{"id":28013,"date":"2026-05-05T09:39:07","date_gmt":"2026-05-05T13:39:07","guid":{"rendered":"https:\/\/ermdigital.com\/?p=28013"},"modified":"2026-05-05T09:39:07","modified_gmt":"2026-05-05T13:39:07","slug":"como-haiti-y-la-republica-dominicana-comenzaron-a-separarse","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ermdigital.com\/?p=28013","title":{"rendered":"C\u00f3mo Hait\u00ed y la Rep\u00fablica Dominicana comenzaron a separarse"},"content":{"rendered":"<p>\u200b<\/p>\n<p>Durante buena parte del siglo XX, la distancia econ\u00f3mica entre Hait\u00ed y la Rep\u00fablica Dominicana no ten\u00eda la magnitud que observamos hoy. La brecha actual, por tanto, no forma parte de una condici\u00f3n permanente de la historia de la isla. Es un fen\u00f3meno que se vuelve visible en un per\u00edodo relativamente reciente y que, desde entonces, no ha dejado de ampliarse.<\/p>\n<p>Precisar este punto es importante porque cambia la forma en que se interpreta la relaci\u00f3n entre ambos pa\u00edses. Si la diferencia actual hubiera existido siempre en t\u00e9rminos comparables, el problema podr\u00eda presentarse como una condici\u00f3n heredada y pr\u00e1cticamente inmutable. Pero la evidencia hist\u00f3rica sugiere otra cosa: la distancia entre ambas econom\u00edas se fue construyendo en el tiempo. No apareci\u00f3 de golpe ni respondi\u00f3 a un \u00fanico episodio. Fue tomando forma a trav\u00e9s de trayectorias que, durante un largo per\u00edodo, no estaban tan claramente separadas.<\/p>\n<p>Conviene introducir aqu\u00ed una cautela metodol\u00f3gica. Cuando se trabaja con reconstrucciones hist\u00f3ricas de largo plazo, no toda comparaci\u00f3n es igualmente s\u00f3lida para todos los per\u00edodos. En el caso de Hait\u00ed y la Rep\u00fablica Dominicana, el Maddison Project Database permite una serie homog\u00e9nea y comparable de ingreso por habitante para los pa\u00edses actuales a partir de 1950. Para etapas anteriores, el mismo archivo no ofrece una secuencia equivalente para ambos casos. Esto obliga a distinguir entre dos planos del an\u00e1lisis: por un lado, la observaci\u00f3n hist\u00f3rica de que la distancia no siempre tuvo la magnitud actual; por otro, la serie cuantitativa estrictamente comparable, que arranca a mediados del siglo XX.<\/p>\n<p>Esta distinci\u00f3n no debilita el argumento. Al contrario, lo vuelve m\u00e1s preciso. La historia de la isla permite afirmar que la separaci\u00f3n entre ambas econom\u00edas no fue siempre tan pronunciada como lo es hoy. Pero cuando se trata de mostrar con rigor cu\u00e1ndo comienza a ampliarse de forma persistente, lo correcto es trabajar con la serie comparable disponible y no forzar una continuidad estad\u00edstica que la fuente no respalda.<\/p>\n<p>La necesidad de esa cautela es a\u00fan m\u00e1s evidente si se retrocede hacia el siglo XVIII y la primera mitad del XIX. En ese momento, el territorio de la actual Hait\u00ed formaba parte de Saint-Domingue, una colonia de gran productividad dentro de la econom\u00eda atl\u00e1ntica, mientras el lado oriental de la isla ten\u00eda una densidad econ\u00f3mica distinta. Aquella realidad pertenece, sin embargo, a un mundo colonial y a una organizaci\u00f3n pol\u00edtica que no puede trasladarse mec\u00e1nicamente a los pa\u00edses actuales. Por eso, en lugar de fingir una continuidad estad\u00edstica donde no la hay, conviene reservar ese per\u00edodo para el an\u00e1lisis hist\u00f3rico y utilizar la serie comparable all\u00ed donde la fuente la hace posible.<\/p>\n<p>Bajo ese criterio, el punto de quiebre puede observarse con bastante claridad desde mediados del siglo XX. Hasta entonces, ambos pa\u00edses segu\u00edan siendo econom\u00edas de bajo ingreso. La diferencia exist\u00eda, pero no defin\u00eda todav\u00eda el perfil general de la isla. A partir de los a\u00f1os cincuenta y sesenta, esa situaci\u00f3n comienza a cambiar. La distancia deja de ser moderada y empieza a adquirir una din\u00e1mica acumulativa.