Ciencia y Tecnología
Unos arqueólogos abrieron una tumba etrusca de hace 2.600 años y se encontraron algo sorprendente: cuatro cadáveres intactos
Imagina mover una enorme losa de piedra y descubrir que tras ella el tiempo se paró hace 2.600 años: una cámara funeraria etrusca intacta, tal cual la dejaron cuando la sellaron. La escena parece sacada de una película de Indiana Jones, pero no: sucedió en Lacio, a unos 70 kilómetros al noroeste de Roma y detrás está el equipo de arqueología era el del San Giuliano Archaeological Research Project, la Baylor University de Texas y las autoridades italianas.
El hallazgo. La tumba está ubicada en la necrópolis de San Giuliano en el parque de Marturanum y lo verdaderamente llamativo no es que sea etrusca, sino que es la única de la zona que no ha sido saqueada. En una región históricamente azotada por los saqueadores, encontrar un contexto funerario virgen es simple y llanamente una anomalía estadística.
El unboxing del ajuar fúnebre. En la tumba estaban los restos de cuatro individuos dispuestos en lechos funerarios de piedra tallada y su análisis preliminar sugiere que las personas enterradas podrían ser dos parejas. Además, hay todo un inventario funerario que, por su riqueza y variedad, sugiere individuos de alto estatus social, aunque los análisis antropológicos e isotópicos aún no han confirmado su rango.
Así, aparecieron más de 100 objetos funerarios casi intactos, con un estado de conservación excepcional: 74 vasijas de cerámica, armas de hierro, objetos de bronce, carretes de plata para el pelo o una fíbula de bronce todavía con restos de tejido adheridos. De todas estas piezas resulta especialmente llamativo el hallazgo de un jarrón situado en la entrada de la tumba, que posiblemente formaba parte del rito funerario previo al sellado.
Por qué es importante. Más allá del estado de conservación, la Dra. Bárbara Barbaro, directora de arqueología de la Soprintendenza, lo sintetizaba en un comunicado: "nos brinda una visión completa de la vida a través del prisma del ritual funerario", algo prácticamente imposible de una tumba saqueada.
Una especie de cápsula del tiempo a través de la cual conocer la vida, muerte y rituales funerarios de la época. Así, a partir de los esqueletos, el equipo científico puede analizar mediante pruebas de ADN el vínculo entre los individuos, los restos de tejidos y los objetos ayudan a entender hábitos y modas del momento y además, San Giuliano es un ejemplo claro de cómo los etruscos transformaron un paisaje rocoso en una arquitectura monumental.
Contexto. Es una tumba de cámara rupestre sellada datada a finales del siglo VII a.C., en la fase final del período Orientalizante, una de las fases de mayor florecimiento de la civilización etrusca. Desde 2016, el equipo de investigación ha documentado en la zona más de 600 tumbas etruscas, pero todas las anteriores habían habían sido saqueadas. De hecho, el resto fue expoliado ya desde la ocupación romana en el siglo III a.C. En el plano arquitectónico, estas tumbas han sido talladas directamente en la roca, con forma de pequeña casa con tejado a dos aguas, un diseño característico de la arquitectura funeraria etrusca.
Asignaturas pendientes. La investigación en campo ya ha concluido, pero queda pendiente lo esencial para entenderlo todo: el estudio y análisis de los datos arqueológicos. Así, los análisis genéticos e isotópicos de los restos óseos serán determinantes para conocer el origen, la dieta y los lazos familiares entre las personas enterradas. El ajuar encontrado también podría arrojar luz sobre los patrones de producción y circulación de objetos en la Etruria del momento, así como sobre la cronología fina de hábitos y costumbres funerarias.
En Xataka | Resolviendo el misterioso origen de los etruscos: lo que sabemos del pueblo con más incógnitas de Europa
Portada | Tomba dei Rilievi, Alessandro Antonelli
–
La noticia
Unos arqueólogos abrieron una tumba etrusca de hace 2.600 años y se encontraron algo sorprendente: cuatro cadáveres intactos
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Eva R. de Luis
.
