Ciencia y Tecnología
Bola de fuego a 56.000 km/h deja un fragmento en un dormitorio de Houston
El sábado 21 de marzo, Sherrie James estaba en su casa, en las afueras de Houston, Estados Unidos, cuando escuchó un estruendo tremendo. Su nieto fue a ver qué había pasado y se encontró con una escena difícil de imaginar: un agujero en el techo y una roca espacial en el dormitorio del piso de arriba.
El fragmento atravesó el tejado y rebotó por la habitación antes de acabar su inesperado viaje junto a un televisor. "Parecía un fragmento de meteorito", contó James. Y probablemente tenía razón.
Una bola de fuego de una tonelada cruza el cielo de Houston
Según confirmó la NASA, alrededor de las 16:40 (hora local) un meteoroide –un fragmento de asteroide– de aproximadamente un metro de diámetro y cerca de una tonelada de peso entró en la atmósfera terrestre a unos 56.000 kilómetros por hora.
Se volvió visible a unos 79 kilómetros de altitud sobre Stagecoach, al noroeste de Houston, y avanzó hacia el sureste hasta desintegrarse a unos 47 kilómetros sobre Bammel, en el norte de la ciudad. De acuerdo con la NASA, la explosión liberó una energía equivalente a 26 toneladas de TNT y generó una onda de presión que provocó fuertes estruendos.
Al menos 180 personas dijeron haber visto el destello o escuchado la detonación, según la American Meteor Society. Algunos vecinos compararon el sonido con un trueno, aunque el cielo estaba completamente despejado.
Fragmento inusualmente pesado
El fragmento recuperado en la casa de James, del tamaño aproximado de una pelota de golf –aunque algunas descripciones iniciales lo comparaban con un melón–, es inusualmente pesado. Según reportó Smithsonian Magazine, un científico planetario de la Universidad Rice examinó el objeto y señaló que muy probablemente es un meteorito.
James, aficionada a la ciencia ficción, dijo a KHOU 11 estar "muy emocionada, aunque también un poco asustada". Ya ha recibido ofertas: "Tengo intención de venderla", dijo.
Una semana con cuatro bolas de fuego sobre EE. UU.
El incidente de Houston no fue un caso aislado. Forma parte de una serie reciente de bolas de fuego observadas en distintos puntos de Estados Unidos.
El 17 de marzo, un meteoro ardiente se desintegró sobre Ohio a más de 72.000 kilómetros por hora, como reportó DW previamente. El objeto, un fragmento de asteroide de unos dos metros de diámetro y entre seis y siete toneladas, generó un estampido sónico equivalente a 250 toneladas de TNT que rompió algunas ventanas cerca de Cleveland y se escuchó hasta en Pensilvania, según la NASA.
Días después, otro meteoro cruzó el cielo de California, visible desde Arizona y Nevada, y el 23 de marzo un segundo meteoro brillante volvió a sobrevolar Ohio. Cuatro en aproximadamente una semana, según registros recientes.
Desde principios de febrero se han registrado al menos nueve meteoros importantes sobre Estados Unidos, según el sistema de alertas de la NASA, citado por Live Science. La agencia señaló la frecuencia de estos eventos, aunque no ofreció una explicación.
Algunos expertos señalan que estos eventos suelen aumentar entre febrero y abril, un fenómeno conocido como "bolas de fuego de primavera".
Meteoritos en casas: casos raros pero reales
Es extremadamente raro que los meteoritos caigan en zonas habitadas. Pero los casos recientes –como el de Houston o el de una localidad alemana donde un bólido abrió un agujero del tamaño de un balón de fútbol en un tejado– recuerdan que el riesgo, aunque pequeño, existe.
En Georgia, en junio de 2025, un meteorito perforó el tejado de una casa y resultó ser más antiguo que la Tierra. Como informó previamente DW, en Nueva Jersey (2023) y en Columbia Británica (2021) también cayeron rocas espaciales dentro de dormitorios.
En 2023, se cree que una mujer francesa fue golpeada directamente por un meteorito del tamaño de un guijarro mientras tomaba café en su porche: el segundo caso confirmado de impacto directo con un ser humano, tras el de una mujer de Alabama que fue herida en 1954 mientras dormía.
Por suerte, en el caso de Sherrie James, nadie estaba en el dormitorio cuando la roca del espacio decidió hacer su visita. Solo el televisor tuvo que aguantar la vecindad del inesperado huésped.
