Espectáculo
Bolso de lujo con proteína reconstruida de T-Rex
De un depredador extinguido hace 66 millones de años a un bolso de lujo: los científicos han creado el primer cuero cultivado en laboratorio a partir de proteínas reconstruidas del T-Rex, un avance de la biología sintética hacia los materiales sostenibles.
En un proyecto que combina biología sintética, inteligencia artificial e ingeniería de tejidos para replantear el futuro de los materiales, un grupo internacional de científicos ha usado proteína reconstruida de un dinosaurio y la ha convertido en cuero para crear un objeto de lujo del siglo XXI.
El proyecto se basa en datos de colágeno -una proteína clave en la estructura de la piel- extraídos de fragmentos hallados en fósiles atribuidos a este dinosaurio.
Dado que el material genético está incompleto, los investigadores recurrieron a modelos computacionales para predecir, con ayuda de inteligencia artificial, las secuencias de aminoácidos que faltan y reconstruir una versión completa de la proteína.
Esta secuencia fue después sintetizada en laboratorio e introducida en células cultivadas, que actuaron como “fábricas biológicas”.
Mediante ingeniería avanzada de tejidos, estas células se multiplicaron y generaron de forma autónoma un tejido rico en colágeno, sin necesidad de animales ni estructuras sintéticas externas, que es una de las limitaciones habituales en este tipo de procesos.
Esto ha dado lugar a un material que reproduce la resistencia y la estructura del cuero tradicional, pero con menor impacto ambiental y sin uso de animales.
El resultado más tangible, que estará en el Art Zoo de Ámsterdam hasta el 11 de mayo, es un bolso de lujo diseñado por la firma Enfin Levé, y que se exhibe al público como una prueba de concepto junto a una recreación a escala real del T-Rex, una puesta en escena que subraya el contraste entre pasado y tecnología.
El proyecto es resultado de una colaboración entre Lab-Grown Leather Ltd., The Organoid Company y el grupo creativo VML, que aseguran que este avance demuestra, por primera vez, la posibilidad de reconstruir proteínas de especies extintas y usarlas para fabricar biomateriales funcionales a mayor escala.
“Es un ejemplo claro de cómo la biología sintética puede ir más allá de la salud y entrar en aplicaciones industriales y de ciencia de materiales”, señaló Thomas Mitchell, de The Organoid Company.
Según los investigadores, a diferencia de otras alternativas, el proceso permite que las células se autoorganicen y produzcan su propia matriz, lo que da como resultado un material biodegradable, reparable y trazable, compatible con técnicas convencionales de acabado del cuero.
Más allá del impacto simbólico de “revivir” elementos biológicos de un dinosaurio, los responsables del trabajo insisten en su potencial práctico.
La producción tradicional de cuero está asociada a los efectos ambientales de la ganadería intensiva, la deforestación y el uso de productos químicos contaminantes, lo que ha impulsado la búsqueda de alternativas sostenibles.
En este sentido, el uso de células modificadas para cultivar cuero directamente en laboratorio elimina la necesidad de sacrificar animales y reduce de forma significativa el impacto ambiental del proceso, aunque su viabilidad a gran escala aún deberá ser probada.
¿Imitación?
Bas Korsten, director creativo de VML, explicó que el cuero cultivado en laboratorio no convence al mundo de lujo al “percibirse como imitación” y, por eso, este grupo de científico "retrocedió 66 millones de años; y el resultado es un material que no copia el pasado, sino que lo reimagina”.
Aunque la primera aplicación haya sido para un objeto de diseño, los responsables del proyecto prevén escalar la producción del llamado T-Rex Leather (Cuero T-Rex) y extender su uso a sectores como la moda, automoción o materiales avanzados.
Los bolsos que triunfarán esta temporada llegan con aire noventero y mucha personalidad
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