{"id":61388,"date":"2026-07-03T18:10:10","date_gmt":"2026-07-03T22:10:10","guid":{"rendered":"https:\/\/ermdigital.com\/?p=61388"},"modified":"2026-07-03T18:10:10","modified_gmt":"2026-07-03T22:10:10","slug":"tocqueville-y-nuestras-democracias-cansadas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ermdigital.com\/?p=61388","title":{"rendered":"Tocqueville y nuestras democracias cansadas"},"content":{"rendered":"<p>Una sociedad abierta no se defiende renunciando a sus principios; la democracia necesita algo m\u00e1s que instituciones correctas\u00a0Leer\u00a0Una sociedad abierta no se defiende renunciando a sus principios; la democracia necesita algo m\u00e1s que instituciones correctas\u00a0Leer\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n<p class=\"ue-c-article__paragraph\">La tenida que cada verano convoca la Fundaci\u00f3n Tocqueville no es un congreso al uso. Re\u00fane a un grupo de especialistas franceses y estadounidenses en <strong>Alexis de Tocqueville<\/strong>, junto con acad\u00e9micos, periodistas y responsables pol\u00edticos de ambas orillas del Atl\u00e1ntico. Se celebra en el castillo que fue del autor de <i>La democracia en Am\u00e9rica<\/i>, donde se conserva su biblioteca y su archivo: manuscritos, cartas, incluso peque\u00f1os librillos de viaje anotados pulcramente con letra diminuta. El entorno favorece una atm\u00f3sfera poco frecuente para considerar las convulsiones de nuestro tiempo. La cercan\u00eda y claridad de las exposiciones realzan la relevancia del gran liberal que estudi\u00f3 el tr\u00e1nsito del antiguo orden aristocr\u00e1tico a la sociedad democr\u00e1tica.<\/p>\n<p class=\"ue-c-article__paragraph\">Tocqueville se presta mal a las simplificaciones. No fue sabio de gabinete ni moralista apartado del mundo. Se atuvo a un lema conciso y exigente: para ser un buen te\u00f3rico de la pol\u00edtica hay que ejercerla. Adem\u00e1s de diputado, presidente del Consejo General de su <i>d\u00e9partement<\/i>, ministro de Asuntos Exteriores, fue magistrado, viajero, testigo de revoluciones y defensor riguroso de las libertades. Esa mezcla de observaci\u00f3n, experiencia y mirada comparada explica la densidad de su obra.<\/p>\n<p class=\"ue-c-article__paragraph\">El t\u00edtulo de esta octava edici\u00f3n (<i>Quel avenir pour la d\u00e9mocratie? Qu&#8217;en dirait Tocqueville?<\/i>) era amplio y deliberadamente directo. El programa desgranaba aspectos fundamentales, como la crisis de confianza entre ciudadanos y gobernantes, la libertad de expresi\u00f3n, la soledad del individuo en la era de internet y el encierro algor\u00edtmico, Europa ante la guerra y el Estado de Derecho. Sin embargo, hubo un tema -rara vez abordado en los foros europeos- que pespunte\u00f3 el di\u00e1logo: la religi\u00f3n. No como nostalgia ni como reliquia del pasado, sino como vector decisivo del porvenir de la democracia.<\/p>\n<p class=\"ue-c-article__paragraph\">La democracia no es s\u00f3lo una forma de gobierno; es una forma de estar en sociedad. En su reflexi\u00f3n americana, el polit\u00f3logo concluye que va m\u00e1s all\u00e1 de instituciones correctas, elecciones peri\u00f3dicas, derechos proclamados o tribunales independientes. Se cimenta en costumbres, lazos, lindes, deberes y una idea de la dignidad humana que inspire la ley positiva.