Connect with us

Ciencia y Tecnología

Lo que nadie te contó de Artemis II: la odisea del inodoro roto, bolsas para desechos y el Outlook que no funcionaba

Published

on

El 1 de abril de 2026, cuatro astronautas despegaron desde el Centro Espacial Kennedy a bordo de la cápsula Orión en la misión Artemis II de la NASA. Cinco días más tarde, el 6 de abril, la nave completó una trayectoria alrededor de la Luna, algo que ninguna misión tripulada había vuelto a hacer desde la era Apolo en 1972. Un logro histórico, sin duda.

Pero detrás de las imágenes épicas y los discursos sobre el futuro de la exploración espacial, la misión fue también el escenario de una serie de contratiempos domésticos a casi 400.000 kilómetros de casa: un inodoro averiado, orina congelada en las tuberías y, como si fuera poco, Microsoft Outlook fallando en plena misión lunar.

El cohete Space Launch System con la cápsula Orión despega del Centro Espacial Kennedy el 1 de abril de 2026, al inicio de la misión Artemis II.
El cohete Space Launch System con la cápsula Orión despega del Centro Espacial Kennedy el 1 de abril de 2026, al inicio de la misión Artemis II.Imagen: Aubrey Gemignani/NASA/ZUMA/picture alliance

El retrete de 23 millones que empezó a fallar

Pocas horas después del despegue, la tripulación reportó una falla en el sistema de recolección de orina. El aparato en cuestión –el llamado Sistema Universal de Gestión de Residuos (UWMS)– le costó a la NASA 23 millones de dólares y usa un ventilador para extraer los fluidos corporales en ausencia de gravedad. Ese ventilador, según el portavoz de la NASA Gary Jordan, citado por la revista BBC Sky at Night, "se reportó como atascado" apenas comenzada la misión.

La solución llegó pronto: desde Houston guiaron a la astronauta Christina Koch –quien durante la misión se convirtió en la primera mujer en llegar a la órbita lunar– a través de una serie de pasos para liberar el sistema. La reparación funcionó. Pero el respiro fue breve.

La astronauta Christina Koch prueba el sistema de inodoro de la cápsula Orión en el Centro Johnson de la NASA, en Houston.
La astronauta Christina Koch prueba el sistema de inodoro de la cápsula Orión en el Centro Johnson de la NASA, en Houston.Imagen: James Blair/NASA

Orina congelada y la maniobra para resolverlo

Durante el fin de semana, el director de vuelo Judd Frieling reconoció ante los periodistas que el inodoro volvía a presentar problemas. La causa, esta vez, era más pintoresca: "parece que probablemente tenemos orina congelada en la línea de ventilación", explicó Frieling, citado por CNN. 

Para desbloquearla, los ingenieros de tierra idearon una maniobra que consistió en girar la cápsula Orión de modo que el conducto quedara orientado hacia la luz solar, con la esperanza de que el calor ayudara a liberar la obstrucción. El plan funcionó, aunque solo a medias, ya que el baño quedó habilitado, pero exclusivamente para residuos sólidos.

Mientras tanto, la tripulación debió recurrir al llamado Urinario Plegable de Emergencia, un dispositivo largo y delgado –documentado públicamente por el astronauta Donald Pettit– diseñado específicamente para estas contingencias y capaz de sustituir, según Pettit, "la necesidad de unos 11 kilogramos de pañales". 

Horas más tarde, el control de misión autorizó finalmente el uso del baño "para cualquier tipo de necesidad". "¡Y la tripulación se alegra!", respondió Koch. 

Sin embargo, el alivio volvió a ser breve. En comunicaciones más recientes, el control de misión pidió de nuevo a los astronautas que no utilizaran el retrete y que recurrieran otra vez a los urinarios de contingencia, según informó la agencia EFE citando a la comunicadora Jenny Gibbons desde el centro de control en Houston.

El misterioso olor en la cabina

A las averías mecánicas se sumó un episodio incómodo dentro del reducido espacio de la nave: un olor raro que, según la tripulación, parecía originarse en el área del baño. El astronauta canadiense Jeremy Hansen fue el primero en describirlo. Según citó Space.com, el olor era como "cuando enciendes un calefactor que ha estado apagado durante un tiempo y hueles ese olor a quemado".

Koch también lo reportó a tierra en varias ocasiones. Los técnicos revisaron los datos de potencia y los sistemas de calefacción sin encontrar anomalías, y el incidente quedó registrado oficialmente como "un olor desconocido". 

Por su parte, la portavoz Debbie Korth fue categórica al decir que no representaba ningún riesgo para la tripulación. Y añadió, con cierta resignación: "Los retretes y baños espaciales son algo que todo el mundo puede entender, siempre son un desafío".

Un tarro de Nutella flota sin gravedad en la cápsula Orión minutos antes de que Artemis II batiera el récord de distancia de la Tierra, el 6 de abril de 2026.
Un tarro de Nutella flota sin gravedad en la cápsula Orión minutos antes de que Artemis II batiera el récord de distancia de la Tierra, el 6 de abril de 2026.Imagen: NASA/Bestimage/IMAGO

En perspectiva, el baño de Artemis II sigue siendo una mejora sustancial respecto a las misiones Apolo, donde los astronautas hacían sus necesidades directamente en bolsas sin asistencia mecánica alguna y, en más de una ocasión, fragmentos de materia fecal llegaron a flotar libremente dentro de la cápsula.

Hasta en el espacio, Outlook falla

Si los problemas con el baño generaron titulares, el episodio tecnológico fue quizás el más surrealista. En una transmisión en vivo, se escuchó a un astronauta informar a tierra con toda la naturalidad del mundo: "Veo que tengo dos Microsoft Outlook, y ninguno de los dos funciona".

No es tan extraño como parece. Según citó IFL Science, remitiendo a un artículo de Forbes de 2016, el instructor y controlador de vuelo de la NASA Robert Frost explicó que los astronautas utilizan laptops con Windows "por las mismas razones por las que la mayoría de las personas usan Windows": es un sistema familiar.

"Me atrevería a decir que, aparte de la interfaz de la EEI, el 80 % de los astronautas nunca ha usado UNIX/Linux", agregó. "¿Por qué hacerles aprender un nuevo sistema operativo?". 

En el caso actual, el equipo de tierra accedió de forma remota al sistema informático de la nave para intentar resolver el problema, sospechando que el software Optimus podría estar detrás del fallo.

Microsoft, como bien saben muchos de sus usuarios, recomienda abrir Outlook en modo seguro cuando falla, para descartar conflictos con complementos.

Parece que, incluso a cientos de miles de kilómetros de la Tierra, se termina siguiendo el mismo manual de soporte técnico que en la oficina. Y enfrentando también problemas tan mundanos como un retrete que no coopera. Todo indica que algunas cosas siguen siendo universales.

 

Continue Reading
Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *