Espectáculo
Pedro Vergés: escribir es tener algo que decir
Pedro Vergés acaba de recibir el Premio Nacional de Literatura 2026, el máximo reconocimiento de las letras dominicanas.
Sin embargo, lejos de asumirlo como un punto de llegada, el escritor lo interpreta como un hecho circunstancial dentro de un proceso mucho más amplio: el de escribir mientras haya algo que decir.
Con más de cuatro décadas de trayectoria, el autor de “Sólo cenizas hallarás (Bolero)” mantiene una visión clara sobre su oficio, marcada por la distancia frente al reconocimiento, una mirada crítica del presente literario y una disciplina que privilegia la calidad sobre la velocidad.
El premio: un accidente
Para Vergés, el reconocimiento institucional no define el valor de la obra ni el rumbo del escritor. Desde el inicio de la conversación, descarta cualquier lectura solemne del galardón.
Su reacción es clara y directa: “No, no, no, ningún cierre. Eso no es más que un accidente”.
Además, añade: “La literatura se cierra cuando uno deja de tener algo que decir… El premio no tiene nada que ver con eso. El premio es un accidente, como otro cualquiera”.
Para el autor, el reconocimiento pertenece a un plano distinto al de la creación. “Son dos cosas distintas la venta del libro y el libro… el mercado y la literatura”, explica.
En ese sentido, insiste en que el valor de una obra no depende de factores externos, sino de su propia consistencia: “La literatura es un arte que tiene valor en sí mismo o no lo tiene”.

Escritura y vida pública
A lo largo de su carrera, Vergés ha combinado la literatura con la diplomacia, la docencia y la gestión cultural. Fue embajador en varios países y también ministro de Cultura. Sin embargo, rechaza la idea de que estos aspectos definan directamente su obra literaria.
“No creo que pueda establecer una relación entre lo uno y lo otro”, señala. “Eso ha influido en mi percepción del mundo, pero yo escribo sobre todo desde el pasado, no desde mis experiencias del presente”.
Aunque reconoce que estas vivencias enriquecen su mirada, insiste en que su escritura se nutre principalmente del camino recorrido. “Todo lo que yo escribo tiene que ver con el pasado, no con mis experiencias del presente”.
Esa separación le permite preservar la literatura como un espacio de exploración estética, más allá de lo inmediato o lo circunstancial.
Valoración literaria
El escritor también muestra preocupación por la forma en que se está evaluando la literatura en la actualidad, tanto a nivel internacional como local.
“Ahora lo que hay es una gran confusión en la valoración de lo estético”, afirma. Y agrega: “Creo que hay mucho bodrio circulando como grandes obras… y escritores que tienen un gran valor están apartados”.
En el caso dominicano, considera que el problema no es la calidad, sino la proyección. “La calidad de lo que nosotros escribimos no es pésima. Eso es falso”, sostiene.
Más que un problema creativo, identifica una debilidad estructural: “Una cosa es el hecho literario y otra cosa es la difusión del hecho estético”.
En ese contexto, plantea la necesidad de repensar el panorama cultural y abrir espacios de análisis más rigurosos sobre la literatura contemporánea.
Escribir sin prisa
En una época dominada por la inmediatez, el ritmo de trabajo de Vergés se presenta como una postura casi contracultural. Su proceso es deliberadamente lento, guiado por la búsqueda de precisión más que por la productividad.
“El peso de la literatura no se mide en kilos, sino en categoría”, afirma, sintetizando su visión del oficio.
Este enfoque implica una relación exigente con la escritura, donde el objetivo no es producir más, sino lograr una obra con valor estético y permanencia. “Voy lento porque no busco más que dar en el clavo”, explica.
Actualmente, trabaja en la tercera parte de una trilogía narrativa, además de desarrollar cuentos, manteniendo su interés centrado en una escritura que dialoga con la memoria personal y colectiva.
Lenguaje: eje del oficio
Para Vergés, el dominio del idioma es la base de todo el trabajo literario. No se trata solo de contar historias, sino de cómo se construyen.
Y recuerda un consejo que marcó su formación: “Lo que usted tiene que hacer ahora es dominar el idioma leyendo a los grandes autores que han escrito en el idioma”.
Durante años se enfocó en esa práctica, lo que le permitió desarrollar una voz propia. “Yo siento que lo que yo escribo es algo que escribo yo, no otro”, afirma.
Esa identidad, más que cualquier tema, es lo que define su escritura.
En la era digital
Frente a los cambios que han traído los formatos digitales, Vergés mantiene una postura clara: la esencia de la literatura permanece intacta.
“El Quijote puede estar en internet y sigue siendo el Quijote. Lo que ha cambiado es el formato”, afirma.
Para él, la tecnología no transforma el acto literario, sino su forma de circulación. “La literatura es la utilización del lenguaje con un fin estético”, explica, reafirmando una visión que privilegia el contenido sobre el medio.
Creación continua
A sus 80 años, Pedro Vergés no se presenta como un autor que mira hacia atrás, sino como alguien que sigue en pleno proceso creativo. Su discurso no está marcado por la nostalgia ni por la autocomplacencia, sino por una exigencia constante hacia la escritura.
El Premio Nacional de Literatura 2026, lejos de ser un cierre, funciona como un reconocimiento dentro de un camino que continúa. Como él mismo deja claro, la literatura no responde a los premios, sino a la necesidad de seguir diciendo algo. Y en ese sentido, su obra sigue abierta.
