Ciencia y Tecnología
El menú del día lleva tiempo sumido en una crisis existencial. Ahora Mercadona amenaza con llevárselo por delante
"Esto es más práctico y rápido. Comes por 6 euros y no gasto 45 minutos. No como de menú desde verano". La frase es de David, 35 años, director técnico de un gimnasio de Madrid. El Mundo lo entrevistó hace poco mientras almorzaba en un Mercadona de la capital. Su comentario tal vez parezca una simple anécdota, pero resume un fenómeno que en los próximos años amenaza con transformar el sector del retail, la hostelería e incluso nuestros hábitos de alimentación: la pugna entre los 'menús del día' de los bares y los platos de los súper.
De momento las cifras son claras.
¿A qué vas al supermercado? Hace unos años (no tantos) esa pregunta sonaría a Perogrullo. Uno va al súper a comprar fruta, carne, conservas, leche… lo necesario para llenar la despensa. Como mucho sales de allí con artículos de aseo o quizás decoración para el hogar, si hablamos de locales tipo hipermercado.
Sin embargo cada vez más gente acude al súper con otro propósito: comer. Literalmente. Llega a un Mercadona, Carrefour o Alcampo (por citar solo tres cadenas con presencia en España) y compra platos listos para consumir. Algunas tiendas incluso ofrecen mesas, sillas y microondas. "Mercaurantes" los llaman. Si te pones espléndido hasta puedes comprar una taza de café recién molido.

¿Y funcionan? Sí. Hace unos días un reportero de El Mundo visitó un Mercadona del centro de Madrid, y se encontró con que, además de gente haciendo la compra, había un comedor lleno de clientes dando cuenta de platos preparados en el propio súper. Tres cuidadoras almorzaban juntas. En otra mesa una mujer daba bocados a una hamburguesa mientras ojeaba el móvil.
Mesas. Desconocidos. Platos. Exactamente igual que en un bar. Y no es algo que ocurra solo en Madrid. Ni en Mercadona. En otro barrio un jubilado hace cola en un Carrefour para comprar una ensalada de arroz y merluza en salsa verde. Es el menú del día de la tienda, aunque su idea en realidad es llevárselo a casa.
¿Qué dicen los datos? Que lo anterior son más que simples escenas costumbristas. Es la prueba de que algo está cambiando en el sector del retail, un cambio que conecta con nuestros hábitos de alimentación y amenaza con golpear de lleno a la hostelería tradicional. Según datos de la consultora Circana, el sector de la distribución ya acapara casi la cuarta parte (23%) del gasto en comida fuera del hogar. Y no es el único indicador que apunta en esa dirección.
Otro informe reciente de NIQ estima que el sector de la comida preparada en los supermercados, una categoría amplia en la que entran desde platos refrigerados a otros listos para comer, registró en 2025 un crecimiento interanual del 11%, muy por encima del 5,8% al que crece el conjunto de la distribución alimentaria. En términos netos eso se traduce en la facturación de miles de millones de euros.
En general Asefapre, la patronal de los fabricantes de platos preparados, estima que en 2025 el consumo per cápita ascendió a 18 kg por persona, un 5% más que en 2024. Sus productos más demandados son las pizzas refrigeradas, las patatas congeladas y los platos con base de pasta, por lo que no coincide exactamente con los alimentos que se ofrecen en secciones como ’Listo para comer' de Mercadona, pero aún así da una pista valiosa sobre las tendencias de consumo en España.
¿Qué cadenas destacan? En España las marcas con mayor peso en la distribución por cuota de valor son Mercadona, Carrefour y Lidl. La 'foto' no es muy distinta cuando hablamos del gasto en comida. Al menos así lo sugieren los datos de Worldpanel by Numerator (Kantar), que hace poco divulgó un informe que muestra que la cadena valenciana acapara una cuota de valor en consumo de alimentos y bebidas del 19,7%. Carrefour alcanza un 6% y Lidl el 5,1%.
