Ciencia y Tecnología
Hay una forma de entender el momento que vive Samsung: en tres meses de 2026 ha ganado más que en todo 2025
Hay marcas que forman parte de nuestra rutina casi sin que nos demos cuenta. Samsung es una de ellas. Para muchos, es el móvil que llevamos en el bolsillo, el televisor del salón o ese electrodoméstico que usamos cada día. Por eso, cuando miramos lo que está ocurriendo con la compañía en los primeros meses de este año, la sorpresa es inevitable. En un contexto donde buena parte de la industria tecnológica lidia con costes al alza y cierta inestabilidad, Samsung está proyectando unos resultados que han superado notablemente las previsiones.
Y aquí es donde la historia se entiende de verdad. Ese desajuste con el tono más contenido que arrastra buena parte del sector no es casual, y los datos ayudan a ponerlo en contexto. No estamos hablando solo de una impresión, sino de algo que se ve claramente. En cuanto nos detenemos a mirar los números con calma, la foto cambia y empieza a tener sentido lo que está pasando con Samsung estos días.
El auge de la inteligencia artificial tiene ganadores claros y Samsung es uno de ellos
El gigante surcoreano estima que su beneficio operativo en el primer trimestre de 2026 podría situarse en torno a los 57,2 billones de wones, unos 37.900 millones de dólares, frente a los 6,69 billones de wones (4.525 millones de dólares) registrados en el mismo periodo del año anterior. La cifra rebasa los 43,6 billones de wones que la compañía obtuvo en todo 2025, lo que implica que en solo tres meses ha ganado más que en todo el ejercicio anterior. En paralelo, los ingresos también avanzarían con fuerza con un crecimiento de cerca del 70% interanual, y por encima de los 100 billones de wones en un solo trimestre por primera vez.

El impresionante salto del beneficio de Samsung en 2026 tras varios años de altibajos | Gráfico: Xataka | Fuente: Samsung/Blooomberg
Conviene entender bien de qué estamos hablando. El beneficio operativo mide lo que gana una empresa con su actividad principal, antes de impuestos, intereses y otros factores financieros. Es decir, nos da una idea bastante limpia de cómo está funcionando el negocio en sí. No es lo mismo que el beneficio neto, que sí incluye todos esos ajustes y es la cifra final. En el caso de Samsung, estos datos son todavía preliminares: la compañía publicará sus resultados completos, con el desglose por divisiones, el próximo 30 de abril.
Pero no basta con mirar las cuentas, también hay que mirar el negocio. Samsung no solo vende dispositivos, también es uno de los mayores fabricantes de memoria del mundo, una pieza esencial en cualquier infraestructura tecnológica. Y aquí es donde la historia cambia de escala: buena parte de esa memoria no acaba en móviles o televisores, sino en servidores y centros de datos que sostienen servicios de IA. Es un negocio menos visible para el gran público, pero mucho más determinante en este momento. Lo que estamos viendo, en realidad, es el impacto directo de ese otro Samsung, el que opera en la base de la revolución tecnológica actual.
La clave está en entender que la capacidad de producción es limitada. Como explicaba Micron hace unos meses, los fabricantes no pueden multiplicar su producción de un día para otro, así que tienen que priorizar. Y ahora mismo buena parte de la industria está orientando sus recursos hacia la IA. Los sistemas que la hacen posible necesitan grandes cantidades de memoria avanzada, especialmente HBM, y eso ha empujado a los fabricantes a volcarse en ese segmento. No es solo una cuestión técnica, también económica, porque esos chips ofrecen mejores márgenes y una demanda mucho más intensa.
El efecto colateral aparece enseguida. Si una parte creciente de la capacidad se dedica a esa memoria avanzada, otros productos quedan en segundo plano y la oferta se tensiona. Eso es justo lo que está ocurriendo con la DRAM, uno de los tipos de memoria más extendidos en la electrónica de consumo. Según Citigroup, citado por Bloomberg, su precio medio global subió un 64% en el primer trimestre respecto al anterior. La consecuencia es directa: fabricar móviles, ordenadores y otros equipos pasa a ser más caro, lo que presiona márgenes y obliga a revisar costes, configuraciones o precios.

No conviene perder de vista que Samsung es una empresa surcoreana, y eso es más importante de lo que parece. Hablamos de la mayor compañía del país y de uno de los mejores reflejos del músculo tecnológico que Corea del Sur ha construido en torno a los semiconductores. Además, no juega sola: compite en la misma liga que otros grandes fabricantes de memoria como SK Hynix, también surcoreana, y Micron, en Estados Unidos. Entre estos actores se reparte buena parte de la memoria que utiliza el mundo, lo que convierte sus decisiones en algo que va mucho más allá de sus propias cuentas.
Si lo pensamos un momento, tiene bastante lógica. Toda esta fiebre por la IA se está construyendo sobre centros de datos llenos de hardware muy específico. NVIDIA es el ejemplo más claro, porque sus chips están en el centro de esa infraestructura y han acaparado buena parte de la atención. Pero esos sistemas no funcionan solos. Para poder entrenar modelos y operar a gran escala necesitan enormes cantidades de memoria, y ahí es donde encaja Samsung. No ocupa el lugar simbólico que hoy tiene NVIDIA, pero sí se beneficia de la misma ola inversora desde una posición menos visible y, como hemos visto, muy rentable.
Imágenes | Xataka con Bano Bana | Samsung
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La noticia
Hay una forma de entender el momento que vive Samsung: en tres meses de 2026 ha ganado más que en todo 2025
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Javier Marquez
.
