{"id":12421,"date":"2026-04-04T07:50:32","date_gmt":"2026-04-04T11:50:32","guid":{"rendered":"https:\/\/ermdigital.com\/index.php\/2026\/04\/04\/converger-con-la-ocde-o-resignarnos\/"},"modified":"2026-04-04T07:50:32","modified_gmt":"2026-04-04T11:50:32","slug":"converger-con-la-ocde-o-resignarnos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ermdigital.com\/?p=12421","title":{"rendered":"\u00bfConverger con la OCDE o resignarnos?"},"content":{"rendered":"<p>\u200b<\/p>\n<p>En 1995, mientras estudiaba en Barcelona, me persegu\u00eda una pregunta sencilla en su formulaci\u00f3n, pero decisiva en sus consecuencias: \u00bfcon qui\u00e9n deb\u00eda converger la Rep\u00fablica Dominicana? No era una pregunta ret\u00f3rica. Era, para m\u00ed, una forma de pensar el futuro del pa\u00eds.<\/p>\n<p>La primera respuesta parec\u00eda obvia: Europa. Pero pronto resultaba evidente que no. La Uni\u00f3n Europea era, y sigue siendo, una construcci\u00f3n institucional extraordinaria, pero Rep\u00fablica Dominicana no era miembro, no pod\u00eda serlo, y por tanto no ten\u00eda sentido pensar su modernizaci\u00f3n como una suerte de integraci\u00f3n imposible a un club pol\u00edtico y jur\u00eddico que no estaba dise\u00f1ado para nosotros.<\/p>\n<p>La segunda posibilidad era Estados Unidos. Tampoco. Pod\u00edamos, desde luego, profundizar v\u00ednculos comerciales, financieros y estrat\u00e9gicos con la principal econom\u00eda del mundo. Pero converger con Estados Unidos, en un sentido institucional fuerte, no era una opci\u00f3n real. Estados Unidos no ofrece a sus socios un itinerario de convergencia comparable al europeo, ni una arquitectura de incorporaci\u00f3n gradual a sus est\u00e1ndares internos.<\/p>\n<p>Quedaba entonces mirar a Am\u00e9rica Latina, Centroam\u00e9rica y el Caribe. Pero all\u00ed tambi\u00e9n encontraba una dificultad de fondo. Nuestra regi\u00f3n compart\u00eda historia, proximidad y desaf\u00edos, s\u00ed; lo que no ten\u00eda era un programa consistente de convergencia hacia mejores instituciones, mayor productividad, reglas m\u00e1s predecibles y un Estado de mayor calidad. Y, francamente, tampoco me parec\u00eda que ese fuera el horizonte correcto. Un pa\u00eds no progresa tomando como techo el promedio de sus pares; progresa cuando decide medirse contra los mejores.<br \/>Fue as\u00ed como llegu\u00e9 a una conclusi\u00f3n que con el tiempo se convirti\u00f3 en convicci\u00f3n: la Rep\u00fablica Dominicana deb\u00eda converger, no con una geograf\u00eda, sino con un conjunto de indicadores, est\u00e1ndares y buenas pr\u00e1cticas institucionales. Y en ese momento el referente m\u00e1s serio para ese prop\u00f3sito era, y sigue siendo, la Organizaci\u00f3n para la Cooperaci\u00f3n y el Desarrollo Econ\u00f3micos (OCDE).<\/p>\n<p>Esa convicci\u00f3n no se qued\u00f3 en el terreno de las ideas. A partir de agosto de 2004, muchas de las reformas que impulsamos fueron pensadas precisamente desde esa perspectiva: no administrar el atraso, sino aproximar a la Rep\u00fablica Dominicana a est\u00e1ndares m\u00e1s altos de institucionalidad, regulaci\u00f3n, disciplina macroecon\u00f3mica, transparencia y calidad de las pol\u00edticas p\u00fablicas. Esa orientaci\u00f3n de reformas no naci\u00f3 formalmente en la OCDE, pero s\u00ed era plenamente compatible con su universo de buenas pr\u00e1cticas. En buena medida, fue esa trayectoria la que hizo posible que, en 2009, el pa\u00eds ingresara al Centro de Desarrollo de la OCDE.