Espectáculo

Amor por la filología

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<p>Desde que recuerdo <strong>quise ser filóloga<&sol;strong>&period; Ni siquiera sabía entonces que la palabreja existía&period; Me <strong>fascinaban las palabras<&sol;strong> y las historias que eran capaces de contarme&period; Con el tiempo&comma; algunos maestros le pusieron nombre a esta inclinación y me abrieron el <strong>camino hacia la filología<&sol;strong>&period; <&sol;p>&NewLine;<p>Siempre los tengo presentes&period; <strong>Doña Carmen Córdoba<&sol;strong> abría para mí&comma; fuera de su horario regular&comma; la biblioteca escolar –tan importantes– y&comma; en el colmo de la abnegación&comma; me prestaba sus propios libros&period; Tendría yo nueve o diez años y ya era una lectora curiosa y voraz&period; <&sol;p>&NewLine;<p>Otra Carmen&comma; <strong>Carmen Calderón<&sol;strong>&comma; a la que ya le apeábamos el <em>doña<&sol;em> porque éramos «mayores» en el bachillerato&comma; me abrió en mi adolescencia las <strong>puertas del teatro<&sol;strong>&period; <strong>Don Luis Riesco<&sol;strong>&comma; mi catedrático de latín&comma; más serio y tradicional&comma; del que atesoro los fundamentos&comma; esenciales para un <strong>filólogo<&sol;strong>&comma; de las lenguas latina y griega&period; <&sol;p>&NewLine;<p><strong>Félix Cilleros<&sol;strong>&comma; con sus profundos ojos azules&comma; al menos así los recuerdo&comma; me <strong>acercó a la poesía<&sol;strong>&period; No solo a su lectura&comma; sino al poder de un buen maestro para transmitir <strong>conocimiento<&sol;strong> y algo mucho más importante&comma; su <strong>pasión por lo que hace<&sol;strong>&period;<&sol;p>&NewLine;<article class&equals;"border-t border-b py-5 mb-5 component nota-incrustada"> <span class&equals;"block mb-2"><strong>Te puede interesar<&sol;strong><&sol;span> <&sol;p>&NewLine;<h2><a href&equals;"https&colon;&sol;&sol;www&period;diariolibre&period;com&sol;revista&sol;columnistas&sol;2026&sol;04&sol;06&sol;resucita-el-vocablo-un-tro-de-palabras&sol;3492957&quest;utm&lowbar;source&equals;relacionadas&amp&semi;utm&lowbar;medium&equals;nota&amp&semi;utm&lowbar;campaign&equals;relacionadas" title&equals;"Un tro de palabras">Un tro de palabras<&sol;a><&sol;h2>&NewLine;<&sol;article>&NewLine;<p>Recuerdo como hoy sus extraordinarias <strong>lecciones sobre el romancero<&sol;strong>&comma; sobre <strong>Juan Ramón Jiménez<&sol;strong> o <strong>Antonio Machado<&sol;strong>&comma; que todavía marcan mis gustos poéticos&period; Donde quiera que estén los llevo a mi lado cuando leo&comma; cuando escribo y cuando enseño&period;<&sol;p>&NewLine;<p>Estoy convencida de que descubrir la propia <strong>vocación<&sol;strong> es un <strong>momento trascendental<&sol;strong> en nuestra vida&comma; del que depende estrechamente nuestra <strong>capacidad para ser felices<&sol;strong>&period; La palabra <em><strong>vocación<&sol;strong><&sol;em> tiene su origen en la latina <em>vocatio&comma; vocationis<&sol;em>&comma; que designaba la <strong>acción de llamar<&sol;strong>&period; <&sol;p>&NewLine;<p>Y eso es la <strong>vocación<&sol;strong>&comma; una llamada que <strong>te inclina hacia<&sol;strong> aquello que <strong>te entusiasma<&sol;strong>&comma; que te apasiona profundamente&period; Y ese era mi caso con la <strong>filología<&sol;strong>&comma; y lo sigue siendo&period; <&sol;p>&NewLine;<p>Se preguntarán qué es la <strong>filología<&sol;strong>&period; <em>El Diccionario de la <strong>lengua<&sol;strong> española<&sol;em> la define como la &OpenCurlyQuote;<strong>ciencia que estudia<&sol;strong> las culturas tal como se manifiestan en su <strong>lengua<&sol;strong> y en su literatura&comma; principalmente a través de los textos escritos’&period; <&sol;p>&NewLine;<p>La palabra&comma; como tantas&comma; la heredamos del