{"id":70293,"date":"2026-07-15T14:30:00","date_gmt":"2026-07-15T18:30:00","guid":{"rendered":"https:\/\/ermdigital.com\/?p=70293"},"modified":"2026-07-15T14:30:00","modified_gmt":"2026-07-15T18:30:00","slug":"messi-argentina-y-el-precio-del-exito","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ermdigital.com\/?p=70293","title":{"rendered":"Messi, Argentina y el precio del \u00e9xito"},"content":{"rendered":"<p>Descubr\u00ed el f\u00fatbol en el <strong>Mundial de M\u00e9xico 86<\/strong>. Mis hermanos, todav\u00eda unos ni\u00f1os, me ense\u00f1aron que durante unas semanas el planeta entero parec\u00eda detenerse frente a un televisor y que <strong>noventa minutos<\/strong> pod\u00edan contener m\u00e1s <strong>emociones<\/strong> que muchas pel\u00edculas.<\/p>\n<p><strong>Un gol<\/strong> es una de las <strong>mejores sensaciones<\/strong> que podemos experimentar, comparable incluso con encontrar <strong>dinero en el bolsillo<\/strong> de un pantal\u00f3n que ten\u00edamos meses sin usar, llegar al banco y descubrir que no hay fila o escuchar que se fue la luz en todo el sector menos en nuestra casa. <\/p>\n<p>Porque cuando la <strong>pelota entra<\/strong>, uno <strong>grita<\/strong>, salta, abraza al que tiene al lado (aunque cinco minutos antes estuviera discutiendo con \u00e9l) y por unos segundos se olvida hasta de la <strong>pastilla de la presi\u00f3n<\/strong> (aunque sea favorable tom\u00e1rsela sin falta), de la compra y de que al d\u00eda siguiente hay que madrugar.<\/p>\n<h2><strong>Sergio Goycochea<\/strong> y <strong>Ricardo Dar\u00edn<\/strong><\/h2>\n<p>Pero fue en <strong>Italia 90<\/strong> cuando ocurri\u00f3 algo m\u00e1s importante: me enamor\u00e9 de la <strong>selecci\u00f3n Argentina<\/strong>. La culpa la tuvo <strong>Sergio Goycochea<\/strong> (<strong>Ricardo Dar\u00edn<\/strong>, que es, para m\u00ed, el mejor actor del mundo, tambi\u00e9n tuvo algo de culpa).<\/p>\n<figure class=\"inline-block\">\n<div class=\"expand-img-placeholder\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/resources.diariolibre.com\/images\/expand.svg\" alt=\"Expandir imagen\" width=\"20\" height=\"20\"><span class=\"rutaimagenoriginal-placeholder\">https:\/\/resources.diariolibre.com\/images\/2026\/07\/15\/goycochea1440x810wmk-7ea28510.jpg<\/span><\/div>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/resources.diariolibre.com\/images\/2026\/07\/15\/goycochea1440x810wmk-7ea28510.jpg\" width=\"auto\" height=\"350\" alt=\"Infograf\u00eda\" class=\"mx-auto\"><figcaption><span>Sergio Goycochea en el Mundial de Italia en 1990.<\/span><span> (<strong>FUENTE EXTERNA<\/strong>)<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p> Adem\u00e1s de que parec\u00eda un <strong>modelo de revista<\/strong>, Goycochea parec\u00eda tener una <strong>relaci\u00f3n especial<\/strong> con los <strong>penales<\/strong> y con los nervios de millones de personas.<\/p>\n<p>Confieso que nunca me convert\u00ed en una <strong>fan\u00e1tica<\/strong> que conoce los <strong>calendarios<\/strong>, las alineaciones o las <strong>estad\u00edsticas<\/strong>. Soy de esas personas que reaparecen cada cuatro a\u00f1os, se sientan frente al televisor y vuelven a emocionarse como si nunca se hubieran ido. <\/p>\n<p>Pero una cosa permaneci\u00f3 intacta: <strong>Argentina<\/strong> se qued\u00f3 siendo <strong>mi selecci\u00f3n<\/strong>. Y sospecho que ya no tiene remedio.<\/p>\n<p>En la pel\u00edcula <em><strong>El secreto de sus ojos<\/strong><\/em>, tambi\u00e9n <strong>argentina<\/strong>, una de las mejores pel\u00edculas que he visto y, para rematar, protagonizada por Dar\u00edn, hay una frase memorable sobre las <strong>pasiones humanas<\/strong> y su extraordinaria capacidad de sobrevivir al tiempo, a las circunstancias y a las decisiones racionales: <\/p>\n<ul>\n<li><strong>una persona<\/strong> puede cambiar muchas cosas en la vida, pero no puede <strong>cambiar de pasi\u00f3n<\/strong>.