{"id":70447,"date":"2026-07-15T21:59:36","date_gmt":"2026-07-16T01:59:36","guid":{"rendered":"https:\/\/ermdigital.com\/?p=70447"},"modified":"2026-07-15T23:59:00","modified_gmt":"2026-07-16T03:59:00","slug":"la-brutal-golpiza-a-un-taxista-que-desato-cinco-dias-de-violencia-en-newark","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ermdigital.com\/?p=70447","title":{"rendered":"La brutal golpiza a un taxista que desat\u00f3 cinco d\u00edas de violencia en Newark"},"content":{"rendered":"<p>Poco despu\u00e9s de las nueve de la noche del 12 de julio de 1967, una patrulla policial detuvo a un taxi en una calle de\u00a0<strong>Newark<\/strong>, Nueva Jersey. Lo que parec\u00eda un procedimiento rutinario termin\u00f3 <a href=\"https:\/\/deultimominuto.net\/nacionales\/tolentino-denuncia-liberacion\/\">convirti\u00e9ndose <\/a>en uno de los episodios m\u00e1s trascendentes de la historia contempor\u00e1nea estadounidense. El conductor, un hombre afroamericano llamado John William Smith,\u00a0<strong>fue golpeado durante su arresto<\/strong>\u00a0y trasladado a una comisar\u00eda. En cuesti\u00f3n de horas comenz\u00f3 a correr un rumor que nadie pudo detener:<strong>\u00a0el taxista hab\u00eda muerto a manos de la polic\u00eda<\/strong>.<\/p>\n<p>La noticia,<strong>\u00a0falsa<\/strong>\u00a0<strong>pero veros\u00edmil\u00a0<\/strong>para una comunidad acostumbrada a denunciar abusos policiales, cay\u00f3 sobre una ciudad que llevaba a\u00f1os acumulando frustraciones. Miles de personas salieron a las calles exigiendo explicaciones. Las protestas derivaron r\u00e1pidamente en\u00a0<strong>saqueos, incendios, enfrentamientos armados<\/strong>\u00a0y una respuesta policial y militar que multiplic\u00f3 la tragedia. Cinco d\u00edas despu\u00e9s, Newark era una ciudad devastada:\u00a0<strong>26 muertos, centenares de heridos, m\u00e1s de 1.500 detenidos y barrios enteros reducidos a escombros.<\/strong><\/p>\n<p>Aunque la violencia comenz\u00f3 con una detenci\u00f3n, sus ra\u00edces eran mucho m\u00e1s profundas. John William Smith ten\u00eda 51 a\u00f1os y trabajaba como taxista desde siempre. Era conocido entre sus pasajeros como un hombre tranquilo y trabajador que recorr\u00eda diariamente las calles de Newark para mantener a su familia. Como muchos afroamericanos de la \u00e9poca, hab\u00eda vivido en carne propia la segregaci\u00f3n, la discriminaci\u00f3n laboral y las permanentes\u00a0<strong>tensiones con las fuerzas de seguridad.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Recomendamos leer:<a href=\"https:\/\/deultimominuto.net\/nacionales\/migracion-establece-procedimientos-para-renovacion-de-permisos-de-trabajo-temporales\/\">Migraci\u00f3n establece procedimientos para renovaci\u00f3n de permisos de trabajo temporales<\/a><\/strong><\/p>\n<p>Aquella noche conduc\u00eda por el barrio Central Ward cuando fue detenido por dos oficiales de polic\u00eda. Seg\u00fan la versi\u00f3n oficial,\u00a0<strong>hab\u00eda adelantado indebidamente a un patrullero estacionado<\/strong>. Smith neg\u00f3 cometer dicha infracci\u00f3n y comenz\u00f3 una discusi\u00f3n con los agentes.