{"id":17531,"date":"2026-04-13T19:00:00","date_gmt":"2026-04-13T23:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/ermdigital.com\/index.php\/2026\/04\/13\/amor-por-la-filologia\/"},"modified":"2026-04-13T19:00:00","modified_gmt":"2026-04-13T23:00:00","slug":"amor-por-la-filologia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ermdigital.com\/index.php\/2026\/04\/13\/amor-por-la-filologia\/","title":{"rendered":"Amor por la filolog\u00eda"},"content":{"rendered":"<p>Desde que recuerdo <strong>quise ser fil\u00f3loga<\/strong>. Ni siquiera sab\u00eda entonces que la palabreja exist\u00eda. Me <strong>fascinaban las palabras<\/strong> y las historias que eran capaces de contarme. Con el tiempo, algunos maestros le pusieron nombre a esta inclinaci\u00f3n y me abrieron el <strong>camino hacia la filolog\u00eda<\/strong>. <\/p>\n<p>Siempre los tengo presentes. <strong>Do\u00f1a Carmen C\u00f3rdoba<\/strong> abr\u00eda para m\u00ed, fuera de su horario regular, la biblioteca escolar \u2013tan importantes\u2013 y, en el colmo de la abnegaci\u00f3n, me prestaba sus propios libros. Tendr\u00eda yo nueve o diez a\u00f1os y ya era una lectora curiosa y voraz. <\/p>\n<p>Otra Carmen, <strong>Carmen Calder\u00f3n<\/strong>, a la que ya le ape\u00e1bamos el <em>do\u00f1a<\/em> porque \u00e9ramos \u00abmayores\u00bb en el bachillerato, me abri\u00f3 en mi adolescencia las <strong>puertas del teatro<\/strong>. <strong>Don Luis Riesco<\/strong>, mi catedr\u00e1tico de lat\u00edn, m\u00e1s serio y tradicional, del que atesoro los fundamentos, esenciales para un <strong>fil\u00f3logo<\/strong>, de las lenguas latina y griega. <\/p>\n<p><strong>F\u00e9lix Cilleros<\/strong>, con sus profundos ojos azules, al menos as\u00ed los recuerdo, me <strong>acerc\u00f3 a la poes\u00eda<\/strong>. No solo a su lectura, sino al poder de un buen maestro para transmitir <strong>conocimiento<\/strong> y algo mucho m\u00e1s importante, su <strong>pasi\u00f3n por lo que hace<\/strong>.<\/p>\n<article class=\"border-t border-b py-5 mb-5 component nota-incrustada\">    <span class=\"block mb-2\"><strong>Te puede interesar<\/strong><\/span>                <\/p>\n<h2><a href=\"https:\/\/www.diariolibre.com\/revista\/columnistas\/2026\/04\/06\/resucita-el-vocablo-un-tro-de-palabras\/3492957?utm_source=relacionadas&amp;utm_medium=nota&amp;utm_campaign=relacionadas\" title=\"Un tro de palabras\">Un tro de palabras<\/a><\/h2>\n<\/article>\n<p>Recuerdo como hoy sus extraordinarias <strong>lecciones sobre el romancero<\/strong>, sobre <strong>Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez<\/strong> o <strong>Antonio Machado<\/strong>, que todav\u00eda marcan mis gustos po\u00e9ticos. Donde quiera que est\u00e9n los llevo a mi lado cuando leo, cuando escribo y cuando ense\u00f1o.<\/p>\n<p>Estoy convencida de que descubrir la propia <strong>vocaci\u00f3n<\/strong> es un <strong>momento trascendental<\/strong> en nuestra vida, del que depende estrechamente nuestra <strong>capacidad para ser felices<\/strong>. La palabra <em><strong>vocaci\u00f3n<\/strong><\/em> tiene su origen en la latina <em>vocatio, vocationis<\/em>, que designaba la <strong>acci\u00f3n de llamar<\/strong>. <\/p>\n<p>Y eso es la <strong>vocaci\u00f3n<\/strong>, una llamada que <strong>te inclina hacia<\/strong> aquello que <strong>te entusiasma<\/strong>, que te apasiona profundamente. Y ese era mi caso con la <strong>filolog\u00eda<\/strong>, y lo sigue siendo. <\/p>\n<p>Se preguntar\u00e1n qu\u00e9 es la <strong>filolog\u00eda<\/strong>. <em>El Diccionario de la <strong>lengua<\/strong> espa\u00f1ola<\/em> la define como la \u2018<strong>ciencia que estudia<\/strong> las culturas tal como se manifiestan en su <strong>lengua<\/strong> y en su literatura, principalmente a trav\u00e9s