El estudio deja otra lectura interesante: con su cuota de casi el 20%, Mercadona supera de largo a la suma de bares, cafeterías y terrazas (con un 11,2% de cuota de valor total) y los restaurantes independientes, que se quedan en el 8,6%.
Que la cadena de Roig ocupe un lugar tan destacado no es casualidad. Más allá del hueco que se ha hecho en el sector retail gracias a la marca blanca, el grupo lleva años apostando por su línea ’Listo para comer', en la que ofrece platos ya cocinados que a menudo pueden degustarse sin tener que salir de la tienda. A día de hoy la sección está implantada en 1.469 tiendas repartidas por España y Portugal. Solo a lo largo de 2025 expandió el modelo a 210 nuevos locales.
¿Qué pasa con el menú del día? Como da a entender Víctor, el joven madrileño con el que arrancábamos este reportaje, esa nueva oferta de platos listos para comer (muchos de ellos basados en "recetas tradicionales") supone una competencia directa para los bares que ofrecen menús del día.
Eso ya es interesante de por sí. Sin embargo hay otra razón por la que vale la pena prestar atención a esa pugna entre ’mercaurantes' y bares: pilla al 'menú' hostelero de toda la vida en plena crisis. Su formato se basa en gran medida en la asequibilidad, pero la escalada de costes de los últimos años (y la que aún puede estar por llegar) hace que cada vez resulte más difícil mantenerlos en precios atractivos. Al menos si los hosteleros quieren mantener sus márgenes.
¿Se han encarecido los menús del día? Sí. Los datos de la patronal muestran que cada día en España siguen sirviéndose millones de menús, pero eso no significa que se estén librando de la escalada de precios. Entre 2016 y 2024 se encarecieron de media un 19,5% (pasaron de 11,7 a 14 euros), pero ni siquiera con ese incremento se iguala la subida acumulada por el IPC general.
Llega una búsqueda rápida en Google para encontrar noticias recientes que advierten de que en la última década ese encarecimiento pasa ya del 21%, complicando la posibilidad de encontrar menús por menos de 15 euros.
¿Qué significa eso? Que la cosa se complica para los hosteleros, obligados a mantener un margen de rentabilidad que garantice sus negocios y competir con cadenas como Mercadona, Alcampo o Carrefour, donde los clientes encuentran platos a precios que difícilmente pueden igualar. Lo reconocía hace poco en un programa de RTVE Jesús de Prada, hostelero, quien insiste en lo difícil que resulta rivalizar con menús que se venden por apenas siete euros.
"Evidentemente no se puede competir. Ante esos precios, imposible. Y eso se nota", asume de Prada. ¿Cómo competir entonces? Reivindicando la calidad: "Nuestra comida es toda casera. No sé la de ellos. Me imagino que será de una calidad buena porque estará regulado, pero al final eso es importante".
¿Es solo cuestión de precios? No. El fenómeno conecta con cambios sociales más profundos, que van más allá de la inflación o incluso las calidades. La frase de Víctor vuelve a ser esclarecedora. Cuando explica por qué ha decidido comer en Mercadona y no en un bar del barrio no cita las tarifas, dice que le resulta "más práctico y rápido". "Comes por seis euros y no gasto 45 minutos".
En los mercaurantes el cliente busca también agilidad y ahorro de tiempos, a lo que se añade flexibilidad, variedad en la oferta, margen para adaptar el menú a sus gustos particulares. A eso se suman factores que incluso van más allá del consumo y la alimentación, como un ritmo de vida cada vez más acelerado, el aumento de los hogares unipersonales, el teletrabajo e incluso el turismo.