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-363858 aligncenter\" src=\"https:\/\/eldinero.com.do\/wp-content\/uploads\/guarocuyo-grafico.png\" alt=\"\" width=\"608\" height=\"379\" \/><\/p>\n<p><strong>Nota metodol\u00f3gica:<\/strong>\u00a0Los datos de PIB per c\u00e1pita en t\u00e9rminos de paridad de poder adquisitivo (PPP) y poblaci\u00f3n provienen del\u00a0<strong>Maddison Project Database 2023<\/strong>. Las cifras han sido redondeadas para facilitar su exposici\u00f3n sin alterar las tendencias generales. La serie comparable para los pa\u00edses actuales arranca, en esta base, en 1950. Por esa raz\u00f3n, la tabla no debe extenderse artificialmente hacia per\u00edodos anteriores como si se tratara de una secuencia homog\u00e9nea continua.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-363859 aligncenter\" src=\"https:\/\/eldinero.com.do\/wp-content\/uploads\/grafico-2-11.png\" alt=\"\" width=\"612\" height=\"442\" \/><\/p>\n<p>La tabla permite observar con claridad la trayectoria del cambio. En 1950, Hait\u00ed aparece todav\u00eda ligeramente por encima de la Rep\u00fablica Dominicana en ingreso por habitante. La distancia es reducida y, en t\u00e9rminos de magnitud hist\u00f3rica, no anuncia todav\u00eda la brecha contempor\u00e1nea. Diez a\u00f1os despu\u00e9s, la relaci\u00f3n ya se ha invertido: la Rep\u00fablica Dominicana supera a Hait\u00ed. A partir de ah\u00ed, la separaci\u00f3n deja de ser marginal y comienza a ensancharse con rapidez.<\/p>\n<p>Este punto merece una lectura cuidadosa. La serie no muestra una progresi\u00f3n lineal ni una separaci\u00f3n uniforme. Lo que se observa es una trayectoria en la que la diferencia se ampl\u00eda con intensidades distintas seg\u00fan el per\u00edodo. En algunos tramos el aumento es m\u00e1s moderado; en otros, m\u00e1s pronunciado. Eso es precisamente lo que cabr\u00eda esperar en procesos econ\u00f3micos reales. Las econom\u00edas no divergen como si siguieran una regla mec\u00e1nica. Lo hacen a trav\u00e9s de secuencias irregulares, con aceleraciones, frenos y cambios de ritmo.<\/p>\n<p>Sin embargo, aunque el proceso no sea lineal, s\u00ed es persistente. Esa persistencia es el rasgo importante. La distancia no solo aumenta; se consolida. Lo que en 1960 pod\u00eda parecer una brecha todav\u00eda acotada se convierte, con el paso de las d\u00e9cadas, en una diferencia de gran magnitud. Para 2000, la distancia ya es contundente. Para 2010 y 2022, adquiere una escala que define por s\u00ed sola la singularidad de la isla.<\/p>\n<p>Este patr\u00f3n es consistente con lo que Gunnar Myrdal describi\u00f3 como procesos de causalidad acumulativa. Cuando una econom\u00eda logra sostener cierto dinamismo durante un per\u00edodo prolongado, ese dinamismo tiende a reforzarse a s\u00ed mismo. La inversi\u00f3n abre nuevas oportunidades, el aprendizaje econ\u00f3mico ampl\u00eda capacidades y la organizaci\u00f3n del mercado crea condiciones para que el crecimiento siga apoy\u00e1ndose en sus propios resultados.<\/p>\n<p>En sentido inverso, cuando una econom\u00eda enfrenta mayores dificultades para sostener esa continuidad, sus limitaciones tambi\u00e9n tienden a reproducirse. No se trata de ausencia de actividad ni de inmovilidad absoluta. Se trata, m\u00e1s bien, de la dificultad para convertir episodios de expansi\u00f3n en trayectorias duraderas. La divergencia, en ese sentido, no es una suma de eventos independientes. Es una secuencia en la que cada tramo condiciona el siguiente.