Economía
Crisis en Ormuz encarece costo de vida de los hogares dominicanos
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<p>A pesar de la distancia geográfica, la <strong>crisis en el estrecho de Ormuz</strong> ya comienza a sentirse en <strong>República Dominicana</strong>. Puede parecer lejano un conflicto que ocurre a miles de kilómetros, en una zona donde el país no tiene incidencia directa. Sin embargo, ese es precisamente el funcionamiento de las <strong>economías abiertas</strong>: su <strong>dependencia del comercio exterior</strong> las hace sensibles a <strong>choques globales</strong> que terminan trasladándose a precios, <strong>costos de vida</strong> y disponibilidad de bienes.</p>
<p>“Los aumentos sostenidos de <strong>precios y costos logísticos</strong> se traducirían con rapidez en presiones sobre la <strong>inflación</strong> y los <strong>costos operativos</strong>”, advierte <strong>César A. Rodríguez</strong>, vicepresidente senior de <strong>Marsh </strong>para <strong>República Dominicana</strong>,<strong> Centroamérica </strong>y el<strong> Caribe</strong>. Esto se debe a que el principal canal de transmisión es el <strong>petróleo</strong>. Su encarecimiento eleva de forma directa los <strong>precios de gasolina</strong>, diésel y <strong>gas licuado de petróleo</strong> (GLP), lo que impacta el transporte, la <strong>generación eléctrica</strong> y los <strong>costos de producción</strong> en múltiples sectores.</p>
<p>A este efecto se suma el incremento de fletes y <strong>seguros marítimos</strong>, que encarece las importaciones. Esto incluye tanto bienes de consumo final como <strong>insumos industriales</strong>, lo que genera una presión adicional sobre los precios internos.</p>
<p>Rodríguez señala que el impacto se manifiesta en dos tiempos. Por un lado, los combustibles, el transporte y los <strong>servicios logísticos</strong> reflejan aumentos casi inmediatos. Por otro, los alimentos y otros bienes ajustan sus precios de forma más gradual, en la medida en que se encarecen insumos como <strong>fertilizantes</strong> y materias primas importadas.</p>
<p>Incluso en un escenario de corrección internacional, advierte que el ajuste en el <strong>mercado local</strong> no será inmediato. “Dependerá de un proceso paulatino, e incluso algunos costos podrían no retornar a niveles previos”, indica.</p>
<h2>Precios</h2>
<p>El efecto no se limita a incrementos puntuales. La combinación de <strong>mayores costos energéticos y logísticos</strong> tiende a propagarse a lo largo de toda la cadena productiva, afectando desde la producción hasta la distribución. Es así como este proceso impacta directamente el <strong>costo de vida</strong>. El transporte se encarece, la <strong>electricidad</strong> incorpora presiones de costos y los alimentos reflejan el aumento de insumos. En consecuencia, el <strong>gasto básico</strong> de los hogares se ve presionado de forma generalizada.</p>
<p>Sin embargo, el impacto no es uniforme. “Los hogares de menores ingresos son los más vulnerables porque destinan una mayor proporción de su ingreso a <strong>alimentos</strong> y <strong>transporte</strong>”, señala Rodríguez, lo que introduce un componente social relevante en la evolución del fenómeno inflacionario.</p>
<p>Más allá de los efectos actuales, el escenario podría escalar si la crisis se extiende. Rodríguez advierte que, en ese caso, el <strong>mercado global</strong> podría enfrentar limitaciones en la <strong>disponibilidad de petróleo</strong> y derivados, lo que implicaría un cambio estructural en las condiciones de abastecimiento. “No necesariamente estaríamos ante una problemática de oferta y demanda, sino algo más estructural debido a la indisponibilidad o bajos niveles de disponibilidad de petróleo”, explica.</p>
<p>Este riesgo se combina con posibles cuellos de botella en <strong>rutas marítimas</strong> y puertos estratégicos, lo que podría afectar la disponibilidad de bienes y ampliar las presiones sobre precios.</p>
<h2>Productos</h2>
<p>Los productos con mayor exposición a incrementos de precios no solo incluyen combustibles como <strong>gasolina</strong> y <strong>diésel</strong>, así como <strong>GLP</strong>, que impactan de forma directa el <strong>transporte</strong> y la <strong>electricidad</strong>. A esto se suman alimentos con alta dependencia de importación, como harina de trigo, aceites y leche en polvo, además de productos refrigerados y fertilizantes, cuyo efecto se refleja con retraso en los precios de alimentos. También se identifican presiones en medicamentos y bienes de consumo importados. Estos aumentos responden a la combinación de tres factores: el <strong>alza del petróleo</strong>, el encarecimiento de fletes y seguros marítimos, y las disrupciones en las cadenas de suministro.</p>
<p>El alcance de estos efectos dependerá de la duración del conflicto y de la capacidad de contener su transmisión hacia la <strong>inflación</strong> y el <strong>costo de vida en los hogares</strong>.</p>
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