{"id":30380,"date":"2026-05-10T18:06:40","date_gmt":"2026-05-10T22:06:40","guid":{"rendered":"https:\/\/ermdigital.com\/?p=30380"},"modified":"2026-05-10T18:06:40","modified_gmt":"2026-05-10T22:06:40","slug":"en-la-playa-con-juanito-un-policia-del-escuadron-de-la-muerte-de-la-guerra-contra-las-drogas-en-filipinas-y-el-juicio-por-el-asesinato-del-espanol-diego-bello","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ermdigital.com\/?p=30380","title":{"rendered":"En la playa con Juanito, un polic\u00eda del escuadr\u00f3n de la muerte de la guerra contra las drogas en Filipinas (y el juicio por el asesinato del espa\u00f1ol Diego Bello)"},"content":{"rendered":"<p>EL MUNDO recaba testimonios sobre el legado de sangre de Rodrigo Duterte, el ex presidente juzgado por cr\u00edmenes de lesa humanidad en la Corte Penal Internacional\u00a0Leer\u00a0EL MUNDO recaba testimonios sobre el legado de sangre de Rodrigo Duterte, el ex presidente juzgado por cr\u00edmenes de lesa humanidad en la Corte Penal Internacional\u00a0Leer\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n<p class=\"ue-c-article__paragraph\">A primera hora el calor cae como una s\u00e1bana h\u00fameda sobre las hamacas vac\u00edas de la playa. Un perro duerme debajo de la mesa de madera oscura de un quiosco con los techos de nipa resecos por el sol. Junto a unas sillas de pl\u00e1stico apiladas se alza una figura de cart\u00f3n de casi dos metros, vestida con bata blanca de m\u00e9dico. Es el ex presidente filipino <a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/internacional\/2025\/05\/13\/68231461e4d4d8d76a8b45aa.html\" target=\"_blank\"><strong>Rodrigo Duterte<\/strong><\/a>, de cuerpo entero, con un estetoscopio colgado al cuello, vigilando la playa como un santo patrono del orden p\u00fablico. Su rostro conserva esa media sonrisa con la que durante a\u00f1os amenaz\u00f3 a narcotraficantes, brome\u00f3 sobre <strong>asesinatos cometidos en su nombre<\/strong> y prometi\u00f3 seguridad a un pa\u00eds agotado por la pobreza. En la base del cartel, con letras azules y rojas que todav\u00eda resisten la humedad marina, se lee en ingl\u00e9s: \"Estamos a salvo y protegidos\".<\/p>\n<p class=\"ue-c-article__paragraph\">En Bohol, una isla filipina de arena blanca y cocoteros inclinados por el viento, Duterte sigue apareciendo en playas, comedores, barber\u00edas, tiendas de tel\u00e9fonos m\u00f3viles y autobuses desvencijados como si nunca hubiera abandonado el poder. O como si ahora no estuviera sentado en el banquillo de La Haya, <strong>acusado de cr\u00edmenes de lesa humanidad<\/strong>. Su rostro contin\u00faa pegado a la vida cotidiana filipina con la persistencia de los iconos religiosos. Comparte espacio con v\u00edrgenes, gallos de pelea y anuncios de cerveza.<\/p>\n<p class=\"ue-c-article__paragraph\">\"Duterte era un l\u00edder fuerte. Todo lo que hizo, empezando por su famosa guerra contra las drogas, fue por la seguridad del pa\u00eds y para proteger a la gente honrada de los criminales. Era la \u00fanica forma de restaurar el orden en los barrios. Otros gobiernos fueron d\u00e9biles; \u00e9l hizo lo que hab\u00eda que hacer\". La defensa cerrada del ex presidente la pronuncia un antiguo polic\u00eda que asegura haber formado parte de los llamados <a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/internacional\/2024\/02\/03\/65bd0d1de9cf4a45188b45b5.html\" target=\"_blank\">escuadrones de la muerte <\/a>durante el Gobierno de Duterte. El hombre se presenta como Juanito.<\/p>\n<p class=\"ue-c-article__paragraph\">En Bohol, que est\u00e1 a dos horas en ferry de Ceb\u00fa, Juanito trabaja ahora como jefe de seguridad de un resort junto a la playa. Ronda los 50 a\u00f1os, habla un ingl\u00e9s fluido y no esquiva la pregunta sobre si particip\u00f3 en las ejecuciones sumarias que se multiplicaron por todo el pa\u00eds durante la guerra contra las drogas, investigadas incluso por la propia justicia filipina. \"<strong>En defensa propia, yo mismo dispar\u00e9 contra narcotraficantes<\/strong>. \u00cdbamos en grupos de ocho o nueve, vestidos de civiles, recorriendo por las noches los barrios m\u00e1s problem\u00e1ticos de la provincia de Ceb\u00fa. Los criminales tambi\u00e9n iban armados. Eran ellos o nosotros\", relata.