<\/p>\n<p>La historia econ\u00f3mica de la isla parece ajustarse a esta l\u00f3gica. A partir de la segunda mitad del siglo XX, la Rep\u00fablica Dominicana entra en una din\u00e1mica de transformaci\u00f3n gradual. Este proceso no es lineal ni est\u00e1 exento de crisis, pero cambia de manera visible la direcci\u00f3n de la trayectoria. Nuevos sectores comienzan a modificar la composici\u00f3n de la econom\u00eda, el pa\u00eds ampl\u00eda su inserci\u00f3n internacional y la base productiva se vuelve m\u00e1s diversa que en d\u00e9cadas anteriores.<\/p>\n<p>Hait\u00ed, por su parte, encuentra mayores obst\u00e1culos para sostener procesos comparables. Las dificultades no se expresan solamente en los niveles de ingreso, sino en la continuidad misma de la din\u00e1mica econ\u00f3mica. All\u00ed donde una econom\u00eda consigue encadenar expansi\u00f3n, inversi\u00f3n y reorganizaci\u00f3n productiva, la otra encuentra m\u00e1s problemas para mantener esos encadenamientos en el tiempo.<\/p>\n<p>El efecto acumulado de estas diferencias comienza a reflejarse con nitidez en la tabla. En 1970 la distancia ya es considerable. En 1980 y 1990 se ampl\u00eda de manera marcada. A partir de 2000, la separaci\u00f3n adquiere una escala que cambia por completo la forma en que debe leerse la relaci\u00f3n entre ambos pa\u00edses. La isla deja de ser solo un espacio compartido por dos Estados vecinos y pasa a convertirse en uno de los casos m\u00e1s extremos de divergencia entre econom\u00edas contiguas.<\/p>\n<p>La poblaci\u00f3n tambi\u00e9n ayuda a dimensionar el proceso. El aumento demogr\u00e1fico en ambos lados de la isla ocurre, adem\u00e1s, en un contexto en el que la distancia econ\u00f3mica se ampl\u00eda. Esto importa porque la divergencia no se produce entre unidades abstractas, sino entre sociedades cuya escala poblacional tambi\u00e9n crece. La combinaci\u00f3n entre brecha de ingreso y expansi\u00f3n demogr\u00e1fica vuelve m\u00e1s intensa la interacci\u00f3n entre ambas trayectorias.<\/p>\n<p>La migraci\u00f3n aparece aqu\u00ed como una consecuencia visible de esa evoluci\u00f3n. A medida que la distancia entre oportunidades econ\u00f3micas aumenta, la movilidad se vuelve m\u00e1s previsible. No es la migraci\u00f3n la que crea la divergencia. Es la divergencia la que, al profundizarse, alimenta flujos de personas, reorganiza mercados laborales y modifica la manera en que ambas econom\u00edas se relacionan dentro de un mismo espacio insular.<\/p>\n<p>Este punto es importante porque desplaza la pregunta central. La cuesti\u00f3n ya no es solamente por qu\u00e9 dos pa\u00edses vecinos son distintos, sino c\u00f3mo llegaron a serlo en esta escala y por qu\u00e9 esa distancia sigui\u00f3 ampli\u00e1ndose durante tanto tiempo. Identificar el per\u00edodo de quiebre permite ver que la diferencia actual no es el resultado de una fatalidad geogr\u00e1fica ni de una condici\u00f3n original inmutable. Es el resultado de trayectorias que, durante un tiempo, estuvieron mucho menos distantes y que luego comenzaron a separarse de forma persistente.<\/p>\n<p>La observaci\u00f3n de esa trayectoria permite formular el problema con mayor precisi\u00f3n. No basta con afirmar que una econom\u00eda creci\u00f3 m\u00e1s que la otra. Es necesario entender qu\u00e9 condiciones hicieron posible que una de ellas sostuviera una din\u00e1mica acumulativa mientras la otra encontraba mayores dificultades para hacerlo. Esa pregunta no puede resolverse \u00fanicamente con una tabla ni con una cronolog\u00eda. Exige examinar los mecanismos que convierten diferencias iniciales en brechas duraderas.<\/p>\n<p>Archivado en: <a href=\"https:\/\/eldinero.com.do\/tag\/republica-dominicana\/\" rel=\"tag\">Rep\u00fablica Dominicana<\/a><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u200b Durante buena parte del siglo XX, la distancia econ\u00f3mica entre Hait\u00ed y la Rep\u00fablica Dominicana no ten\u00eda la magnitud que observamos hoy. La brecha actual, por tanto, no forma parte de una condici\u00f3n permanente de la historia de la isla. 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