{"id":49832,"date":"2026-06-15T19:00:00","date_gmt":"2026-06-15T23:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/ermdigital.com\/?p=49832"},"modified":"2026-06-15T19:00:00","modified_gmt":"2026-06-15T23:00:00","slug":"abuelo-de-nuestros-diccionarios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ermdigital.com\/?p=49832","title":{"rendered":"Abuelo de nuestros diccionarios"},"content":{"rendered":"<p>He dejado C\u00e1diz atr\u00e1s, pero me he tra\u00eddo en la maleta el compromiso de hablarles del <em><strong>Diccionario de autoridades<\/strong><\/em>, al que la <strong>Real Academia Espa\u00f1ola<\/strong> llama el \u00ababuelo\u00bb de los diccionarios del espa\u00f1ol; un nombre acertado porque tambi\u00e9n tenemos bisabuelos e, incluso, tatarabuelos. Desde su fundaci\u00f3n, en los albores del siglo XVIII, la <strong>RAE<\/strong> se marc\u00f3 un objetivo prioritario: la creaci\u00f3n de un diccionario del espa\u00f1ol. Se trataba de dotar a nuestra lengua de un diccionario a la altura de los que ya se hab\u00edan hecho para el franc\u00e9s y el italiano; y tambi\u00e9n de que fuera \u00abel m\u00e1s copioso que pudiera hacerse\u00bb. <\/p>\n<p>Con esta misi\u00f3n en el horizonte los acad\u00e9micos se repartieron las letras y en 1726 (solo trece a\u00f1os despu\u00e9s) publicaron el primer tomo, que comprend\u00eda los cap\u00edtulos de las letras A y B, nada menos que 11 316 entradas. Aparecer\u00edan cinco tomos m\u00e1s, hasta completar la obra en 1739 y reunir las 69 410 entradas que re\u00fane el diccionario. <\/p>\n<p>Aunque lo conocemos como <em><strong>Diccionario de autoridades<\/strong>, <\/em>podr\u00edamos decir que este no es m\u00e1s que su apodo, porque la obra tiene por t\u00edtulo \u00ab<em>Diccionario de la lengua castellana<\/em>, en que se explica el verdadero sentido de las voces, su naturaleza y calidad, con las frases o modos de hablar, los proverbios o refranes, y otras cosas convenientes al uso de la lengua\u00bb. <\/p>\n<p>\u00bfPor, entonces, el apodo de <em><strong>Diccionario de autoridades<\/strong><\/em>? La raz\u00f3n estriba en su concepci\u00f3n y en su estructura. Los acad\u00e9micos idearon un diccionario en el que cada uso de una palabra estuviera sustentado en el uso de los que \u00abhan tratado\u00a0la Lengua Espa\u00f1ola con la mayor propiedad y elegancia: conoci\u00e9ndose por ellos su buen juicio, claridad y proporci\u00f3n\u00bb. Es decir, el uso de los buenos hablantes se toma como gu\u00eda para la selecci\u00f3n de las palabras y como ejemplo para las acepciones. Y as\u00ed en su pr\u00f3logo se advierte que con estas \u00abautoridades est\u00e1n afianzadas las voces\u00bb. <\/p>\n<p>El resultado un diccionario extraordinario, de lectura deliciosa para los amantes de la lengua espa\u00f1ola y de consulta imprescindible para los que nos dedicamos a su estudio. Por si esto no fuera suficiente, el <em><strong>Diccionario de autoridades<\/strong> <\/em>se ha convertido desde sus inicios en el cimiento de lo que ahora consultamos como el <em>Diccionario de la lengua espa\u00f1ola, <\/em>que ya desde 1780 toma como base al \u00ababuelo\u00bb, despojado de los ejemplos. Con el concurso de todas las academias de la lengua espa\u00f1ola e innumerables actualizaciones, tiene ya veintitr\u00e9s nietos, las veintitr\u00e9s ediciones de nuestro diccionario, que, no conviene olvidarlo, han heredado, como en la vida, las cosas buenas, y las no tan buenas del \u00ababuelo\u00bb. Cosas de los diccionarios con una personalidad definida por una larga historia.<\/p>\n<p>Todos los que hemos trabajado alguna vez con el <em>Diccionario de la lengua espa\u00f1ola<\/em> nos sentimos en deuda con aquellos primeros acad\u00e9micos de 1726, quienes, con un esfuerzo que no nos atrevemos a imaginar los que ahora trabajamos con corpus y bases de datos, construyeron un diccionario que sigue vivo trescientos a\u00f1os despu\u00e9s. Como a los abuelos, hay que aprender a escucharlo, a respetarlo, a beber de su experiencia y sabidur\u00eda para aplicarlas a estos tiempos nuestros, a seguir su estela para hacernos dignos de quienes nos precedieron y construir nuevos diccionarios.