Ciencia y Tecnología
El Mac Pro ha muerto definitivamente por una sencilla razón: a Apple jamás le ha gustado que nadie toquetee en sus máquinas
En 2019 Apple ponía a la venta un espectacular Apple Pro que en su versión más ambiciosa tenía un precio igualmente espectacular: 62.648 euros. Aquel equipo aún estaba basada en chips de Intel, pero ofrecía algo poco usual en Apple: la posibilidad de intercambiar fácilmente algunos de sus componentes internos. Hoy Apple lo ha retirado de su web sin comunicado de prensa, sin despedidas ni homenajes y sin planes de sustituirlo. 20 años después, el Mac Pro ha muerto.
La lenta agonía del Mac Pro. Abandonar este producto no ha sido en absoluto una sorpresa. Hacía tres años que el Mac Pro se había quedado "paralizado" con el chip M2 Ultra mientras el resto de la gama basada en Apple Silicon avanzaba. Y lo alucinante era que Apple seguía ofreciéndolo desde 8.399 euros con ese chip, 64 GB de memoria unificada, 1 TB de SSD y por supuesto esa característica caja en formato torre con ese frontal de "rayador de quesos" que fue un meme en sí mismo.
De expansiones, nada. Este equipo era distinto precisamente por esa capacidad de expansión. Tenía ranuras PCIe para tarjetas especializadas, y posibilidad de añadir almacenamiento. Eso le ofrecía cierta flexibilidad a profesionales que tuvieran necesidades específicas que no estaban disponibles en ningún otro Mac.
El apellido Pro se difumina. En realidad Apple ha estado telegrafiando esta despedida desde hace tiempo. Los Mac Pro comenzaron a estar fuera de stock hace meses tanto en tiendas físicas como en online, pero además hace unos días Apple abanbdonó los monitores Pro Display XDR para llamar a sus nuevos monitores Studio Display a secas. El apellido Pro desaparece de la gama de equipos de escritorio, aunque sigue siendo importante para el resto del catálogo: tenemos MacBook Pro, tenemos iPhone 17 Pro/Max, y tenemos iPad Pro. Y no parece que aquí esos apellidos vayan a desaparecer fácilmente.
Los M1 lo cambiaron todo. El problema es que la salida de Apple Silicon y del revolucionario chip Apple M1 fue directamente en la dirección contraria. La memoria unificada en el chip hace imposible ampliarla, y el M2 Ultra no soporta gráficas externas. Las ranuras PCIe quedaban como único argumento, pero se convirtieron en algo con muy poco sentido porque el puerto Thunderbolt 5 ya ofrecía capacidades de expansión a periféricos externos.

La evolución del diseño, con aquel Mac Pro de 2013 con el diseño "papelera", fue fascinante, pero no necesariamente un acierto.
El Mac Studio era desde hace años el nuevo Mac Pro. En realidad la muerte del Mac Pro se produjo más bien en 2022, cuando Apple presentó los primeros Mac Studio. Desde ese momento la propuesta del Mac Pro quedaba en entredicho, y lo confirmaban comparaciones inquietantes: un Mac mini M2 de 719 euros doblaba en rendimiento mononúcleo a un Mac Pro de 2019. El Mac Studio era comparativamente más barato y mucho más potente, y eso hacía inevitable una pregunta: ¿tiene sentido el Mac Pro? Apple acaba de responder definitivamente a esa pregunta. Tres años después, sí, pero lo ha hecho.
Pequeñas bestias de cómputo. Con sus chips de las gamas Pro, Max y sobre todo Ultra Apple ha demostrado que no es necesario que un equipo sea "grandote" para demostrar ser una bestia de cómputo. Los Mac Studio lo han demostrado durante años, y las versiones con los M3 Ultra y 512 GB de memoria unificada son máquinas extraordinarias que hoy en día no solo son perfectas para los profesionales "de siempre", sino también para quienes trabajan por ejemplo con modelos de IA en local. Estos chips han logrado demostrar que la capacidad de expansión que ofrecían los Mac Pro es un argumento secundario, al menos, para Apple. Y ahí está el quid de la cuestión.
No toquetees en nuestras máquinas. Apple jamás ha puesto fácil que los usuarios puedan ampliar o incluso reparar sus dipositivos. Aunque en los últimos tiempos ha dado pasos positivos en ese sentido, ni siquiera esas "facilidades" salen a cuenta. La obsesión de la compañía por el control total del software y el hardware de sus dispositivos hacía que el Mac Pro fuera un producto "peligroso" para ellos, porque abría caminos inexlorados que seguramente nunca quisieron transitar. Al eliminar el Mac Pro y enfocarlo todo al Mac Studio recuperan ese control, porque el Mac Studio no se puede ampliar fácilmente. Es posible cambiar la unidad SSD, como en los Mac mini, pero no es una tarea "para todos los públicos".
