Ciencia y Tecnología
Hemos encontrado una cápsula del tiempo en forma de sal en Chile. Y ahora encontrar vida en Marte está más cerca
Mientras seguimos explorando cómo llegar a Marte con Artemis II como puente crítico de ingeniería y logística en forma de ensayo de larga duración de los viajes interplanetarios, la ciencia sigue rastreando en busca de trazas de vida en el planeta rojo. Y no es fácil: aunque hace 3.370 millones de años un océano cubría medio planeta, Marte es hoy un planeta seco y arrasado por la radiación.
La pregunta es dónde buscar esa vida. La respuesta, por increíble que parezca, puede estar a más de 3.500 metros de altura en el norte de Chile, en el Salar de Pajonales, un paisaje también desolador donde hay un rango de temperaturas extremas que oscilan entre entre -23 °C y 26 °C, una de las mayores radiaciones solares registradas en la Tierra, apenas hay precipitaciones y vientos que superan los 100 km/h. Y sin embargo, hay vida. Allí un equipo de investigación ha descubierto que el yeso constituye el refugio perfecto para la vida. Spoiler: el yeso es un mineral común tanto en la Tierra como en Marte.
El hallazgo. Según esta investigación, el yeso no es solo una roca sedimentaria, sino que también un repositorio biológico. Así, este mineral es capaz de albergar tanto vida actual en forma de microorganismos que habitan dentro de los cristales como de preservar fósiles moleculares y estructuras microscópicas. Una especie de cápsula del tiempo que protege el material orgánico de la degradación durante millones de años.
Por qué es importante. La consecuencia de este hallazgo en la investigación espacial es directa: si el yeso es un "imán" para la preservación biológica en condiciones de hiperaridez, la comunidad científica sabe que los abundantes depósitos de sulfatos en Marte (como el cráter Gale) son un magnífico lugar para seguir buscando rastros de vida extraterrestre. Si hubo vida en Marte, el yeso es un lugar probable para albergar sus trazas.
Contexto. El Salar de Pajonales parece un sitio de otro planeta: está en alta montaña donde la radiación ultravioleta es alta, hay aridez extrema y las fluctuaciones térmicas recuerdan a las condiciones de Marte de hace miles de millones de años, cuando el planeta rojo comenzó a secarse. En este escenario, la vida ha aprendido a ocultarse de la poco amigable superficie en un estilo de vida endolítico para sobrevivir. Así, el mineral funciona como escudo solar y reserva de humedad.
Cómo lo han hecho. Para leer lo que contienen las rocas, el equipo de Tebes-Cayo ha aplicado una especie de arqueología molecular y mineral de alta precisión:
- Con análisis de habitabilidad y clima con una estación meteorológica que registró datos cada 20 minutos durante 40 años monitorizando la actividad de agua.
- Con rayos X, petrografía y microfluorescencia para crear secciones delgadas para distinguir minerales y su distribución sin destruir la muestra.
- Con microscopio, isótopos y secuenciación de ADN para identificar los microorganismos, los cadáveres atrapados y para confirmar que el carbono encontrado tiene origen biológico y no geológico.
Sí, pero. Ya sabemos que el yeso es el candidato ideal para buscar vida en Marte, pero eso parte de una premisa hipotética: que haya existido alguna vez. Por otro lado y aunque el Salar de Pajonales recuerda al planeta rojo, las condiciones de Marte son aún más extremas que en Chile (casi no hay atmósfera y aún hace más frío), lo que puede haber afectado la preservación de forma distinta. Y luego está la aplicación práctica: una cosa es detectar estas biofirmas en alta montaña de Chile y otra usar un robot a miles de kilómetros de distancia para el mismo fin.
Portada | Luiza Braun y BoliviaInteligente
–
La noticia
Hemos encontrado una cápsula del tiempo en forma de sal en Chile. Y ahora encontrar vida en Marte está más cerca
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Eva R. de Luis
.