<\/p>\n<p>Esa convicci\u00f3n me llev\u00f3, a\u00f1os despu\u00e9s, a impulsar que la Rep\u00fablica Dominicana ingresara al Centro de Desarrollo de la OCDE en 2009. No era la membres\u00eda plena, desde luego. Pero s\u00ed era un paso inteligente: permit\u00eda sentar al pa\u00eds en una mesa donde las naciones en desarrollo y emergentes dialogan en igualdad de condiciones con miembros de la OCDE, comparan pol\u00edticas p\u00fablicas y aprenden de experiencias ajenas. El Centro de Desarrollo no sustituye la adhesi\u00f3n, pero s\u00ed ayuda a crear lenguaje com\u00fan, disciplina anal\u00edtica y vocaci\u00f3n de reforma.<br \/>Por eso corresponde felicitar al gobierno dominicano por una decisi\u00f3n correcta que qued\u00f3 plasmada en el Decreto 408-25 de 2025. Ese decreto no resuelve el desaf\u00edo, pero s\u00ed hace algo pol\u00edticamente indispensable: convierte una aspiraci\u00f3n dispersa en una prioridad de Estado.<\/p>\n<p>M\u00e1s recientemente, el gobierno ha dado otra se\u00f1al relevante. La Rep\u00fablica Dominicana firm\u00f3 con la OCDE un memor\u00e1ndum de entendimiento que establece un marco de cooperaci\u00f3n en \u00e1reas como crecimiento econ\u00f3mico, educaci\u00f3n, gobernanza, gesti\u00f3n ambiental y dimensi\u00f3n regional. La propia OCDE dej\u00f3 claro que ese paso no equivale a la apertura de un proceso formal de adhesi\u00f3n. Es decir, estamos ante una plataforma seria de convergencia, no todav\u00eda ante la antesala institucional de la membres\u00eda. Esa distinci\u00f3n importa.<\/p>\n<p>Importa porque la cuesti\u00f3n nunca ha sido entrar a un club por vanidad diplom\u00e1tica. De lo que se trata es de usar una arquitectura exigente de comparaci\u00f3n internacional para reformarnos mejor. La OCDE no deber\u00eda verse como un asunto de prestigio externo, sino como una referencia para la transformaci\u00f3n del Estado.<br \/>Y esa relaci\u00f3n solo ser\u00e1 valiosa si sirve para alterar rutinas, alinear incentivos y modernizar instituciones. La organizaci\u00f3n no es, como a veces se caricaturiza, un simple \u201cclub de pa\u00edses ricos\u201d. Es, m\u00e1s bien, un sistema de referencias sobre c\u00f3mo organizar mejor la vida econ\u00f3mica e institucional: c\u00f3mo dise\u00f1ar mejores pol\u00edticas educativas, c\u00f3mo profesionalizar el servicio p\u00fablico, c\u00f3mo fortalecer la competencia, c\u00f3mo mejorar la calidad regulatoria, c\u00f3mo combatir la corrupci\u00f3n, c\u00f3mo hacer m\u00e1s transparente el gasto, c\u00f3mo evaluar pol\u00edticas y c\u00f3mo construir un Estado capaz de aprender y corregirse.<\/p>\n<p>Pero conviene no equivocarse en la interpretaci\u00f3n. La firma de un memor\u00e1ndum, por importante que sea, no sustituye las transformaciones de fondo. En la Rep\u00fablica Dominicana a menudo confundimos el gesto con el cambio, la foto con la transformaci\u00f3n, la declaratoria con la capacidad estatal. Y la relaci\u00f3n con la OCDE solo tendr\u00e1 sentido si se traduce en reformas efectivas, no en ret\u00f3rica modernizadora.<\/p>\n<p>Ahora bien, ser\u00eda igualmente un error subestimar lo que est\u00e1 ocurriendo. Que el Estado dominicano haya decidido asumir como prioridad el objetivo de adhesi\u00f3n env\u00eda una se\u00f1al correcta. Significa que empezamos a aceptar que nuestro problema no es solo cu\u00e1nto crecemos, sino c\u00f3mo nos organizamos; no solo cu\u00e1nto invertimos, sino bajo qu\u00e9 reglas; no solo cu\u00e1nto gastamos, sino con qu\u00e9 transparencia, qu\u00e9 eficacia y qu\u00e9 capacidad de evaluaci\u00f3n. Significa, tambi\u00e9n, entender que el desarrollo sostenible requiere algo m\u00e1s que dinamismo empresarial y estabilidad macroecon\u00f3mica: requiere instituciones confiables, pol\u00edticas p\u00fablicas de calidad y un Estado que aprenda.