Ciencia y Tecnología
Un astronauta de la NASA perdió el habla en el espacio y los médicos no saben por qué
A principios de este año, la NASA llevó a cabo la primera evacuación médica en los 25 años de historia de la Estación Espacial Internacional (EEI).
El astronauta involucrado fue Mike Fincke, un coronel retirado de la Fuerza Aérea de 59 años que ha viajado al espacio cuatro veces.
Ahora, Fincke reveló qué le ocurrió: perdió el habla de forma repentina, y el motivo de este malestar sigue siendo un misterio para los médicos.
Pérdida del habla previo a caminata espacial
El incidente ocurrió el 7 de enero, mientras Fincke cenaba, la noche previa a una caminata espacial programada. De repente, no podía hablar. No recuerda haber sentido dolor. El episodio duró aproximadamente 20 minutos y después se sintió bien.
"Fue completamente inesperado. Algo asombrosamente rápido", cuenta Fincke, que llevaba poco más de cinco meses y medio en la EEI.
Sus compañeros de tripulación, al verlo en dificultades, reaccionaron de inmediato y solicitaron ayuda médica a la Tierra. El equipo de ultrasonido de la estación resultó útil durante el episodio.
"Mis compañeros –que se pusieron alrededor de mí– definitivamente vieron que estaba en dificultades. Fue todo manos a la obra en cuestión de segundos", explica el astronauta.
Algo extraño relacionado con el espacio
Los médicos han descartado un infarto o un derrame cerebral, y Fincke aclaró que no se estaba atragantando. Tras haber regresado a la Tierra, asegura que se sigue sintiendo bien.
"Los médicos siguen sin entenderlo. Estamos casi 100 % seguros de que se trata de algo relacionado con el espacio", señala al medio NBC News.
Desde su retorno a la Tierra, Fincke se ha sometido a numerosas pruebas. La NASA, por su parte, revisa los historiales médicos de otros astronautas para detectar casos similares.
Fin de la misión y regreso anticipado
SpaceX trajo de vuelta a Fincke y a sus tres compañeros —Zena Cardman (NASA), Kimiya Yui (JAXA) y Oleg Platonov (Roscosmos)— el 15 de enero, con más de un mes de anticipación. Al llegar, fueron directamente al hospital.
Fincke no puede revelar más detalles de su episodio médico: la NASA quiere proteger la privacidad de sus astronautas para que otros no duden en reportar problemas de salud si los tienen.
Sigue cargando con la culpa
Fincke reconoce sentir peso emocional del regreso forzado. La caminata espacial cancelada habría sido la décima para él, pero la primera para Cardman.
"Aún nos quedaba un mes más. Hace tiempo que siento que les he fallado a mis amigos", señala.
Fue el nuevo administrador de la NASA, Jared Isaacman, quien lo liberó de esa carga al ordenarle que dejara de disculparse: "Esto no fue culpa tuya. Fue el espacio, ¿no? No le fallaste a nadie".
Una advertencia para futuras misiones espaciales
El caso pone de relieve uno de los mayores riesgos de los viajes espaciales: la necesidad de contar con sistemas médicos robustos, especialmente en misiones más largas y lejanas.
La NASA se prepara actualmente para la misión Artemis II, que busca enviar a cuatro astronautas durante 10 días alrededor de la Luna, aunque ha acumulado varios retrasos por razones de seguridad.
Fincke, optimista como dice haber sido siempre, mantiene la esperanza de regresar al espacio algún día.
"He tenido mucha suerte de gozar de una salud excelente. Por eso, esto fue muy sorprendente para todos", concluye Fincke.