Mientras seguimos explorando cómo llegar a Marte con Artemis II como puente crítico de ingeniería y logística en forma de ensayo de larga duración de los viajes interplanetarios, la ciencia sigue rastreando en busca de trazas de vida en el planeta rojo. Y no es fácil: aunque hace 3.370 millones de años un océano cubría medio planeta, Marte es hoy un planeta seco y arrasado por la radiación.
La pregunta es dónde buscar esa vida. La respuesta, por increíble que parezca, puede estar a más de 3.500 metros de altura en el norte de Chile, en el Salar de Pajonales, un paisaje también desolador donde hay un rango de temperaturas extremas que oscilan entre entre -23 °C y 26 °C, una de las mayores radiaciones solares registradas en la Tierra, apenas hay precipitaciones y vientos que superan los 100 km/h. Y sin embargo, hay vida. Allí un equipo de investigación ha descubierto que el yeso constituye el refugio perfecto para la vida. Spoiler: el yeso es un mineral común tanto en la Tierra como en Marte.
El hallazgo. Según esta investigación, el yeso no es solo una roca sedimentaria, sino que también un repositorio biológico. Así, este mineral es capaz de albergar tanto vida actual en forma de microorganismos que habitan dentro de los cristales como de preservar fósiles moleculares y estructuras microscópicas. Una especie de cápsula del tiempo que protege el material orgánico de la degradación durante millones de años.
Por qué es importante. La consecuencia de este hallazgo en la investigación espacial es directa: si el yeso es un "imán" para la preservación biológica en condiciones de hiperaridez, la comunidad científica sabe que los abundantes depósitos de sulfatos en Marte (como el cráter Gale) son un magnífico lugar para seguir buscando rastros de vida extraterrestre. Si hubo vida en Marte, el yeso es un lugar probable para albergar sus trazas.
Contexto. El Salar de Pajonales parece un sitio de otro planeta: está en alta montaña donde la radiación ultravioleta es alta, hay aridez extrema y las fluctuaciones térmicas recuerdan a las condiciones de Marte de hace miles de millones de años, cuando el planeta rojo comenzó a secarse. En este escenario, la vida ha aprendido a ocultarse de la poco amigable superficie en un estilo de vida endolítico para sobrevivir. Así, el mineral funciona como escudo solar y reserva de humedad.
Cómo lo han hecho. Para leer lo que contienen las rocas, el equipo de Tebes-Cayo ha aplicado una especie de arqueología molecular y mineral de alta precisión:
Con análisis de habitabilidad y clima con una estación meteorológica que registró datos cada 20 minutos durante 40 años monitorizando la actividad de agua.Con rayos X, petrografía y microfluorescencia para crear secciones delgadas para distinguir minerales y su distribución sin destruir la muestra.Con microscopio, isótopos y secuenciación de ADN para identificar los microorganismos, los cadáveres atrapados y para confirmar que el carbono encontrado tiene origen biológico y no geológico.
En Xataka
La NASA encontró el indicio más claro de vida que hemos visto en Marte. Para la ciencia la pregunta es: ¿biología o geología?
Sí, pero. Ya sabemos que el yeso es el candidato ideal para buscar vida en Marte, pero eso parte de una premisa hipotética: que haya existido alguna vez. Por otro lado y aunque el Salar de Pajonales recuerda al planeta rojo, las condiciones de Marte son aún más extremas que en Chile (casi no hay atmósfera y aún hace más frío), lo que puede haber afectado la preservación de forma distinta. Y luego está la aplicación práctica: una cosa es detectar estas biofirmas en alta montaña de Chile y otra usar un robot a miles de kilómetros de distancia para el mismo fin.
En Xataka | A Europa se le ha ocurrido tirar tres robots a un tubo de lava volcánica y ahora colonizar la Luna o Marte está más cerca
En Xataka | Si la pregunta es "cómo vamos a construir casas en Marte" la respuesta a día de hoy es "con ladrillos hechos de orina"
Portada | Luiza Braun y BoliviaInteligente
– La noticia
Hemos encontrado una cápsula del tiempo en forma de sal en Chile. Y ahora encontrar vida en Marte está más cerca
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Eva R. de Luis
.