de los textos escritos\u2019. <\/p>\n<p>La palabra, como tantas, la heredamos del griego\u00a0<span>\u03c6\u03b9\u03bb\u03bf\u03bb\u03bf\u03b3\u03af\u03b1<\/span>\u00a0a trav\u00e9s del lat\u00edn <em>philologia<\/em>, \u2018<strong>amor por las palabras<\/strong>\u2019. Un <strong>fil\u00f3logo<\/strong> es, por tanto, un amante de las <strong>palabras<\/strong>. Me pletamente definida. <\/p>\n<p>Como <strong>fil\u00f3loga<\/strong> tengo querencia por todo lo que las <strong>palabras<\/strong> acarrean: soy buena conversadora, una <strong>lectora empedernida<\/strong>, me entusiasma investigar la <strong>vida de la lengua<\/strong>, me interesa c\u00f3mo las <strong>palabras<\/strong> expresan lo que somos como individuos y como pueblos. <\/p>\n<p>Y me encanta compartir este entusiasmo y esta <strong>curiosidad con los dem\u00e1s<\/strong>. Y lo hago, no solo porque me gusta, sino porque lo considero parte esencial de mi <strong>responsabilidad como fil\u00f3loga<\/strong>. <\/p>\n<p>Los fil\u00f3logos <strong>investigamos<\/strong>, estudiamos, escribimos sesudos art\u00edculos especializados y, a veces, como en mi caso, construimos diccionarios, pero no olvidamos el compromiso ineludible con la <strong>difusi\u00f3n del conocimiento<\/strong> en la sociedad que nos form\u00f3. <\/p>\n<p>Con la suerte de recibir una <strong>formaci\u00f3n de calidad<\/strong> viene aparejada una <strong>apasionante obligaci\u00f3n<\/strong>, la de reintegrar en la medida de nuestras posibilidades ese gran regalo. <\/p>\n<p>Mi admirado <strong>Emilio Lled\u00f3<\/strong> defini\u00f3 una vez la <strong>educaci\u00f3n<\/strong> como la \u00abcreaci\u00f3n de un <strong>sonido interior<\/strong> que convert\u00eda al individuo en un ser que pod\u00eda construirse, mejorarse y, sobre todo, que deb\u00eda luchar por establecer un mundo ideal\u00bb. <\/p>\n<p>Si una <strong>fil\u00f3loga<\/strong> como yo puede aportar unas humildes notas a ese <strong>sonido interior<\/strong>, seguir\u00e9 tocando.<\/p>\n<div class=\"read-more mb-7\">    <span class=\"block mb-2\">Leer m\u00e1s<\/span>    <\/p>\n<ul class=\"glosa\">\n<li>\n<h3><a href=\"https:\/\/www.diariolibre.com\/revista\/columnistas\/2023\/07\/24\/ene-jugar-al-despiste\/2412604?utm_source=relacionadas&amp;utm_medium=nota&amp;utm_campaign=relacionadas\" title=\"Jugar al despiste\">Jugar al despiste<\/a><\/h3>\n<\/li>\n<li>\n<h3><a href=\"https:\/\/www.diariolibre.com\/revista\/columnistas\/2023\/07\/10\/ene-decir-bien-los-anos\/2399698?utm_source=relacionadas&amp;utm_medium=nota&amp;utm_campaign=relacionadas\" title=\"Decir bien los a\u00f1os\">Decir bien los a\u00f1os<\/a><\/h3>\n<\/li>\n<li>\n<h3><a href=\"https:\/\/www.diariolibre.com\/revista\/columnistas\/2022\/08\/02\/ene-en-su-salsa\/1981858?utm_source=relacionadas&amp;utm_medium=nota&amp;utm_campaign=relacionadas\" title=\"En su salsa\">En su salsa<\/a><\/h3>\n<\/li>\n<\/ul>\n<\/div>\n<p>\u200bDesde que recuerdo quise ser fil\u00f3loga. Ni siquiera sab\u00eda entonces que la palabreja exist\u00eda. Me fascinaban las palabras y las historias que eran capaces de contarme. Con el tiempo, algunos maestros le pusieron nombre a esta inclinaci\u00f3n y me abrieron el camino hacia la filolog\u00eda.   Siempre los tengo presentes. Do\u00f1a Carmen C\u00f3rdoba abr\u00eda para m\u00ed, fuera de su horario regular, la biblioteca escolar \u2013tan importantes\u2013 y, en el colmo de la abnegaci\u00f3n, me prestaba sus propios libros. Tendr\u00eda yo nueve o diez a\u00f1os y ya era una lectora curiosa y voraz.   Otra Carmen, Carmen Calder\u00f3n, a la que ya le ape\u00e1bamos el do\u00f1a porque \u00e9ramos \u00abmayores\u00bb en el bachillerato, me abri\u00f3 en mi adolescencia las puertas del teatro. Don Luis Riesco, mi catedr\u00e1tico de lat\u00edn, m\u00e1s serio y tradicional, del que atesoro los fundamentos, esenciales para un fil\u00f3logo, de las lenguas latina y griega.   