Ciencia y Tecnología
Destellos, eclipses y colores imposibles: lo que vieron los astronautas al pasar por la Luna
Los tripulantes de Artemis II –los estadounidenses Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, y el canadiense Jeremy Hansen– regresan a la Tierra con la cabeza llena de imágenes que probablemente los acompañarán el resto de sus vidas. Hablan de colores poco habituales, breves destellos en la oscuridad y una Luna que, vista de cerca, se ve distinta a la imagen habitual que tenemos desde la Tierra.
Una mirada distinta a la cara oculta de la Luna
Cuando la nave volvió a aparecer tras salir de la cara oculta de la Luna el pasado lunes (06.04.2026), Glover intentó describir lo que vio: "Era tan brillante, tan brillante, que se veía fuera de lugar. El color gris de la Luna y el negro del espacio parecían combinar juntos".
Koch lo expresó de otra manera: la Luna se convirtió, dijo, en "una esponja de luz" que "estaba reflejando la luz y se encendió cuando la Tierra se acercó lo suficiente" al campo de visión de la nave.
Lejos del gris lunar que suele aparecer en los libros de texto, los astronautas señalaron que la superficie lunar mostraba tonos apagados, con matices marrones. Y eso no fue todo: Wiseman y Hansen también observaron al menos cuatro destellos causados por el choque de meteoroides contra la superficie lunar, mientras Koch observó cómo pequeñas partículas del regolito lunar parecían levantarse y quedar suspendidas debido a cargas electrostáticas.
Glover también se detuvo ante el cráter Ohm, una formación en la cara oculta de la Luna que lo dejó sin palabras durante unos segundos. "Hice algunas correlaciones y mencioné que era como ver el Gran Cañón, donde puedes ver diferentes capas", narró.
Un eclipse para no olvidar
Entre todo lo vivido, Wiseman eligió el eclipse solar como el momento más difícil de asimilar. "De hecho, ahora mismo tengo escalofríos solo de pensarlo, me sudan las manos", admitió en una conferencia de prensa desde el espacio.
No es para menos: con esta misión, seres humanos volvieron a viajar alrededor de la Luna por primera vez en más de medio siglo, y además alcanzaron una distancia de la Tierra nunca antes lograda por astronautas.
La misión despegó el miércoles de la semana pasada (01.04.2026) desde Cabo Cañaveral a bordo de la cápsula Orión, montada sobre el cohete Space Launch System. El plan es que la cápsula americe este viernes en el Pacífico, frente a la costa de San Diego, donde los esperará el buque de la Marina USS John P. Murtha.
"Echaré de menos esto"
Mientras se preparan para el regreso –guardando equipos, revisando trajes–, los astronautas dan a entender que preferirían prolongar la misión. Koch lo dijo sin rodeos: aunque llevan más de una semana compartiendo un espacio reducido –y un inodoro que no ha funcionado del todo bien–, no está segura de estar lista para volver.
"Echaré de menos estar tan cerca de tanta gente con un propósito común", dijo. "Somos tan cercanos como hermanos. Ese es un privilegio que nunca volveremos a tener".
Glover tampoco parece haber aterrizado todavía, aunque el océano Pacífico está a apenas dos días. "Ni siquiera he empezado a asimilar lo que hemos vivido. Voy a estar pensando y hablando de todas estas cosas por el resto de mi vida".
Hansen, el canadiense del grupo, resumió su experiencia con la contundencia de quien vio cosas "que nunca había imaginado". Y su conclusión es sencilla: "Vivimos en un planeta frágil en el vacío y la nada del espacio. Nuestro propósito como seres humanos es encontrar la alegría y animarnos mutuamente. Cuando lo ves desde aquí arriba, eso no cambia. Simplemente lo confirma".
El regreso a la atmósfera, en palabras de Glover, también será "algo profundo": el momento en que la cápsula se rodea de plasma al atravesar la atmósfera. Pero eso, por ahora, todavía está por vivirse.