<\/p>\n<p class=\"ue-c-article__paragraph\">Retrocedamos a 2016. \"Olv\u00eddense de los derechos humanos. Ustedes, traficantes de drogas, asaltantes y holgazanes, m\u00e1s vale que se vayan porque los voy a matar\", lanz\u00f3 Duterte en una entrevista poco antes de unas elecciones generales que gan\u00f3 de forma aplastante bajo la promesa de extender a todo el pa\u00eds la sangrienta campa\u00f1a antidroga que hab\u00eda aplicado durante m\u00e1s de dos d\u00e9cadas como alcalde de Davao, la tercera ciudad m\u00e1s grande de Filipinas.<\/p>\n<p class=\"ue-c-article__paragraph\">Cumpli\u00f3 su palabra. Algunos cad\u00e1veres comenzaron a aparecer flotando en los r\u00edos. Otros quedaban tirados en callejones, con las manos atadas, el rostro cubierto con cinta adhesiva y un cartel de cart\u00f3n colgado al cuello: <strong>\"Soy drogadicto\"<\/strong>.<\/p>\n<p class=\"ue-c-article__paragraph\">A la sombra de aquella orden presidencial prosperaron sicarios y organizaciones criminales que aprovecharon la cacer\u00eda para ajustar cuentas personales. Con el paso de los a\u00f1os, investigaciones oficiales y testimonios de antiguos agentes han destapado decenas de montajes policiales: armas colocadas junto a los cuerpos, paquetes de droga sembrados en la escena del crimen y versiones calcadas que repet\u00edan que el sospechoso hab\u00eda disparado primero. Oficialmente, la guerra contra las drogas dej\u00f3 m\u00e1s de 6.000 muertos. <strong>Organizaciones de derechos humanos elevan la cifra hasta 30.000<\/strong>.<\/p>\n<p class=\"ue-c-article__paragraph\">Duterte, hoy de 81 a\u00f1os, fue detenido el a\u00f1o pasado en el aeropuerto de Manila y trasladado a La Haya, donde ser\u00e1 juzgado por la Corte Penal Internacional (CPI). \"Duterte cre\u00f3, financi\u00f3 y arm\u00f3 escuadrones de la muerte para asesinar a presuntos traficantes y consumidores de narc\u00f3ticos entre 2016 y 2022&#8243;, sostienen los fiscales del tribunal. La semana pasada, la CPI confirm\u00f3 que el ex mandatario afrontar\u00e1 juicio por tres cargos de cr\u00edmenes de lesa humanidad.<\/p>\n<p class=\"ue-c-article__paragraph\">\"En muchos barrios marginales de Manila o Ceb\u00fa la gente dorm\u00eda aterrorizada. <strong>Todas las semanas recog\u00edamos cad\u00e1veres de ni\u00f1os enganchados al shabu<\/strong>\", dice Juanito, citando el nombre local de la metanfetamina cristalina. \"Nunca matamos a ning\u00fan inocente\", insiste, aunque evita explicar c\u00f3mo funcionaban exactamente las redadas de su escuadr\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"ue-c-article__paragraph\">Otros polic\u00edas de unidades antidroga, citados en informes de Amnist\u00eda Internacional, confesaron haber recibido pagos por asesinar a presuntos narcotraficantes, recompensas que rondaban los 15.000 pesos filipinos (alrededor de 210 euros). Algunos aseguraron incluso que funerarias locales les pagaban por cada cad\u00e1ver entregado.<\/p>\n<p class=\"ue-c-article__paragraph\">\"La versi\u00f3n policial siempre dec\u00eda que el sospechoso hab\u00eda abierto fuego y que los agentes actuaron en defensa propia. Pero las familias hablaban de ejecuciones. En nuestras investigaciones descubrimos que, en la gran mayor\u00eda de los casos, se trataba de asesinatos a sangre fr\u00eda y que despu\u00e9s los polic\u00edas colocaban armas y droga junto a los cuerpos\", explica <strong>Peter Bouckaert<\/strong>, director de emergencias de Human Rights Watch.