<\/p>\n<p>No obstante, ser\u00eda ingenuo suponer que la convergencia con la OCDE es un acto administrativo. No lo es. Es una empresa de largo plazo que obliga a tocar intereses, corregir rezagos y aceptar comparaci\u00f3n externa. Requiere reformar sin eufemismos la calidad de la regulaci\u00f3n, la coordinaci\u00f3n del Estado, la integridad p\u00fablica, la pol\u00edtica educativa, la productividad, la gesti\u00f3n ambiental y, de manera muy particular, la arquitectura fiscal y presupuestaria. Requiere tambi\u00e9n aceptar algo que las sociedades poco dadas a la autoevaluaci\u00f3n tienden a resistir: que modernizarse es someterse a est\u00e1ndares que no controlamos por completo.<\/p>\n<p>Aun as\u00ed, esa es precisamente la raz\u00f3n por la cual vale la pena. Los pa\u00edses no convergen por autocomplacencia. Convergen cuando adoptan m\u00e9tricas exigentes, aceptan escrutinio y entienden que el desarrollo no consiste solo en crecer, sino en construir instituciones capaces de sostener ese crecimiento con legitimidad, equidad y previsibilidad.<\/p>\n<p>La Rep\u00fablica Dominicana necesita exactamente eso: menos excepcionalismo y m\u00e1s comparaci\u00f3n; menos ret\u00f3rica de \u00e9xito y m\u00e1s disciplina institucional. Durante demasiado tiempo hemos querido demostrar que somos una econom\u00eda destacada dentro de nuestro entorno inmediato. Esa ambici\u00f3n ya es insuficiente. El reto ahora es otro: convertirnos en un pa\u00eds capaz de compararse con los mejores, no para imitarlos mec\u00e1nicamente, sino para elevar el umbral de nuestras propias posibilidades.<\/p>\n<p>Por eso saludo la decisi\u00f3n del gobierno. Y, al mismo tiempo, sugiero evitar triunfalismos prematuros. El Decreto 408-25 es una buena noticia. El acuerdo reciente con la OCDE tambi\u00e9n. Pero ninguno de los dos sustituye lo esencial: hacer de la convergencia una pol\u00edtica de Estado que sobreviva a los gobiernos, a los ciclos electorales y a la tentaci\u00f3n dominicana de confundir prop\u00f3sito con resultado.<\/p>\n<p>La pregunta que me hice en Barcelona en 1995 sigue vigente. Solo que hoy la respuesta es m\u00e1s clara que entonces. La Rep\u00fablica Dominicana no tiene por qu\u00e9 resignarse al promedio regional ni a la l\u00f3gica del rezago administrado. Puede, si as\u00ed lo decide, converger con las mejores pr\u00e1cticas del mundo. La cuesti\u00f3n ya no es con qui\u00e9n debemos converger. La cuesti\u00f3n es si tendremos la constancia institucional para hacerlo.<\/p>\n<p>Archivado en: <a href=\"https:\/\/eldinero.com.do\/tag\/ocde\/\" rel=\"tag\">OCDE<\/a><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u200b En 1995, mientras estudiaba en Barcelona, me persegu\u00eda una pregunta sencilla en su formulaci\u00f3n, pero decisiva en sus consecuencias: \u00bfcon qui\u00e9n deb\u00eda converger la Rep\u00fablica Dominicana? No era una pregunta ret\u00f3rica. Era, para m\u00ed, una forma de pensar el futuro del pa\u00eds. La primera respuesta parec\u00eda obvia: Europa. Pero pronto resultaba evidente que no. 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