{"id":33263,"date":"2026-05-18T13:51:34","date_gmt":"2026-05-18T17:51:34","guid":{"rendered":"https:\/\/ermdigital.com\/?p=33263"},"modified":"2026-05-18T13:51:34","modified_gmt":"2026-05-18T17:51:34","slug":"por-que-divergen-las-economias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ermdigital.com\/?p=33263","title":{"rendered":"Por qu\u00e9 divergen las econom\u00edas"},"content":{"rendered":"<p>\u200b<\/p>\n<p>Si el art\u00edculo anterior permiti\u00f3 identificar el per\u00edodo en que Hait\u00ed y la Rep\u00fablica Dominicana comenzaron a separarse de forma persistente, el problema que se abre ahora es de otra naturaleza. La pregunta ya no es cu\u00e1ndo comenz\u00f3 a ampliarse la distancia entre ambas econom\u00edas, sino por qu\u00e9 esa distancia logr\u00f3 sostenerse durante tantas d\u00e9cadas y de qu\u00e9 manera termin\u00f3 convirti\u00e9ndose en un rasgo dominante de la isla.<\/p>\n<p>Responder a esa pregunta exige pasar de la cronolog\u00eda al mecanismo. La divergencia entre econom\u00edas no puede explicarse \u00fanicamente como una diferencia en tasas de crecimiento observadas a lo largo del tiempo. Lo que importa entender es qu\u00e9 convierte diferencias iniciales relativamente acotadas en brechas duraderas y crecientes.<br \/>En la teor\u00eda del crecimiento, ese mecanismo suele encontrarse en la productividad. Como plante\u00f3 Robert Solow, la acumulaci\u00f3n de capital ayuda a explicar parte del crecimiento, pero las diferencias persistentes entre econom\u00edas dependen, en gran medida, de la capacidad de generar aumentos continuos en productividad. Esa capacidad no es un residuo abstracto ni una variable puramente t\u00e9cnica. Resume la manera en que una econom\u00eda organiza su producci\u00f3n, coordina decisiones, aprende, incorpora conocimiento y sostiene en el tiempo procesos de cambio.<\/p>\n<p>La productividad, sin embargo, no surge de forma aislada. Depende de condiciones que permitan sostener procesos econ\u00f3micos de cierta continuidad. Es en ese punto donde las instituciones adquieren relevancia. En el sentido desarrollado por Douglass North, las instituciones son las reglas \u2014formales e informales\u2014 que estructuran la interacci\u00f3n econ\u00f3mica y delimitan el horizonte dentro del cual los agentes toman decisiones. Estas reglas inciden sobre el tipo de inversi\u00f3n que se realiza, sobre los sectores donde esa inversi\u00f3n se concentra y sobre la posibilidad de mantener procesos de aprendizaje productivo a lo largo del tiempo.<\/p>\n<p>Cuando ese horizonte es relativamente estable, la inversi\u00f3n puede proyectarse m\u00e1s all\u00e1 del corto plazo, el aprendizaje puede acumularse y la organizaci\u00f3n econ\u00f3mica puede volverse m\u00e1s compleja. Cuando no lo es, los incentivos se acortan, las decisiones tienden a concentrarse en actividades de retorno inmediato y la econom\u00eda encuentra m\u00e1s dificultades para sostener trayectorias de transformaci\u00f3n prolongadas.<\/p>\n<p>Esta relaci\u00f3n entre instituciones y productividad no debe entenderse de forma mec\u00e1nica. Las instituciones no producen crecimiento por s\u00ed solas, ni basta con clasificarlas como \u201cbuenas\u201d o \u201cmalas\u201d para explicar la trayectoria de una econom\u00eda. Lo que hacen es condicionar la posibilidad de sostener procesos de acumulaci\u00f3n, aprendizaje y reorganizaci\u00f3n productiva. En este sentido, su importancia no reside \u00fanicamente en su forma jur\u00eddica o pol\u00edtica, sino en la continuidad que permiten o dificultan en la vida econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>Este punto es particularmente \u00fatil para interpretar la historia de La Espa\u00f1ola. En el plano m\u00e1s general, la isla ofrece un caso extremo de trayectorias que, habiendo compartido geograf\u00eda, clima y acceso a rutas mar\u00edtimas similares, terminan separ\u00e1ndose de manera muy marcada. Para entender c\u00f3mo ocurre ese proceso, conviene retroceder al funcionamiento de la isla dentro de la econom\u00eda atl\u00e1ntica del siglo XVIII.