<\/p>\n<p>La comunidad afroamericana de Newark arrastraba denuncias por abusos policiales, discriminaci\u00f3n laboral y segregaci\u00f3n desde antes del arresto de John William Smith<\/p>\n<p>Lo que ocurri\u00f3 despu\u00e9s sigue siendo<strong>\u00a0motivo de debate<\/strong>. Testigos afirmaron que los polic\u00edas lo golpearon violentamente con bastones y culatas de armas antes de introducirlo en el veh\u00edculo policial. Los agentes sostuvieron que el conductor se hab\u00eda resistido al arresto y que fue necesario reducirlo por la fuerza.<\/p>\n<p>Smith fue llevado al Cuarto Precinto \u2013comisar\u00eda ubicada en la avenida 16 de la ciudad-. All\u00ed continu\u00f3 recibiendo\u00a0<strong>atenci\u00f3n m\u00e9dica<\/strong>\u00a0debido a las lesiones sufridas durante la detenci\u00f3n. Mientras permanec\u00eda bajo custodia, comenzaron a reunirse vecinos frente a esa dependencia policial. La tensi\u00f3n aument\u00f3 cuando\u00a0<strong>una mujer asegur\u00f3 haber visto el cuerpo ensangrentado<\/strong>\u00a0del conductor. En pocos minutos el comentario se transform\u00f3 en una versi\u00f3n mucho m\u00e1s dram\u00e1tica:\u00a0<strong>\u201cLa polic\u00eda mat\u00f3 al taxista\u201d.<\/strong>\u00a0Entonces, la indignaci\u00f3n explot\u00f3.<\/p>\n<p>Los primeros manifestantes exig\u00edan simplemente que Smith apareciera vivo. Quer\u00edan verlo salir caminando de la comisar\u00eda, una explicaci\u00f3n, y pruebas de que el rumor era falso. Sin embargo, la relaci\u00f3n entre la comunidad afroamericana y la polic\u00eda de Newark llevaba demasiado tiempo deterior\u00e1ndose como para confiar en las versiones oficiales.<\/p>\n<p>Durante toda la d\u00e9cada de 1960 las denuncias por detenciones arbitrarias, golpizas y discriminaci\u00f3n eran constantes. La ciudad fue cambiando profundamente. Miles de familias negras hab\u00edan llegado desde el sur del pa\u00eds buscando mejores oportunidades laborales durante la llamada Gran Migraci\u00f3n \u2013\u00e9xodo masivo de afroamericanos desde el sur rural de Estados Unidos hacia esta ciudad industrial de Nueva Jersey entre 1910 y 1970-. Sin embargo, encontraron\u00a0<strong>barrios deteriorados, desempleo creciente y escasa representaci\u00f3n pol\u00edtica<\/strong>.<\/p>\n<p>Aunque la mayor\u00eda de los habitantes ya era afroamericana, el poder segu\u00eda concentrado en dirigentes blancos y en un cuerpo policial integrado casi exclusivamente por oficiales tambi\u00e9n blancos, muchos de los cuales ni siquiera viv\u00edan en Newark. La sensaci\u00f3n de abandono era generalizada.<\/p>\n<p>A medida que ca\u00eda la noche\u00a0<strong>comenzaron a romperse vidrieras.<\/strong>\u00a0Algunos comercios fueron saqueados. Los polic\u00edas intentaron dispersar a la multitud utilizando fuerza f\u00edsica. El resultado fue exactamente el contrario. Cada intervenci\u00f3n de la fuerza atra\u00eda a m\u00e1s personas. En la madrugada del 13 de julio ya hab\u00eda\u00a0<strong>numerosos incendios<\/strong>\u00a0en distintos sectores de la ciudad.<\/p>\n<p>As\u00ed, las im\u00e1genes comenzaron a recorrer todo Estados Unidos. Durante el segundo d\u00eda la violencia se expandi\u00f3 r\u00e1pidamente. Grupos de j\u00f3venes levantaban barricadas utilizando<strong>\u00a0autom\u00f3viles volcados y escombros<\/strong>. Algunos comercios eran incendiados mientras otros eran saqueados antes de prenderlos fuego.