<\/p>\n<p class=\"ue-c-article__paragraph\">Eso es precisamente lo que, seg\u00fan todas las pruebas judiciales, ocurri\u00f3 en el caso del espa\u00f1ol <strong>Diego Bello Lafuente<\/strong>, asesinado a tiros el 8 de enero de 2020 en la isla de Siargao. \"Esperamos que el juicio por el asesinato de nuestro hijo termine pronto, a finales de este a\u00f1o, con una condena contundente contra los tres polic\u00edas que lo mataron\", afirma por tel\u00e9fono Pilar Lafuente, madre de Diego. Habla con este peri\u00f3dico en la misma semana en la que los forenses del Instituto Anat\u00f3mico Forense de Madrid, que practicaron la autopsia cuando el cuerpo fue repatriado a Espa\u00f1a, declararon ante el tribunal de Manila sobre las heridas de bala en la oreja, el pecho y el abdomen que apuntan a una ejecuci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"ue-c-article__paragraph\">Pilar y su marido, Alberto Bello, han viajado varias veces a Filipinas para seguir el proceso. <strong>En una de las audiencias se encontraron cara a cara con los tres polic\u00edas acusados del asesinato<\/strong>: el capit\u00e1n Wise Vicente Panuelos y los sargentos Ronel Pazo y Nido Boy Cort\u00e9s, encarcelados provisionalmente mientras son juzgados por asesinato, perjurio y falsificaci\u00f3n de pruebas.<\/p>\n<figure class=\"ue-c-article__media ue-c-article__media--image\">\n<div class=\"ue-c-article__media-img-container ue-l-article--expand-edge-right-until-tablet ue-l-article--expand-edge-left-until-tablet\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1600\" height=\"1200\" class=\"ue-c-article__image lazyload\" alt=\"Los padres de Diego Bello en la oficina de la Oficina Nacional de Investigaci\u00f3n (NBI) de Filipinas\" src=\"https:\/\/e01-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2026\/05\/08\/17782075373963.jpg\" \/><\/div><figcaption class=\"ue-c-article__media-caption\">Los padres de Diego Bello en la oficina de la Oficina Nacional de Investigaci\u00f3n (NBI) de FilipinasEl Mundo<\/figcaption><\/figure>\n<p class=\"ue-c-article__paragraph\">Seg\u00fan la versi\u00f3n de los agentes, Diego -que viv\u00eda en Siargao desde 2017 y regentaba una discoteca junto a otros socios- era sospechoso de narcotr\u00e1fico. Aseguraron que, durante una operaci\u00f3n encubierta, el espa\u00f1ol sac\u00f3 una pistola, dispar\u00f3 primero e intent\u00f3 escapar, oblig\u00e1ndolos a responder con fuego. Pero el Bur\u00f3 Nacional de Investigaci\u00f3n (NBI), equivalente filipino a la Polic\u00eda Judicial, desmont\u00f3 ese relato.<\/p>\n<p class=\"ue-c-article__paragraph\">Diego no portaba ning\u00fan arma. Tampoco exist\u00eda evidencia de que estuviera vinculado al narcotr\u00e1fico. Tras revisar la escena del crimen y escuchar decenas de testimonios, los fiscales <strong>concluyeron que todo hab\u00eda sido un montaje policial. <\/strong>Incluso el informe bal\u00edstico revel\u00f3 manipulaciones en los casquillos recogidos y determin\u00f3 que a Diego le dispararon \"de arriba abajo\", compatible con una ejecuci\u00f3n y no con un intercambio de disparos.<\/p>\n<p class=\"ue-c-article__paragraph\">Los tres polic\u00edas, despu\u00e9s de permanecer un a\u00f1o fugados, se entregaron en 2023. Pilar sostiene que el caso logr\u00f3 avanzar gracias a la presi\u00f3n diplom\u00e1tica de Espa\u00f1a y de la Uni\u00f3n Europea, adem\u00e1s del trabajo de los investigadores del NBI, que desmontaron una a una las pruebas fabricadas por los agentes, incluida la inclusi\u00f3n del nombre de Diego en una supuesta lista de narcotraficantes.<\/p>\n<p class=\"ue-c-article__paragraph\">\"En todas las provincias ten\u00edamos listas con vendedores de droga que causaban muchos problemas. \u00cdbamos a detenerlos y, si se resist\u00edan con sus armas, como casi siempre ocurr\u00eda, los abat\u00edamos. No tengo remordimientos\", insiste Juanito, sin aclarar c\u00f3mo acab\u00f3 trabajando en la seguridad privada de un hotel en una isla paradis\u00edaca. Hace dos a\u00f1os, el propio Duterte reconoci\u00f3 ante el Senado que hab\u00eda ordenado a sus agentes \"incitar\" a los sospechosos a resistirse para justificar los asesinatos.