{"id":59888,"date":"2026-07-01T14:01:00","date_gmt":"2026-07-01T18:01:00","guid":{"rendered":"https:\/\/ermdigital.com\/?p=59888"},"modified":"2026-07-01T14:01:00","modified_gmt":"2026-07-01T18:01:00","slug":"la-psicologia-sabe-que-sentir-placer-por-la-desgracia-ajena-no-es-de-psicopatas-es-una-reaccion-muy-humana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ermdigital.com\/?p=59888","title":{"rendered":"La psicolog\u00eda sabe que sentir placer por la desgracia ajena no es de psic\u00f3patas: es una reacci\u00f3n muy \"humana\""},"content":{"rendered":"<p>\n      <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i.blogs.es\/2fc6e7\/risa-maldad\/1024_2000.jpeg\" alt=\"La psicolog\u00eda sabe que sentir placer por la desgracia ajena no es de psic\u00f3patas: es una reacci\u00f3n muy &quot;humana&quot; \">\n    <\/p>\n<p>Es posible que alguno, en alg\u00fan momento, haya tenido a ese compa\u00f1ero de trabajo prepotente que siempre alardea de sus \u00e9xitos y comete un error garrafal que resuena por toda la empresa. En ese momento, a m\u00e1s de uno es posible que se le alegre el rostro por ese fallo y se pregunte al momento: \u00bfSoy una mala persona por ello? Y la realidad es que, en t\u00e9rminos generales, <a rel=\"noopener, noreferrer\" href=\"https:\/\/pubmed.ncbi.nlm.nih.gov\/24649887\/\">la respuesta es no<\/a>.\u00a0<\/p>\n<p><!-- BREAK 1 --><\/p>\n<p><strong>Est\u00e1 documentado. <\/strong>Esta reacci\u00f3n para la ciencia tiene un nombre espec\u00edfico, que es '<a rel=\"noopener, noreferrer\" href=\"https:\/\/pubmed.ncbi.nlm.nih.gov\/23374608\/\">schadenfreude<\/a>', que viene del alem\u00e1n <em>Schaden<\/em>, da\u00f1o, y <em>Freude<\/em>, alegr\u00eda. Y la evidencia acad\u00e9mica nos advierte que reducirla a una simple \"maldad\" o, por el contrario, a una reacci\u00f3n inofensiva, es ignorar el fascinante cableado de nuestro cerebro social.<\/p>\n<p><strong>Entendi\u00e9ndola. <\/strong>Para entender la <em>schadenfreude<\/em> no hay que mirar a los manuales de psiquiatr\u00eda buscando un trastorno cl\u00ednico, sino a las resonancias magn\u00e9ticas funcionales. Y en esto mismo se bas\u00f3 una investigaci\u00f3n publicada en el a\u00f1o 2009 en la revista <em>Science, <\/em>donde los investigadores <a rel=\"noopener, noreferrer\" href=\"https:\/\/pubmed.ncbi.nlm.nih.gov\/19213918\/\">descubrieron<\/a> que la envidia y la <em>schadenfreude<\/em> est\u00e1n \u00edntimamente conectadas en el cerebro.<\/p>\n<p><!-- BREAK 2 --><\/p>\n<div class=\"article-asset article-asset-normal article-asset-center\">\n<div class=\"desvio-container\">\n<div class=\"desvio\">\n<div class=\"desvio-figure js-desvio-figure\">\n    <a href=\"https:\/\/www.xataka.com\/magnet\/ayudar-al-camarero-a-recoger-mesa-parece-gesto-amable-psicologos-ven-algo-mucho-profundo\" class=\"pivot-outboundlink\" data-vars-post-title=\"Ayudar al camarero a recoger la mesa parece un gesto amable: los psic\u00f3logos ven algo mucho m\u00e1s profundo \"><br \/>\n     <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"Ayudar al camarero a recoger la mesa parece un gesto amable: los psic\u00f3logos ven algo mucho m\u00e1s profundo \" width=\"375\" height=\"142\" src=\"https:\/\/i.blogs.es\/aaea2f\/camarero\/375_142.jpeg\"><br \/>\n    <\/a>\n   <\/div>\n<div class=\"desvio-summary\">\n<div class=\"desvio-taxonomy js-desvio-taxonomy\">\n     <a href=\"https:\/\/www.xataka.com\/magnet\/ayudar-al-camarero-a-recoger-mesa-parece-gesto-amable-psicologos-ven-algo-mucho-profundo\" class=\"desvio-taxonomy-anchor pivot-outboundlink\" data-vars-post-title=\"Ayudar al camarero a recoger la mesa parece un gesto amable: los psic\u00f3logos