Ciencia y Tecnología
Mala noticia para el sexo en el espacio: los espermatozoides se pierden sin gravedad
La ausencia de gravedad podría desorientar a los espermatozoides y dificultar que encuentren el óvulo durante la fecundación, según un nuevo estudio que analiza cómo se comportan estas células en condiciones similares a las del espacio.
Para investigarlo, científicos utilizaron un diminuto "circuito de obstáculos" de plástico diseñado para imitar el tracto reproductivo femenino y comprobar hasta qué punto los espermatozoides logran orientarse en microgravedad simulada.
Los resultados mostraron que, aunque los espermatozoides seguían nadando con normalidad, muchos perdían su capacidad de mantener una dirección clara cuando desaparecen algunas de las señales físicas asociadas a la gravedad terrestre. Aun así, algunos espermatozoides lograron completar el recorrido, lo que sugiere que la concepción en el espacio podría seguir siendo posible.
El estudio, publicado en Communications Biology, también apunta a otro posible problema: la falta de gravedad podría afectar el desarrollo de los embriones en las primeras horas tras la fecundación.
Reproducción humana en el espacio, bajo la lupa
Con la humanidad poniendo la mira en la colonización del espacio –la próxima semana la NASA espera lanzar su primera misión tripulada alrededor de la Luna en medio siglo–, los científicos han estudiado cuán difícil será reproducirse en naves espaciales u otros mundos.
Uno de los desafíos es que en microgravedad podrían desaparecer o alterarse algunas de las señales físicas presentes bajo la gravedad terrestre que ayudan a orientar a los espermatozoides.
Aunque estas células se desplazan nadando y no dependen de la gravedad para moverse, los investigadores creen que esta influye indirectamente en las pistas físicas y químicas que utilizan para encontrar el óvulo dentro del tracto reproductivo femenino.
En la Tierra, por ejemplo, los espermatozoides siguen gradientes químicos y corrientes microscópicas del fluido reproductivo, referencias que podrían comportarse de manera distinta en condiciones de microgravedad.
"Los espermatozoides necesitan encontrar activamente su camino hasta un óvulo, y este estudio es el primero en poner a prueba esa capacidad en condiciones similares a las del espacio", declaró a la AFP Nicole McPherson, investigadora de la Universidad de Adelaida, en Australia.
Una pista de carreras para espermatozoides en microgravedad
Los científicos utilizaron una cámara de plástico que simula el tracto reproductivo femenino a modo de "circuito de obstáculos en miniatura", explicó la autora principal del nuevo estudio.
"Imagínenlo como una pequeña pista de carreras… los espermatozoides se introducen por un extremo y deben nadar hasta el otro".
Espermatozoides humanos y de ratón fueron enviados a través del circuito, que se encontraba dentro de un dispositivo que utiliza rotación constante para simular la microgravedad del espacio.
Los espermatozoides tuvieron un rendimiento aproximadamente un 50 por ciento peor al navegar por el circuito en comparación con su desempeño bajo la gravedad terrestre.
Los investigadores observaron que esta diferencia no se debía a que los espermatozoides nadaran más lento o peor, sino a que parecían perder la capacidad de mantener una dirección clara dentro del canal.
En otras palabras, en ausencia de gravedad muchos seguían moviéndose, pero terminaban desviándose del camino que conduce al óvulo.
Esto se tradujo en una caída de alrededor del 30 por ciento en la tasa de fecundación exitosa.
Sin embargo, los espermatozoides que sí lograron completar el recorrido no mostraron signos evidentes de deterioro y podrían haber generado embriones de buena calidad, lo que podría resultar "beneficioso", señaló McPherson.
Al parecer, el estrés de la microgravedad actuó como un "filtro" que despejó el campo de forma eficaz, "dejando solo a los espermatozoides más capaces en la carrera", explicó.
El verdadero reto: el embrión en las primeras horas
El problema mayor parece surgir durante las primeras horas tras la fecundación, cuando el embrión comienza sus primeras divisiones celulares.
"Los resultados se revirtieron de forma drástica: se formaron menos embriones y los que lo hicieron eran de menor calidad", afirmó McPherson.
Esto sugiere que la microgravedad "quizás no sea el factor decisivo que temíamos, pero proteger al embrión de la ingravidez en esas primeras horas críticas probablemente será esencial para la reproducción en el espacio", añadió.
En experimentos con ratones, los científicos observaron que la exposición de óvulos y espermatozoides a microgravedad durante varias horas reducía las tasas de fertilización y podía retrasar el desarrollo temprano de los embriones.
¿Habrá algún día un bebé espacial?
Algunas personas, entre ellas el multimillonario y fundador de SpaceX Elon Musk, tienen ambiciosos planes para convertir a los humanos en una especie interplanetaria mediante el establecimiento de asentamientos en la Luna y luego en Marte.
También se ha especulado con que el primer bebé concebido fuera de los límites de la Tierra podría ser fruto de una pareja que tenga relaciones sexuales a bordo de un vuelo de la floreciente industria del turismo espacial.
McPherson subrayó que se necesita mucha más investigación para comprender cómo funciona la reproducción en el espacio, y agregó que la fecundación es "solo una pequeña pieza de un rompecabezas muy largo y complejo".
"Todavía estamos muy lejos de ver al primer bebé espacial".
FEW (AFP, Universidad de Adelaida, Communications Biology)