<\/p>\n<p>Durante ese per\u00edodo, el lado occidental \u2014la colonia francesa de Saint-Domingue\u2014 constitu\u00eda uno de los espacios m\u00e1s productivos del mundo. Su inserci\u00f3n en los circuitos comerciales internacionales, apoyada en la producci\u00f3n de az\u00facar, caf\u00e9 y otros bienes de exportaci\u00f3n, generaba niveles de ingreso elevados para la \u00e9poca. Esa productividad, sin embargo, estaba asociada a una organizaci\u00f3n altamente concentrada, basada en trabajo forzado y orientada casi exclusivamente hacia el exterior.<\/p>\n<p>Desde la perspectiva de la econom\u00eda del desarrollo, este caso permite observar una diferencia decisiva entre producci\u00f3n elevada y desarrollo sostenido. Una econom\u00eda puede alcanzar altos niveles de productividad en un momento hist\u00f3rico determinado sin que ello implique la existencia de condiciones capaces de reproducir esa productividad en el tiempo bajo otros arreglos sociales y pol\u00edticos. La continuidad no est\u00e1 garantizada por el nivel inicial de producci\u00f3n. Depende de la posibilidad de reorganizar la base econ\u00f3mica cuando cambian las condiciones que la sostienen.<\/p>\n<p>La ruptura de ese sistema a finales del siglo XVIII transforma por completo el problema econ\u00f3mico del territorio. La Revoluci\u00f3n haitiana no solo implica un cambio pol\u00edtico de una magnitud extraordinaria. Implica tambi\u00e9n el colapso de una organizaci\u00f3n productiva que, aunque eficiente en t\u00e9rminos de generaci\u00f3n de excedentes, no pod\u00eda sostenerse una vez desaparecidas las condiciones que la hab\u00edan hecho posible. La independencia en 1804 abre entonces un problema completamente distinto: c\u00f3mo reorganizar una econom\u00eda capaz de sostener producci\u00f3n en el tiempo bajo un entorno nuevo, marcado por aislamiento externo, presiones financieras y dificultades internas en la organizaci\u00f3n del poder.<\/p>\n<p>Las d\u00e9cadas posteriores reflejan la complejidad de esa tarea. Las experiencias de Henri Christophe en el norte y Alexandre P\u00e9tion en el sur muestran formas distintas de construcci\u00f3n estatal dentro de un entorno profundamente incierto. Estos procesos no deben leerse \u00fanicamente como episodios pol\u00edticos. Tambi\u00e9n expresan la dificultad de construir una base de continuidad econ\u00f3mica capaz de reemplazar el sistema anterior.<br \/>Para observar c\u00f3mo ambas trayectorias evolucionan en perspectiva larga, resulta \u00fatil sintetizarlas en un cuadro comparado.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-364999\" src=\"https:\/\/eldinero.com.do\/wp-content\/uploads\/guarocuya-590x480.png\" alt=\"\" width=\"590\" height=\"480\" \/><\/p>\n<p>La tabla no debe leerse como una oposici\u00f3n simple entre estabilidad e inestabilidad. Durante largos per\u00edodos, ambos lados de la isla enfrentaron crisis pol\u00edticas, fragilidad estatal y rupturas en la continuidad del poder. La diferencia relevante aparece en otro nivel: en la capacidad de sostener, durante per\u00edodos suficientemente largos, una organizaci\u00f3n econ\u00f3mica que permita inversi\u00f3n, coordinaci\u00f3n y aprendizaje acumulativo.<\/p>\n<p>Es a partir de la segunda mitad del siglo XX cuando esa diferencia empieza a hacerse visible con mayor nitidez. La Rep\u00fablica Dominicana logra sostener procesos productivos durante intervalos m\u00e1s prolongados. Hait\u00ed, en cambio, enfrenta m\u00e1s interrupciones en la continuidad de esos procesos. El resultado no es una ausencia total de actividad econ\u00f3mica en uno y prosperidad uniforme en el otro, sino una diferencia creciente en la posibilidad de acumular capacidades productivas.