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Ciencia y Tecnología

Las claves de la renovada carrera espacial de la NASA

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Algunas cosas son difíciles de calcular en dólares con centavos. Los programas espaciales de la NASA definitivamente entran en esta categoría.

La agencia tiene un enorme presupuesto anual, y su cartera incluye potentes naves espaciales, telescopios y sistemas de pronóstico meteorológico y de asteroides.

Más difíciles de medir son los avances científicos y materiales derivados de su investigación básica que han llegado a la vida cotidiana, como la espuma viscoelástica, las lentes resistentes a los rayones o los purificadores de aire domésticos.

Pero, aunque la misión Artemis II hizo historia cuando la cápsula Orión llevó a cuatro astronautas más lejos de la Tierra que cualquier ser humano en la historia, muchos cuestionan el costo y el propósito general de los viajes espaciales.

Artemis II, Orión y 93.000 millones de dólares

Durante su misión de 10 días, mucha atención se ha centrado en el baño a bordo de Artemis II. No solo ha fallado, sino que además costó, según se informa, 23 millones de dólares.

Como en proyectos anteriores, Artemis II fue diseñada por la NASA, pero ensamblada por empresas aeroespaciales como Boeing, Northrop Grumman y Lockheed Martin.

Construir y lanzar una sola cápsula tripulada Orión cuesta alrededor de 1.000 millones de dólares, según un informe del inspector general de la NASA publicado en noviembre de 2021.

A eso se suman 300 millones de dólares por el "módulo de servicio", que proporciona energía y soporte vital, y que fue suministrado por la Agencia Espacial Europea.

El vehículo de lanzamiento, incluidos sus cohetes impulsores cuesta alrededor de 2.200 millones de dólares, y a esto hay que añadir otros 570 millones para la infraestructura terrestre necesaria, incluidos los lanzadores móviles.

Esto significa que cada vuelo de Artemis I a IV alcanza un total aproximado de 4.100 millones de dólares.

¿Qué obtienen los estadounidenses por su dinero?

La NASA es la agencia espacial más famosa del mundo y ha tenido momentos espectaculares, tanto de éxito como de fracaso. Ha recibido más de 1,9 billones de dólares en financiamiento acumulado desde 1958, ajustado por inflación.

En su primer mandato, el presidente Donald Trump impulsó el regreso de la NASA a la Luna. Pero cuando volvió a la Casa Blanca, propuso disminuir su presupuesto para 2026 en casi un 25 por ciento, aunque la mayoría de estos recortes fueron rechazados por el Congreso.

Al mismo tiempo, la agencia se vio afectada por el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) y sus esfuerzos por reducir el personal federal. Alrededor de 4.000 empleados han dejado o dejarán pronto la agencia.

Lanzamiento de misión Artemis II.
La misión Artemis II fue la primera vez en más de cinco décadas que una tripulación se acercó a la Luna y superó el récord de distancia establecido por Apolo 13 en 1970.Imagen: Joe Skipper/REUTERS

En diciembre, Trump reforzó su apuesta por volver a la Luna y firmó una orden ejecutiva para ampliar la presencia de Estados Unidos en el espacio. El objetivo es que estadounidenses regresen a la Luna en 2028 y establecer una base lunar permanente para 2030 – incluidos reactores nucleares – como paso previo a misiones humanas a Marte.

Orgullo y seguridad nacional de EE. UU.

Los estadounidenses, en general, apoyan la NASA, pero son más escépticos cuando se trata de misiones tripuladas al espacio. La mayoría de los políticos estadounidenses, en cambio, han sido históricamente partidarios.

En los inicios de la era espacial, muchos en el Congreso veían como un deber superar a la Unión Soviética. Hoy, muchos consideran necesario que Estados Unidos lidere la exploración planetaria y la órbita terrestre baja, donde miles de satélites y la Estación Espacial Internacional orbitan silenciosamente.

"No se equivoquen, estamos en una nueva carrera espacial con China", advirtió el senador Ted Cruz en una audiencia del Senado el otoño pasado.

"China no ha ocultado sus objetivos", dijo Cruz. "Está invirtiendo fuertemente en sus capacidades espaciales, mantiene una presencia permanente en órbita terrestre baja con su estación Tiangong y trabaja para plantar su bandera en la Luna hacia 2030″.

Para financiar esta "nueva carrera espacial", el Congreso asignó a la NASA 24.400 millones de dólares para 2026, lo que representa alrededor del 0,35 por ciento del gasto federal total.

Intereses comerciales y largos plazos

No solo los gobiernos tienen la mirada puesta en el espacio. El crecimiento de empresas espaciales comerciales como SpaceX y Blue Origin, así como la idea de centros de datos en el espacio, indican que una economía espacial más amplia está tomando forma.

SpaceX desempeñará un papel importante en futuras misiones a la Luna. Su división Starlink es responsable de muchos de los aproximadamente 10.000 satélites que orbitan la Tierra.

"El espacio ha cambiado completamente en los últimos años", dijo a DW en enero de 2026 Joseph Aschbacher, director general de la Agencia Espacial Europea. Los actores comerciales fuertes y los gobiernos están entendiendo lo importante que es el espacio, según Aschbacher. 

(md/ms)

 

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