<\/li>\n<\/ul>\n<figure class=\"inline-block\">\n<div class=\"expand-img-placeholder\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/resources.diariolibre.com\/images\/expand.svg\" alt=\"Expandir imagen\" width=\"20\" height=\"20\"><span class=\"rutaimagenoriginal-placeholder\">https:\/\/resources.diariolibre.com\/images\/2026\/07\/15\/ifmcwtoexzhdnlkv5u2gunii24-257217bb.jpg<\/span><\/div>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/resources.diariolibre.com\/images\/2026\/07\/15\/ifmcwtoexzhdnlkv5u2gunii24-257217bb.jpg\" width=\"auto\" height=\"350\" alt=\"Infograf\u00eda\" class=\"mx-auto\"><figcaption><span>Ricardo Dar\u00edn en El secreto de sus ojos.<\/span><span> (<strong>FUENTE EXTERNA<\/strong>)<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>Quiz\u00e1s por eso, por este <strong>cari\u00f1o<\/strong> casi inexplicable hacia un pa\u00eds que no es el m\u00edo, y que tuve la dicha de conocer durante unos pocos d\u00edas, me entristece lo que he visto recientemente en las <strong>redes sociales<\/strong> alrededor de la <strong>selecci\u00f3n<\/strong>, del pa\u00eds sudamericano y de <strong>Lionel Messi<\/strong>.<\/p>\n<p>Estuve en <strong>Buenos Aires<\/strong> en <strong>octubre<\/strong> del <strong>a\u00f1o pasado<\/strong>, en el inicio primaveral de esta ciudad inolvidable. Confieso que viaj\u00e9 esperando encontrarme con un lugar lleno de personas convencidas de su propia superioridad. <\/p>\n<p>Despu\u00e9s de todo, ese es uno de los <strong>estereotipos<\/strong> favoritos del resto de <strong>Am\u00e9rica Latina<\/strong>. Basta escuchar cualquier chiste sobre <strong>argentinos<\/strong> para encontrarse con esa idea. Al contrario de mis aprehensiones, descubr\u00ed una <strong>ciudad culta<\/strong>, llena de <strong>librer\u00edas<\/strong>, <strong>teatros<\/strong> y conversaciones interminables en los caf\u00e9s. <\/p>\n<p>Descubr\u00ed personas <strong>orgullosas<\/strong> de su <strong>cultura<\/strong> y de su <strong>historia<\/strong>, algo que probablemente todos los pa\u00edses deber\u00edamos aprender a hacer mejor. De todas las ciudades latinoamericanas que he visitado, <strong>Buenos Aires<\/strong> es probablemente aquella a la que m\u00e1s deseo regresar.<\/p>\n<h2>El problema de las <strong>redes sociales<\/strong><\/h2>\n<p>Volviendo al <strong>mundial<\/strong> y desprendi\u00e9ndome de la nostalgia de los d\u00edas que pas\u00e9 recorriendo <strong>Buenos Aires<\/strong>, siento que las <strong>cr\u00edticas<\/strong> constantes y el aparataje de descr\u00e9dito montado en las <strong>redes sociales<\/strong>, espec\u00edficamente hacia <strong>Messi<\/strong>, habla m\u00e1s de los dem\u00e1s que de \u00e9l. <\/p>\n<p>Pareciera que una parte del <strong>p\u00fablico<\/strong> nunca termina de estar satisfecha con su <strong>desempe\u00f1o<\/strong>. Es m\u00e1s, con su <strong>existencia<\/strong>. Si marca <strong>un gol<\/strong>, debi\u00f3 marcar dos. Si asiste, debi\u00f3 ser \u00e9l quien anotara. Si gana, gan\u00f3 el equipo. Si pierde, perdi\u00f3 <strong>Messi<\/strong>.<\/p>\n<p>Las <strong>redes sociales<\/strong> han convertido el <strong>\u00e9xito sostenido<\/strong> de <strong>Argentina<\/strong> en una especie de <strong>delito<\/strong>. Nos encantan las historias del peque\u00f1o que derrota al gigante, pero nos incomoda el gigante que sigue ganando. Celebramos al desconocido que sorprende al mundo, pero empezamos a cansarnos del que lleva a\u00f1os demostrando <strong>excelencia<\/strong>. Es una tendencia curiosa.