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Ciencia y Tecnología

China acaba de estrenar su primer centro de datos bajo el mar con autonomía energética total. La idea tiene más sentido de lo que parece

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China acaba de estrenar su primer centro de datos bajo el mar con autonomía energética total. La idea tiene más sentido de lo que parece

En la carrera de la IA, tener una sólida infraestructura de centro de datos para nutrirlos es esencial, pero antes hace falta energía para alimentarlo todo. Puede que Estados Unidos lidere la industria del chip (al menos, de los estratégicos), pero China le sigue de cerca a ritmo imparable y además, tiene la energía. Y ya está empezando a unir los puntos haciendo alarde de su poderío técnico e ingenio: ya tiene el centro de datos más grande del mundo, también es pionera en sumergirlos bajo el mar. Ahora ha dado una vuelta de tuerca con el primer centro de datos submarino que 'bebe' directamente del viento que acaba de inaugurar.

Este proyecto representa la unión perfecta de dos de las prioridades estratégicas de China: la soberanía digital y la neutralidad de carbono. Al ubicar la infraestructura de computación en el lecho marino y alimentarla directamente con energía limpia in situ, China está resolviendo uno de los grandes problemas tecnológicos actuales: el insaciable consumo energético de la IA y el Big Data.

El proyecto. A unos 10 kilómetros de la costa de Shanghai, en el fondo del Mar de China Oriental, un cilindro de acero recibe electricidad directamente de aerogeneradores y se refrigera con agua del mar. Es el Lingang Subsea Data Center, un ambicioso proyecto promovido por Shanghai Hailan Cloud Technology (HiCloud) y construido por CCCC Third Harbor Engineering.

Consiste en una serie de módulos de almacenamiento y procesamiento de datos encapsulados en contenedores estancos y sumergidos, los cuales están conectados a través de dos cables submarinos de 35 kV a los aerogeneradores marinos que operan en la costa de Shanghái. Con una capacidad planificada de 24 MW en dos fases, la primera ya está operativa: tiene una capacidad de 2,3 megavatios e incluye un centro de control terrestre, un módulo de datos vertical instalado bajo el mar y dos cables submarinos principales de 35 kilovoltios.

Por qué es importante. Además de que no ocupa suelo, que en ciudades tan masificadas como Shanghai supone un valioso ahorro en terreno y que puede instalarse cerca de donde se necesite (si hay costa, obvio), porque resuelve a la vez y al mismo tiempo tres problemas estructurales del sector:

  • La refrigeración. El agua de mar actúa como disipador de calor constante y gratis, eliminando la necesidad de sistemas de aire acondicionado industriales que consumen del 40 al 50% de la electricidad. La métrica que mide la eficiencia energética de un centro de datos comparando la energía total consumida frente a la utilizada puramente por los servidores es la PUE, que para un centro de datos estándar en tierra es de una media ligeramente superior a 1,5. El proyecto promete bajarla a una cifra no superior a 1,15.
  • Sin consumo de agua dulce. Los centros de datos tradicionales evaporan millones de litros de agua para enfriar sus servidores, pero este se vale de intercambio térmico con el océano, de modo que no consume recursos hídricos.
  • Aprovechar el sobrante de la eólica. Uno de los hándicaps de la energía eólica es que la generación depende del viento y no de la demanda, de modo que si no tienes una batería, la energía que no se consume se desperdicia. Gracias a esta conexión directa, el centro de datos absorbe la producción eólica en tiempo real, funcionando como un consumidor constante que reduce el el desperdicio de energía renovable por falta de destino,

En cifras. La magnitud del proyecto, con algunos números oficiales:

  • El presupuesto es de 1.600 millones de yuanes, unos 200 millones de euros.
  • Capacidad operativa planificada total de 24 MW (2,3 MW en la primera fase).
  • El PUE de diseño es inferior a 1,15. 
  • Más del 95 por ciento de la electricidad proviene de fuentes renovables.

Contexto. El nombre de HiCloud no pilla de nuevas porque de hecho es un viejo conocido: es quien está detrás del prototipo submarino frente a Hainan que empezó a instalar en 2021. No obstante, el referente internacional es el proyecto Natick de Microsoft (2013–2024), que evidenció el potencial de los centros submarinos: solo fallaron 8 de los 864 servidores, una tasa de mortalidad mucho menor que la de cualquier centro de datos convencional en el mismo periodo y además consiguió un PUE bajísimo de solo 1,07. Pese a ello, Microsoft dio carpetazo al asunto: la viabilidad en términos de costes y mantenimiento es otra historia. 

