía realmente&period; https&colon;&sol;&sol;resources&period;diariolibre&period;com&sol;images&sol;2026&sol;04&sol;21&sol;isabel-y-felipe-63b93a7b&period;jpgFelipe&comma; 73 años de matrimonio Casada durante más de 73 años con el príncipe de Felipe de Edimburgo&comma; supo equilibrar su papel como jefa de Estado con una vida personal marcada por su devoción al deber&comma; su amor por los caballos y su afición por los perros corgis&period; Su legado se define por haber modernizado sutilmente la monarquía y haber mantenido la relevancia de la institución ante crisis familiares y transformaciones sociales globales&period; En este escenario de soledad institucional&comma; la figura de su esposo&comma; emerge como el cimiento invisible de todo su reinado&period; Se casaron el 20 de noviembre de 1947 en la Abadía de Westminster&comma; tras la Segunda Guerra Mundial&comma; donde Felipe sirvió en la Marina Real&period; Para unirse a Isabel&comma; el entonces príncipe de Grecia y Dinamarca tuvo que renunciar a sus títulos extranjeros&comma; naturalizarse británico y adoptar el apellido Mountbatten&period; Hasta el fallecimiento de Felipe en abril de 2021 a los 99 años&comma; él fue la única persona que la trató como una mujer normal&period; En la intimidad&comma; él eran la única capaz de contradecirla&comma; proporcionando el equilibrio necesario a una mujer rodeada de dóciles cortesanos&period; Fue su "roca"&comma; caminando siempre dos pasos por detrás en el protocolo&comma; pero siendo su confidente absoluto&comma; permitiéndole soportar el peso de una corona&period;Pero Felipe nunca fue rey ya que en Inglaterra&comma; el título de rey tiene un rango superior al de reina&comma; por eso si un hombre se casa con una reina por derecho dinástico&comma; y se convierte en rey superaría su título a la soberana legítima&comma; por tanto nunca pudo sostener mayor título que el de príncipe consorte&period;Si hay un logro político que define su trayectoria fue la transformación del Imperio Británico&comma; cuando éste entonaba su fin&comma; en la Mancomunidad de Naciones &lpar;Commonwealth&rpar; y presidió la descolonización con una "naturalidad" que evitó&comma; en gran medida&comma; hasta el resentimiento hacia la corona&period; Sin ataques virulentos&period; Ella se empeñó personalmente en mantener unidos a países con ideologías opuestas&period; En 1961&comma; desafió las recomendaciones de su propio gobierno al viajar a Ghana y hasta bailó con Kwame Nkrumah&comma; el líder que luchaba contra el colonialismo&period; Aquel gesto&comma; captado por las cámaras de todo el mundo&comma; fue más potente que cualquier tratado&colon; la Reina aceptaba la igualdad racial y la soberanía de los nuevos estados&period; Fue una labor diplomática de gran precisión&comma; en la que ella actuó como figura de autoridad moral que trascendía las tensiones políticas de la Guerra Fría&period; Con razón&comma; el filósofo y politólogo Isaiah Berlin apuntaba que la monarquía bajo Isabel II funcionó como un "amortiguador" social&semi; ella era el símbolo que permitía a los británicos aceptar su nuevo y más modesto lugar en el mundo&comma; tras la pérdida del Imperio&comma; sin perder su identidad nacional en el proceso&period;El historiador y biógrafo Robert Lacey señala que ella entendía el poder no como el mando directo&comma; sino como la continuidad pura&period; Mientras los políticos se preocupaban por las siguientes elecciones o el titular del día siguiente&comma; ella pensaba en las próximas décadas&period; Su papel político fue el de la "influencia silenciosa" y pese a estar constitucionalmente obligada a la neutralidad&comma; su experiencia acumulada la convirtió en la consejera más experimentada&period;Winston Churchill&comma; su primer jefe de gobierno&comma; quedó fascinado por su agudeza y admitió que&comma; pese a su juventud&comma; poseía una "autoridad natural" que imponía respeto incluso a los veteranos de guerra&period; Margaret Thatcher&comma; con quien mantuvo una relación tensa y puramente profesional&comma; reconoció en sus memorias que los consejos de la Reina eran "increíblemente acertados" y reflejaban "un conocimiento asombroso de los entresijos del Estado"&period; https&colon;&sol;&sol;resources&period;diariolibre&period;com&sol;images&sol;2026&sol;04&sol;21&sol;isa-3-39dbdcfb&period;jpegEducada Estoica o fría e inaccesible Sin embargo&comma; ese blindaje emocional que la hacía