Economía

Torre Bellorizonte o los riesgos del mercado inmobiliario dominicano

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<p>&ZeroWidthSpace;<&sol;p>&NewLine;<blockquote>&NewLine;<p>&OpenCurlyDoubleQuote;Cuando la justicia se retrasa&comma; deja de ser justicia”&period; –<strong><em>William Ewart Gladstone<&sol;em><&sol;strong><&sol;p>&NewLine;<&sol;blockquote>&NewLine;<p>El empuje del mercado inmobiliario dominicano impacta positivamente el empleo&comma; estimula la incorporación de nuevas tecnologías&comma; moviliza capitales y dinamiza la construcción&comma; consolidándose como una de las principales opciones de inversión para dominicanos y extranjeros&period; Lo inquietante es que&comma; debajo de ese crecimiento sostenido&comma; comienzan a aflorar señales de alerta que el país no debería seguir pasando por alto&period;<&sol;p>&NewLine;<p>El caso del proyecto Torre Bellorizonte&comma; en Santo Domingo&comma; permite observar con claridad esas amenazas y esos riesgos&period; Una prestante pareja de empresarios denunció haber entregado US&dollar;300&comma;000 en 2017 como parte de un contrato de promesa de venta para un apartamento cuya entrega estaba prevista para enero de 2019&period; Tras el incumplimiento del plazo y luego de múltiples gestiones&comma; los afectados descubrieron que el inmueble había sido transferido a terceros en febrero de 2020&comma; dentro de un conjunto de operaciones que involucró decenas de unidades del mismo proyecto&period; La propiedad fue registrada y titulada a favor de otra sociedad&period;<&sol;p>&NewLine;<p>A partir de ahí&comma; el conflicto dejó de ser una simple controversia patrimonial para convertirse en un complejo expediente judicial&period; La querella&comma; interpuesta en marzo de 2021&comma; acumula ya exactamente cinco años entre archivos&comma; apelaciones&comma; nulidades y reenvíos&comma; sin que exista todavía una decisión definitiva&period; El caso fue conocido por distintas instancias&comma; con decisiones contradictorias y diligencias investigativas marcadas por una lentitud exasperante y por una falta de rigor investigativo y jurídico que resulta difícil de justificar en un expediente de esta gravedad&period;<&sol;p>&NewLine;<p>Este elemento es clave&comma; porque no se trata únicamente de una presunta doble venta o de la posible pérdida de una inversión&semi; también importan la duración del proceso y todo lo que esa dilación encierra&period; Cuando un expediente de esta naturaleza se arrastra durante años&comma; no solo se acumulan las costas judiciales y los costos legales de la parte afectada&comma; sino que el problema deja de ser individual y pasa a convertirse en un serio asunto de confianza institucional&period; Sin mencionar que la tardanza judicial produce daño económico&comma; desgaste moral y descrédito público&period;<&sol;p>&NewLine;<p>Bellorizonte no es un hecho aislado&period; Entre marzo de 2025 y marzo de 2026 fueron documentados al menos ocho casos de alto perfil en el mercado inmobiliario dominicano&comma; con pérdidas que superan los US&dollar;37 millones y más de 1&comma;250 personas afectadas&period; Estos datos apuntan a un fenómeno más amplio&comma; en el que confluyen debilidades en la debida diligencia&comma; vacíos en los mecanismos de supervisión y una respuesta institucional que no siempre logra ser oportuna ni consistente&period;<&sol;p>&NewLine;<p>Persisten limitaciones en la verificación efectiva de la trazabilidad jurídica de los inmuebles&comma; especialmente en proyectos en construcción&period; La firma de promesas de venta sin garantías suficientes&comma; sumada a la posibilidad de transferencias posteriores&comma; introduce un riesgo que muchos compradores subestiman&period; También surgen interrogantes sobre los controles en el sistema registral&comma; particularmente cuando se observan operaciones vinculadas a sociedades de reciente constitución o con estructuras poco transparentes&period;<&sol;p>&NewLine;<p>La prolongación de los procesos&comma; la reiteración de incidentes procesales y las decisiones contradictorias erosionan la percepción de seguridad jurídica&period; Sin ella ningún mercado puede sostener su credibilidad ni preservar intacta su capacidad de atraer inversión sana y duradera&period;<&sol;p>&NewLine;<p>Obviamente&comma; el problema no define a todo el sector&period; Sabemos que existen desarrolladores serios&comma; responsables y cumplidores que sostienen gran parte del dinamismo inmobiliario del país&period; Pero la existencia de prácticas irregulares y de respuestas institucionales débiles y sospechosas termina afectando a todos&comma; incluso a quienes hacen bien su trabajo&period;<&sol;p>&NewLine;<p>El riesgo es tanto económico como reputacional y si estas situaciones llegan a percibirse como la norma&comma; el costo final sería encarecer el mercado&comma; retraer inversiones y debilitar uno de los motores más importantes del crecimiento nacional&period; La solidez del negocio inmobiliario no se mide únicamente por el número de torres que se levantan&comma; sino por la certeza con la que sus contratos se cumplen y sus conflictos se resuelven&period;<&sol;p>&NewLine;<p> <&sol;p>&NewLine;

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