<\/p>\n<p>Los bomberos ten\u00edan enormes dificultades para trabajar porque recib\u00edan disparos desde distintos edificios o eran atacados con piedras cuando intentaban apagar las llamas. La polic\u00eda decidi\u00f3 responder con una contundencia cada vez mayor. Numerosos testimonios posteriores denunciaron\u00a0<strong>disparos indiscriminados contra edificios de viviendas\u00a0<\/strong>desde donde se supon\u00eda que pod\u00edan provenir francotiradores. Investigaciones posteriores determinar\u00edan que en muchos casos nunca existieron esos tiradores y que el temor a supuestos ataques llev\u00f3 a abrir fuego contra ventanas ocupadas por civiles.<\/p>\n<p>La llegada de la Guardia Nacional y de la Polic\u00eda Estatal marc\u00f3 un nuevo punto de inflexi\u00f3n. M\u00e1s de\u00a0<strong>4.000 efectivos<\/strong>\u00a0armados ingresaron en Newark equipados con fusiles, veh\u00edculos blindados y ametralladoras. Las calles comenzaron a parecer un escenario de guerra y los enfrentamientos eran permanentes. Se decretaron<strong>\u00a0toques de queda\u00a0<\/strong>y se prohibieron las reuniones p\u00fablicas, pero las medidas apenas lograban contener parcialmente la violencia.<\/p>\n<p>Los disturbios de Newark de 1967 dejaron 26 muertos, centenares de heridos, cerca de 1.500 detenidos y barrios enteros destruidos en cinco d\u00edas de violencia<\/p>\n<p>En muchos barrios el humo imped\u00eda ver a pocos metros de distancia. Las sirenas sonaban durante toda la noche. El miedo se apoder\u00f3 de la poblaci\u00f3n. Muchas familias permanec\u00edan escondidas en los s\u00f3tanos mientras las balas atravesaban ventanas y paredes.\u00a0<strong>Las v\u00edctimas comenzaron a multiplicarse.<\/strong><\/p>\n<p>De las 26 personas fallecidas, la inmensa mayor\u00eda eran<strong>\u00a0civiles afroamericanos<\/strong>. Muchos murieron por disparos de polic\u00edas, soldados o guardias nacionales. Otros, en medio de incendios o durante enfrentamientos armados.\u00a0<strong>M\u00e1s de 700 ciudadanos resultaron heridos. Cerca de 1.500 terminaron arrestados.<\/strong>\u00a0Los da\u00f1os materiales alcanzaron cifras millonarias para la \u00e9poca. Centenares de comercios quedaron completamente destruidos y la econom\u00eda local tardar\u00eda a\u00f1os en recuperarse.<\/p>\n<p>Mientras tanto,\u00a0<strong>John Smith segu\u00eda vivo<\/strong>. Cuando finalmente pudo hablar con periodistas confirm\u00f3 que hab\u00eda sido golpeado durante el arresto. Sus lesiones reforzaron la indignaci\u00f3n de quienes sosten\u00edan que el detonante de la tragedia fue otro caso de brutalidad policial. Sin embargo,\u00a0<strong>ya era demasiado tarde\u00a0<\/strong>para detener una espiral de violencia que hab\u00eda adquirido vida propia porque cada muerte generaba nuevas protestas. Cada disparo provocaba nuevos disturbios. Los incendios alimentaban la sensaci\u00f3n de que Newark se estaba derrumbando.<\/p>\n<p>El gobernador de Nueva Jersey, Richard J. Hughes, mantuvo una comunicaci\u00f3n permanente con las autoridades locales y federales mientras<strong>\u00a0intentaba evitar un ba\u00f1o de sangre todav\u00eda mayor<\/strong>. Las \u00f3rdenes impartidas a la Guardia Nacional fueron endureciendo el control de las calles mediante patrullajes permanentes, ocupaci\u00f3n de los principales cruces y protecci\u00f3n de edificios p\u00fablicos e infraestructuras estrat\u00e9gicas.