<\/p>\n<p class=\"ue-c-article__paragraph\">En Ceb\u00fa, la provincia que Duterte lleg\u00f3 a se\u00f1alar p\u00fablicamente por \"tener la mayor tasa de drogadicci\u00f3n del pa\u00eds\", muchas familias de v\u00edctimas se han agrupado en organizaciones que siguen reclamando justicia. Algunas madres guardan todav\u00eda, dobladas en bolsas de pl\u00e1stico, las camisetas ensangrentadas de sus hijos. Otras conservan fotograf\u00edas tomadas en morgues saturadas durante los a\u00f1os m\u00e1s duros de la campa\u00f1a. \"Mi sobrino ten\u00eda 17 a\u00f1os. Lo sacaron de casa de madrugada y <strong>apareci\u00f3 muerto al d\u00eda siguiente en un callej\u00f3n<\/strong>. La polic\u00eda dijo que era traficante. Nunca encontraron nada. Ni droga, ni armas\", cuenta Lorna, una vecina que participa en las vigilias organizadas por grupos cat\u00f3licos.<\/p>\n<p class=\"ue-c-article__paragraph\">\"Algunos vecinos aplaud\u00edan las muertes porque pensaban que as\u00ed habr\u00eda m\u00e1s seguridad. Pero los pobres eran los que acababan enterrando a sus hijos\", cuenta otro vecino. El apoyo a Duterte contin\u00faa siendo profundo en amplias capas de la sociedad. <strong>Muchos filipinos repiten que con el ex presidente las calles eran m\u00e1s seguras<\/strong> y que la delincuencia disminuy\u00f3. Su hija, Sara Duterte, actual vicepresidenta del pa\u00eds, mantiene adem\u00e1s una enorme popularidad que preserva intacto el peso pol\u00edtico del clan familiar. \"Puede que fuera duro, pero hizo lo que nadie se atrev\u00eda a hacer\", resume un jubilado, mientras se\u00f1ala un calendario con la fotograf\u00eda del ex mandatario colgado en la pared de una peque\u00f1a tienda.<\/p>\n<p class=\"ue-c-article__paragraph\">De vuelta en Bohol al caer la noche, cuando el calor empieza a aflojar y el mar recupera un tono gris met\u00e1lico, la figura de cart\u00f3n de Duterte sigue plantada frente a una playa que se empieza a vaciar de nuevo. El personaje sigue siendo idolatrado por muchos filipinos. Para otros, es el recordatorio de unos a\u00f1os en los que la muerte se convirti\u00f3 en pol\u00edtica de Estado.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EL MUNDO recaba testimonios sobre el legado de sangre de Rodrigo Duterte, el ex presidente juzgado por cr\u00edmenes de lesa humanidad en la Corte Penal Internacional\u00a0Leer\u00a0EL MUNDO recaba testimonios sobre el legado de sangre de Rodrigo Duterte, el ex presidente juzgado por cr\u00edmenes de lesa humanidad en la Corte Penal Internacional\u00a0Leer\u00a0\u00a0\u00a0 A primera hora el [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":30381,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"amp_status":"","footnotes":""},"categories":[28],"tags":[],"class_list":["post-30380","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/ermdigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/30380","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/ermdigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/ermdigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ermdigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ermdigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=30380"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/ermdigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/30380\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ermdigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/30381"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/ermdigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=30380"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/ermdigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=30380"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/ermdigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=30380"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}