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Sermón de las Siete Palabras contra Gobierno, empresarios y sector turístico

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<p>&ZeroWidthSpace;<&sol;p>&NewLine;<p>El Sermón de las Siete Palabras de la Iglesia Católica en República Dominicana se convirtió&comma; una vez más&comma; en un espacio de denuncia social&comma; cuestionamiento directo al empresariado y a los tres poderes del Estado&comma; tocando también las &OpenCurlyDoubleQuote;precariedades” que enfrentan los trabajadores del sector turístico&period;<&sol;p>&NewLine;<p><a href&equals;"https&colon;&sol;&sol;www&period;arecoa&period;com&sol;wp-content&sol;uploads&sol;2026&sol;04&sol;69d02af71afaf&period;jpeg"><img class&equals;"aligncenter size-full wp-image-214383" src&equals;"https&colon;&sol;&sol;www&period;arecoa&period;com&sol;wp-content&sol;uploads&sol;2026&sol;04&sol;69d02af71afaf&period;jpeg" alt&equals;"" width&equals;"670" height&equals;"331" &sol;><&sol;a>El señalamiento contra la industria turística se produjo concretamente en la cuarta palabra&comma; a cargo del representante de la parroquia Santa Clara de Asís&period;<&sol;p>&NewLine;<p>La reflexión de este año presentó un diagnóstico crítico de las principales fracturas del país&comma; abordadas desde las frases pronunciadas por Jesucristo durante su crucifixión&period;<&sol;p>&NewLine;<p>La ceremonia inició con las palabras de apertura de monseñor Carlos Tomás Morel Diplán&comma; arzobispo coadjutor de la Arquidiócesis de Santo Domingo&comma; quien invitó a la oración&comma; la contemplación y a «colocar la mirada en la cruz»&comma; en un momento que definió como crucial para la humanidad&period;<&sol;p>&NewLine;<p>La primera palabra&comma; «Padre&comma; perdónalos porque no saben lo que hacen»&comma; estuvo a cargo del reverendo padre Francisco Benito Alvarado Herrera&comma; administrador parroquial de la parroquia Nuestra Señora de la Fe del Distrito Nacional&comma; quien dirigió una de las críticas más severas hacia la propia Iglesia y la sociedad&period;<&sol;p>&NewLine;<p>Cuestionó que la Iglesia a veces se muestra más cercana al poder que a los vulnerables&period;<&sol;p>&NewLine;<p>Además&comma; el religioso denunció el abandono de los ancianos&comma; enfermos e inmigrantes&comma; así como el impacto de las redes sociales en los jóvenes&comma; a quienes describió como expuestos a influencers que actúan como «falsos profetas» digitales&period;<&sol;p>&NewLine;<p>La segunda palabra&comma; «Hoy estarás conmigo en el paraíso»&comma; desarrollada por el padre Mario de la Cruz Campusano&comma; de la parroquia Nuestra Divina Providencia&comma; se centró en la desigualdad social&period;<&sol;p>&NewLine;<p>El reverendo contrastó los altos salarios de funcionarios públicos con los ingresos de trabajadores que apenas cubren sus necesidades básicas&comma; según recoge Diario Libre&period;<&sol;p>&NewLine;<p>Criticó&comma; también&comma; que se prioricen grandes obras frente a carencias en salud&comma; educación y vivienda&comma; así como el colapso del sistema hospitalario&period;<&sol;p>&NewLine;<p>La tercera palabra&comma; «Mujer&comma; ahí tienes a tu hijo»&comma; expuesta por José Ricardo Rosado Acosta&comma; de la parroquia San José de Calasanz&comma; abordó la situación de las mujeres en República Dominicana&period;<&sol;p>&NewLine;<p>En la cuarta palabra&comma; «Dios mío&comma; ¿por qué me has abandonado&quest;»&comma; el padre Candelario Mejía Brito&comma; representante de la parroquia Santa Clara de Asís&comma; trazó un paralelismo entre el clamor de Cristo y el sentimiento de abandono de amplios sectores sociales&comma; en particular los jóvenes&period;<&sol;p>&NewLine;<p>Denunció la falta de oportunidades&comma; la estigmatización&comma; los bajos salarios y la precariedad que viven al laborar en sectores como el turismo&period;<&sol;p>&NewLine;<p>La quinta palabra&comma; «Tengo sed»&comma; desarrollada por sor Zoila María Mercedes López&comma; superiora de la congregación Hermanas Misioneras del Corazón de Jesús de Santo Domingo&comma; habló de una sed de justicia&comma; dignidad y servicios públicos de calidad&comma; que afecta de manera directa a inmigrantes&comma; mujeres&comma; niños y envejecientes&period;<&sol;p>&NewLine;<p>La sexta palabra&comma; «Todo está consumado»&comma; a cargo de Juan Evangelista Rivas Morillo&comma; titular de la parroquia Divino Niño de Jesús&comma; vinculó el sacrificio de Cristo con la persistencia de problemas estructurales en el país&period;<&sol;p>&NewLine;<p>Enumeró la delincuencia&comma; la violencia&comma; los feminicidios&comma; el alto costo de la vida&comma; el desempleo y la corrupción como signos de una sociedad que aún no alcanza la justicia social&period;<&sol;p>&NewLine;<p>El sermón cerró con la séptima palabra&comma; «Padre&comma; en tus manos encomiendo mi espíritu»&comma; pronunciada por sor Lourdes Martínez Arcángel&comma; del Instituto Hermanas Hijas de la Altagracia&period; A pesar de todos los problemas expuestos a lo largo de la eucaristía&comma; insistió en la necesidad de recuperar valores como la empatía&comma; el respeto y la solidaridad&period;<&sol;p>&NewLine;<p> <&sol;p>&NewLine;

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