Hay marcas que forman parte de nuestra rutina casi sin que nos demos cuenta. Samsung es una de ellas. Para muchos, es el móvil que llevamos en el bolsillo, el televisor del salón o ese electrodoméstico que usamos cada día. Por eso, cuando miramos lo que está ocurriendo con la compañía en los primeros meses de este año, la sorpresa es inevitable. En un contexto donde buena parte de la industria tecnológica lidia con costes al alza y cierta inestabilidad, Samsung está proyectando unos resultados que han superado notablemente las previsiones.
Y aquí es donde la historia se entiende de verdad. Ese desajuste con el tono más contenido que arrastra buena parte del sector no es casual, y los datos ayudan a ponerlo en contexto. No estamos hablando solo de una impresión, sino de algo que se ve claramente. En cuanto nos detenemos a mirar los números con calma, la foto cambia y empieza a tener sentido lo que está pasando con Samsung estos días.
El auge de la inteligencia artificial tiene ganadores claros y Samsung es uno de ellosEl gigante surcoreano estima que su beneficio operativo en el primer trimestre de 2026 podría situarse en torno a los 57,2 billones de wones, unos 37.900 millones de dólares, frente a los 6,69 billones de wones (4.525 millones de dólares) registrados en el mismo periodo del año anterior. La cifra rebasa los 43,6 billones de wones que la compañía obtuvo en todo 2025, lo que implica que en solo tres meses ha ganado más que en todo el ejercicio anterior. En paralelo, los ingresos también avanzarían con fuerza con un crecimiento de cerca del 70% interanual, y por encima de los 100 billones de wones en un solo trimestre por primera vez.
El impresionante salto del beneficio de Samsung en 2026 tras varios años de altibajos | Gráfico: Xataka | Fuente: Samsung/Blooomberg
Conviene entender bien de qué estamos hablando. El beneficio operativo mide lo que gana una empresa con su actividad principal, antes de impuestos, intereses y otros factores financieros. Es decir, nos da una idea bastante limpia de cómo está funcionando el negocio en sí. No es lo mismo que el beneficio neto, que sí incluye todos esos ajustes y es la cifra final. En el caso de Samsung, estos datos son todavía preliminares: la compañía publicará sus resultados completos, con el desglose por divisiones, el próximo 30 de abril.
Pero no basta con mirar las cuentas, también hay que mirar el negocio. Samsung no solo vende dispositivos, también es uno de los mayores fabricantes de memoria del mundo, una pieza esencial en cualquier infraestructura tecnológica. Y aquí es donde la historia cambia de escala: buena parte de esa memoria no acaba en móviles o televisores, sino en servidores y centros de datos que sostienen servicios de IA. Es un negocio menos visible para el gran público, pero mucho más determinante en este momento. Lo que estamos viendo, en realidad, es el impacto directo de ese otro Samsung, el que opera en la base de la revolución tecnológica actual.
La clave está en entender que la capacidad de producción es limitada. Como explicaba Micron hace unos meses, los fabricantes no pueden multiplicar su producción de un día para otro, así que tienen que priorizar. Y ahora mismo buena parte de la industria está orientando sus recursos hacia la IA. Los sistemas que la hacen posible necesitan grandes cantidades de memoria avanzada, especialmente HBM, y eso ha empujado a los fabricantes a volcarse en ese segmento. No es solo una cuestión técnica, también económica, porque esos chips ofrecen mejores márgenes y una demanda mucho más intensa.
El efecto colateral aparece enseguida. Si una parte creciente de la capacidad se dedica a esa memoria avanzada, otros productos quedan en segundo plano y la oferta se tensiona. Eso es justo lo que está ocurriendo con la DRAM, uno de los tipos de memoria más extendidos en la electrónica de consumo. Según Citigroup, citado por Bloomberg, su precio medio global subió un 64% en el primer trimestre respecto al anterior. La consecuencia es directa: fabricar móviles, ordenadores y otros equipos pasa a ser más caro, lo que presiona márgenes y obliga a revisar costes, configuraciones o precios.
No conviene perder de vista que Samsung es una empresa surcoreana, y eso es más importante de lo que parece. Hablamos de la mayor compañía del país y de uno de los mejores reflejos del músculo tecnológico que Corea del Sur ha construido en torno a los semiconductores. Además, no juega sola: compite en la misma liga que otros grandes fabricantes de memoria como SK Hynix, también surcoreana, y Micron, en Estados Unidos. Entre estos actores se reparte buena parte de la memoria que utiliza el mundo, lo que convierte sus decisiones en algo que va mucho más allá de sus propias cuentas.
En Xataka
La “economía de los tokens” se ha roto: las tarifas planas de IA para programar son matemáticamente insostenibles
Si lo pensamos un momento, tiene bastante lógica. Toda esta fiebre por la IA se está construyendo sobre centros de datos llenos de hardware muy específico. NVIDIA es el ejemplo más claro, porque sus chips están en el centro de esa infraestructura y han acaparado buena parte de la atención. Pero esos sistemas no funcionan solos. Para poder entrenar modelos y operar a gran escala necesitan enormes cantidades de memoria, y ahí es donde encaja Samsung. No ocupa el lugar simbólico que hoy tiene NVIDIA, pero sí se beneficia de la misma ola inversora desde una posición menos visible y, como hemos visto, muy rentable.
Imágenes | Xataka con Bano Bana | Samsung
En Xataka | Europa no puede ser un "vasallo tecnológico de Estados Unidos", y el CEO de Mistral tiene claro cuál es el camino
– La noticia
Hay una forma de entender el momento que vive Samsung: en tres meses de 2026 ha ganado más que en todo 2025
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Javier Marquez
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