Imagina mover una enorme losa de piedra y descubrir que tras ella el tiempo se paró hace 2.600 años: una cámara funeraria etrusca intacta, tal cual la dejaron cuando la sellaron. La escena parece sacada de una película de Indiana Jones, pero no: sucedió en Lacio, a unos 70 kilómetros al noroeste de Roma y detrás está el equipo de arqueología era el del San Giuliano Archaeological Research Project, la Baylor University de Texas y las autoridades italianas.
El hallazgo. La tumba está ubicada en la necrópolis de San Giuliano en el parque de Marturanum y lo verdaderamente llamativo no es que sea etrusca, sino que es la única de la zona que no ha sido saqueada. En una región históricamente azotada por los saqueadores, encontrar un contexto funerario virgen es simple y llanamente una anomalía estadística.
El unboxing del ajuar fúnebre. En la tumba estaban los restos de cuatro individuos dispuestos en lechos funerarios de piedra tallada y su análisis preliminar sugiere que las personas enterradas podrían ser dos parejas. Además, hay todo un inventario funerario que, por su riqueza y variedad, sugiere individuos de alto estatus social, aunque los análisis antropológicos e isotópicos aún no han confirmado su rango.
Así, aparecieron más de 100 objetos funerarios casi intactos, con un estado de conservación excepcional: 74 vasijas de cerámica, armas de hierro, objetos de bronce, carretes de plata para el pelo o una fíbula de bronce todavía con restos de tejido adheridos. De todas estas piezas resulta especialmente llamativo el hallazgo de un jarrón situado en la entrada de la tumba, que posiblemente formaba parte del rito funerario previo al sellado.
Por qué es importante. Más allá del estado de conservación, la Dra. Bárbara Barbaro, directora de arqueología de la Soprintendenza, lo sintetizaba en un comunicado: "nos brinda una visión completa de la vida a través del prisma del ritual funerario", algo prácticamente imposible de una tumba saqueada.
Una especie de cápsula del tiempo a través de la cual conocer la vida, muerte y rituales funerarios de la época. Así, a partir de los esqueletos, el equipo científico puede analizar mediante pruebas de ADN el vínculo entre los individuos, los restos de tejidos y los objetos ayudan a entender hábitos y modas del momento y además, San Giuliano es un ejemplo claro de cómo los etruscos transformaron un paisaje rocoso en una arquitectura monumental.
En Xataka
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Contexto. Es una tumba de cámara rupestre sellada datada a finales del siglo VII a.C., en la fase final del período Orientalizante, una de las fases de mayor florecimiento de la civilización etrusca. Desde 2016, el equipo de investigación ha documentado en la zona más de 600 tumbas etruscas, pero todas las anteriores habían habían sido saqueadas. De hecho, el resto fue expoliado ya desde la ocupación romana en el siglo III a.C. En el plano arquitectónico, estas tumbas han sido talladas directamente en la roca, con forma de pequeña casa con tejado a dos aguas, un diseño característico de la arquitectura funeraria etrusca.
Asignaturas pendientes. La investigación en campo ya ha concluido, pero queda pendiente lo esencial para entenderlo todo: el estudio y análisis de los datos arqueológicos. Así, los análisis genéticos e isotópicos de los restos óseos serán determinantes para conocer el origen, la dieta y los lazos familiares entre las personas enterradas. El ajuar encontrado también podría arrojar luz sobre los patrones de producción y circulación de objetos en la Etruria del momento, así como sobre la cronología fina de hábitos y costumbres funerarias.
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– La noticia
Unos arqueólogos abrieron una tumba etrusca de hace 2.600 años y se encontraron algo sorprendente: cuatro cadáveres intactos
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Eva R. de Luis
.