Sin embargo, el proyecto Lingang tiene un respaldo institucional de primer nivel: está presente en la Lista de Proyectos de Demostración de Tecnología Verde y Baja en Carbono de la NDRC, el máximo organismo de planificación económica de China.

Cómo lo han hecho. Los servidores se colocan en cabinas presurizadas de acero llenas de gases inertes para prevenir la corrosión y el fuego con un diseño que maximiza el espacio interior y minimiza el impacto del oleaje. El calor se disipa mediante bombeo de agua de mar a través de radiadores situados detrás de los racks.

 La operación más complicada fue la de izar la cabina en plena alta mar: la separación entre las patas de la estructura de soporte y los pilotes de acero del lecho marino era de tan solo 0,18 metros y la desviación máxima permitida era de 10 centímetros, por lo que se ayudaron de GPS y el buque grúa Sanhang Fengfan.

Hoja de ruta. El proyecto sigue una progresión escalonada que deja ciertas incógnitas. Primero fue el prototipo en Hainan (2021- 2024). En 2025 comenzó el proyecto en Shanghai, cuya fase 1 concluyó en octubre de ese año y que justo acaba de ponerse en marcha hace escasas semanas. La fase clave que llevará la capacidad hasta 24 MW no tiene fecha pública oficial. 

Eso sí, el consorcio de empresas conformado por HiCloud, Shenergy Group, China Telecom Shanghái, INESA y CCCC Third Harbor Engineering firmó un acuerdo de cooperación en octubre de 2025 para escalar a 500 MW vinculados a eólica offshore, aunque se desconoce dónde y cuándo.

Sí, pero. Esos 2,3 MW de la fase 1 es prácticamente una demostración, no una infraestructura comercial en tanto en cuanto un centro de datos convencional grande opera entre 50 y 500 MW. Y además, tiene por delante resolver las cuestiones que el Proyecto Natick de Microsoft dejó en el tintero, como el mantenimiento submarino: HiCloud no ha publicado protocolos ni costes de reparación a largo plazo. Y la escalabilidad a los 500 MW es de momento más una intención que un proyecto

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China acaba de estrenar su primer centro de datos bajo el mar con autonomía energética total. La idea tiene más sentido de lo que parece

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Eva R. de Luis

.

 En la carrera de la IA, tener una sólida infraestructura de centro de datos para nutrirlos es esencial, pero antes hace falta energía para alimentarlo todo. Puede que Estados Unidos lidere la industria del chip (al menos, de los estratégicos), pero China le sigue de cerca a ritmo imparable y además, tiene la energía. Y ya está empezando a unir los puntos haciendo alarde de su poderío técnico e ingenio: ya tiene el centro de datos más grande del mundo, también es pionera en sumergirlos bajo el mar. Ahora ha dado una vuelta de tuerca con el primer centro de datos submarino que 'bebe' directamente del viento que acaba de inaugurar.
Este proyecto representa la unión perfecta de dos de las prioridades estratégicas de China: la soberanía digital y la neutralidad de carbono. Al ubicar la infraestructura de computación en el lecho marino y alimentarla directamente con energía limpia in situ, China está resolviendo uno de los grandes problemas tecnológicos actuales: el insaciable consumo energético de la IA y el Big Data.
El proyecto. A unos 10 kilómetros de la costa de Shanghai, en el fondo del Mar de China Oriental, un cilindro de acero recibe electricidad directamente de aerogeneradores y se refrigera con agua del mar. Es el Lingang Subsea Data Center, un ambicioso proyecto promovido por Shanghai Hailan Cloud Technology (HiCloud) y construido por CCCC Third Harbor Engineering.
Consiste en una serie de módulos de almacenamiento y procesamiento de datos encapsulados en contenedores estancos y sumergidos, los cuales están conectados a través de dos cables submarinos de 35 kV a los aerogeneradores marinos que operan en la costa de Shanghái. Con una capacidad planificada de 24 MW en dos fases, la primera ya está operativa: tiene una capacidad de 2,3 megavatios e incluye un centro de control terrestre, un módulo de datos vertical instalado bajo el mar y dos cables submarinos principales de 35 kilovoltios.
Por qué es importante. Además de que no ocupa suelo, que en ciudades tan masificadas como Shanghai supone un valioso ahorro en terreno y que puede instalarse cerca de donde se necesite (si hay costa, obvio), porque resuelve a la vez y al mismo tiempo tres problemas estructurales del sector:
La refrigeración. El agua de mar actúa como disipador de calor constante y gratis, eliminando la necesidad de sistemas de aire acondicionado industriales que consumen del 40 al 50% de la electricidad. La métrica que mide la eficiencia energética de un centro de datos comparando la energía total consumida frente a la utilizada puramente por los servidores es la PUE, que para un centro de datos estándar en tierra es de una media ligeramente superior a 1,5. El proyecto promete bajarla a una cifra no superior a 1,15.Sin consumo de agua dulce. Los centros de datos tradicionales evaporan millones de litros de agua para enfriar sus servidores, pero este se vale de intercambio térmico con el océano, de modo que no consume recursos hídricos.Aprovechar el sobrante de la eólica. Uno de los hándicaps de la energía eólica es que la generación depende del viento y no de la demanda, de modo que si no tienes una batería, la energía que no se consume se desperdicia. Gracias a esta conexión directa, el centro de datos absorbe la producción eólica en tiempo real, funcionando como un consumidor constante que reduce el el desperdicio de energía renovable por falta de destino,
En cifras. La magnitud del proyecto, con algunos números oficiales:
El presupuesto es de 1.600 millones de yuanes, unos 200 millones de euros.Capacidad operativa planificada total de 24 MW (2,3 MW en la primera fase).El PUE de diseño es inferior a 1,15. Más del 95 por ciento de la electricidad proviene de fuentes renovables.
Contexto. El nombre de HiCloud no pilla de nuevas porque de hecho es un viejo conocido: es quien está detrás del prototipo submarino frente a Hainan que empezó a instalar en 2021. No obstante, el referente internacional es el proyecto Natick de Microsoft (2013–2024), que evidenció el potencial de los centros submarinos: solo fallaron 8 de los 864 servidores, una tasa de mortalidad mucho menor que la de cualquier centro de datos convencional en el mismo periodo y además consiguió un PUE bajísimo de solo 1,07. Pese a ello, Microsoft dio carpetazo al asunto: la viabilidad en términos de costes y mantenimiento es otra historia. 
Sin embargo, el proyecto Lingang tiene un respaldo institucional de primer nivel: está presente en la Lista de Proyectos de Demostración de Tecnología Verde y Baja en Carbono de la NDRC, el máximo organismo de planificación económica de China.