Pedro Vergés acaba de recibir el Premio Nacional de Literatura 2026, el máximo reconocimiento de las letras dominicanas. Sin embargo, lejos de asumirlo como un punto de llegada, el escritor lo interpreta como un hecho circunstancial dentro de un proceso mucho más amplio: el de escribir mientras haya algo que decir.Con más de cuatro décadas de trayectoria, el autor de “Sólo cenizas hallarás (Bolero)” mantiene una visión clara sobre su oficio, marcada por la distancia frente al reconocimiento, una mirada crítica del presente literario y una disciplina que privilegia la calidad sobre la velocidad.El premio: un accidentePara Vergés, el reconocimiento institucional no define el valor de la obra ni el rumbo del escritor. Desde el inicio de la conversación, descarta cualquier lectura solemne del galardón.Su reacción es clara y directa: “No, no, no, ningún cierre. Eso no es más que un accidente”.Además, añade: “La literatura se cierra cuando uno deja de tener algo que decir… El premio no tiene nada que ver con eso. El premio es un accidente, como otro cualquiera”.Para el autor, el reconocimiento pertenece a un plano distinto al de la creación. “Son dos cosas distintas la venta del libro y el libro… el mercado y la literatura”, explica. En ese sentido, insiste en que el valor de una obra no depende de factores externos, sino de su propia consistencia: “La literatura es un arte que tiene valor en sí mismo o no lo tiene”.https://resources.diariolibre.com/images/2026/04/07/31032026-entrevista-al-escritor-pedro-verges-samil-mateo-dominici7-5eb1a121.jpgEscritura y vida públicaA lo largo de su carrera, Vergés ha combinado la literatura con la diplomacia, la docencia y la gestión cultural. Fue embajador en varios países y también ministro de Cultura. Sin embargo, rechaza la idea de que estos aspectos definan directamente su obra literaria.“No creo que pueda establecer una relación entre lo uno y lo otro”, señala. “Eso ha influido en mi percepción del mundo, pero yo escribo sobre todo desde el pasado, no desde mis experiencias del presente”.Aunque reconoce que estas vivencias enriquecen su mirada, insiste en que su escritura se nutre principalmente del camino recorrido. “Todo lo que yo escribo tiene que ver con el pasado, no con mis experiencias del presente”.Esa separación le permite preservar la literatura como un espacio de exploración estética, más allá de lo inmediato o lo circunstancial.Valoración literaria El escritor también muestra preocupación por la forma en que se está evaluando la literatura en la actualidad, tanto a nivel internacional como local.“Ahora lo que hay es una gran confusión en la valoración de lo estético”, afirma. Y agrega: “Creo que hay mucho bodrio circulando como grandes obras… y escritores que tienen un gran valor están apartados”.En el caso dominicano, considera que el problema no es la calidad, sino la proyección. “La calidad de lo que nosotros escribimos no es pésima. Eso es falso”, sostiene.Más que un problema creativo, identifica una debilidad estructural: “Una cosa es el hecho literario y otra cosa es la difusión del hecho estético”.En ese contexto, plantea la necesidad de repensar el panorama cultural y abrir espacios de análisis más rigurosos sobre la literatura contemporánea.Escribir sin prisaEn una época dominada por la inmediatez, el ritmo de trabajo de Vergés se presenta como una postura casi contracultural. Su proceso es deliberadamente lento, guiado por la búsqueda de precisión más que por la productividad.“El peso de la literatura no se mide en kilos, sino en categoría”, afirma, sintetizando su visión del oficio.Este enfoque implica una relación exigente con la escritura, donde el objetivo no es producir más, sino lograr una obra con valor estético y permanencia. “Voy lento porque no busco más que dar en el clavo”, explica.Actualmente, trabaja en la tercera parte de una trilogía narrativa, además de desarrollar cuentos, manteniendo su interés centrado en una escritura que dialoga con la memoria personal y colectiva.Lenguaje: eje del oficioPara Vergés, el dominio del idioma es la base de todo el trabajo literario. No se trata solo de contar historias, sino de cómo se construyen.Y recuerda un consejo que marcó su formación: “Lo que usted tiene que hacer ahora es dominar el idioma leyendo a los grandes autores que han escrito en el idioma”.Durante años se enfocó en esa práctica, lo que le permitió desarrollar una voz propia. “Yo siento que lo que yo escribo es algo que escribo yo, no otro”, afirma.Esa identidad, más que cualquier tema, es lo que define su escritura.En la era digitalFrente a los cambios que han traído los formatos digitales, Vergés mantiene una postura clara: la esencia de la literatura permanece intacta.“El Quijote puede estar en internet y sigue siendo el Quijote. Lo que ha cambiado es el formato”, afirma.Para él, la tecnología no transforma el acto literario, sino su forma de circulación. “La literatura es la utilización del lenguaje con un fin estético”, explica, reafirmando una visión que privilegia el contenido sobre el medio.Creación continuaA sus 80 años, Pedro Vergés no se presenta como un autor que mira hacia atrás, sino como alguien que sigue en pleno proceso creativo. Su discurso no está marcado por la nostalgia ni por la autocomplacencia, sino por una exigencia constante hacia la escritura.El Premio Nacional de Literatura 2026, lejos de ser un cierre, funciona como un reconocimiento dentro de un camino que continúa. Como él mismo deja claro, la literatura no responde a los premios, sino a la necesidad de seguir diciendo algo. Y en ese sentido, su obra sigue abierta. Leer más Pedro Vergés recibe la más alta distinción de las letras con el Premio Nacional de Literatura 2026 Revista, Cultura, Joan Prats, Santo Domingo, Literatura, Literatura dominicana, Obra, Pedro Vergés, escritor, Premio Nacional de Literatura 2026