griego <span>φιλολογία<&sol;span> a través del latín <em>philologia<&sol;em>&comma; &OpenCurlyQuote;<strong>amor por las palabras<&sol;strong>’&period; Un <strong>filólogo<&sol;strong> es&comma; por tanto&comma; un amante de las <strong>palabras<&sol;strong>&period; Me pletamente definida&period; <&sol;p>&NewLine;<p>Como <strong>filóloga<&sol;strong> tengo querencia por todo lo que las <strong>palabras<&sol;strong> acarrean&colon; soy buena conversadora&comma; una <strong>lectora empedernida<&sol;strong>&comma; me entusiasma investigar la <strong>vida de la lengua<&sol;strong>&comma; me interesa cómo las <strong>palabras<&sol;strong> expresan lo que somos como individuos y como pueblos&period; <&sol;p>&NewLine;<p>Y me encanta compartir este entusiasmo y esta <strong>curiosidad con los demás<&sol;strong>&period; Y lo hago&comma; no solo porque me gusta&comma; sino porque lo considero parte esencial de mi <strong>responsabilidad como filóloga<&sol;strong>&period; <&sol;p>&NewLine;<p>Los filólogos <strong>investigamos<&sol;strong>&comma; estudiamos&comma; escribimos sesudos artículos especializados y&comma; a veces&comma; como en mi caso&comma; construimos diccionarios&comma; pero no olvidamos el compromiso ineludible con la <strong>difusión del conocimiento<&sol;strong> en la sociedad que nos formó&period; <&sol;p>&NewLine;<p>Con la suerte de recibir una <strong>formación de calidad<&sol;strong> viene aparejada una <strong>apasionante obligación<&sol;strong>&comma; la de reintegrar en la medida de nuestras posibilidades ese gran regalo&period; <&sol;p>&NewLine;<p>Mi admirado <strong>Emilio Lledó<&sol;strong> definió una vez la <strong>educación<&sol;strong> como la «creación de un <strong>sonido interior<&sol;strong> que convertía al individuo en un ser que podía construirse&comma; mejorarse y&comma; sobre todo&comma; que debía luchar por establecer un mundo ideal»&period; <&sol;p>&NewLine;<p>Si una <strong>filóloga<&sol;strong> como yo puede aportar unas humildes notas a ese <strong>sonido interior<&sol;strong>&comma; seguiré tocando&period;<&sol;p>&NewLine;<div class&equals;"read-more mb-7"> <span class&equals;"block mb-2">Leer más<&sol;span> <&sol;p>&NewLine;<ul class&equals;"glosa">&NewLine;<li>&NewLine;<h3><a href&equals;"https&colon;&sol;&sol;www&period;diariolibre&period;com&sol;revista&sol;columnistas&sol;2023&sol;07&sol;24&sol;ene-jugar-al-despiste&sol;2412604&quest;utm&lowbar;source&equals;relacionadas&amp&semi;utm&lowbar;medium&equals;nota&amp&semi;utm&lowbar;campaign&equals;relacionadas" title&equals;"Jugar al despiste">Jugar al despiste<&sol;a><&sol;h3>&NewLine;<&sol;li>&NewLine;<li>&NewLine;<h3><a href&equals;"https&colon;&sol;&sol;www&period;diariolibre&period;com&sol;revista&sol;columnistas&sol;2023&sol;07&sol;10&sol;ene-decir-bien-los-anos&sol;2399698&quest;utm&lowbar;source&equals;relacionadas&amp&semi;utm&lowbar;medium&equals;nota&amp&semi;utm&lowbar;campaign&equals;relacionadas" title&equals;"Decir bien los años">Decir bien los años<&sol;a><&sol;h3>&NewLine;<&sol;li>&NewLine;<li>&NewLine;<h3><a href&equals;"https&colon;&sol;&sol;www&period;diariolibre&period;com&sol;revista&sol;columnistas&sol;2022&sol;08&sol;02&sol;ene-en-su-salsa&sol;1981858&quest;utm&lowbar;source&equals;relacionadas&amp&semi;utm&lowbar;medium&equals;nota&amp&semi;utm&lowbar;campaign&equals;relacionadas" title&equals;"En su salsa">En su salsa<&sol;a><&sol;h3>&NewLine;<&sol;li>&NewLine;<&sol;ul>&NewLine;<&sol;div>&NewLine;<p>&ZeroWidthSpace;Desde que recuerdo quise ser filóloga&period; Ni siquiera sabía entonces que la palabreja existía&period; Me fascinaban las palabras y las historias que eran capaces de contarme&period; Con el tiempo&comma; algunos maestros le pusieron nombre a esta inclinación y me abrieron el camino hacia la filología&period; Siempre los tengo presentes&period; Doña Carmen Córdoba