una reina impecable proyectó sombras sobre su faceta más íntima&period; Popularmente se la describe como "una madre fría y emocionalmente inaccesible"&period; Para ella&comma; el deber a la Corona siempre fue prioridad absoluta&comma; lo que la llevó a delegar la crianza de sus hijos&comma; sobretodo Carlos y Ana&comma; en un ejército de nannies y tutores de la 'vieja escuela'&period; El propio Carlos III confesó en diversas ocasiones que "su infancia estuvo marcada por la soledad y la necesidad constante de una aprobación materna que rara vez llegaba en forma de afecto físico&comma; sino donde todo estaba regido por el protocolo y la exigencia"&period;Pero hay que entender que la aristocracia británica de los años 50&comma; el afecto nunca se demostraba&semi; los niños eran vistos brevemente antes de la cena y el contacto con los padres estaba regido por una etiqueta asfixiante hoy en día inconcebible&period; Siempre se recuerda aquel encuentro de la reina tras regresar de una larga gira de seis meses por los países de la Commonwealth&comma; cuando las cámaras la captaron el primer saludo a su hijo Carlos&comma; muy niño&comma; con un escueto apretón de manos&period; Esa "frialdad" no era falta de amor&comma; sino al haber sido educada para no mostrar nunca sus emociones en público&semi; aquella protección acabó por mimetizarse en su ser&period; Con sus hijos menores&comma; Andrés y Eduardo&comma; nacidos una década después&comma; se mostró mucho más relajada&period; Cambiar las formas para que realmente no cambie nadaSin embargo&comma; aquella distancia emocional que fue su mayor activo como jefa de Estado&comma; lo fue también de su mayor pasivo como cabeza de familia en los años de crisis&period;El año 1992&comma; su famoso "Annus Horribilis"&comma; marcó un antes y un después&period; Los divorcios de tres de sus cuatro hijos y el incendio del Castillo de Windsor la obligaron a mostrar&comma; por primera vez&comma; una grieta en su armadura&period; El mundo asistió a los escándalos de Carlos y Diana como si fueran episodios de una tragedia televisiva donde la reina observaba con horror pero sin saber cómo intervenir más allá de su sabida contención&period;La prueba de fuego llegó en 1997 con la muerte de Lady Di&period; Por primera vez en décadas&comma; la Reina pareció desconectada de su pueblo&period; Su decisión inicial de permanecer en el castillo de Balmoral fue vista como una muestra de indiferencia absoluta&period; Fue un momento crítico&colon; la monarquía tambaleó bajo el peso de su propia rigidez&period; Gracias a su capacidad de adaptación —una de sus virtudes más infravaloradas— la salvó&period; Tardó pero lo hizo&period; La reina regresó a Londres&comma; se mezcló con la multitud que lloraba a las puertas del palacio a su nuera fallecida y dio un discurso televisado&period; Tony Blair comentaría más tarde que Isabel II "poseía un instinto de supervivencia institucional que superaba al de cualquier político profesional"&period; Entendió que&comma; para que nada cambiara en lo esencial&comma; ella debía cambiar en las formas&period;Isabel II se convirtió en una especie de "abuela de la nación"&comma; una figura que incluso para los antimonárquicos representaba la ética del trabajo&period; Christopher Hitchens&comma; a menudo feroz con la institución&comma; reconoció que ella llenaba un espacio simbólico necesario que evitaba que la política lo devorara todo&period; Su mérito fue ser el punto fijo y desde la austeridad de la posguerra hasta el Brexit y la pandemia de COVID&comma; su presencia fue el hilo conductor de la vida británica&period;Trabajó hasta el último aliento&comma; cumpliendo su promesa de juventud de que su vida "ya fuera larga o corta&comma; sería de servicio a la corona"&period; Al recibir a su decimoquinta primera ministra&comma; de pié&comma; impecable&comma; imperturbable&comma; apenas 48 horas antes de morir&comma; cerraba un círculo perfecto de deber&comma; el de una mujer que decidió que dejaría una institución para que pudiera durar mil años más&period;&lpar;Texto&colon; Amalia González Manjavacas&rpar; Te puede interesar Carlos III dice que Isabel II estaría preocupada por los desafíos de la vida actual  Revista&comma; Cultura&comma; EFE&comma; Madrid&comma; Reina Isabel II de Inglaterra&comma; Isabel II&comma; Monarquía británica&comma; Centenario de Isabel II <&sol;p>&NewLine;

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