ven algo mucho m\u00e1s profundo \">En Xataka<\/a>\n    <\/div>\n<p>    <a href=\"https:\/\/www.xataka.com\/magnet\/ayudar-al-camarero-a-recoger-mesa-parece-gesto-amable-psicologos-ven-algo-mucho-profundo\" class=\"desvio-title js-desvio-title pivot-outboundlink\" data-vars-post-title=\"Ayudar al camarero a recoger la mesa parece un gesto amable: los psic\u00f3logos ven algo mucho m\u00e1s profundo \">Ayudar al camarero a recoger la mesa parece un gesto amable: los psic\u00f3logos ven algo mucho m\u00e1s profundo <\/a>\n   <\/div>\n<\/p><\/div>\n<\/p><\/div>\n<\/div>\n<p><strong>Lo que pasa en el cerebro. <\/strong>De esta manera, se pudo ver que cuando las personas estudiadas sent\u00edan envidia, se activaba la corteza cingulada anterior dorsal, una regi\u00f3n asociada al dolor f\u00edsico. Pero cuando esa persona envidiada sufr\u00eda una desgracia, la actividad se trasladaba al estriado ventral, el n\u00facleo central del circuito de recompensa de nuestro cerebro.<\/p>\n<p><!-- BREAK 3 --><\/p>\n<p>En otras palabras, podemos decir que, neurol\u00f3gicamente, ver caer a quien envidiamos genera una recompensa genuina. Sin embargo, estudios fundamentales como los de la neurocient\u00edfica Tania Singer matizan esto al apuntar que estas respuestas no surgen porque tengamos un \"gen de la maldad\" o una \"hormona de la felicidad\" s\u00e1dica, sino porque nuestras redes cerebrales est\u00e1n constantemente monitorizando la comparaci\u00f3n social y la justicia percibida.<\/p>\n<p><strong>El termostato de la empat\u00eda. <\/strong>Si la <em>schadenfreude<\/em> fuera pura crueldad, nos reir\u00edamos de las desgracias de nuestros seres queridos, y no lo hacemos en realidad. Aqu\u00ed es donde entra un trabajo de investigaci\u00f3n que demostr\u00f3 que el placer ante el fracaso ajeno se dispara bajo condiciones muy espec\u00edficas.\u00a0<\/p>\n<p><!-- BREAK 4 --><\/p>\n<p>Por ejemplo, cuando una persona es percibida como un rival, cuando se tiene un estatus superior o cuando representa una amenaza para nuestra autoestima, es cuando sentimos este placer cuando comete alg\u00fan tipo de error. Es por ello que la <em>schadenfreude<\/em> es el reverso oscuro de la empat\u00eda, ya que nuestra capacidad de empatizar se \"apaga\" temporalmente cuando el sufrimiento del otro equilibra una balanza que consider\u00e1bamos injusta o cuando reafirma la posici\u00f3n de nuestra \"tribu\".<\/p>\n<div class=\"article-asset article-asset-normal article-asset-center\">\n<div class=\"desvio-container\">\n<div class=\"desvio\">\n<div class=\"desvio-figure js-desvio-figure\">\n    <a href=\"https:\/\/www.xataka.com\/medicina-y-salud\/millones-adolescentes-han-convertido-a-ia-su-psicologo-cabecera-reto-precedentes-para-medicina\" class=\"pivot-outboundlink\" data-vars-post-title=\"Millones de adolescentes han convertido a la IA en su psic\u00f3logo de cabecera. Es un reto sin precedentes para la medicina \"><br \/>\n     <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"Millones de adolescentes han convertido a la IA en su psic\u00f3logo de cabecera. Es un reto sin precedentes para la medicina \" width=\"375\" height=\"142\" src=\"https:\/\/i.blogs.es\/fe9f8a\/usando-movil\/375_142.jpeg\"><br \/>\n    <\/a>\n   <\/div>\n<div class=\"desvio-summary\">\n<div class=\"desvio-taxonomy js-desvio-taxonomy\">\n     <a href=\"https:\/\/www.xataka.com\/medicina-y-salud\/millones-adolescentes-han-convertido-a-ia-su-psicologo-cabecera-reto-precedentes-para-medicina\" class=\"desvio-taxonomy-anchor pivot-outboundlink\" data-vars-post-title=\"Millones de adolescentes han convertido a la IA en su psic\u00f3logo de cabecera. Es un reto