Ciencia y Tecnología
De la huerta mediterránea a los Alpes: el naufragio de hace 2.000 años que desvela los "lujos" de las legiones romanas en Suiza
Pocos productos de la gastronomía mediterránea son tan icónicos como el vino o el aceite de oliva. De hecho, si echamos un vistazo a las exportaciones actuales del estado español, comprobaremos que ambos siguen en el top. Esto no es algo nuevo: hace dos milenios, el Imperio Romano ya había convertido la península Ibérica en una de sus grandes despensas estratégicas. Una de las pruebas más contundentes es es el Monte Testaccio, una colina artificial de 50 metros de altura en el centro de Roma hecha de restos de ánforas cerámicas de las cuales el 80% procedían de la Bética (hoy,Andalucía) y traían aceite de oliva.
No era solo comercio: era logística a escala imperial, organizada y sostenida durante siglos. Que esa red llegaba muy lejos es algo que el registro arqueológico sigue confirmando: uno de los últimos y más impresionantes hallazgos está en la profundidades del lago suizo de Neuchâtel.
El hallazgo. En el lago suizo de Neuchâtel han encontrado el cargamento de "el pecio de las Águilas", una embarcación hundida entre los años 17 y 50 d.C., en pleno Imperio Romano. Desde 2024 y hasta la actualidad la Octopus Foundation ha recuperado aproximadamente 600 piezas: centenares de platos, fuentes, cuencos y copas casi intactas, dos grandes fragmentos de ánforas para aceite o vino, una cesta de mimbre conservada en la cal del lago con utensilios de cocina de la tripulación, herramientas de metal, equipamiento de arnés y tiro, cuatro ruedas de carro, armamento legionario, entre otros elementos.
Por qué es importante. Lo más interesante de este hallazgo es que el Imperio Romano tenía una globalización primigenia en tanto en cuanto eran capaces de distribuir a lo largo y ancho de sus tierras, que no fue poca: llegó a abarcar tres continentes: desde Gran Bretaña a los Cárpatos en Europa, el norte de África y Asia menor. Los soldados romanos en Suiza no comían solo productos locales, sino que tenían a su acceso los sabores de su tierra.
Por otro lado, cabe destacar la excepcional conservación, algo a lo que ha ayudado las aguas frías y la falta de oxígeno del fondo. Además, el contexto arqueológico está intacto, permitiendo reconstruir su organización a bordo y la combinación evidencia vajilla civil, equipo de transporte terrestre y armamento militar.
Contexto. La hipótesis sobre la que trabaja el equipo de investigación apunta a la Legio XIII Gemina, establecida desde el año 16 d.C. en Vindonissa (hoy Windisch, en el cantón de Argovia) para proteger los Alpes frente a las tribus germánicas. Para la manutención de una legión de unos 6.000 hombres hacía falta un suministro constante. Así, el cargamento habría viajado en carro hasta el puerto romano de Yverdon, al sur del lago y de allí lo habría atravesado hacia el norte.
Como causa del hundimiento, el equipo apunta a una racha de viento al aproximarse al canal del Thielle. Que haya espadas sugiere que no era un navío militar sino un barco mercante bajo escolta armada. Ojo, no se ha encontrado rastros estructurales de la embarcación, solo de su cargamento, de ahí que el equipo no descarte que el barco no se hundiera del todo o que lo hiciera en otro lugar. Lo único que tenemos claro que se perdió en el fondo del lago fue la carga.
¿Aceite o vino? Por el momento la Octopus Foundation describe las ánforas únicamente como recipientes destinados al transporte de aceite o vino, sin mayor precisión, por lo que queda pendiente de análisis posteriores para salir de dudas.
Puede que en la actualidad el aceite de oliva y el vino se asocien a productos de consumo más selectos, pero en la antigua Roma eran artículos de primera necesidad: el oro líquido se usaba para casi todo, desde cocinar a iluminarse con lámparas pasando por la higiene personal y hasta para el deporte, la medicina y rituales. Y el vino, aunque fuera rebajado con agua, formaba parte de la dieta cotidiana de todas las clases sociales, incluidas las tropas.
Cómo se está excavando. La detección del cargamento fue aérea, empleando un dron en invierno, cuando la visibilidad del lago es mayor. Gracias a fotogrametría 3D pudieron generar mapas del yacimiento, que dividieron después en cuadrículas para determinar la posición exacta de los objetos encontrados. Después, fotografiaron cada pieza y la registraron in situ antes de ser extraída de forma individual.
El sitio se mantuvo en secreto durante el año transcurrido entre las dos campañas y se vigiló con cámaras subacuáticas desarrolladas expresamente para el proyecto. La urgencia de actuar venía de una amenaza real: los sedimentos que habían protegido el cargamento durante siglos se habían erosionado como consecuencia de las correcciones hidráulicas del Jura en los siglos XIX y XX, dejando las piezas expuestas a las corrientes, al fondeo de embarcaciones recreativas y al expolio.
Qué viene ahora. Las piezas extraídas están analizándose en el laboratorio del Laténium con el objetivo de identificar talleres de alfarería, determinar el contenido de las ánforas mediante química orgánica residual y reconstruir las rutas comerciales. Una vez desentrañadas estas dudas, su destino final es una exposición pública en el museo de arqueología de Neuchâtel.
En Xataka | Los romanos estaban sedientos de aceite y acabamos de encontrar en Túnez la segunda mayor prensa del Imperio
En Xataka | El debate científico más polarizante y divisivo del momento tiene que ver con el vino. Con uno de 1.700 años
Portada | Octopus Foundation y Rahime Gül
–
La noticia
De la huerta mediterránea a los Alpes: el naufragio de hace 2.000 años que desvela los "lujos" de las legiones romanas en Suiza
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Eva R. de Luis
.