<\/p>\n<p class=\"ue-c-article__paragraph\">As\u00ed, la religi\u00f3n ocupa un lugar central en su pensamiento, como fuerza que recuerda al individuo que no se basta a s\u00ed mismo; que una comunidad pol\u00edtica no puede vivir s\u00f3lo de intereses y derechos subjetivos. Tocqueville analiz\u00f3 c\u00f3mo la pr\u00e1ctica del cristianismo en el nuevo mundo no anulaba la libertad; la conten\u00eda, la orientaba, le daba suelo moral. Imped\u00eda que la igualdad degenerara en aislamiento y que la autonom\u00eda se confundiera con indiferencia hacia los dem\u00e1s.<\/p>\n<p class=\"ue-c-article__paragraph\">Un elemento destacado de su trayectoria intelectual es la fragilidad interior de nuestras democracias. Tocqueville comprendi\u00f3 que la igualdad pod\u00eda emancipar a la persona, pero tambi\u00e9n aprisionarla en su esfera privada. El ciudadano corre el riesgo de reducir la libertad a comodidad, desentenderse de la vida com\u00fan y entregar la responsabilidad pol\u00edtica a un poder que promete tutela y alivio. Hoy esa intuici\u00f3n resulta, todav\u00eda, m\u00e1s aguda. La existencia digital y la inteligencia artificial multiplican contactos, pero no necesariamente v\u00ednculos; aportan conocimiento, pero no siempre juicio; pueden ampliar la autonom\u00eda y empobrecer la experiencia comunitaria. En ese vac\u00edo, la religi\u00f3n aparece instilando al ser humano que no est\u00e1 solo en el mundo ni se agota en sus preferencias.<\/p>\n<p class=\"ue-c-article__paragraph\">Al mismo dictamen se llega desde otra de las deducciones <i>tocquevilianas<\/i>. La vuelta de los imperios trae consigo narrativas de identidades secuestradas y legitimidades sacralizadas. Putin utiliza la Iglesia ortodoxa como altavoz de sus designios totalitarios y como coartada de una supuesta misi\u00f3n hist\u00f3rica. China, por su parte, somete la adscripci\u00f3n espiritual a la soberan\u00eda ideol\u00f3gica del Partido. En ambos casos, lo religioso deja de actuar como cortapisa al poder para convertirse en su instrumento. Tocqueville ayuda a desentra\u00f1ar la gravedad de esa inversi\u00f3n: aquello que pod\u00eda contener al Estado puede acabar capturado por \u00e9l.<\/p>\n<p class=\"ue-c-article__paragraph\">Esta dimensi\u00f3n enlaza con una mudanza m\u00e1s profunda del sistema internacional. La apertura que durante d\u00e9cadas organiz\u00f3 la globalizaci\u00f3n ha cedido ante l\u00f3gicas de control, seguridad y coerci\u00f3n. La energ\u00eda, el comercio, la tecnolog\u00eda, las cadenas de suministro y la informaci\u00f3n constituyen el entramado del poder. Las identidades religiosas y civilizatorias integran ese repertorio. No asistimos a un regreso limpio de la religi\u00f3n a la arena p\u00fablica, sino a su resurgimiento en un mundo donde las potencias disputan territorios y mercados, pero tambi\u00e9n relatos, pertenencias y legitimidades.<\/p>\n<p class=\"ue-c-article__paragraph\">Desde este \u00e1ngulo, el debate discurri\u00f3 por el reto que plantea el islamismo en las sociedades europeas. Nuestras democracias se deben a proteger la libertad religiosa y acoger la pluralidad de creencias. El problema no es el islam como religi\u00f3n ni la presencia de ciudadanos musulmanes en Europa. El problema son las formas de islamismo que buscan la totalidad excluyente, que no reclaman s\u00f3lo espacio de culto, sino trascendencia regulatoria sobre familia, educaci\u00f3n o estatuto de la mujer. Esa pretensi\u00f3n desborda las barreras del orden p\u00fablico democr\u00e1tico. La libertad religiosa no puede abrir la puerta a derechos diferenciados por colectividades. La ley com\u00fan no solo ampara frente al Estado; es igualmente escudo frente a las presiones del grupo.