abría para mí&comma; fuera de su horario regular&comma; la biblioteca escolar –tan importantes– y&comma; en el colmo de la abnegación&comma; me prestaba sus propios libros&period; Tendría yo nueve o diez años y ya era una lectora curiosa y voraz&period; Otra Carmen&comma; Carmen Calderón&comma; a la que ya le apeábamos el doña porque éramos «mayores» en el bachillerato&comma; me abrió en mi adolescencia las puertas del teatro&period; Don Luis Riesco&comma; mi catedrático de latín&comma; más serio y tradicional&comma; del que atesoro los fundamentos&comma; esenciales para un filólogo&comma; de las lenguas latina y griega&period; Félix Cilleros&comma; con sus profundos ojos azules&comma; al menos así los recuerdo&comma; me acercó a la poesía&period; No solo a su lectura&comma; sino al poder de un buen maestro para transmitir conocimiento y algo mucho más importante&comma; su pasión por lo que hace&period; Te puede interesar Un tro de palabras Recuerdo como hoy sus extraordinarias lecciones sobre el romancero&comma; sobre Juan Ramón Jiménez o Antonio Machado&comma; que todavía marcan mis gustos poéticos&period; Donde quiera que estén los llevo a mi lado cuando leo&comma; cuando escribo y cuando enseño&period; Estoy convencida de que descubrir la propia vocación es un momento trascendental en nuestra vida&comma; del que depende estrechamente nuestra capacidad para ser felices&period; La palabra vocación tiene su origen en la latina vocatio&comma; vocationis&comma; que designaba la acción de llamar&period; Y eso es la vocación&comma; una llamada que te inclina hacia aquello que te entusiasma&comma; que te apasiona profundamente&period; Y ese era mi caso con la filología&comma; y lo sigue siendo&period; Se preguntarán qué es la filología&period; El Diccionario de la lengua española la define como la &OpenCurlyQuote;ciencia que estudia las culturas tal como se manifiestan en su lengua y en su literatura&comma; principalmente a través de los textos escritos’&period; La palabra&comma; como tantas&comma; la heredamos del griego φιλολογία a través del latín philologia&comma; &OpenCurlyQuote;amor por las palabras’&period; Un filólogo es&comma; por tanto&comma; un amante de las palabras&period; Me pletamente definida&period; Como filóloga tengo querencia por todo lo que las palabras acarrean&colon; soy buena conversadora&comma; una lectora empedernida&comma; me entusiasma investigar la vida de la lengua&comma; me interesa cómo las palabras expresan lo que somos como individuos y como pueblos&period; Y me encanta compartir este entusiasmo y esta curiosidad con los demás&period; Y lo hago&comma; no solo porque me gusta&comma; sino porque lo considero parte esencial de mi responsabilidad como filóloga&period; Los filólogos investigamos&comma; estudiamos&comma; escribimos sesudos artículos especializados y&comma; a veces&comma; como en mi caso&comma; construimos diccionarios&comma; pero no olvidamos el compromiso ineludible con la difusión del conocimiento en la sociedad que nos formó&period; Con la suerte de recibir una formación de calidad viene aparejada una apasionante obligación&comma; la de reintegrar en la medida de nuestras posibilidades ese gran regalo&period; Mi admirado Emilio Lledó definió una vez la educación como la «creación de un sonido interior que convertía al individuo en un ser que podía construirse&comma; mejorarse y&comma; sobre todo&comma; que debía luchar por establecer un mundo ideal»&period; Si una filóloga como yo puede aportar unas humildes notas a ese sonido interior&comma; seguiré tocando&period; Leer más Jugar al despiste Decir bien los años En su salsa  Revista&comma; columnistas&comma; María José Rincón&comma; Santo Domingo&comma; Conocimiento&comma; vocación&comma; Palabras&comma; lengua&comma; Filología <&sol;p>&NewLine;

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