sin precedentes para la medicina \">En Xataka<\/a>\n    <\/div>\n<p>    <a href=\"https:\/\/www.xataka.com\/medicina-y-salud\/millones-adolescentes-han-convertido-a-ia-su-psicologo-cabecera-reto-precedentes-para-medicina\" class=\"desvio-title js-desvio-title pivot-outboundlink\" data-vars-post-title=\"Millones de adolescentes han convertido a la IA en su psic\u00f3logo de cabecera. Es un reto sin precedentes para la medicina \">Millones de adolescentes han convertido a la IA en su psic\u00f3logo de cabecera. Es un reto sin precedentes para la medicina <\/a>\n   <\/div>\n<\/p><\/div>\n<\/p><\/div>\n<\/div>\n<p><strong>Desde ni\u00f1os. <\/strong>Esta no es una reacci\u00f3n que aparece en la edad adulta, sino que <a rel=\"noopener, noreferrer\" href=\"https:\/\/pubmed.ncbi.nlm.nih.gov\/23374608\/\">en experimentos con ni\u00f1os peque\u00f1os<\/a> han demostrado que tambi\u00e9n existe esta respuesta de alegr\u00eda ante un evento de este tipo, especialmente en contextos de desigualdad. Por ejemplo, si un ni\u00f1o ve que otro recibe un trato injustamente favorable y luego este \u00faltimo sufre un peque\u00f1o percance, el primer ni\u00f1o muestra signos de satisfacci\u00f3n.\u00a0<\/p>\n<p><!-- BREAK 5 --><\/p>\n<p>Im\u00e1genes | <a rel=\"noopener, noreferrer\" href=\"https:\/\/unsplash.com\/es\/@alexeydemidov?utm_source=unsplash&amp;utm_medium=referral&amp;utm_content=creditCopyText\">Alexey Demidov<\/a>\u00a0<\/p>\n<p>En Xataka | <a href=\"https:\/\/www.xataka.com\/investigacion\/estudio-siguio-25-anos-a-familias-para-descifrar-origen-empatia-ahora-necesitamos-saber-pasa-maldad\">La ciencia sigui\u00f3 a 184 adolescentes 25 a\u00f1os para averiguar el origen de la empat\u00eda. Esperemos no pase lo mismo con la maldad<\/a><\/p>\n<p> &#8211; <br \/> La noticia<br \/>\n      <a href=\"https:\/\/www.xataka.com\/medicina-y-salud\/psicologia-sabe-que-sentir-placer-desgracia-ajena-no-psicopatas-reaccion-muy-humana?utm_source=feedburner&amp;utm_medium=feed&amp;utm_campaign=01_Jul_2026\"><br \/>\n       <em> La psicolog\u00eda sabe que sentir placer por la desgracia ajena no es de psic\u00f3patas: es una reacci\u00f3n muy \"humana\"  <\/em><br \/>\n      <\/a><br \/>\n      fue publicada originalmente en<br \/>\n      <a href=\"https:\/\/www.xataka.com\/?utm_source=feedburner&amp;utm_medium=feed&amp;utm_campaign=01_Jul_2026\"><br \/>\n       <strong> Xataka <\/strong><br \/>\n      <\/a><br \/>\n             por<br \/>\n               <a href=\"https:\/\/www.xataka.com\/autor\/jose-a-lizana?utm_source=feedburner&amp;utm_medium=feed&amp;utm_campaign=01_Jul_2026\"><br \/>\n        Jos\u00e9 A. Lizana<br \/>\n        <\/a><br \/>\n             . <\/p>\n<p>\u00a0Es posible que alguno, en alg\u00fan momento, haya tenido a ese compa\u00f1ero de trabajo prepotente que siempre alardea de sus \u00e9xitos y comete un error garrafal que resuena por toda la empresa. En ese momento, a m\u00e1s de uno es posible que se le alegre el rostro por ese fallo y se pregunte al momento: \u00bfSoy una mala persona por ello? Y la realidad es que, en t\u00e9rminos generales, la respuesta es no.\u00a0<br \/>\nEst\u00e1 documentado. Esta reacci\u00f3n para la ciencia tiene un nombre espec\u00edfico, que es 'schadenfreude', que viene del alem\u00e1n Schaden, da\u00f1o, y Freude, alegr\u00eda. Y la evidencia acad\u00e9mica nos advierte que reducirla a una simple \"maldad\" o, por el contrario, a una reacci\u00f3n inofensiva, es ignorar el fascinante cableado de nuestro cerebro social.<br \/>\nEntendi\u00e9ndola. Para entender la schadenfreude no hay que mirar a los manuales de psiquiatr\u00eda buscando un trastorno cl\u00ednico, sino a las resonancias magn\u00e9ticas funcionales. Y en esto mismo se bas\u00f3 una investigaci\u00f3n publicada en el a\u00f1o 2009 en la revista Science, donde los investigadores descubrieron que la envidia y la schadenfreude est\u00e1n \u00edntimamente conectadas en el cerebro.<\/p>\n<p>     En Xataka<\/p>\n<p>    Ayudar al camarero a recoger la mesa parece un gesto amable: los psic\u00f3logos ven algo mucho m\u00e1s profundo <\/p>\n<p>Lo que pasa en el cerebro. De esta manera, se pudo ver que cuando las personas estudiadas sent\u00edan envidia, se activaba la corteza cingulada anterior dorsal, una regi\u00f3n asociada al dolor f\u00edsico. Pero cuando esa persona envidiada sufr\u00eda una desgracia, la actividad se trasladaba al estriado ventral, el n\u00facleo central del circuito de recompensa de nuestro cerebro.<br \/>\nEn otras palabras, podemos decir que, neurol\u00f3gicamente, ver caer a quien envidiamos genera una recompensa genuina. Sin embargo, estudios fundamentales como los de la neurocient\u00edfica Tania Singer matizan esto al apuntar que estas respuestas no surgen porque tengamos un \"gen de la maldad\" o una \"hormona de la felicidad\" s\u00e1dica, sino porque nuestras redes cerebrales est\u00e1n constantemente monitorizando la comparaci\u00f3n social y la justicia percibida.<br \/>\nEl termostato de la empat\u00eda. Si la schadenfreude fuera pura crueldad, nos reir\u00edamos de las desgracias de nuestros seres queridos, y no lo hacemos en realidad. Aqu\u00ed es donde entra un trabajo de investigaci\u00f3n que demostr\u00f3 que el placer ante el fracaso ajeno se dispara bajo condiciones muy espec\u00edficas.\u00a0<br \/>\nPor ejemplo, cuando una persona es percibida como un rival, cuando se tiene un estatus superior o cuando representa una amenaza para nuestra autoestima, es cuando sentimos este placer cuando comete alg\u00fan tipo de error. Es por ello que la schadenfreude es el reverso oscuro de la empat\u00eda, ya que nuestra capacidad de empatizar se \"apaga\" temporalmente cuando el sufrimiento del otro equilibra una balanza que consider\u00e1bamos injusta o cuando reafirma la posici\u00f3n de nuestra \"tribu\".<\/p>\n<p>     En Xataka<\/p>\n<p>    Millones de adolescentes han convertido a la IA en su psic\u00f3logo de cabecera. Es un reto sin precedentes para la medicina <\/p>\n<p>Desde ni\u00f1os. Esta no es una reacci\u00f3n que aparece en la edad adulta, sino que en experimentos con ni\u00f1os peque\u00f1os han demostrado que tambi\u00e9n existe esta respuesta de alegr\u00eda ante un evento de este tipo, especialmente en contextos de desigualdad. Por ejemplo, si un ni\u00f1o ve que otro recibe un trato injustamente favorable y luego este \u00faltimo sufre un peque\u00f1o percance, el primer ni\u00f1o muestra signos de satisfacci\u00f3n.\u00a0<\/p>\n<p>Im\u00e1genes | Alexey Demidov\u00a0<\/p>\n<p>En Xataka | La ciencia sigui\u00f3 a 184 adolescentes 25 a\u00f1os para averiguar el origen de la empat\u00eda. Esperemos no pase lo mismo con la maldad<\/p>\n<p>                 &#8211;  La noticia<\/p>\n<p>        La psicolog\u00eda sabe que sentir placer por la desgracia ajena no es de psic\u00f3patas: es una reacci\u00f3n muy \"humana\"  <\/p>\n<p>      fue publicada originalmente en<\/p>\n<p>        Xataka <\/p>\n<p>             por <\/p>\n<p>        Jos\u00e9 A. Lizana<\/p>\n<p>             .\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es posible que alguno, en alg\u00fan momento, haya tenido a ese compa\u00f1ero de trabajo prepotente que siempre alardea de sus \u00e9xitos y comete un error garrafal que resuena por toda la empresa. 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