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo comenzaron discretas<strong>\u00a0negociaciones\u00a0<\/strong>con dirigentes comunitarios, pastores, sacerdotes y referentes barriales afroamericanos. Ellos s\u00ed desempe\u00f1aron un papel decisivo. Desde iglesias y centros comunitarios\u00a0<strong>pidieron a los vecinos abandonar los enfrentamientos y evitar nuevas muertes<\/strong>. Muchos recorrieron personalmente los barrios m\u00e1s conflictivos hablando con j\u00f3venes que desconfiaban tanto de la polic\u00eda como de las autoridades pol\u00edticas. Ese trabajo silencioso ayud\u00f3 gradualmente a reducir la tensi\u00f3n.<\/p>\n<p>La Comisi\u00f3n Kerner concluy\u00f3 que los disturbios de Newark fueron resultado de d\u00e9cadas de desigualdad, pobreza, segregaci\u00f3n residencial y abusos policiales en Estados Unidos<\/p>\n<p>La combinaci\u00f3n entre la masiva presencia militar, el agotamiento f\u00edsico de los manifestantes, el toque de queda y la mediaci\u00f3n de l\u00edderes locales hizo que hacia el 17 de julio\u00a0<strong>los disturbios comenzaran finalmente a extinguirse<\/strong>. No hubo un acuerdo formal ni un momento preciso que marcara el final. Simplemente la ciudad ya no pod\u00eda soportar m\u00e1s violencia.<\/p>\n<p>Cuando las tropas empezaron a retirarse, Newark ofrec\u00eda una imagen desoladora con calles cubiertas de vidrios rotos, edificios carbonizados, veh\u00edculos calcinados, negocios familiares convertidos en monta\u00f1as de escombros. Y una profunda desconfianza entre la comunidad y las fuerzas de seguridad.<\/p>\n<p>Las<strong>\u00a0ceremonias f\u00fanebres<\/strong>\u00a0por muchas de las v\u00edctimas se convirtieron en nuevas manifestaciones de dolor colectivo. Miles de personas acompa\u00f1aron los cortejos reclamando justicia y exigiendo que las muertes no quedaran impunes. Las investigaciones posteriores cuestionaron duramente la actuaci\u00f3n policial y militar. Diversos informes concluyeron que muchas v\u00edctimas hab\u00edan recibido disparos sin representar una amenaza y que el<strong>\u00a0uso de la fuerza hab\u00eda sido desproporcionado.<\/strong><\/p>\n<p>La expansi\u00f3n de saqueos, incendios y barricadas en Newark se agrav\u00f3 por la respuesta policial, que incluy\u00f3 denuncias de disparos indiscriminados contra edificios con civiles<\/p>\n<p>Ese mismo a\u00f1o, la Comisi\u00f3n Kerner -creada por el presidente Lyndon B. Johnson para investigar los disturbios raciales ocurridos en distintas ciudades estadounidenses y presidida por Otto Kerner, gobernador del estado de Illinois- lleg\u00f3 a una conclusi\u00f3n contundente:<strong>\u00a0los levantamientos no eran simples explosiones de delincuencia,<\/strong>\u00a0sino la consecuencia de\u00a0<strong>d\u00e9cadas de desigualdad<\/strong>,\u00a0<strong>segregaci\u00f3n residencial, discriminaci\u00f3n laboral, pobreza y abusos policiales.<\/strong>\u00a0El informe advert\u00eda que Estados Unidos avanzaba hacia \u201cdos sociedades, una negra y otra blanca, separadas y desiguales\u201d.<\/p>\n<p>Las heridas de Newark tardaron d\u00e9cadas en comenzar a cicatrizar. La ciudad perdi\u00f3 poblaci\u00f3n, industrias e inversiones. Muchos comercios nunca volvieron a abrir sus puertas. Numerosos barrios quedaron marcados por el abandono urbano. John William Smith continu\u00f3 viviendo lejos del protagonismo que involuntariamente le hab\u00eda impuesto la historia. Nunca imagin\u00f3 que aquella discusi\u00f3n de tr\u00e1nsito terminar\u00eda desencadenando una de las\u00a0<strong>mayores revueltas urbanas del siglo XX estadounidense.