<\/p>\n<p>\u200bHe dejado C\u00e1diz atr\u00e1s, pero me he tra\u00eddo en la maleta el compromiso de hablarles del Diccionario de autoridades, al que la Real Academia Espa\u00f1ola llama el \u00ababuelo\u00bb de los diccionarios del espa\u00f1ol; un nombre acertado porque tambi\u00e9n tenemos bisabuelos e, incluso, tatarabuelos. Desde su fundaci\u00f3n, en los albores del siglo XVIII, la RAE se marc\u00f3 un objetivo prioritario: la creaci\u00f3n de un diccionario del espa\u00f1ol. Se trataba de dotar a nuestra lengua de un diccionario a la altura de los que ya se hab\u00edan hecho para el franc\u00e9s y el italiano; y tambi\u00e9n de que fuera \u00abel m\u00e1s copioso que pudiera hacerse\u00bb. Con esta misi\u00f3n en el horizonte los acad\u00e9micos se repartieron las letras y en 1726 (solo trece a\u00f1os despu\u00e9s) publicaron el primer tomo, que comprend\u00eda los cap\u00edtulos de las letras A y B, nada menos que 11 316 entradas. Aparecer\u00edan cinco tomos m\u00e1s, hasta completar la obra en 1739 y reunir las 69 410 entradas que re\u00fane el diccionario. Aunque lo conocemos como Diccionario de autoridades, podr\u00edamos decir que este no es m\u00e1s que su apodo, porque la obra tiene por t\u00edtulo \u00abDiccionario de la lengua castellana, en que se explica el verdadero sentido de las voces, su naturaleza y calidad, con las frases o modos de hablar, los proverbios o refranes, y otras cosas convenientes al uso de la lengua\u00bb. \u00bfPor, entonces, el apodo de Diccionario de autoridades? La raz\u00f3n estriba en su concepci\u00f3n y en su estructura. Los acad\u00e9micos idearon un diccionario en el que cada uso de una palabra estuviera sustentado en el uso de los que \u00abhan tratado\u00a0la Lengua Espa\u00f1ola con la mayor propiedad y elegancia: conoci\u00e9ndose por ellos su buen juicio, claridad y proporci\u00f3n\u00bb. Es decir, el uso de los buenos hablantes se toma como gu\u00eda para la selecci\u00f3n de las palabras y como ejemplo para las acepciones. Y as\u00ed en su pr\u00f3logo se advierte que con estas \u00abautoridades est\u00e1n afianzadas las voces\u00bb. El resultado un diccionario extraordinario, de lectura deliciosa para los amantes de la lengua espa\u00f1ola y de consulta imprescindible para los que nos dedicamos a su estudio. Por si esto no fuera suficiente, el Diccionario de autoridades se ha convertido desde sus inicios en el cimiento de lo que ahora consultamos como el Diccionario de la lengua espa\u00f1ola, que ya desde 1780 toma como base al \u00ababuelo\u00bb, despojado de los ejemplos. Con el concurso de todas las academias de la lengua espa\u00f1ola e innumerables actualizaciones, tiene ya veintitr\u00e9s nietos, las veintitr\u00e9s ediciones de nuestro diccionario, que, no conviene olvidarlo, han heredado, como en la vida, las cosas buenas, y las no tan buenas del \u00ababuelo\u00bb. Cosas de los diccionarios con una personalidad definida por una larga historia.Todos los que hemos trabajado alguna vez con el Diccionario de la lengua espa\u00f1ola nos sentimos en deuda con aquellos primeros acad\u00e9micos de 1726, quienes, con un esfuerzo que no nos atrevemos a imaginar los que ahora trabajamos con corpus y bases de datos, construyeron un diccionario que sigue vivo trescientos a\u00f1os despu\u00e9s. Como a los abuelos, hay que aprender a escucharlo, a respetarlo, a beber de su experiencia y sabidur\u00eda para aplicarlas a estos tiempos nuestros, a seguir su estela para hacernos dignos de quienes nos precedieron y construir nuevos diccionarios.\u00a0\u00a0Revista, columnistas, Mar\u00eda Jos\u00e9 Rinc\u00f3n, Santo Domingo, Lexicograf\u00eda, Real Academia Espa\u00f1ola, RAE, Diccionario de autoridades, Historia del espa\u00f1ol\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>He dejado C\u00e1diz atr\u00e1s, pero me he tra\u00eddo en la maleta el compromiso de hablarles del Diccionario de autoridades, al que la Real Academia Espa\u00f1ola llama el \u00ababuelo\u00bb de los diccionarios del espa\u00f1ol; un nombre acertado porque tambi\u00e9n tenemos bisabuelos e, incluso, tatarabuelos. 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