Deportes
Cuando el deporte analiza los signos de feminidad
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<p>Imponer <strong>test genéticos</strong> de feminidad a las deportistas para participar en el futuro en las pruebas femeninas, como decidió el jueves el <strong>Comité Olímpico Internacional</strong> (<strong>COI</strong>), devuelve a tiempos pasados: desde hace décadas, el mundo deportivo oscila entre varios criterios para definir la feminidad.</p>
<p>Las deportistas han tenido que pasar por diversos <strong>controles</strong>, desde <strong>exámenes morfológicos</strong> a análisis cromosómicos, antes de que llegaran los reglamentos sobre la <strong>tasa de testosterona</strong>.</p>
<h2><strong>&#8211; La época de los desfiles humillantes &#8211;</strong></h2>
<p>Ya en los Juegos Olímpicos de Berlín 1936, cuando la feminización del deporte de alto nivel apenas daba sus primeros pasos, varias <strong>polémicas</strong> se sucedieron por la <strong>apariencia física</strong> de varias competidoras, que algunos estimaban demasiado atléticas.</p>
<p>Sin un marco reglamentario al respecto, las <strong>autoridades alemanas</strong> examinaron a la velocista estadounidense <strong>Helen Stephens</strong> para "confirmar" su feminidad: la obsesión de la época, azuzada por la politización de las rivalidades deportivas, era detectar a hombres escondidos entre las mujeres.</p>
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<p>A la vez, el descubrimiento de varias atletas criadas como niñas pero que desde el nacimiento poseían órganos genitales ambiguos -como la lanzadora de jabalina británica <strong>Mary Weston</strong> o la saltadora alemana <strong>Dora Ratjen</strong>&#8211; hizo nacer los primeros debates sobre la <strong>intersexualidad</strong>.</p>
<p>A sugerencia del futuro presidente del <strong>COI</strong> <strong>Avery Brundage</strong> se empezó entonces con dos décadas de <strong>verificaciones visuales</strong> y ginecológicas, realizadas bien por las instancias nacionales como por la <strong>IAAF</strong>, la organización antecesora de la actual World Athletics.</p>
<p>Este periodo terminó en <strong>1966</strong> con el "<strong>desfile al desnudo</strong>" de las participantes en el campeonato de Europa de atletismo de Budapest ante un jurado de doctores, algo ampliamente considerado como humillante por las deportistas.</p>
<h2><strong>&#8211; Gloria y declive de los test cromosómicos &#8211;</strong></h2>
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<li>A partir de <strong>1967</strong>, la <strong>IAAF</strong> y el <strong>COI</strong> optan por los <strong>test genéticos</strong>, entonces alabados por su simplicidad y su fiabilidad.</li>
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<p>La misión es reservar las pruebas femeninas a las portadoras de <strong>dos cromosomas X</strong>, primero por la detección de los "<strong>corpúsculos de Barr</strong>" y luego, en los años 90, por el del <strong>gen SRY</strong>, considerado como indicador de la masculinidad. Ese será el gen que determinará los resultados de los test del <strong>COI</strong> a partir de los Juegos de Los Ángeles 2028.</p>
<p>Algunos científicos, entre ellos el genetista finlandés <strong>Albert de la Chapelle</strong>, alertaron muy pronto de que el <strong>sexo biológico</strong> es una cuestión mucho más compleja que los marcadores cromosómicos, que ignoran la diversidad de formas de <strong>intersexualidad</strong>.</p>
<p>El caso de la especialista española de salto de vallas <strong>María José Martínez Patiño</strong> es un claro ejemplo: descalificada en 1985 por sus <strong>cromosomas XY</strong>, se vio privada de los Juegos Olímpicos de Seúl 1988, pero con el tiempo demostró su insensibilidad total a la <strong>testosterona</strong>, lo que le impedía obtener ninguna ventaja deportiva de sus particularidades genéticas.</p>
<p>Ese matiz no es un caso aislado: en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996, ocho competidoras del total de 3.387 dieron positivo al <strong>gen SRY</strong> y todas ellas acabaron siendo repescadas después de que se demostrara una insensibilidad parcial o total a los andrógenos.</p>
<p>Ante la presión de la comunidad científica y de la Comisión de Atletas, el <strong>COI</strong> renunció en <strong>1999</strong> a los <strong>test genéticos</strong>, considerando que eran demasiado costosos y que tenían un interés deportivo discutible.</p>
<h2><strong>&#8211; Testosterona y protestas &#8211;</strong></h2>
<p>Un caso impactó al mundo en <strong>2009</strong> y ha generado debate desde entonces: la sudafricana <strong>Caster Semenya</strong> se proclamó campeona de 800 metros en el Mundial de Berlín y llevó al atletismo la cuestión de la "<strong>hiperandrogenia</strong>", es decir, la producción natural de niveles elevados de <strong>testosterona</strong> por parte de algunas deportistas intersexuales.</p>
<p>La <strong>IAAF</strong> fijo entonces una tasa máxima de <strong>testosterona</strong> para competir en la <strong>categoría femenina</strong>, pero la focalización en esta hormona expuso a la organización a problemas en los tribunales.</p>
<p>La india <strong>Dutee Chand</strong> recurrió al <strong>Tribunal Arbitral del Deporte</strong> (TAS) en <strong>2015</strong> y esa jurisdicción con sede en Lausana instó a la <strong>IAAF</strong> a presentar pruebas más convincentes sobre la relación entre la <strong>testosterona</strong> y el rendimiento deportivo, dando de plazo hasta 2017.</p>
<p>El atletismo limitó finalmente a finales de <strong>2018</strong> su reglamentación a las distancias sobre las cuales su director médico había recopilado datos -de los 400 metros a la milla-, obligando a las atletas hiperandróginas a hacer bajar su <strong>tasa de testosterona</strong> si querían participar en esas pruebas, algo que generó protestas en sectores médicos.</p>
<div class="border-t border-b py-2 my-5 tags-container"><strong>TEMAS &#8211; </strong></p>
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<p><a href="https://www.diariolibre.com/tags/comite-olimpico-internacional/17720" title="Comité Olímpico Internacional">Comité Olímpico Internacional</a></p>
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<p><a href="https://www.diariolibre.com/tags/caster-semenya/9691" title="Caster Semenya">Caster Semenya</a></p>
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