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Los centros de datos son auténticas "calefacciones". Y se están instalando en regiones tan calurosas como Aragón

Cómo lo han hecho. Los servidores se colocan en cabinas presurizadas de acero llenas de gases inertes para prevenir la corrosión y el fuego con un diseño que maximiza el espacio interior y minimiza el impacto del oleaje. El calor se disipa mediante bombeo de agua de mar a través de radiadores situados detrás de los racks.
 La operación más complicada fue la de izar la cabina en plena alta mar: la separación entre las patas de la estructura de soporte y los pilotes de acero del lecho marino era de tan solo 0,18 metros y la desviación máxima permitida era de 10 centímetros, por lo que se ayudaron de GPS y el buque grúa Sanhang Fengfan.

Hoja de ruta. El proyecto sigue una progresión escalonada que deja ciertas incógnitas. Primero fue el prototipo en Hainan (2021- 2024). En 2025 comenzó el proyecto en Shanghai, cuya fase 1 concluyó en octubre de ese año y que justo acaba de ponerse en marcha hace escasas semanas. La fase clave que llevará la capacidad hasta 24 MW no tiene fecha pública oficial. 

Eso sí, el consorcio de empresas conformado por HiCloud, Shenergy Group, China Telecom Shanghái, INESA y CCCC Third Harbor Engineering firmó un acuerdo de cooperación en octubre de 2025 para escalar a 500 MW vinculados a eólica offshore, aunque se desconoce dónde y cuándo.

Sí, pero. Esos 2,3 MW de la fase 1 es prácticamente una demostración, no una infraestructura comercial en tanto en cuanto un centro de datos convencional grande opera entre 50 y 500 MW. Y además, tiene por delante resolver las cuestiones que el Proyecto Natick de Microsoft dejó en el tintero, como el mantenimiento submarino: HiCloud no ha publicado protocolos ni costes de reparación a largo plazo. Y la escalabilidad a los 500 MW es de momento más una intención que un proyecto

En Xataka | Donde tú ves una montaña, China ve una pila: está construyendo una megacentral hidroeléctrica de 2.100 MW en el Tíbet

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Portada | Shanghai Eye YouTube

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China acaba de estrenar su primer centro de datos bajo el mar con autonomía energética total. La idea tiene más sentido de lo que parece

fue publicada originalmente en

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por
Eva R. de Luis

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