F\u00e9lix Cilleros, con sus profundos ojos azules, al menos as\u00ed los recuerdo, me acerc\u00f3 a la poes\u00eda. No solo a su lectura, sino al poder de un buen maestro para transmitir conocimiento y algo mucho m\u00e1s importante, su pasi\u00f3n por lo que hace.      Te puede interesar                Un tro de palabras              Recuerdo como hoy sus extraordinarias lecciones sobre el romancero, sobre Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez o Antonio Machado, que todav\u00eda marcan mis gustos po\u00e9ticos. Donde quiera que est\u00e9n los llevo a mi lado cuando leo, cuando escribo y cuando ense\u00f1o.  Estoy convencida de que descubrir la propia vocaci\u00f3n es un momento trascendental en nuestra vida, del que depende estrechamente nuestra capacidad para ser felices. La palabra vocaci\u00f3n tiene su origen en la latina vocatio, vocationis, que designaba la acci\u00f3n de llamar.   Y eso es la vocaci\u00f3n, una llamada que te inclina hacia aquello que te entusiasma, que te apasiona profundamente. Y ese era mi caso con la filolog\u00eda, y lo sigue siendo.   Se preguntar\u00e1n qu\u00e9 es la filolog\u00eda. El Diccionario de la lengua espa\u00f1ola la define como la \u2018ciencia que estudia las culturas tal como se manifiestan en su lengua y en su literatura, principalmente a trav\u00e9s de los textos escritos\u2019.   La palabra, como tantas, la heredamos del griego\u00a0\u03c6\u03b9\u03bb\u03bf\u03bb\u03bf\u03b3\u03af\u03b1\u00a0a trav\u00e9s del lat\u00edn philologia, \u2018amor por las palabras\u2019. Un fil\u00f3logo es, por tanto, un amante de las palabras. Me pletamente definida. Como fil\u00f3loga tengo querencia por todo lo que las palabras acarrean: soy buena conversadora, una lectora empedernida, me entusiasma investigar la vida de la lengua, me interesa c\u00f3mo las palabras expresan lo que somos como individuos y como pueblos. Y me encanta compartir este entusiasmo y esta curiosidad con los dem\u00e1s. Y lo hago, no solo porque me gusta, sino porque lo considero parte esencial de mi responsabilidad como fil\u00f3loga. Los fil\u00f3logos investigamos, estudiamos, escribimos sesudos art\u00edculos especializados y, a veces, como en mi caso, construimos diccionarios, pero no olvidamos el compromiso ineludible con la difusi\u00f3n del conocimiento en la sociedad que nos form\u00f3. Con la suerte de recibir una formaci\u00f3n de calidad viene aparejada una apasionante obligaci\u00f3n, la de reintegrar en la medida de nuestras posibilidades ese gran regalo. Mi admirado Emilio Lled\u00f3 defini\u00f3 una vez la educaci\u00f3n como la \u00abcreaci\u00f3n de un sonido interior que convert\u00eda al individuo en un ser que pod\u00eda construirse, mejorarse y, sobre todo, que deb\u00eda luchar por establecer un mundo ideal\u00bb. Si una fil\u00f3loga como yo puede aportar unas humildes notas a ese sonido interior, seguir\u00e9 tocando.    Leer m\u00e1s                            Jugar al despiste                            Decir bien los a\u00f1os                            En su salsa\u00a0\u00a0Revista, columnistas, Mar\u00eda Jos\u00e9 Rinc\u00f3n, Santo Domingo, Conocimiento, vocaci\u00f3n, Palabras, lengua, Filolog\u00eda\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde que recuerdo quise ser fil\u00f3loga. Ni siquiera sab\u00eda entonces que la palabreja exist\u00eda. Me fascinaban las palabras y las historias que eran capaces de contarme. Con el tiempo, algunos maestros le pusieron nombre a esta inclinaci\u00f3n y me abrieron el camino hacia la filolog\u00eda. Siempre los tengo presentes. 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