Imágenes | Wikipedia, Andrew E. Larsen (Flickr) y Mercadona
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El menú del día lleva tiempo sumido en una crisis existencial. Ahora Mercadona amenaza con llevárselo por delante
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Carlos Prego
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"Esto es más práctico y rápido. Comes por 6 euros y no gasto 45 minutos. No como de menú desde verano". La frase es de David, 35 años, director técnico de un gimnasio de Madrid. El Mundo lo entrevistó hace poco mientras almorzaba en un Mercadona de la capital. Su comentario tal vez parezca una simple anécdota, pero resume un fenómeno que en los próximos años amenaza con transformar el sector del retail, la hostelería e incluso nuestros hábitos de alimentación: la pugna entre los 'menús del día' de los bares y los platos de los súper.
De momento las cifras son claras.
¿A qué vas al supermercado? Hace unos años (no tantos) esa pregunta sonaría a Perogrullo. Uno va al súper a comprar fruta, carne, conservas, leche… lo necesario para llenar la despensa. Como mucho sales de allí con artículos de aseo o quizás decoración para el hogar, si hablamos de locales tipo hipermercado.
Sin embargo cada vez más gente acude al súper con otro propósito: comer. Literalmente. Llega a un Mercadona, Carrefour o Alcampo (por citar solo tres cadenas con presencia en España) y compra platos listos para consumir. Algunas tiendas incluso ofrecen mesas, sillas y microondas. "Mercaurantes" los llaman. Si te pones espléndido hasta puedes comprar una taza de café recién molido.
¿Y funcionan? Sí. Hace unos días un reportero de El Mundo visitó un Mercadona del centro de Madrid, y se encontró con que, además de gente haciendo la compra, había un comedor lleno de clientes dando cuenta de platos preparados en el propio súper. Tres cuidadoras almorzaban juntas. En otra mesa una mujer daba bocados a una hamburguesa mientras ojeaba el móvil.
Mesas. Desconocidos. Platos. Exactamente igual que en un bar. Y no es algo que ocurra solo en Madrid. Ni en Mercadona. En otro barrio un jubilado hace cola en un Carrefour para comprar una ensalada de arroz y merluza en salsa verde. Es el menú del día de la tienda, aunque su idea en realidad es llevárselo a casa.
¿Qué dicen los datos? Que lo anterior son más que simples escenas costumbristas. Es la prueba de que algo está cambiando en el sector del retail, un cambio que conecta con nuestros hábitos de alimentación y amenaza con golpear de lleno a la hostelería tradicional. Según datos de la consultora Circana, el sector de la distribución ya acapara casi la cuarta parte (23%) del gasto en comida fuera del hogar. Y no es el único indicador que apunta en esa dirección.
Otro informe reciente de NIQ estima que el sector de la comida preparada en los supermercados, una categoría amplia en la que entran desde platos refrigerados a otros listos para comer, registró en 2025 un crecimiento interanual del 11%, muy por encima del 5,8% al que crece el conjunto de la distribución alimentaria. En términos netos eso se traduce en la facturación de miles de millones de euros.
En general Asefapre, la patronal de los fabricantes de platos preparados, estima que en 2025 el consumo per cápita ascendió a 18 kg por persona, un 5% más que en 2024. Sus productos más demandados son las pizzas refrigeradas, las patatas congeladas y los platos con base de pasta, por lo que no coincide exactamente con los alimentos que se ofrecen en secciones como 'Listo para comer' de Mercadona, pero aún así da una pista valiosa sobre las tendencias de consumo en España.
En Xataka
El dueño de Mercadona cree que en unos años las cocinas desaparecerán de los hogares. El consumo de precocinados le da la razón
¿Qué cadenas destacan? En España las marcas con mayor peso en la distribución por cuota de valor son Mercadona, Carrefour y Lidl. La 'foto' no es muy distinta cuando hablamos del gasto en comida. Al menos así lo sugieren los datos de Worldpanel by Numerator (Kantar), que hace poco divulgó un informe que muestra que la cadena valenciana acapara una cuota de valor en consumo de alimentos y bebidas del 19,7%. Carrefour alcanza un 6% y Lidl el 5,1%.
El estudio deja otra lectura interesante: con su cuota de casi el 20%, Mercadona supera de largo a la suma de bares, cafeterías y terrazas (con un 11,2% de cuota de valor total) y los restaurantes independientes, que se quedan en el 8,6%.