<\/p>\n<p>Yo misma me descubr\u00ed <strong>apoyando<\/strong> con entusiasmo a algunas de las selecciones consideradas peque\u00f1as durante este <strong>Mundial<\/strong> (jam\u00e1s en contra de <strong>Argentina<\/strong>). Porque el deporte tiene esa capacidad maravillosa de hacernos creer en lo improbable. \u00a0Pero apoyar al peque\u00f1o no deber\u00eda implicar destruir al grande. Admirar la sorpresa no deber\u00eda obligarnos a despreciar la constancia.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s esa sea la <strong>primera gran lecci\u00f3n<\/strong> que nos deja este <strong>Mundial<\/strong>: el <strong>\u00e9xito prolongado<\/strong> tambi\u00e9n merece respeto.<\/p>\n<p>La segunda es que ning\u00fan <strong>talento<\/strong>, por extraordinario que sea, gana solo. Las estrellas se llevan las c\u00e1maras, pero los <strong>campeonatos<\/strong> suelen ganarlos los <strong>equipos<\/strong> que entienden c\u00f3mo jugar juntos.<\/p>\n<p>La tercera es que la <strong>disciplina<\/strong> sigue siendo m\u00e1s poderosa que la inspiraci\u00f3n moment\u00e1nea. Detr\u00e1s de cada gran actuaci\u00f3n hay a\u00f1os de <strong>entrenamiento<\/strong>, repeticiones y <strong>sacrificios<\/strong> que nadie ve.<\/p>\n<p>La cuarta es que las <strong>historias peque\u00f1as<\/strong> siguen teniendo espacio para <strong>emocionarnos<\/strong>. Algunas de las <strong>narrativas<\/strong> m\u00e1s hermosas del deporte nacen precisamente all\u00ed donde nadie esperaba encontrarlas. Despu\u00e9s de todo, soy escritora. Siempre estoy buscando historias.<\/p>\n<p>Y la <strong>quinta lecci\u00f3n<\/strong> quiz\u00e1s sea la m\u00e1s importante de todas: <strong>nunca agradaremos<\/strong> a <strong>todo el mundo<\/strong>.<\/p>\n<p>Si <strong>Messi<\/strong> sigue siendo <strong>cuestionado<\/strong> despu\u00e9s de ganar pr\u00e1cticamente todo lo que un futbolista puede ganar, tal vez muchos de nosotros podamos abandonar la fantas\u00eda de que existe un nivel de <strong>\u00e9xito<\/strong>, esfuerzo o <strong>excelencia<\/strong> que nos pondr\u00e1 finalmente a salvo de la cr\u00edtica. No existe.<\/p>\n<p>As\u00ed que s\u00ed. <strong>Argentina<\/strong> seguir\u00e1 siendo <strong>mi selecci\u00f3n<\/strong>, no importa que gane o pierda. Porque algunas elecciones no se hacen desde la l\u00f3gica sino desde el <strong>afecto<\/strong>. Y porque, al final, podemos cambiar de trabajo, de ciudad, de ideas e incluso de pa\u00eds. Pero hay pasiones que deciden quedarse a vivir con nosotros.<\/p>\n<div class=\"read-more mb-7\">    <span class=\"block mb-2\">Leer m\u00e1s<\/span>    <\/p>\n<ul class=\"glosa\">\n<li>\n<h3><a href=\"https:\/\/www.diariolibre.com\/revista\/buena-vida\/2026\/07\/01\/cuantas-de-tus-creencias-son-realmente-tuyas\/3585856?utm_source=relacionadas&amp;utm_medium=nota&amp;utm_campaign=relacionadas\" title=\"\u00bfY si no todas tus ideas son tuyas?\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">\u00bfY si no todas tus ideas son tuyas?<\/a><\/h3>\n<\/li>\n<li>\n<h3><a href=\"https:\/\/www.diariolibre.com\/revista\/buena-vida\/2026\/06\/04\/reflexiones-sobre-el-arte-de-soltar-a-los-hijos\/3555361?utm_source=relacionadas&amp;utm_medium=nota&amp;utm_campaign=relacionadas\" title=\"Cuando dejamos de ser necesarias: reflexiones sobre el arte de soltar a los hijos\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Cuando dejamos de ser necesarias: reflexiones sobre el arte de soltar a los hijos<\/a><\/h3>\n<\/li>\n<li>\n<h3><a href=\"https:\/\/www.diariolibre.com\/revista\/buena-vida\/2026\/04\/08\/entre-el-ruido-y-el-valor-el-dilema-de-la-marca-personal\/3495612?utm_source=relacionadas&amp;utm_medium=nota&amp;utm_campaign=relacionadas\" title=\"La marca