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La noticia
El Mac Pro ha muerto definitivamente por una sencilla razón: a Apple jamás le ha gustado que nadie toquetee en sus máquinas
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Javier Pastor
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En 2019 Apple ponía a la venta un espectacular Apple Pro que en su versión más ambiciosa tenía un precio igualmente espectacular: 62.648 euros. Aquel equipo aún estaba basada en chips de Intel, pero ofrecía algo poco usual en Apple: la posibilidad de intercambiar fácilmente algunos de sus componentes internos. Hoy Apple lo ha retirado de su web sin comunicado de prensa, sin despedidas ni homenajes y sin planes de sustituirlo. 20 años después, el Mac Pro ha muerto.
La lenta agonía del Mac Pro. Abandonar este producto no ha sido en absoluto una sorpresa. Hacía tres años que el Mac Pro se había quedado "paralizado" con el chip M2 Ultra mientras el resto de la gama basada en Apple Silicon avanzaba. Y lo alucinante era que Apple seguía ofreciéndolo desde 8.399 euros con ese chip, 64 GB de memoria unificada, 1 TB de SSD y por supuesto esa característica caja en formato torre con ese frontal de "rayador de quesos" que fue un meme en sí mismo.
En Xataka
Llevamos mucho esperando al nuevo Mac Pro. A estas alturas, quizás lo mejor sería matarlo
De expansiones, nada. Este equipo era distinto precisamente por esa capacidad de expansión. Tenía ranuras PCIe para tarjetas especializadas, y posibilidad de añadir almacenamiento. Eso le ofrecía cierta flexibilidad a profesionales que tuvieran necesidades específicas que no estaban disponibles en ningún otro Mac.
El apellido Pro se difumina. En realidad Apple ha estado telegrafiando esta despedida desde hace tiempo. Los Mac Pro comenzaron a estar fuera de stock hace meses tanto en tiendas físicas como en online, pero además hace unos días Apple abanbdonó los monitores Pro Display XDR para llamar a sus nuevos monitores Studio Display a secas. El apellido Pro desaparece de la gama de equipos de escritorio, aunque sigue siendo importante para el resto del catálogo: tenemos MacBook Pro, tenemos iPhone 17 Pro/Max, y tenemos iPad Pro. Y no parece que aquí esos apellidos vayan a desaparecer fácilmente.
Los M1 lo cambiaron todo. El problema es que la salida de Apple Silicon y del revolucionario chip Apple M1 fue directamente en la dirección contraria. La memoria unificada en el chip hace imposible ampliarla, y el M2 Ultra no soporta gráficas externas. Las ranuras PCIe quedaban como único argumento, pero se convirtieron en algo con muy poco sentido porque el puerto Thunderbolt 5 ya ofrecía capacidades de expansión a periféricos externos.
La evolución del diseño, con aquel Mac Pro de 2013 con el diseño "papelera", fue fascinante, pero no necesariamente un acierto.
El Mac Studio era desde hace años el nuevo Mac Pro. En realidad la muerte del Mac Pro se produjo más bien en 2022, cuando Apple presentó los primeros Mac Studio. Desde ese momento la propuesta del Mac Pro quedaba en entredicho, y lo confirmaban comparaciones inquietantes: un Mac mini M2 de 719 euros doblaba en rendimiento mononúcleo a un Mac Pro de 2019. El Mac Studio era comparativamente más barato y mucho más potente, y eso hacía inevitable una pregunta: ¿tiene sentido el Mac Pro? Apple acaba de responder definitivamente a esa pregunta. Tres años después, sí, pero lo ha hecho.
Pequeñas bestias de cómputo. Con sus chips de las gamas Pro, Max y sobre todo Ultra Apple ha demostrado que no es necesario que un equipo sea "grandote" para demostrar ser una bestia de cómputo. Los Mac Studio lo han demostrado durante años, y las versiones con los M3 Ultra y 512 GB de memoria unificada son máquinas extraordinarias que hoy en día no solo son perfectas para los profesionales "de siempre", sino también para quienes trabajan por ejemplo con modelos de IA en local. Estos chips han logrado demostrar que la capacidad de expansión que ofrecían los Mac Pro es un argumento secundario, al menos, para Apple. Y ahí está el quid de la cuestión.
No toquetees en nuestras máquinas. Apple jamás ha puesto fácil que los usuarios puedan ampliar o incluso reparar sus dipositivos. Aunque en los últimos tiempos ha dado pasos positivos en ese sentido, ni siquiera esas "facilidades" salen a cuenta. La obsesión de la compañía por el control total del software y el hardware de sus dispositivos hacía que el Mac Pro fuera un producto "peligroso" para ellos, porque abría caminos inexlorados que seguramente nunca quisieron transitar. Al eliminar el Mac Pro y enfocarlo todo al Mac Studio recuperan ese control, porque el Mac Studio no se puede ampliar fácilmente. Es posible cambiar la unidad SSD, como en los Mac mini, pero no es una tarea "para todos los públicos".
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El Mac Pro ha muerto definitivamente por una sencilla razón: a Apple jamás le ha gustado que nadie toquetee en sus máquinas
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Javier Pastor
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