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed es donde la discusi\u00f3n sobre instituciones y productividad encuentra su punto m\u00e1s f\u00e9rtil. Las reglas, la continuidad de las decisiones p\u00fablicas y la capacidad de coordinar actores econ\u00f3micos inciden sobre el tipo de econom\u00eda que puede organizarse. Cuando ese entorno permite sostener procesos de m\u00e1s largo aliento, aparecen sectores que exigen y refuerzan nuevas capacidades. Cuando no lo permite, la econom\u00eda tiende a permanecer m\u00e1s limitada en su base de aprendizaje y coordinaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En la Rep\u00fablica Dominicana, la expansi\u00f3n del turismo, de las zonas francas y de los servicios asociados al comercio internacional no debe verse solo como una suma de sectores que crecieron. Lo decisivo es que estos sectores ayudaron a modificar la forma en que se organiza la econom\u00eda. Exigieron coordinaci\u00f3n, favorecieron nuevas formas de gesti\u00f3n, ampliaron la inserci\u00f3n internacional y generaron espacios donde el aprendizaje pod\u00eda acumularse. La importancia de estos sectores no reside \u00fanicamente en los ingresos que produjeron, sino en la continuidad econ\u00f3mica que ayudaron a sostener.<\/p>\n<p>En Hait\u00ed, por el contrario, la dificultad para mantener entornos de continuidad comparables limit\u00f3 la posibilidad de desarrollar procesos semejantes con la misma persistencia. Esto no implica ausencia de iniciativa empresarial ni de actividad econ\u00f3mica. Implica, m\u00e1s bien, que el entorno dentro del cual esa actividad se desarrolla presenta mayores obst\u00e1culos para sostener ciclos prolongados de inversi\u00f3n, aprendizaje y reorganizaci\u00f3n productiva.<\/p>\n<p>La literatura reciente ha enriquecido este punto.\u00a0Daron Acemoglu\u00a0y\u00a0James A. Robinson\u00a0han propuesto distinguir entre arreglos que concentran el control econ\u00f3mico y otros que ampl\u00edan la participaci\u00f3n en la actividad productiva. En el caso de La Espa\u00f1ola, este enfoque resulta \u00fatil no como explicaci\u00f3n \u00fanica, sino como una herramienta para comprender por qu\u00e9 determinadas trayectorias institucionales terminan ampliando o limitando la base sobre la cual se organiza la actividad econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>Lo importante, en cualquier caso, no es elegir entre instituciones o productividad como si se tratara de causas separadas. La relaci\u00f3n entre ambas es acumulativa. Las instituciones condicionan la continuidad de la acci\u00f3n econ\u00f3mica; esa continuidad incide sobre la productividad; y la productividad, a su vez, refuerza o limita la capacidad de sostener nuevos procesos de transformaci\u00f3n. De ese modo, diferencias relativamente acotadas pueden convertirse, con el tiempo, en brechas persistentes.<\/p>\n<p>La divergencia entre Hait\u00ed y la Rep\u00fablica Dominicana no es, por tanto, el resultado de una condici\u00f3n inicial inmutable. Tampoco puede reducirse a una secuencia de crisis pol\u00edticas aisladas. Es el resultado de una interacci\u00f3n prolongada entre continuidad institucional, organizaci\u00f3n econ\u00f3mica y capacidad de sostener aumentos en productividad durante per\u00edodos sucesivos.<\/p>\n<p>Visto desde esta perspectiva, el problema cambia de escala. Ya no se trata solo de constatar que ambos pa\u00edses son distintos o que uno creci\u00f3 m\u00e1s que el otro. Se trata de comprender por qu\u00e9 una trayectoria logra sostener procesos de aprendizaje y acumulaci\u00f3n durante per\u00edodos suficientemente largos como para transformar su econom\u00eda, mientras la otra encuentra mayores obst\u00e1culos para hacerlo.<\/p>\n<p>Esa diferencia es la que convierte la distancia entre ambas econom\u00edas en algo m\u00e1s que una simple brecha de ingreso. Le da forma a la interacci\u00f3n entre dos trayectorias vecinas y prepara el terreno para el problema que m\u00e1s adelante aparecer\u00e1 con claridad: la manera en que esa diferencia, lejos de permanecer contenida, se proyecta sobre el funcionamiento cotidiano de la isla.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n ya no es solo por qu\u00e9 divergen las econom\u00edas, sino c\u00f3mo esa divergencia se vive, se transmite y termina organizando la experiencia concreta de quienes habitan un mismo espacio compartido.<\/p>\n<p>Ese ser\u00e1 el foco del siguiente art\u00edculo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u200b Si el art\u00edculo anterior permiti\u00f3 identificar el per\u00edodo en que Hait\u00ed y la Rep\u00fablica Dominicana comenzaron a separarse de forma persistente, el problema que se abre ahora es de otra naturaleza. 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