<\/strong><\/p>\n<p>M\u00e1s de medio siglo despu\u00e9s, Newark sigue recordando aquellos cinco d\u00edas como una<a href=\"https:\/\/deultimominuto.net\/nacionales\/cntt-llama-a-transportistas\/\"> advertencia<\/a> sobre el costo de ignorar las injusticias durante demasiado tiempo. La golpiza a un taxista fue apenas la chispa. El verdadero combustible llevaba d\u00e9cadas acumul\u00e1ndose bajo las calles de una ciudad que ya no estaba dispuesta a soportar el peso de la desigualdad. Cuando finalmente estall\u00f3, dej\u00f3 una lecci\u00f3n que a\u00fan resuena en los Estados Unidos: cuando la confianza entre una comunidad y quienes deben protegerla desaparece, basta un solo episodio para convertir el descontento en una tragedia hist\u00f3rica.<\/p>\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-2 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-688598\" src=\"https:\/\/cdn.deultimominuto.net\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/7BM47NHBZVDN3A66DIVR3CPDDA.avif\" alt=\"\" width=\"992\" height=\"558\" data-id=\"688598\" \/><\/figure>\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-688599\" src=\"https:\/\/cdn.deultimominuto.net\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/WGFQ32KSFBCLPOZP7YHW2CDXMY.avif\" alt=\"\" width=\"992\" height=\"558\" data-id=\"688599\" \/><\/figure>\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-688600\" src=\"https:\/\/cdn.deultimominuto.net\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/G76F7TX3MZB4LD4MHMAEHWH6NQ.avif\" alt=\"\" width=\"992\" height=\"558\" data-id=\"688600\" \/><\/figure>\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-688602\" src=\"https:\/\/cdn.deultimominuto.net\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/uyZe4rlBRuMvhjmmeEO15uv9zZ6_aPZgbGGyJhbCb-mEcyBp7Jj57Sxc8MxT7EkfCeR8lJj7kCa1u8DdDBnLsHs0jCeHgw0AYH41UlNL-9tCxRx95_J8P5Wh_eWIiXEeEPnyDIELHQxIvC7ED7jAihDLsOWcC3do5ODLREJ7jvo-1024x678.jpg\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"678\" data-id=\"688602\" \/><\/figure>\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-688601\" src=\"https:\/\/cdn.deultimominuto.net\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/nRccwvPnSxO22EHKD-WuWvx1zvxaOupd5nIq8p4geP8UWT_cPg2ULmBLubZqYZyTcYXUBQgrmq0qm0nZtyJJKCfm4LBwJuGgEFPmaa2MgOXmQ3iuHxXYLPSbnn0xd4ysOzN_HeqkMX0-Z9T0DR70uEAiufDTixmBqJMJFE3fLZg-1024x538.jpg\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"538\" data-id=\"688601\" \/><\/figure>\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-688603\" src=\"https:\/\/cdn.deultimominuto.net\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Jx1d2_r8ceKpxCsi0sD2J7toJoHE84kzGeR52jz_D9Zl4QKFlOBPI6f_qsLUczQRztTof9yme_MFGQalyxGSHQETUxEjUl0iE7WPN3uTjMiIK80AxKEL7wdsJfihJdj1ob4nOggF1MBj4mwXPOWw5FFdd_6iQcLxpU6Qu_U_uo4.jpg\" alt=\"\" width=\"778\" height=\"608\" data-id=\"688603\" \/><\/figure>\n<\/figure>\n<p>\u200bPoco despu\u00e9s de las nueve de la noche del 12 de julio de 1967, una patrulla policial detuvo a un taxi en una calle de\u00a0Newark, Nueva Jersey. 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