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Tampa Bay busca su nuevo estadio
Los Tampa Bay Rays han puesto en marcha el cronograma definitivo para abandonar St. Petersburg.
Tras residir en el Tropicana Field desde 1998, la franquicia presentó este jueves un Memorando de Entendimiento (MoU) que detalla la construcción de un complejo de vanguardia en el campus de Hillsborough College.
Con un costo total de 2.3 billones de dólares, el proyecto no solo contempla un moderno estadio, sino también un distrito de uso mixto que será financiado en su totalidad por capital privado, marcando un hito en el desarrollo de la zona.
El esquema financiero propone un equilibrio de fuerzas: los Rays se han comprometido a aportar 1,235 millones de dólares, cubriendo más del 50% de la obra y asumiendo cualquier excedente en los costos.
Por la parte pública, se ha solicitado una inversión de 1,065 millones de dólares , de los cuales 750 millones procederían del condado de Hillsborough y 251 millones de la ciudad de Tampa.
Un punto clave del acuerdo es que estos recursos se obtendrán de fondos específicos municipales y no dependerán de nuevos impuestos ni del dinero directo de los contribuyentes.
La urgencia administrativa es notable, pues el 1 de junio es la fecha límite para aprobar los acuerdos finales si se desea inaugurar el recinto en marzo de 2029, justo a tiempo para la temporada de la MLB.
"Estamos agradecidos por los esfuerzos de colaboración… mientras trabajamos juntos hacia una visión compartida para el hogar eterno de los Rays", señaló Ken Babby, CEO del equipo a medios locales.
El directivo enfatizó que este paso refleja una "asociación público-privada responsable" basada en una comunicación abierta con la comunidad.
La viabilidad del proyecto ha ganado terreno gracias al respaldo estatal y académico. El pasado febrero, el gobernador Ron DeSantis dio luz verde a la cesión de 22 acres de tierra (89,030.8 metros cuadrados aproximadamente) para este fin, luego de que la junta de Hillsborough College aprobara por unanimidad la asociación en enero.
El contrato de arrendamiento previsto asegura la permanencia del equipo por un periodo inicial de 35 años, con cláusulas que permitirían extender la estancia hasta por 15 años adicionales, consolidando así la presencia del béisbol profesional en Tampa por el resto del siglo.