personal del ruido\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">La marca personal del ruido<\/a><\/h3>\n<\/li>\n<\/ul>\n<\/div>\n<p><\/p>\n<p>\u200bDescubr\u00ed el f\u00fatbol en el Mundial de M\u00e9xico 86. Mis hermanos, todav\u00eda unos ni\u00f1os, me ense\u00f1aron que durante unas semanas el planeta entero parec\u00eda detenerse frente a un televisor y que noventa minutos pod\u00edan contener m\u00e1s emociones que muchas pel\u00edculas.Un gol es una de las mejores sensaciones que podemos experimentar, comparable incluso con encontrar dinero en el bolsillo de un pantal\u00f3n que ten\u00edamos meses sin usar, llegar al banco y descubrir que no hay fila o escuchar que se fue la luz en todo el sector menos en nuestra casa. Porque cuando la pelota entra, uno grita, salta, abraza al que tiene al lado (aunque cinco minutos antes estuviera discutiendo con \u00e9l) y por unos segundos se olvida hasta de la pastilla de la presi\u00f3n (aunque sea favorable tom\u00e1rsela sin falta), de la compra y de que al d\u00eda siguiente hay que madrugar.Sergio Goycochea y Ricardo Dar\u00ednPero fue en Italia 90 cuando ocurri\u00f3 algo m\u00e1s importante: me enamor\u00e9 de la selecci\u00f3n Argentina. La culpa la tuvo Sergio Goycochea (Ricardo Dar\u00edn, que es, para m\u00ed, el mejor actor del mundo, tambi\u00e9n tuvo algo de culpa).https:\/\/resources.diariolibre.com\/images\/2026\/07\/15\/goycochea1440x810wmk-7ea28510.jpgSergio Goycochea en el Mundial de Italia en 1990. (FUENTE EXTERNA) Adem\u00e1s de que parec\u00eda un modelo de revista, Goycochea parec\u00eda tener una relaci\u00f3n especial con los penales y con los nervios de millones de personas.Confieso que nunca me convert\u00ed en una fan\u00e1tica que conoce los calendarios, las alineaciones o las estad\u00edsticas. Soy de esas personas que reaparecen cada cuatro a\u00f1os, se sientan frente al televisor y vuelven a emocionarse como si nunca se hubieran ido. Pero una cosa permaneci\u00f3 intacta: Argentina se qued\u00f3 siendo mi selecci\u00f3n. Y sospecho que ya no tiene remedio.En la pel\u00edcula El secreto de sus ojos, tambi\u00e9n argentina, una de las mejores pel\u00edculas que he visto y, para rematar, protagonizada por Dar\u00edn, hay una frase memorable sobre las pasiones humanas y su extraordinaria capacidad de sobrevivir al tiempo, a las circunstancias y a las decisiones racionales:     una persona puede cambiar muchas cosas en la vida, pero no puede cambiar de pasi\u00f3n.https:\/\/resources.diariolibre.com\/images\/2026\/07\/15\/ifmcwtoexzhdnlkv5u2gunii24-257217bb.jpgRicardo Dar\u00edn en El secreto de sus ojos. (FUENTE EXTERNA)Quiz\u00e1s por eso, por este cari\u00f1o casi inexplicable hacia un pa\u00eds que no es el m\u00edo, y que tuve la dicha de conocer durante unos pocos d\u00edas, me entristece lo que he visto recientemente en las redes sociales alrededor de la selecci\u00f3n, del pa\u00eds sudamericano y de Lionel Messi.Estuve en Buenos Aires en octubre del a\u00f1o pasado, en el inicio primaveral de esta ciudad inolvidable. Confieso que viaj\u00e9 esperando encontrarme con un lugar lleno de personas convencidas de su propia superioridad. Despu\u00e9s de todo, ese es uno de los estereotipos favoritos del resto de Am\u00e9rica Latina. Basta escuchar cualquier chiste sobre argentinos para encontrarse con esa idea. Al contrario de mis aprehensiones, descubr\u00ed una ciudad culta, llena de librer\u00edas, teatros y conversaciones interminables en los caf\u00e9s. Descubr\u00ed personas orgullosas de su cultura y de su historia, algo que probablemente todos los pa\u00edses deber\u00edamos aprender a hacer mejor. De todas las ciudades latinoamericanas que he visitado, Buenos Aires es probablemente aquella a la