Ciencia y Tecnología
"Fue como ganar dos veces la lotería": Noruego logra remisión de VIH con las células de su hermano
Un paciente de Noruega con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y con cáncer de sangre está en remisión tras haber recibido un trasplante de médula ósea de su propio hermano.
El impresionante caso, descrito este lunes (13.04.2026) en la revista Nature Microbiology, se suma a los pocos casos de personas consideradas curadas del virus por la ciencia.
Un diagnóstico que abrió una puerta inesperada
El "paciente de Oslo", como se le conoce, era seropositivo desde 2006. En 2017 le diagnosticaron un cáncer en la sangre especialmente agresivo: sin un trasplante de médula ósea, era casi seguro que fallecería.
Los médicos buscaron primero un donante portador de la mutación CCR5 delta 32 (CCR5Δ32/Δ32), capaz de hacer que el sistema inmunitario elimine el VIH, patógeno que produce el sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida).
Al no encontrar donantes, recurrieron al hermano mayor del paciente, con mayores probabilidades de compatibilidad. La apuesta resultó ser un golpe de suerte doble: el hermano era portador de la variante genética, presente en apenas uno de cada cien habitantes de Escandinavia.
Una mutación que cierra la puerta al virus
La mutación elimina el receptor CCR5 de los glóbulos blancos, que el VIH utiliza habitualmente como punto de entrada al organismo. Sin el CCR5, el sistema inmunitario se vuelve resistente a las estrategias del virus.
"Un hermano tiene un 25 % de probabilidades de ser compatible para un trasplante, y la frecuencia de CCR5 delta 32 ronda el 1 % en las poblaciones del norte de Europa", explica el autor principal Anders Eivind Myhre al medio especializado Live Science.
"Por lo tanto, se trata de un escenario poco probable, y no conocíamos el estado del CCR5 del donante antes del trasplante", agrega el hematólogo del Hospital Universitario de Oslo, donde el paciente se trató.
Sin rastro del virus dos años después
Dos años después de la operación, el paciente dejó de tomar sus medicamentos antirretrovirales y no se volvió a detectar rastro del VIH en su cuerpo. Hoy, con 63 años, está "en plena forma", según cuenta Myhre.
Los investigadores también observaron que los anticuerpos contra el VIH disminuyeron y que las células T (tipo de glóbulo blanco) del sistema inmunitario dejaron de responder a la amenaza del virus.
"Fue como ganar dos veces la lotería"
"La ausencia de respuestas de células T específicas contra el VIH en nuestros datos respalda la hipótesis de que dicha ausencia se correlaciona con una remisión sostenida del VIH", escriben los autores.
El propio paciente resumió su experiencia con una frase: "Fue como ganar dos veces la lotería", relata Myhre.
"Se curó de su enfermedad de la médula ósea, que podía ser mortal, y ahora también está, muy probablemente, curado del VIH", apunta el coautor Marius Trøseid.
Un caso excepcional, no un tratamiento masivo
El caso sigue siendo extraordinario y no representa un modelo aplicable a los millones de pacientes con VIH en el mundo.
Los trasplantes de médula ósea implican un reinicio arriesgado del sistema inmunitario que deja a los pacientes muy vulnerables, y solo se realizan como último recurso.
Entre el 10 y el 20 % de las personas que se someten a estos procedimientos fallecen en el plazo de un año. El "paciente de Oslo" sufrió una reacción grave al trasplante, aunque su organismo logró superarla.
Una pieza más en el camino hacia la cura
El VIH puede controlarse hoy con fármacos antirretrovirales, pero el virus permanece latente en el organismo y reaparece al suspender la medicación.
Por eso, casos como este son de un valor incalculable para los investigadores que buscan una cura definitiva: "El caso del 'paciente de Oslo' aporta datos valiosos a la base de conocimientos existente sobre los casos de curación del VIH", destacan los investigadores.
Este tipo de estudios "nos permiten comprender mejor la patología del VIH, los mecanismos moleculares y los biomarcadores predictivos que pueden resultar de interés general", agregan.
El objetivo a largo plazo está claro: "De cara al futuro, un paso fundamental será comparar los casos conocidos de curación del VIH para identificar la combinación más eficaz de biomarcadores", concluyen.