Que la cadena de Roig ocupe un lugar tan destacado no es casualidad. Más allá del hueco que se ha hecho en el sector retail gracias a la marca blanca, el grupo lleva años apostando por su línea 'Listo para comer', en la que ofrece platos ya cocinados que a menudo pueden degustarse sin tener que salir de la tienda. A día de hoy la sección está implantada en 1.469 tiendas repartidas por España y Portugal. Solo a lo largo de 2025 expandió el modelo a 210 nuevos locales.
¿Qué pasa con el menú del día? Como da a entender Víctor, el joven madrileño con el que arrancábamos este reportaje, esa nueva oferta de platos listos para comer (muchos de ellos basados en "recetas tradicionales") supone una competencia directa para los bares que ofrecen menús del día.
Eso ya es interesante de por sí. Sin embargo hay otra razón por la que vale la pena prestar atención a esa pugna entre 'mercaurantes' y bares: pilla al 'menú' hostelero de toda la vida en plena crisis. Su formato se basa en gran medida en la asequibilidad, pero la escalada de costes de los últimos años (y la que aún puede estar por llegar) hace que cada vez resulte más difícil mantenerlos en precios atractivos. Al menos si los hosteleros quieren mantener sus márgenes.
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El plan de Roig para desterrar las cocinas va como un tiro: Mercadona vende ya el 51% de todos los platos preparados
¿Se han encarecido los menús del día? Sí. Los datos de la patronal muestran que cada día en España siguen sirviéndose millones de menús, pero eso no significa que se estén librando de la escalada de precios. Entre 2016 y 2024 se encarecieron de media un 19,5% (pasaron de 11,7 a 14 euros), pero ni siquiera con ese incremento se iguala la subida acumulada por el IPC general.
Llega una búsqueda rápida en Google para encontrar noticias recientes que advierten de que en la última década ese encarecimiento pasa ya del 21%, complicando la posibilidad de encontrar menús por menos de 15 euros.
¿Qué significa eso? Que la cosa se complica para los hosteleros, obligados a mantener un margen de rentabilidad que garantice sus negocios y competir con cadenas como Mercadona, Alcampo o Carrefour, donde los clientes encuentran platos a precios que difícilmente pueden igualar. Lo reconocía hace poco en un programa de RTVE Jesús de Prada, hostelero, quien insiste en lo difícil que resulta rivalizar con menús que se venden por apenas siete euros.
"Evidentemente no se puede competir. Ante esos precios, imposible. Y eso se nota", asume de Prada. ¿Cómo competir entonces? Reivindicando la calidad: "Nuestra comida es toda casera. No sé la de ellos. Me imagino que será de una calidad buena porque estará regulado, pero al final eso es importante".
¿Es solo cuestión de precios? No. El fenómeno conecta con cambios sociales más profundos, que van más allá de la inflación o incluso las calidades. La frase de Víctor vuelve a ser esclarecedora. Cuando explica por qué ha decidido comer en Mercadona y no en un bar del barrio no cita las tarifas, dice que le resulta "más práctico y rápido". "Comes por seis euros y no gasto 45 minutos".
En los mercaurantes el cliente busca también agilidad y ahorro de tiempos, a lo que se añade flexibilidad, variedad en la oferta, margen para adaptar el menú a sus gustos particulares. A eso se suman factores que incluso van más allá del consumo y la alimentación, como un ritmo de vida cada vez más acelerado, el aumento de los hogares unipersonales, el teletrabajo e incluso el turismo.
Imágenes | Wikipedia, Andrew E. Larsen (Flickr) y Mercadona
En Xataka | Mercadona quiso averiguar en Portugal si su fórmula de negocio funciona fuera de España. Ya tiene la respuesta
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El menú del día lleva tiempo sumido en una crisis existencial. Ahora Mercadona amenaza con llevárselo por delante
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por
Carlos Prego
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