que m\u00e1s deseo regresar.El problema de las redes socialesVolviendo al mundial y desprendi\u00e9ndome de la nostalgia de los d\u00edas que pas\u00e9 recorriendo Buenos Aires, siento que las cr\u00edticas constantes y el aparataje de descr\u00e9dito montado en las redes sociales, espec\u00edficamente hacia Messi, habla m\u00e1s de los dem\u00e1s que de \u00e9l. Pareciera que una parte del p\u00fablico nunca termina de estar satisfecha con su desempe\u00f1o. Es m\u00e1s, con su existencia. Si marca un gol, debi\u00f3 marcar dos. Si asiste, debi\u00f3 ser \u00e9l quien anotara. Si gana, gan\u00f3 el equipo. Si pierde, perdi\u00f3 Messi.Las redes sociales han convertido el \u00e9xito sostenido de Argentina en una especie de delito. Nos encantan las historias del peque\u00f1o que derrota al gigante, pero nos incomoda el gigante que sigue ganando. Celebramos al desconocido que sorprende al mundo, pero empezamos a cansarnos del que lleva a\u00f1os demostrando excelencia. Es una tendencia curiosa.Yo misma me descubr\u00ed apoyando con entusiasmo a algunas de las selecciones consideradas peque\u00f1as durante este Mundial (jam\u00e1s en contra de Argentina). Porque el deporte tiene esa capacidad maravillosa de hacernos creer en lo improbable. \u00a0Pero apoyar al peque\u00f1o no deber\u00eda implicar destruir al grande. Admirar la sorpresa no deber\u00eda obligarnos a despreciar la constancia.Quiz\u00e1s esa sea la primera gran lecci\u00f3n que nos deja este Mundial: el \u00e9xito prolongado tambi\u00e9n merece respeto.La segunda es que ning\u00fan talento, por extraordinario que sea, gana solo. Las estrellas se llevan las c\u00e1maras, pero los campeonatos suelen ganarlos los equipos que entienden c\u00f3mo jugar juntos.La tercera es que la disciplina sigue siendo m\u00e1s poderosa que la inspiraci\u00f3n moment\u00e1nea. Detr\u00e1s de cada gran actuaci\u00f3n hay a\u00f1os de entrenamiento, repeticiones y sacrificios que nadie ve.La cuarta es que las historias peque\u00f1as siguen teniendo espacio para emocionarnos. Algunas de las narrativas m\u00e1s hermosas del deporte nacen precisamente all\u00ed donde nadie esperaba encontrarlas. Despu\u00e9s de todo, soy escritora. Siempre estoy buscando historias.Y la quinta lecci\u00f3n quiz\u00e1s sea la m\u00e1s importante de todas: nunca agradaremos a todo el mundo.Si Messi sigue siendo cuestionado despu\u00e9s de ganar pr\u00e1cticamente todo lo que un futbolista puede ganar, tal vez muchos de nosotros podamos abandonar la fantas\u00eda de que existe un nivel de \u00e9xito, esfuerzo o excelencia que nos pondr\u00e1 finalmente a salvo de la cr\u00edtica. No existe.As\u00ed que s\u00ed. Argentina seguir\u00e1 siendo mi selecci\u00f3n, no importa que gane o pierda. Porque algunas elecciones no se hacen desde la l\u00f3gica sino desde el afecto. Y porque, al final, podemos cambiar de trabajo, de ciudad, de ideas e incluso de pa\u00eds. Pero hay pasiones que deciden quedarse a vivir con nosotros.    Leer m\u00e1s                            \u00bfY si no todas tus ideas son tuyas?                            Cuando dejamos de ser necesarias: reflexiones sobre el arte de soltar a los hijos                            La marca personal del ruido\u00a0\u00a0Revista, Buena vida, Ericarol Carlo, Santo Domingo, Redes sociales, Argentina, Messi, \u00c9xito, Castigo\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Descubr\u00ed el f\u00fatbol en el Mundial de M\u00e9xico 86. Mis hermanos, todav\u00eda unos ni\u00f1os, me ense\u00f1aron que durante unas semanas el planeta entero parec\u00eda detenerse frente a un televisor y que noventa minutos pod\u00edan contener m\u00e1s emociones que muchas pel\u00edculas. 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