<\/p>\n<p class=\"ue-c-article__paragraph\">En este punto, el Estado de Derecho deja de ser una construcci\u00f3n jur\u00eddica para erigirse en condici\u00f3n pol\u00edtica de la libertad. La ley com\u00fan no borra la pluralidad; la hace habitable. Permite a cada individuo ser ciudadano antes que miembro cautivo de una camarilla. Garantiza que la diferencia no se transforme en compartimento normativo y que la tolerancia no acabe abandonando a los m\u00e1s vulnerables en nombre de un respeto mal entendido a la identidad. Una sociedad abierta no se defiende renunciando a sus principios, sino recordando que la libertad de conciencia requiere una ley civil compartida.<\/p>\n<p class=\"ue-c-article__paragraph\">La relaci\u00f3n transatl\u00e1ntica manifest\u00f3 en el coloquio sus complejas aristas actuales. Pesaba el discurso ante la Conferencia de Seguridad de M\u00fanich de febrero de 2025, donde el vicepresidente<strong> J. D. Vance<\/strong> profiri\u00f3 una acusaci\u00f3n de enorme dureza: la amenaza que acaparaba, dijo, su preocupaci\u00f3n respecto de Europa no era Rusia ni China, sino el alejamiento de los valores que la fundan. La Estrategia de Seguridad Nacional de noviembre de 2025 elev\u00f3 esa incriminaci\u00f3n a doctrina al dedicar varios p\u00e1rrafos al riesgo de \"borrado civilizacional\" del continente. Es un reproche interesado de una Am\u00e9rica atravesada por desgarros sin precedentes. Merece rechazo rotundo, pero ser\u00eda un error despacharla de plano.<\/p>\n<p class=\"ue-c-article__paragraph\">Europa ha hecho del mercado interior, los derechos y la regulaci\u00f3n su lenguaje p\u00fablico. Todo ello es indispensable. Pero no basta para producir energ\u00eda c\u00edvica, integraci\u00f3n o pertenencia. Una Europa enfrentada a la guerra, a la coacci\u00f3n rusa, a la competencia china, a la revoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica, a la inmigraci\u00f3n y a la incertidumbre transatl\u00e1ntica no puede circunscribirse a gestionar. Tiene que articular qu\u00e9 entiende por libertad, qu\u00e9 herencia reconoce y qu\u00e9 exige al ciudadano.<\/p>\n<p class=\"ue-c-article__paragraph\">Por eso la religi\u00f3n retorna a la conversaci\u00f3n democr\u00e1tica. No para mandar sobre la pol\u00edtica, sino porque obliga a nuestras sociedades a formular preguntas que evitan: qu\u00e9 veneran, qu\u00e9 transmiten y qu\u00e9 est\u00e1n dispuestas a defender. Tocqueville vio que la libertad no sobrevive cuando el individuo queda solo ante el Estado, el mercado o sus propias pasiones. Hoy habr\u00eda a\u00f1adido el peligro del algoritmo. La cuesti\u00f3n sigue siendo la misma. Una democracia sin alma com\u00fan no cae de golpe. Se consume.<\/p>\n<p class=\"ue-c-article__paragraph\">Tocqueville no ofrece una receta confesional ni una nostalgia de cristiandad. Su advertencia es severa: una democracia puede seguir funcionando y, aun as\u00ed, perder el temple que la hace libre. Puede conservar instituciones y vaciarse de v\u00ednculos; proclamar derechos y olvidar deberes; multiplicar normas y quedarse sin una idea compartida de la persona, del l\u00edmite y de la responsabilidad.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una sociedad abierta no se defiende renunciando a sus principios; la democracia necesita algo m\u00e1s que instituciones correctas\u00a0Leer\u00a0Una sociedad abierta no se defiende renunciando a sus principios; la democracia necesita algo m\u00e1s que instituciones correctas\u00a0Leer\u00a0\u00a0\u00a0 La tenida que cada verano convoca la Fundaci\u00f3n Tocqueville no es un congreso al uso. 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