Pocos productos de la gastronomía mediterránea son tan icónicos como el vino o el aceite de oliva. De hecho, si echamos un vistazo a las exportaciones actuales del estado español, comprobaremos que ambos siguen en el top. Esto no es algo nuevo: hace dos milenios, el Imperio Romano ya había convertido la península Ibérica en una de sus grandes despensas estratégicas. Una de las pruebas más contundentes es es el Monte Testaccio, una colina artificial de 50 metros de altura en el centro de Roma hecha de restos de ánforas cerámicas de las cuales el 80% procedían de la Bética (hoy,Andalucía) y traían aceite de oliva.
No era solo comercio: era logística a escala imperial, organizada y sostenida durante siglos. Que esa red llegaba muy lejos es algo que el registro arqueológico sigue confirmando: uno de los últimos y más impresionantes hallazgos está en la profundidades del lago suizo de Neuchâtel.
El hallazgo. En el lago suizo de Neuchâtel han encontrado el cargamento de "el pecio de las Águilas", una embarcación hundida entre los años 17 y 50 d.C., en pleno Imperio Romano. Desde 2024 y hasta la actualidad la Octopus Foundation ha recuperado aproximadamente 600 piezas: centenares de platos, fuentes, cuencos y copas casi intactas, dos grandes fragmentos de ánforas para aceite o vino, una cesta de mimbre conservada en la cal del lago con utensilios de cocina de la tripulación, herramientas de metal, equipamiento de arnés y tiro, cuatro ruedas de carro, armamento legionario, entre otros elementos.
Por qué es importante. Lo más interesante de este hallazgo es que el Imperio Romano tenía una globalización primigenia en tanto en cuanto eran capaces de distribuir a lo largo y ancho de sus tierras, que no fue poca: llegó a abarcar tres continentes: desde Gran Bretaña a los Cárpatos en Europa, el norte de África y Asia menor. Los soldados romanos en Suiza no comían solo productos locales, sino que tenían a su acceso los sabores de su tierra.
Por otro lado, cabe destacar la excepcional conservación, algo a lo que ha ayudado las aguas frías y la falta de oxígeno del fondo. Además, el contexto arqueológico está intacto, permitiendo reconstruir su organización a bordo y la combinación evidencia vajilla civil, equipo de transporte terrestre y armamento militar.
Contexto. La hipótesis sobre la que trabaja el equipo de investigación apunta a la Legio XIII Gemina, establecida desde el año 16 d.C. en Vindonissa (hoy Windisch, en el cantón de Argovia) para proteger los Alpes frente a las tribus germánicas. Para la manutención de una legión de unos 6.000 hombres hacía falta un suministro constante. Así, el cargamento habría viajado en carro hasta el puerto romano de Yverdon, al sur del lago y de allí lo habría atravesado hacia el norte.
Como causa del hundimiento, el equipo apunta a una racha de viento al aproximarse al canal del Thielle. Que haya espadas sugiere que no era un navío militar sino un barco mercante bajo escolta armada. Ojo, no se ha encontrado rastros estructurales de la embarcación, solo de su cargamento, de ahí que el equipo no descarte que el barco no se hundiera del todo o que lo hiciera en otro lugar. Lo único que tenemos claro que se perdió en el fondo del lago fue la carga.
Octopus Foundation
¿Aceite o vino? Por el momento la Octopus Foundation describe las ánforas únicamente como recipientes destinados al transporte de aceite o vino, sin mayor precisión, por lo que queda pendiente de análisis posteriores para salir de dudas.
Puede que en la actualidad el aceite de oliva y el vino se asocien a productos de consumo más selectos, pero en la antigua Roma eran artículos de primera necesidad: el oro líquido se usaba para casi todo, desde cocinar a iluminarse con lámparas pasando por la higiene personal y hasta para el deporte, la medicina y rituales. Y el vino, aunque fuera rebajado con agua, formaba parte de la dieta cotidiana de todas las clases sociales, incluidas las tropas.
Octopus Foundation
Cómo se está excavando. La detección del cargamento fue aérea, empleando un dron en invierno, cuando la visibilidad del lago es mayor. Gracias a fotogrametría 3D pudieron generar mapas del yacimiento, que dividieron después en cuadrículas para determinar la posición exacta de los objetos encontrados. Después, fotografiaron cada pieza y la registraron in situ antes de ser extraída de forma individual.
El sitio se mantuvo en secreto durante el año transcurrido entre las dos campañas y se vigiló con cámaras subacuáticas desarrolladas expresamente para el proyecto. La urgencia de actuar venía de una amenaza real: los sedimentos que habían protegido el cargamento durante siglos se habían erosionado como consecuencia de las correcciones hidráulicas del Jura en los siglos XIX y XX, dejando las piezas expuestas a las corrientes, al fondeo de embarcaciones recreativas y al expolio.
En Xataka
Al fin sabemos qué comían los esclavos de la Hispania romana. Exactamente lo contrario que los terratenientes
Qué viene ahora. Las piezas extraídas están analizándose en el laboratorio del Laténium con el objetivo de identificar talleres de alfarería, determinar el contenido de las ánforas mediante química orgánica residual y reconstruir las rutas comerciales. Una vez desentrañadas estas dudas, su destino final es una exposición pública en el museo de arqueología de Neuchâtel.
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Portada | Octopus Foundation y Rahime Gül
– La noticia
De la huerta mediterránea a los Alpes: el naufragio de hace 2.000 años que desvela los "lujos" de las legiones romanas en Suiza
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Eva R. de Luis
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